Tercer día de la #InuKagFluffWeek. Continúa el conteo.
La PRIVAVERA CALUROSA está aquí (o, al menos, mi versión).
Nota: Los personajes son de la grandiosa mangaka Rumiko Takahashi. La historia es un pedacito de mi inspiración que quise compartir con ustedes.
¿Quién me iba a decir que no me iba a estar quejando tanto ahora?
Me quejé de todas las maneras posibles y, cuando eso no funcionó, recé a todos los dioses que se me ocurrieron (y sin importarme la mitología que fuera) para que hoy amaneciera lloviendo a cántaros. Pero no, tenía que amanecer el sol más brillante que nunca. Así que aunque no quería, aquí terminé, en la playa.
Mis amigas decían que el mejor remedio para esta primavera calurosa era un buen día en la playa, como si al calor existente le debiera agregar que me queme el sol. Pero Kagome, ponerse morena es lo que atrae a los chicos, fue lo que me dijeron.
No me puedo creer que ahora mismo no solo no me estoy quejando, sino que estoy admirando al hombre más increíblemente atractivo que he visto en mi vida. Es altísimo, de espaldas y hombros anchos, pero lo que me llamó la atención en un principio fue su cabello plateado (natural, lo cual es extrañísimo) y lo que me capturó por completo fueron sus ojos dorados (no eran lentes, porque esos los sé reconocer). En esos ojos, del color del oro más puro, son ojos en los que una chica se puede perder.
No sé si es mi constante mirada puesta en su espalda lo que llama su atención (vamos, que prácticamente le estoy taladrando la nuca), pero lo veo dirigiéndose a mí con una sonrisa de mil voltios que saca todo el aire de mi pecho. No puedo creer que diga esto, pero ahora no me parece tan mala idea haber tratado de huir de una primavera calurosa viniendo a la playa. No si puedo disfrutar de esos dos soles particulares.
