"Querrán quemarte

Lo que no saben

es que en nuestros cuerpos llevábamos

las aguas de un océano inquieto

y que podríamos apagarlos

con una de nuestras olas"

Aquella era la frase favorita del Capitán Koga , propietario del navío Jolly Roger en el cual se había embarcado Caperucita hace más de un mes.

El día que se marchó Rin ,a pesar de las dudas , finalmente fue a Hakone.

Su primer objetivo fue devolver los libros que se había llevado, aunque para su sorpresa la bibliotecaria le insistió en que se los quedara ya que aun no era el momento de que se desprendiera de ellos.

Realmente fue un bonito regalo que agradeció poder llevárselos durante su aventura que recién iniciaba.

El lado positivo de haber ido a Hakone era la cantidad de gente inundaban las calles, al estar todos pendientes de sus propias historias le hacían sentir cómoda a aquella Caperucita que aún no se encontraba del todo a gusto con su nueva apariencia, aunque ese era uno de los objetivos de su aventura, aprender a quererse a sí misma.

El primer paso consideraba que lo había dado hace un tiempo, y eran los consejos que la abuelita le había dado en su momento, y era a los que se aferraba como la única verdad que hubiese en el mundo.

Mientras se sintiera como los humanos se consideraría humana, sin importar quien pueda ser su padre, o hasta qué punto en sus venas corriera la sangre de los hombres lobos.

Quizás aún había mucho que andar para encontrarse entre las líneas alborotadas de lo que era ahora su historia, pero su nombre lo tenía claro, ella seguiría siendo Caperucita Roja la nieta de muso el lobo gris y, con esa presentación, buscaría un barco que aceptara llevarla lo más lejos que los barcos se pudieran llegar.

Sin embargo, esta seguridad se vino abajo en cuanto llegó a al puerto, no por miedo y mucho menos por que le fuesen a intimidar un par de hombres de dudosa higiene, sino porque por más que miraba solo veía historias cerradas y mentes huecas con las que con solo mirarlos sabía que no merecía la pena ni intentar cruzar ni media palabra.

Caperucita en principio solo conocía aquel puerto, pero visto lo visto se empezó a replantear si buscar otro pueblo o ciudad con puerto y probar suerte, pero justo cuando estaba por optar por su plan B su historia cocho el cuento indicado, literalmente

- ¡Ey! Mira por dónde vas ¿Acaso no hay un solo hombre como tal por aquí? -

Protestó Caperucita cuando alguien la empujó, realmente no le había hecho daño, pero llevaba su capucha puesta para tapar sus ojos tan llamativos para su gusto, y con aquel desafortunado primer encuentro, le había quitado su capucha.

Solo fue un par de segundos ya que al sentir su ausencia se la colocó de inmediato, sabía que había sido algo brusca en su manera de hablar, pero el no llevarla delante de tanta gente le resultaba incómodo.

- y ¿Quién eres tú? Si puede saberse, con tantos hombres te has relacionado que ya sabes distinguir si hasta a su altura, me quito el sombrero -

Tal y como dijo aquel hombre se quitó su sombrero negro e hizo una reverencia a una Caperucita que se encontraba entre sorprendida y enojada por lo que estaba insinuando.

Aquel hombre no parecía mucho más mayor que ella, su piel bronceada le hacía saber que no era de por allí, pero lo que más destacada al igual que ella eran sus ojos.

Cuando se incorporó y devolvió su sombrero a su sitio, un par de ojos brillantes la miraban en busca de una respuesta.

Estos eran tan azules como el propio océano y desprendían una confianza que hacía mucho no veía.

- Eso tendría que preguntarlo yo, tú eras el que no prestaba atención al caminar, y encima ¿Te a través a hablarme así? No sabes la tontería tan grande que has hecho-

Otra cosa no, pero Rin confianza tenía de sobra.

Tras todo lo vivido con los cazadores tras llegar a la aldea hace un mes, y con el encontronazo con Kanna que casi la lanza por los aires cuando la hizo enfadar, sabía que podría con cualquiera de los que estaban allí y aquel moreno empezaba a tener todas las papeletas en su historia, aunque pensándolo bien para lo último que había ido era para pelear, quería ser discreta y ahora estaba llamando la atención de todo el que pasaba a sus alrededores.

- Cierto donde han quedado mis modales, mi nombre es Koga el apuesto capitán del barco pirata Jolly Róger ,para servirla, aunque dudo que necesite ningún tipo de ayuda tan intrépida dama. Así que, si me lo permite tengo que continuar con mi camino -

Tras aquella presentación los ojos de Caperucita se iluminaron.

Quizás no habían empezado de la mejor de las maneras, pero estaba convencida de que este tal Koga podría ayudarle con su historia.

Si realmente era un pirata haría cualquier cosa por dinero, porque sí ella se había traído alguno de los ahorros que quedaron en casa de la abuelita.

En el fondo se sentía algo culpable por habérselo llevado, pero ella era la única pariente viva que quedaba así que técnicamente le pertenecía.

Sabía que, en el caso de llegar a convencer a alguien para llevarla al lugar más remoto posible, lo primero que le exigirían era el pago y ella venía preparada.

- ¡Espera! Koga ¿Cierto? -

- Capitán Koga -

Le corregía el pirata haciendo respirar hondo a Caperucita, si finalmente se embarcaría con él iba a ser un viaje muy largo.

- Capitán Koga, realmente si me puedes ayudar en algo... Necesito un barco, quiero ver el mundo con mis propios ojos e ir lo más lejos que se haya ido jamás, por eso estoy aquí -

Por un lado, Caperucita notaba que había llamado la atención del Capitán, pero por otro le resultaba algo extraño incluso incómodo como la estaba mirando en ese momento hasta que decidió hablar dejándola boca abierta.

- ¿De qué estas huyendo? O más bien ¿De quién? -

- Solo... Quiero ver el mundo, es así de simple no hay que darle más vueltas, siempre ha sido mi sueño y ahora lo voy a cumplir, puedo pagarte si es necesario así que solo tienes que responder si o no -

Lo que decía Rin no era mentira, sin embargo, las palabras de Koga tampoco.

Hasta ahora no se lo había replanteado de aquella manera, pero si lo pensaba a fondo si deseo de recorrer el mundo quizás no era otra cosa que huir de su aldea en la que sabía que nunca iba a ser feliz, y que la persona de la que escapa era de ella misma, o por lo menos, la persona que había sido.

Aquello realmente le llegó a asustar un poco, aquel hombre que tenía delante aparentemente era simplemente un hume normal y corriente, y con solo haber intercambiado un par de líneas supo ver en el interior de Caperucita.

"¿Acaso podía leer a las personas? Si fuera así ¿Cómo funciona su poder? ¿Acaso serán sus ojos? "

Y gracias a estas dudas la curiosidad casi extinta de la menor renació de entre sus cenizas.

Ahora tenía más claro que debía irse con él, aunque chocarán por su actitud arrogante había conseguido captar su atención cuanto menos, y eso no lo conseguían todos los días.

- No me interesa tu dinero. Pero estas de suerte y voy a hacer como qué creo tu historia y dejaré que te Montes en el Jolly Roger, pero sólo con una condición - Aquí hizo una pequeña pausa dramática esperando la reacción de Caperucita que esperaba ansiosa saber sus intereses.

- Tienes que ayudarme a encontrar a mi fiel compañero -

.

.

.

Caperucita se había puesto ya en lo peor, sin embargo, saber que simplemente era encontrar a una persona la relajó hasta el punto de querer reírse por lo fácil que había resultado todo, pero nada más lejos de la realidad.

Lo único que Koga le había dicho era el nombre de su compañero, que sabría cómo era cuando lo viese.

Pero a Rin esa información no le servía de nada, el nombre por el que respondía sonaba más a un apodo que otra cosa y el puerto está repleto de gente.

Discretamente la menor le había llegado a pedir algo que fuese de la persona que estaban buscando para hacerse a una idea de cómo podría ser, aunque realidad solo quería tener cerca algo que le perteneciera para captar su olor, pero ni siquiera de eso fue capaz Koga.

Así que ahora se encontraba en mitad del puerto llamando a alguien que no conocía y que ni sabía cómo era.

- ¡Garfio! ¿Puedes oírme? El "Capitán" Koga te busca, tenemos que volver al barco -

Llevaba por lo menos media hora llamándolo por todos lados sin éxito, incluso había llegado a preguntar a algunas personas, pero lo único que conseguía era que se rieran de ella por ese nombre tan ridículo o que le digieran que no les sonaba a ver visto nunca a nadie en sus historias que respondiera por ese nombre.

Había llegado un punto en el que la morena había llegado a plantearse que todo el tema de la búsqueda solo era una broma de mal gustó, pero como si pudiese leer sus pensamientos y sus intenciones de abandonar la búsqueda, encontró al tal Garfio aunque más bien él la encontró a ella.

- Garfio, Garfio bonito fiu-fiu* -

Si bien Rin conocía de hace relativamente poco a Koga, sabía que no se equivocaba al pensar qué aquel loro que colgaba del letrero colgante de la misma casi al final del puerto tenía que ser Garfio.

Por una parte, estaba molesta porque si desde un principio le hubiese dicho que era un animal, y no una persona, lo hubiese encontrado mucho antes y no hubiese pasado el bochorno de preguntarle a la gente por un tal Garfio.

Pero, por otro lado, nunca había visto a un loro más allá de los libros así que Caperucita estaba más maravillada que cabreada, y solo por esto iba a dejar pasar las malas indicaciones del Capitán que se jugaba a sí misma que habían sido a propósito.

- Tú eres Garfio ¿Verdad? Koga te está buscando, ¿Por qué no vienés conmigo y volvemos con él? -

Intentó ser lo más amable posible en lo que se acercaba lentamente a aquel animal que la miraba algo confundido.

Rin solo quería acabar lo más pronto posible con todo aquello, y por el momento parecía que tenía la confianza de Garfio, solo tenía que posicionarse debajo del letrero y saltar.

Pero en cuanto el ave noto sus intenciones voló hasta el techo de la casa de al lado quedando aún más lejos.

Caperucita gruñó con rabia, honestamente ya había tenido suficiente con Koga que ahora tenía que lidiar con su mascota.

Aun así volvió a respirar profundo y a mentalizarse de que ella podía con esta situación, solo tenía que agarrar a ese pájaro y esto no era ni de lejos lo más difícil que había pasado por sus páginas, por lo que terminaría en un visto y no visto, o eso creía.

Cuando Rin se quiso dar cuenta, están corriendo por los tejados de las casas y negocios que se encontraban en el puerto detrás de aquel animal que siempre se escapaban de sus dedos cuando sólo quedaba unos milímetros para alcanzarlo.

Se había llegado a plantear si es que acaso aquel loro era también un ser sobrenatural, porque si no, se escapaba de sus líneas como podía ser más rápido que ella.

Al estar tan pendiente de su presa, la mitad de las veces hasta el último momento no se daba cuenta que tenía que saltar más de lo normal de un edificio a otro, o que estos se acababan y tenía que bajarse para volver a subirse al más cercano.

Esto no le resultaba ningún tipo de problema, en el fondo incluso se estaba divirtiendo hasta tal punto de darle igual las miradas de sorpresa de todos a su alrededor, que estaban dividas por el asombro de verla saltar con tanta agilidad, y por sus ojos carmesí que habían quedado al descubierto a mitad de la persecución.

Pero de lo que nunca se hubiese percatado y la pillo una vez más por sorpresa, fue ver cómo el final del trayecto no era otro que el Capitán por el simple hecho de que Garfio en cuanto le vio voló aún más rápido para aterrizar sobre su hombro.

- Buen trabajo chico, te daré una galleta en cuanto volvamos al barco -

Felicitaba Koga a su compañero mientras le rascaba la cabeza ante una Caperucita cada vez más confusa.

- ¿Me puedes explicar que significa todo esto? ¿No se suponía qué lo estabas buscando? -

- Jajajaja sí que te falta mundo por ver pescadito, primera regla pirata, el loro de un aguerrido capitán nunca se separará de él, a no ser que este se lo pida -

Y una vez más había dejado a la pequeña Caperucita boca abierta.

Todo había sido un montaje del propio Koga ,y ella le había creído sin más.

- Pero... ¿Por qué me has hecho hacer todo esto? ¿Era una broma enserio? ... ¿Sabes? Mejor no quiero saber, me lo imaginó, con decirme que buscará otro barco era suficiente, me largó-

Ahora Rin sí que estaba enfadada y estaba decidida a irse de allí, no quería escuchar nada más que pudiera salir de la boca de aquel hombre.

Pero en cuanto se giró, el mayor pasó un brazo por sus hombros mientras seguía riendo escándalos mente.

- Oh vamos, no seas así. Era solo una pequeña broma entre camaradas, tienes que trabajar en tu sentido del humor estas muy tensa pescadito -

- No me llamó pescadito -

Fue lo único que decidió responderle por no romperle el brazo con el que la tenía agarrada.

- Es que da la casualidad de que sigo sin saber su nombre mi dama malhumorada, así que he tenido que improvisar uno -

Y aunque le molestara reconocerlo ahí tenía razón, así que simplemente suspiro buscando toda la paciencia que le pudiese quedar.

- Mi nombre es Rin, la nieta de Muso el lobo gris -

- Con qué mitad loba ¿Eh? Ya decía yo que eras especial, mi intuición nunca me falla lo supe desde que te vi. Pues ya verás lo bien que nos vamos a llevar, ahora perteneces a la tripulación de los lobos de mar del Gran Capitán Koga y por mi navío que te llevaré hasta el final del mundo si es necesario -


Notas de autora :

se supone que ese es el sonido escrito de un silbido (?

Pues aquí está la segunda parte de mi pequeña historia que cada vez va tomando más forma xd

aquí aparecerán más personajes de la serie de Inuyasha con sus respectivos cuentos en el crecimiento personal que va a tener nuestra Caperucita, por el momento creo que es obvio en que cuento esta metido Koga ~

Por lo pronto iré subiendo un Capítulo por semana , así que espero os guste :D