Hola!
Aquí voy, con este universo extraño en el que he preferido dejarme llevar sin pensar mucho xD Perdonad si hay algún dedazo, no lo he revisado.
mariapotter2002: Que nos hemos ido de viaje, como tú jajaja
MarcyLB: Gracias por tus palabras!. Yo tampoco suelo arriesgarme con los fic sin terminar porque ya me he quedado con ganas en alguno. Pero estoy en ello, escribiendo tan rápido como puedo para no atascarme.
lunamaga: Los gemelos son tan geniales… aisss gracias!
Besos y abrazos
AJ
Disclaimer: Todo el mundo de HP pertenece a JK, yo solo juego con los personajes.
SEGUNDA PARTE U.2.0
BLAISE
Enfermería madrugada del 21 de Diciembre de 1996
Nadaba como si le persiguieran mil inferis, nadaba con las manos, los pies, el cuerpo entero y hasta la lengua, porque su lengua era larga, bífida y cortaba el agua tanto o más que las membranas de sus manos ¿Membranas? Se miró los miembros palmípedos y quiso gritar, pero no podía. No podía gritar porque tenía que nadar y tenía que nadar porque tenía que huir de algo ¿Pero de qué huía? No lo sabía, solo sabía que tenía que seguir y seguir.
La oscuridad a su alrededor era absoluta y únicamente el nombre de Ginny acudía a su cabeza una y otra vez ¿Ginny? ¿Ginny Weasley? La recordaba, sí, pelirroja, su pareja del baila, su ¿Novia? ¿Por qué iba él a tener una novia? Estaba confundido y cansado, cada vez más cansado. No podía pensar con claridad, solo podía nadar, una brazada tras otra, solo una más y tal vez llegaría a su destino, fuera cual fuese.
De pronto una luz a lo lejos pareció convertirse en su punto de referencia. Debía llegar a esa luz, debía llegar allí como fuera. En la luz estaban las respuestas, en la luz estaba la salvación.
De modo que siguió braceando hacia allí al límite de sus fuerzas hasta que se encontró en una playa.
Era cálida, solitaria, bañada por el sol. Tanto sol dañaba a sus ojos pero el calor… ese bochorno tras el frío gélido de las aguas era más que bienvenido.
Y caminó.
Caminó por la arena que se pegaba a las membranas de sus pies y se fijó en sus extremidades.
Verdes. Todo era verde. Se miró las manos, los brazos, el pecho desnudo y se tocó la piel escamosa y extraña.
¿Qué le había pasado? ¿Por qué estaba allí?
—¿Blaise?
Una voz. Esa voz ¿Quién era ella?
De nuevo el nombre de Ginny llegó a él en un susurro y corrió hacia la chica. Ginny, sí, Gryffindor, pelirroja, con la piel de porcelana y los labios llenos y voluptuosos que le besaban con voracidad.
La recordaba.
Siguió corriendo y corriendo hasta que el suelo se esfumó bajos sus pies y cayó.
Cayó y cayó al vacío.
Gritó pero nadie le escuchaba y siguió cayendo…
Blaise se despertó en medio de la noche, sudoroso y agitado, dolorido y asustado.
—Ginny —susurró en la oscuridad.
Estaba en una cama, pero no era su cama. Todo estaba tan oscuro.
Se bajó, tanteando con las manos. Una mesilla, el borde de un colchón. Siguió caminando con las manos extendidas y tocó una pared. La usó como referencia y, sin separar la mano de la superficie siguió andando hasta que sus rodillas golpearon contra algo blando. Pasó las puntas de los dedos por ese objeto, temeroso de lo que pudiera encontrar.
¿Seguía soñando?
Era un cuerpo, femenino, cálido. Siguió tanteando hasta llegar al cabello que era largo y suave.
—Ginny —susurró de nuevo
Con cuidado, delicadamente para no despertarla, se acostó a su lado hasta pegarse a su delicada espalda y la abrazó, durmiéndose casi al instante.
Por fin la había encontrado.
DRACO
Sala Común de Gryffindor 21 de Diciembre de 1996
6:30 AM
Draco se levantó con un único pensamiento en mente: Ir a ver a Hermione a la enfermería.
Se dijo que era culpabilidad. No en vano, si él no hubiera hecho esa apuesta con Marcus nunca le hubiera pedido ir al baile, ella nunca hubiera aceptado y no habría ido a volar con él, jamás se habría caído de la escoba al Lago Negro y no estaría enferma.
No tenía nada que ver con la noche que había pasado, con que ella fuera más hermosa de lo que nunca hubiera imaginado, con que le gustara su sentido del humor, su inteligencia y sí, su cuerpo.
Eso no tenía nada que ver, no.
Iba a verla únicamente para asegurarse de que estaba viva y a salvo, de que había pasado la noche bien y que no tendría consecuencias graves.
Bueno, en realidad sabía que solo era un resfriado, la noche anterior, Madame Pomfrey había salido de la enfermería media hora después de que Hermione hubiera entrado y les había echado a él y a Ginny indicando que todo estaba en orden, que el señor Zabini dormía y que la señorita Granger había tomado una poción y que pasarían ambos allí la noche descansando.
Así que Draco se había marchado a las mazmorras un poco alicaído y, aunque se llegó a plantear la idea de volver a la fiesta que continuaba tras el baile, decidió que ya no le apetecía ir solo.
Para su asombro, se acostó y realmente se quedó dormido y durmió felizmente hasta el amanecer.
Volvió a mirar el reloj y decidió que era una hora más que decente para ir a hablar con Madame Pomfrey y asegurarse de que todo estaba en orden.
Se dio cuenta de que Theo no había dormido allí esa noche porque su cama estaba perfectamente hecha, como la de Theo. Solamente Crabbe y Goyle roncaban tras sus doseles con perfecta sincronía, cómo si después de aquellos años durmiendo juntos hubieran marcado ritmo en sus sueños igual que lo hacían durante su día a día.
Pensando en ellos y en la extraña relación que mantenían, Draco salió de la Sala Común, ignorando a Daphne Greengrass que dormía tirada boca abajo en un sofá y a Marcus quien, a su lado murmuraba en sueños algo de un gusarajo mocoso que le perseguía.
Siguió subiendo hasta el primer piso y caminó a la torre del hospital perdido en sus propios pensamientos.
—¡Malfoy!
Se giró al escuchar la voz de la pelirroja y supuso que, preocupada como estaba la noche anterior, habría ido a ver a Blaise a primera hora.
—Hola Ginny —respondió con una sonrisa —Potter —dijo al darse cuenta que no venía sola.
—Buenos días Malfoy.
—¿Vienes a ver a Hermione? — preguntó la chica haciéndole sentir repentinamente incómodo.
—Quiero asegurarme de que está bien —pensó que no era una mala respuesta, era sencilla, sin compromiso.
—Yo estoy muy preocupada por Blaise —respondió ella antes de continuar el camino —espero que hayan podido quitarle ese color.
—Yo espero que le hayan podido quitar el olor —replicó Harry — me he duchado tres veces y creo que sigo oliendo a pescado.
—¿Olor? —preguntó Draco a quien Ginny al parecer no había contado toda la historia.
—Ayer —empezó a decir Potter.
—¡Harry, no! No hace falta que cuentes la maldita historia otra vez.
—Oh sí, si que hace —dijo Draco —ayer no me contaste nada del olor.
—Encontré a Ginny saliendo del Baño de los Prefectos… —continuó Harry
—Oh vaya Weasley —replicó Draco negando con la cabeza — ¿En la primera cita con Zabini? —chasqueó la lengua —mala jugada.
Ella le miró lanzándole puñales con los ojos y Potter asintió, concordando con él.
—Te lo dije, Ginny —siguió el moreno —pues salía con algo encima… algo verde, verrugoso, quejica y maloliente.
—¡Harry! —exclamó la pelirroja enfadada — No es un quejica. Que te pase algo así a ti a ver qué tanto te quejas.
—Sigo diciendo que era el olor —respondió sin hacer caso a la chica — no eran quejidos de dolor, más bien de desesperanza… yo también lloraría si oliera así. De hecho vengo a la enfermería a que me den algo para el maldito dolor de cabeza que tengo desde ayer.
—Tu dolor de cabeza no es por el olor de Blaise —masculló Ginny con maldad —es por aguantar a Astoria el resto de la noche riñéndote por desaparecer.
—¿La dulce Tory? —preguntó Malfoy — no me la imagino regañando a nadie, a Daphne sí, pero Astoria es dulce y cariñosa.
—Uy uy uy —murmuró la pelirroja —creo que éste si llegó a la segunda base con ella, Harry…
El moreno le miró entrecerrando los ojos y Draco tragó saliva.
—Fue solo un rollo, sin sexo, nos besamos, nos metimos mano, nada del otro mundo, Lo juro Potter, además fue este verano pasado.
—Maldita sea —dijo Harry, molesto — ni siquiera me ha besado y ya me tuvo media hora hablando de por qué es de mala educación dejar a tu pareja sola en el baile para irte a cualquier sitio que no sea a su lado.
—¿Ni un beso? —preguntó Draco con sorpresa. El moreno negó con la cabeza —tío eres idiota ¿Quieres un consejo? Ignórala durante unos cuantos días. Creo que has sido muy obvio con tu interés en ella y, dulce o no, es una Slytherin.
—Chicos, por favor, en otro momento —les cortó Ginny —que yo no esté delante, sinceramente me importa muy poco lo que hagáis ambos con Astoria.
—Yo no hago nada con Astoria —replicó Draco molesto — en este momento soy un alma libre.
—¿Ah sí? —preguntó Potter mirándole con aquellos ojos verdes tras los cristales de las gafas brillando de desconfianza — y yo que pensé que estabas interesado en Hermione… al fin y al cabo la invitaste al baile ¿Verdad?
Draco carraspeó.
—Potter, invitarla al baile y estar interesado en ella son cosas diferentes.
—Pues ayer, mientras perdías las babas por el Gran Comedor mirándola, cualquier hubiera podido pensar que te interesaba.
—Es guapa, sí. Está buena, pero no quieras ver cosas más allá de eso.
—Me alegro —respondió para su sorpresa —al fin y al cabo es lo mejor. Ahora asegúrate de que ella sepa que no estás interesado antes de que ella se interese por ti y le hagas daño. Si ella llora, no estaré feliz y créeme, quieres verme feliz en cuanto a Hermione se refiere.
Draco no tuvo opción de responder al cuatro ojos porque otras dos personas más se acercaban a ellos a la carrera.
—¿Ginny? ¿Harry?
—Hola Ron —respondieron ambos a la vez.
—Hola Draco —dijo Theo acerándose a él.
—Vaya —Draco sonrió —ahora ya sé por qué no viniste ayer a dormir.
Theo se puso colorado y Ginny se envaró.
—¿Ah si? —se enfrentó a su hermano apuntándole con un dedo amenazador —¡Hipócrita! —gritó furiosa —¿Así que yo no puedo pasar la noche con Blaise pero tú si puedes ir a meterle mano a tu chico sin problemas? ¡Seguro que lo de Blaise es culpa tuya!
—Pero ¿Qué dices arpía? ¡Deja de gritar Ginevra!
Ella sacó la varita tan rápido que ninguno de ellos la vio antes de que fuera demasiado tarde.
—¡Mocomurciélago!
Theo, que era el único que se había percatado del movimiento de la chica, se puso delante de Ron en un alarde de valentía suicida y absurda porque, todos sabían, que la pelirroja no iba a dañar seriamente a su propio hermano.
Así que el hechizo de Ginny golpeó a Nott en medio de su aterrorizada cara ya que, al escuchar las palabras de la chica pareció arrepentirse de su impulsividad, pero era demasiado tarde.
Ginevra Weasley era letal.
Ella se llevó las manos a la boca al darse cuenta de lo que había pasado justo cuando el primer murciégalo salió de la nariz de Theo.
—Mierda — dijo sin poder evitar una sonrisita.
Draco y Harry no fueron tan comedidos y rompieron a reír en cuanto el segundo moco, convertido en un espléndido murciélago pringoso, salió del otro agujero nasal del chico quien, abochornado, intentaba taparse la nariz.
—¡Pero serás idiota! —gritaba Ron a su hermana intentando ayudar a Theo mientras los demás se reían a mandíbula batiente.
—Eso te pasa por volver verde a Blaise —replicó ella —lo siento Theo, no iba para ti.
—Theo el valiente —estaba diciendo Draco entre carcajadas
—El valor de las serpientes será legendario —añadió Harry — no cualquiera es capaz de ponerse delante de Ginny.
—Sois imbéciles — decía Ron empujando a su chico hacia la enfermería — además, yo no volví verde a Zabini, fueron Fred y George
—¿Cómo? —preguntó la chica completamente patidifusa
—Nos los encontramos después de dejaros anoche y me lo dijeron.
—¿Pero en qué clase de familia he nacido? —gimió con dramatismo mientras todos entraban en la torre.
Ni bien pusieron un pie dentro de la estancia, los gritos de Hermione les dieron la bienvenida.
—¡Socorro!
Escucharon un golpeteo de muebles y corrieron hacia allí a tiempo de verla revolverse en la cama, golpeando la mesilla en busca de su varita, tras ella un asustado y desorientado Zabini miraba a su alrededor sin comprender lo que ocurría.
—¡Que alguien me quite esta cosa de encima! —gritaba Hermione agarrando la varita.
—¡Granger no! —Draco se fue hacia ella en el momento en que se giraba apuntando a su amigo y le sujetó la mano — es Blaise, es Zabini —dijo abrazándola por detrás para inmobilizarla.
—No no, es un… es un ¡Bicho mutante! Oh Dios mío —le recorrió un escalofrío y le pateó tirándole de la cama —¿Por qué estaba en mi cama? Merlín ¿He dormido con el duende verde?
—¿Quién? —preguntó Malfoy sin entender.
—¡Blaise! —Ginny, quien parecía ajena al aspecto reptiliano del chico, corrió hacia él y la ayudó a incorporarse —Oh Blaise ¿Estás bien?
—¿Ginny? — preguntó intentando tocarle el hombro con su mano membranosa.
Su voz era extrañamente grave y, cuando fue a hablar de nuevo, croó.
—¿Qué crooooac me pa croooooac pasa crooooooac?
Draco no pudo evitarlo.
Lo intentó porque Blaise era uno de sus mejores amigos y le apreciaba, de veras que sí. Sabía que debería haberse enfadado con los leones, pero cuando Potter dejó escapar la primera carcajada seguida por otra de Weasley, él se rindió a lo inevitable y soltó a Hermione para poder apoyarse en la pared y reírse a gusto.
Estaba seguro de que nadie le había dado un espejo a Blaise.
Blaise, quien siempre estaba perfectamente peinado, arreglado y perfumado. Blaise quien tenía un ritual nocturno de belleza que rivalizaba con el de Pansy en cuanto a cremas y potingues, Blaise que cuidaba cada detalle de su cuerpo y su pelo… Merlín su pelo.
— ¿Qué croooac os pasa?
Las carcajadas subieron de nivel acústico. Potter estaba sentado en el suelo sujetando sus costillas y Weasley había dejado a Theo apañarse con sus mocos voladores. Hermione también había empezado a reír, intentando contenerse, Draco supuso que por consideración a Ginny, pero era muy dificil mantener el tipo con aquel bizarro escenario.
—¿Ginny? —Blaise parpadeaba con aquellos ojos de rana con doble párpado —¿Por crooooac qué hablo crooooooac así?
Hermione dejó ir la contención y se unió a los demás.
—¿Qué diablos ocurre? ¿Qué hacen todos ustedes en mi enfermería?
En aquél momento, si hubieran estado en sus cabales, si su raciocinio hubiera sido plenamente funcional, todos ellos se habrían callado de golpe.
Pero no podían. Era imposible luchar contra natura y las palabras de Madame Pomfrey únicamente incrementaron su incontrolable hilaridad.
—¿Y usted señor Nott? —estaba preguntando la enfermera intentando ignorar las risas de todos —¿Otra vez el encantamiento mocomurciélago? ¿Tiene usted algo que ver, señorita Weasley?
Nadie le contestó. No podían.
Theo porque intentaba controlar sus mocos que no paraban de salir de su nariz con forma de murciélago pegajoso, Ginny porque estaba demasiado ocupada tratando de ayudar a Blaise a llegar a su cama. Zabini porque con croar tenía suficiente y los otros cuatro porque ni siquiera eran capaces de respirar, cuanto menos de hablar.
HERMIONE
Torre de la enfermería 21 de Diciembre de 1996
9:00 AM
Les había costado sus buenos veinte minutos controlarse lo bastante como para poder hablar de forma civilizada de nuevo.
Cuando habían podido parar, Madame Pomfrey vio a Hermione y le dio el alta, insistiendo en que Theo debía permanecer allí durante unas horas y Zabini… bueno, Zabini durante el tiempo que hiciera falta ya que nadie sabía qué hacer para que volviera a ser normal de nuevo.
Cuando dejaron la enfermería Ginny se dirigió a todos ellos como un mariscal a su ejército
—Tenemos que hacer algo para ayudar a Blaise —dijo con seriedad
—¿Y qué quieres que hagamos? —preguntó Hermione
—Has dicho que fueron Fred y George —añadió Ginny mirando a su hermano
—Si.
—Es cierto —apuntó Harry — a mi también me lo contaron… más o menos.
Ginny no parecía demasiado contenta con la declaración, pero tras mirar a Harry con los ojos entrecerrados durante unos segundos, lo dejó pasar.
—Tenemos que colarnos en el Aula 5B
Draco alzó una ceja interrogativa.
—¿Qué hay en el Aula 5B? — preguntó.
—El Cuarto del Club de los Cromos Coleccionables —dijo Hermione
—No solo eso —añadió Ron — también es el Emporio de Gangas Weasley.
—O Sortilegios Weasley —terminó Harry —cómo prefieren llamarse ahora.
—Estás diciendo, pelirroja —volvió a decir Draco — ¿Qué quieres que nos colemos en el cuarto de tus hermanos para buscar entre sus cosas algo que pueda ayudar a Zabini?
—Exacto —respondió ella con una sonrisa.
—Tus hermanos —añadió el rubio —los mismos que han dejado a Blaise en ese estado de sapo mutante ¿Verdad?
—Eso es —dijo de nuevo ella.
—Paso — espetó Draco dando un paso atrás —no pienso entrar en ningún sitio donde esos dos tengan cosas que sirvan para eso.
—¡Es tu amigo! —exclamó Ginny ofendida ante la negativa del Slytherin
—Siempre tan valiente —dijo Ron a la vez.
—Seh, seh —Draco hizo un gesto displicente con la mano cortando las quejas — lo que vosotros digais pero ¿Habéis pensado qué clase de trampas pueden tener puestas esos dos dementes? ¿Se os ha ocurrido pensar que alguien como ellos jamás dejarían sus juguetitos sin protección.
—En eso tiene razón —acotó Harry — ellos me dijeron que habían puesto una protección a Ginny,
—¿Cómo dices? —preguntó la chica ojiplática, tocándose por todas partes cómo si pudiera encontrar lo que sea que habían puesto en ella sus hermanos.
—Mejor aún —soltó Malfoy señalándola —si han podido poner una protección a su hermana ¿Qué no podrán poner a una sala?
—Podríamos contrarrestar cualquier protección, sabiendo que están allí. Es posible romperlas, simplemente necesitaríamos tiempo y paciencia —Hermione se vio en la obligación de decir aquello porque le daba pena Zabini, además que se sentía culpable por haberle pateado de la cama.
—¿Cuánto tiempo? —preguntó Harry quien empezaba también a valorar las posibilidades.
—Un par de horas, quizás tres.
—Es decir tendrá que ser por la noche —dijo Ron uniéndose a sus amigos sin dudarlo.
—Podemos usar el Mapa de mi padre — Harry fruncía el ceño, pensativo —tú eres prefecto —le dijo a Ron — y tú también —añadió señalando a Hermione.
—Y Malfoy —indicó Ginny.
—Perfecto. Ginny y yo podemos usar la capa y vosotros sólo tenéis que intentar que vuestras rondas nocturnas coincidan en día y buscaros la vida para que os toque el quinto piso.
—Ehhh ¿Hola? —Malfoy gesticuló al lado de ellos —no contéis conmigo, os he dicho que paso de esta misión suicida.
—¡Vamos Malfoy! —Hermione le agarró la mano y tiró de ella hasta que él la miró con el ceño fruncido en un gesto que trataba de parecer feroz —Oh venga, será divertido.
—Los Gryffindor no estáis bien de la cabeza ¿Sabes? ¿En qué mundo puede ser divertido algo así? Ni siquiera tenéis un plan real, estáis diciendo cosas sin sentido y parecéis dispuestos a tiraros de cabeza a una piscina en la que ni siquiera sabéis si hay agua.
—Claro que no —replicó ella —mira, con el mapa de James podemos asegurarnos de que no haya nadie más cerca. Ron, tú y yo podemos coincidir en la ronda del quinto piso sin problemas, hablaré con MacGonagall.
—¿Y luego qué? Llegamos al aula, entramos, rompemos los encantamientos que hayan podido poner durante dos o tres horas, rebuscamos en sus cosas y salimos como si nada ¿No?
—Eso es — dijo ella encantada del rápido entendimiento del chico.
—Genial y ¿Qué pasará cuando los Weasley repetidos se den cuenta de que alguien ha entrado en su santuario y, milagros de milagros, Blaise se ha curado? Eso teniendo en cuenta de que esto salga bien y encontremos la milagrosa poción cura sapos que tan seguros estáis de que habrá.
—No he pensado en eso todavía —murmuró Hermione mordiéndose el labio.
—Ni yo — dijo Harry —pero se nos ocurrirá algo.
—Yo preferiría que se os ocurriera algo antes y no después. Ya sabes, para hacerme una composición de lugar.
—Lo pensaremos sobre la marcha —arguyó Ron.
Todos estuvieron de acuerdo con él. Todos menos Malfoy, obviamente.
—No no, si queréis que os acompañe primero vais a tener que pensar en todos los escenarios posibles y en todas las formas de salir de ellos.
—Cobarde — canturreó Ron en voz baja
—No, astuto. Que no sea un impetuoso que actúe antes de pensar no significa cobardía, se llama inteligencia y no correr riesgos innecesarios.
—Está bien. ¿Todos estamos aquí en Navidades? —Preguntó Ginny
—Yo no, pero puedo quedarme —dijo Hermione.
—Yo también me puedo quedar —añadió Harry.
—Nosotros estamos porque nuestros padres han ido a visitar a Percy a Nueva York
—Yo estaré este año —murmuró Draco quien parecía desear haber podido decir que se largaba con viento fresco.
—Perfecto —Hermione dio una palmada —pensaremos en los posibles escenarios de Draco y buscaremos alternativas durante estos días. Creo que Nochebuena será el día perfecto para la incursión..
—No podemos dejar a Blaise así en Nochebuena —exclamó Ginny horrorizada.
—Créeme pelirroja —terció Draco que no parecía nada feliz con todo aquello —lo mejor que te puede pasar es que siga así, con suerte podrás hacer de enfermerita sexy y mantener su atención durante más tiempo del habitual
—¡Draco! —dijo Hermione horrorizada ante las palabras del rubio.
—Es la realidad. No he conocido ninguna chica que llamara la atención de Blaise más de una semana. Si cenas con él en Nochebuena en la enfermería y le cuidas en estas circunstancias en las que no creo que ni su madre se atreviera a tocarle mucho, ganarás puntos.
—Ginny no necesita llamar la atención de ese don Juan de tres al cuarto —masculló Harry molesto — si no la valora ya deberíamos dejar que se quedara como un sapo para el resto de su vida.
—Igual pueda encontrar una bonita rana y tener renacuajos en el Lago Negro —apuntó Ron golpeando a Harry divertido.
—No les hagas caso Ginny —Hermione tocó la mano de su amiga en silencioso apoyo —Lo haremos el día 24, después de la cena. Tú puedes pedir un permiso especial a MacGonagall para que te deje cenar con Blaise y Harry puede ir a recogerte a la enfermería mientras Draco, Ron y yo hacemos la ronda.
—¿En serio quieres que haga la ronda de prefectos en Nochebuena? —Draco sacudía la cabeza, incrédulo.
—Claro, ¡Es una idea brillante Hermione! —acotó Ron —¿Quién querrá tener ronda ese día?
—Obviamente nadie —interrumpió Malfoy.
—Por eso es brillante —continuó Ron — nadie nos impedirá apropiarnos de esas rondas, cualquiera que las tenga asignadas estará feliz de cedérnosla.
—Sencillamente maravilloso.
—¡Me encanta! Este plan saldrá bien —determinó Hermione con la fe ciega de los que saben que una buena planificación era fundamental.
—¿Cómo he terminado metido en esto? —escuchó decir a Malfoy mientras todos bajaban de la torre de la enfermería.
