El tiempo que Caperucita paso con la tripulación del Capitán Koga fue mucho mejor de lo que había esperado.

Había por lo menos diez hombres a su mando, a los cuales al principio les chocó tener que viajar con una mujer, pero las órdenes del Capitán son indiscutibles así que no se escuchó ninguna queja estaba él delante o no.

Rin sabía que, aunque no se expresaran sus estaban inquietas con ella a bordo, así que se podría hacer el viaje lo más cómodo posible para todos y en menos de una semana toda la tensión había desaparecido.

En parte tenía que agradecérselo por primera vez a sus ojos, aunque no todos no se atrevían, ella no era la única alma curiosa y más de uno se atrevió a preguntarle por qué tenían aquel color tan llamativo.

Gracias a todas sus preguntas cada vez le resultó más natural a la menor contar su historia, pero lo mejor sin duda era ver a aquellos hombres maravillados que siempre le contaban cual era el ser, o animal, más extraño que habían visto y como ahora ella se había ganado el primer lugar, en el buen sentido.

Y aunque le costó creerlo, sí, todos los tripulantes del Jolly Roger eran personas normales y corrientes, incluido Koga, el cual se atribuía todo lo que era al conocimiento.

Pero aquella no era la única sorpresa, más allá del carácter altanero el Capitán se había ganado su título a pulso.

Todos le adoraban, era un líder nato, no les mandaba nada que él no hiciese y siempre era el primero hasta en las actividades tan simples como la limpieza.

Podría ser un gran hombre con una gran historia, pero se limitó a ser pirata y buscar conocer todas las leyendas del océano.

Caperucita se había quedado maravillada y no sólo por lo que veía, sino también por lo que le contaban.

Ginta y Hakkaku eran sus hombres más leales, y también sus amigos de toda la vida que prometieron seguirle hasta la muerte, fue por Koga que decidieron dedicar sus vidas al mar y habían visto como con sólo su coraje y don para persuadir hasta la más cerradas de las historias, había llevado a todos los hombres que ahora navegan con nosotros hacer el mismo juramento de lealtad.

Pero sin duda, la historia que más le gustó a Caperucita era la de como aquel loro, Garfio, se unió a ellos.

Es una historia corta, hasta se podría considerar un simple relato, pero con un gran significado.

— De esto hará más de tres lunas, era una noche de tormenta, donde el aire perdió su transparencia y la oscuridad nos envolvió. La lluvia cada vez más feroz junto a las fuertes arremetidas del viento nos habían hecho plegar las velas, si no queríamos perderlas, pero lo peor solo estaba por llegar. Como si la furia de Njord* no fuera suficiente, el retumbar del martillo de Thor hizo que cientos de rayos —

— Que dices de cientos, ¡Miles de rayos!¡Miles! —

— ¡Sí! ¡Miles de ellos nos rodeaban! Y con ellos el mar embriagado creando olas aún más altas casi tanto como el propio navío, casi parecía nuestro fin, pero de la nada apareció alguien que lo estaba pasando peor que nosotros —

— No sabemos de dónde apareció, o cuánto llevaba volando, pero Garfio apareció justo en frente de nuestra, y vimos con toda claridad como uno de los rayos le dio un ala haciendo que cayera en el barco —

— y ¿Sabes que hizo nuestro feroz pero bondadoso Capitán? —

— Lo tomó bajo su cuidado hasta que finalmente su ala se curó, y podría haber sido libre y marcharse tal y como llegó, pero no. Garfio se quedó quedarse junto a él, al igual que todos nosotros le debemos nuestra vida, aunque quizás Garfio más que ningún otro —

—Aunque lo raro hubiera sido que hubiera decidido marcharse ¿Verdad Ginta? —

— Por supuesto Hakkaku, quién no querría quedarse con el Capitán Koga, ya todo esto Caperucita tú te quedarás con nosotros ¿Verdad? —

Aquello le había pillado por sorpresa, Rin se había quedado hablando hasta tarde con aquellos chicos, y entre risas y versos les había pedido que volvieran a contarle la historia de Garfio.

— ¿Ya la estás asustando otra vez? —

Y ahora era la voz del Capitán que salvaba a Caperucita de aquella situación.

Si bien tenía claro su objetivo, no quería desilusionarlos y decidles que en cuanto pisarán tierra se iría, y menos cuando aún quedara bastante.

— Marchaos a vuestro camarote, mañana os quiero los primero en planta, y no quisieron sugerencias —

Volvió a interrumpir a Koga antes de que pudiera si quisiera responder a sus amigos, que rápidamente obedecieron no sin antes desearle las buenas noches a la morena.

— No hace falta que seas tan mandón, en el fondo eres un buen hombre y también te servirán más listo, beber tanto no es bueno y no te he visto ni una sola noche que no estás con esa botella —

Comentó Caperucita mientras rodaba los ojos y veía como el Capitán de aquel navío se sentaba a su lado, y darle así un buen trago a la botella que traía desde el inicio.

Si, había ido a la cubierta era a beber, como todas las noches y era una especie de ritual que hacía a solas, pero desde que estaba Caperucita era la única que dejaba que se quedara, aunque hasta esa noche, esta no supo por qué .

— Eso solo lo dices porque no has bebido nunca, de lo contrario no me hubieras dejado beber solo todas estas noches —

Su compañera solo suspiro resignada, sabía que a estas alturas de su cuento no iba a cambiarle y tampoco lo pretendía, simplemente no entendía la necesidad que le impulsaba a hacerlo.

— ¿Sabes? Creo que tú y yo somos iguales, los dos amamos la aventura y siempre vamos detrás de una buena historia, sin embargo, mientras que yo busco a la persona que me quita el sueño, tú le has dejado atrás —

Y una vez más, el Capitán le destruyó a Rin como el conocimiento era la mejor arma.

Ella nunca le comentó a nadie de su pasado, lo que había dejado, pero a Koga solo le bastó con ver su comportamiento para leerla cómo un libro abierto.

— Tuve mis motivos, pero... Cuando sea el momento volveré, aunque dudo que esté cuando yo regrese —

— Por supuesto que estará, si yo supiera que en el próximo puerto hay, por mínimo que sea, algo por lo que ella en algún momento fuera a ese lugar yo la esperaría allí aunque tuviera que esperar toda mi vida a ese momento, moriría siendo el hombre más feliz aunque sólo la pudiese volver a ver un segundo antes de reunirme con los dioses, que al final de mis historia la última línea verse que al final nos volvimos a encontrar, con eso yo me conformaría, y sea quien sea la persona que ha tenido que dejar, seguro que también piensa lo mismo... ¡Oye! ¿Enserio estas llorando? ¿Él dijo algo malo? —

Después de aquel momento en el que Koga le había abierto su corazón a la menor, había sido tan bonito para ella que la había conseguido emocionar.

El Capitán no se lo esperaba y casi tira la botella preocupada por sus propias palabras.

— Tranquilo, tranquilo, es que se ve que la quieres mucho no esperaba una historia así y menos de tu parte, sin ofender —

Aclaraba mientras se limpiaba la cara algo avergonzada, era la primera vez que una historia la conmovía de aquella forma y provenía de quien menos se lo esperaba.

— No me ofendo, entiendo que te cueste creerlo tengo que mantener una imagen delante de mis hombres y no puedo hablar de estos temas delante de ellos, pero eso no quita que no tenga mi corazoncito —

— Pues viendo que a mí sí, ¿Cómo es ella? Y ¿Por qué no está aquí? —

— Jajaja mucho estabas aguantando sin preguntar, aunque el otro motivo por el que sólo puedo hablar esto contigo, es porque tú no me miraras como si estuviese loco — Hizo una pequeña pausa para aclararse la garganta viendo como los ojos de Caperucita se iluminaban como dos suelas En el tiempo que llevaban juntos, Koga ya sabía que esto ocurría cuando la pequeña intuía que se acercaba una buena historia.

— ¿Crees en las sirenas? —

Tal y como se esperaba, toda la cara de Rin se iluminó, el Capitán hasta podía jurar que había visto que sus pupilas se dilataron.

— Algo he leído, todos los relatos hablan de que son muy hermosas, pero que llevan a todos los marineros a la muerte —

— No, todas. Ella me salvó en la primera tormenta que tuvo que afrontar el Jolly Roger hace 10 años.

Fue en los mares del sur, estábamos a punto de llegar a tierra firme cuando la niebla más espesa jamás vista nos rodeó dejándonos sin visión alguna. Para eso entonces apenas éramos cinco bucaneros, qué confiados en que de un momento a otro tocaríamos tierra, no menguamos lo más mínimo. Lo que no sabíamos es que delante de nuestras hileras de rocas puntiagudas esperaban para desgarrar nuestro barco, con el primer choque todo el navío se estremeció y ya era demasiado tarde para retroceder. Hice lo que cualquier Capitán había hecho y tomé el control del timón e intenté controlar la situación, y esquivar las demás rocas que habían en nuestro camino, hasta que en un mal giro y mi inexperiencia para ese entonces me hizo perder el control y caí del barco.

Mi tripulación seguramente me daría ya por muerto, sino habría muerto ahogado, me habría partido la crisma en una de esas piedras, pero como ves nada de aquello pasó, lo que realmente ocurrió y nadie creyó fue que una sirena me salvó, desde que caigo del barco mis recuerdos son borrosos aparentemente perdí la conciencia y para algunos la cordura, pero antes de ni siquiera abrir los ojos nuevamente la voz más dulce que nunca he escuchado me estaba cantando, ya su vez las manos más delicadas y suaves que él sentido estaban tocando mi rostro, hasta que finalmente abrí los ojos y vi a la mujer más bella, de ojos tan verdes como las propias esmeraldas y su melena pelirroja que competía con el atardecer. Apenas me pude incorporar, ella no quería que me levantara y aunque estaba perdida en su belleza cuando mis ojos navegaron más allá de su cintura, vi lo que nos diferenciaba. Ese momento la incómoda y estuvo a punto de irse, pero la detuve tomando sus manos entre las mías tenía que tocarla saber que era real, hasta que las voces de mis compañeros la terminaron de espantar y ahí ya no pude detenerla—

— Y ¿La llevas buscando 10 años? ¿Cómo sobrevivió tu tripulación? Y a todo esto ¿Cuántos años tienes? —

Caperucita había quedado entre sorprendida, maravillada y también dolida por partes iguales con la historia que Koga guardaba en su corazón.

Ese último sentimiento fue inevitable ya que, al meditarlo, no pudo evitar pensar en Lobo y en que este ahora este pasando por lo mismo, provocará así que sentimientos de culpabilidad la invadieran después de un mes.

— Jajajaja sabía que tendrías preguntas, aunque no esperaba que te intrigara mi edad. Pero sí, la busco desde entonces sin éxito como ves, no siempre es fácil ver cómo pasan los días, los meses y los años y pareciese que el mar se la hubiera tragado.

Mi tripulación, aunque fue escasa en su momento, ya contaba con buenos marineros y Ginta tomó mi lugar y podría llegar a tierra. A pesar de que se temían lo peor buscaron mi cuerpo en la orilla creyendo que el mar me habría llevado hasta la orilla, ya día de hoy es lo que siguen creyendo, para ellos es un milagro cuando para mí ese milagro tiene cara y seguramente nombre , aunque lo desconozca—

— ¿Nunca se lo contaste a tu tripulación? —

Seguia Rin con su interrogatorio intentando asi dejar de lado los malos pensamientos.

— Sí, todos me preguntaban cómo lo había hecho, pero nadie me creía, esperaban que estaba conmocionado por el golpe o que simplemente tenía la bendición de Njord, hasta a mí me hicieron dudar de si realmente fue real, pero hay cosas que no puedes inventar Mi corazón tarde con fuerza de solo recordarla, de rememorar el momento que tuve sus manos envueltas en las mías que a pesar de todo lo que cuentan y abras leído en tus libros, se la vieron tan pequeña e inofensiva a mi lado —

Se podía notar la desesperación en el rostro de aquel Capitán tan seguro y orgulloso de que se había dejado ver hasta ahora, la desesperación de que le crean, se convirtió y que no había perdido la cabeza, y cómo bien había supuesto aquel hombre al principio de su relato, no había nadie que le comprendiera mejor que Caperucita.

— Te creó, pero si es como tú dices que tienes que pensar que es muy raro que se dejen ver. A ti te salvó a pesar de que no es algo común que cuenten sobre ellas, entonces sí de por sí es difícil encontrarte con sirenas y vivir para contarlo, buscar a la sirena de tus recuerdos no va ser nada fácil, y ¿Has pensado que harás cuando la encuentres? Si en algo coinciden todos los seres de mis libros, es que si están ocultos es porque la humanidad no está preparada para convivir con ellos, el miedo saca lo peor de vosotros, así qué ¿Cómo harás para estar con ella? Y ante todo primero te tiene que corresponder —

Aquella última frase era una pequeña broma donde aprovechaba para darle un codazo a Koga en el brazo causar las risas de los dos.

Sin embargo, su preocupación era real ya que sabía de lo que hablaba, ya que llegó el momento quizás la parte más difícil no sería encontrarla.

— Y quién no querría estar conmigo ¿eh? Si tú no tuvieras tú historia, ni yo la mía estarías coladita por mi hasta los huesos — Comentaba orgulloso el mayor, haciendo que Caperucita rodará los ojos dando a entender que no estaba de acuerdo — Pero si es verdad que no había pensado algunas de esas preguntas, pero yo soy un pirata no tengo mi vida planificada solo un objetivo, cuando la tenga entre mis brazos que los dioses hagan lo que crean conveniente ya sea a favor o en contra, la protegeré de todo y de todos —

En sus palabras Caperucita vio otra similitud entre ambos, recorrían el mismo camino a ciegas, y hasta que no llegaran a su destino no sabrían hasta donde les había conducido sus decisiones.

— y por ese objetivo ¿Es por lo que aceptaste llevarme al otro lado del mundo tan fácilmente? —

— Por eso, y porque no todos los días conoces a la nieta de un lobo. Puede que no lo intentaras, pero llamaron mucha atención en el puerto, eres muy llamativa —

— ¿Enserio? Y yo que creía que solo empecé a llamar la atención cuando tuve que escalar casas y correr por los tejados detrás de un loro, o ¿Tú qué opinas Capitán Garfio? —

— Oh venga ya, ¿Capitán Garfio? Suena horrible nadie usaría ese nombre en las jamás de los jamases —

Y una vez más las risas resonaron en aquella noche sin luna, no sabían cuántas noches así quedarían, pero ambos la aprovecharían.

Apenas describían que las historias amargas eran más llevadas en buena compañía.


Notas de autor:

*1 :hace más de tres lunas : según en lo que se basen son días o meses, esta historia se basará en el calendario lunar y contará como meses.

*2: Njord: Dios nórdico del mar 🌊