Hola!

mariapotter2002: Viví por Alicante hace años, así que sí, mare meua jajajajaaja he creído que, cada universo debe tener sus propias realidades, cuanto más dispares más juego… shhh no digo más. Aquí no existe Voldemort y la vida ha sido mucho menos intensa, más despreocupada, con las absurdeces propias de la adolescencia. Más o menos es lo que quiero hacer llegar.

Besos y abrazos

AJ

Disclaimer: Todo el mundo de HP pertenece a JK, yo solo juego con los personajes.

SEGUNDA PARTE U.2.0

De planes y contratiempos II

RON

Aula 5B. Madrugada 24 al 25 de Diciembre de 1996

¿Pero como podía haberse ido todo a la mierda en tan poco tiempo?

Ron no era capaz de entender que un plan tan simple hubiera salido tan condenadamente mal. Porque no es que hubiera habido contratiempos no, es que tenían la madre de todos los problemas encima de la cabeza.

A Hermione le gustaba decir una frase muggle que era algo como: cuando lleguemos al puente ya cruzaremos el río… o algo parecido, el caso es que no solo habían llegado al río, es que se habían tirado de cabeza como enajenados y se habían ahogado en él.

Volvió a mirar al director Snape una vez más y sintió que una nueva náusea le subía por la garganta inevitablemente.

Oh no, pensó un segundo antes de vomitar sobre los perfectos zapatos de piel del director de Hogwarts.

Y es que todo había empezado medianamente bien.

Sí, era cierto que nadie le había hecho caso cuando ordenó a Theo y a Zabini que se quedaran en la enfermería.

¿Por qué era tan difícil para las serpientes seguir una sencilla orden?

Alguien tenía que dirigir aquella espantosa expedición que nunca debió llevarse a cabo. Suponía que Harry, quien normalmente era el encargado de organizar las necias correrías en las que se embarcaban habitualmente, tenía más capacidad de mando que él. Aunque claro, era la primera vez que decidían llevarse a dos Slytherin con ellos.

Y se lo habían puesto muy complicado.

Primero Theo, que no solo se había rebelado, es que además le había mirado de esa forma esa mirada que le lanzaba su madre cuando quería decirle cuando estemos solos vamos a hablar de esto tú y yo. Y Ron había preferido no discutir con él porque, aunque nunca había tenido novio antes, estaba seguro que cuando uno se metía en un charco así, más le valía tener un traje de buceo, un casco burbuja y un trasero a prueba de patadas.

Y luego estaba Zabini, alias Godzilla. Ron no entendía el chiste, pero Harry y Hermione se habían reído mucho la noche anterior en la Sala Común cuando la chica se había referido así al Slytherin.

A él había sido imposible mantenerle en la enfermería por culpa de Ginevra.

¿En qué pensaban sus padres para criar una hija tan irascible, mandona y chillona? Había sido como una banshee clamando venganza. Cuando Zabini dijo que iría, ella le apoyó y no solo le apoyó, es que amenazó con lanzarle un mocomurcielago a cualquiera que le impidiera salir.

Nadie lo hizo.

Todos habían aprendido la lección y ninguno de ellos tenía intención alguna de recibir un hechizo como el que había tenido a Theo moqueando bichos durante cinco horas.

Así que finalmente todos habían salido hasta el quinto piso con distintos ánimos.

La cosa empezó a complicarse al llegar a la segunda planta del castillo.

— Shhhh —Les hizo una seña para que guardaran silencio y se pararan —viene alguien.

Se movieron por el corredor con la discreción de un Bola de fuego Chino en el Salón de té de Madame Pudipié.

Theo pisó a Ginny que se quejó en voz alta y empujó a Zabini mientras Hermione se tropezaba con Malfoy quien, al sujetarla para que no cayera golpeó contra una armadura tirando un trozo de escudo al suelo.

—¿Pero que parte de Shhhh no habéis entendido panda de torpes? —siseó Ron llevándose las manos a la cabeza.

—Hola Ronald —la voz de Luna llegó hasta Ron con claridad — ¿Vais de excursión?

—Ahmmm — Luna Lovegood debía ser la persona más seria y literal que había en ese colegio, así que se preguntó qué decirle exactamente para quitársela de encima porque, al fin y al cabo era prefecta de Ravenclaw y podía meterles en un buen lío —en realidad sí.

—Oh que bien ¿Puedo ir con vosotros? Ya hice la ronda aquí y sola me aburro un poco.

El silenció se cernió sobre el grupo y no se les escuchaba ni respirar.

Ahora sí ¿No mamones? pensó Ron con maldad mirándoles a todos. En ese momento parecía que se hubieran tragado sus lenguas, cuando ya les habían pillado.

—Pues la verdad es que…

—Que claro que puedes Luna —interrumpió Ginny.

El resto del grupo la miró como si estuviera loca.

—Oh muchas gracias Ginny —sus enormes ojos azules se fijaron en el acompañante de su amiga y le observó. Le contempló con absoluta concentración, ladeando la cabeza y entrecerrando los ojos para no perder detalle, estudiándole —¿De dónde has sacado un Chordatayota tan grande? —lentamente, como si pensara que Blaise le pudiera atacar, le tocó con un dedo —pensé que estaría frío.

—¿Per croooooac pero qué dices crooooac?

La chica abrió mucho los ojos con sorpresa y miró a los demás esperando a que alguien le explicara.

Ron suspiró.

—Es una larga historia, Luna.

—Bien, podéis contármela mientras vamos de excursión. Aunque quizás deberíamos esperar, no sois demasiado silenciosos y no creo que el director Snape esté contento si nos encuentra por aquí.

—De hecho —dijo Draco —creo que lo mejor sería que cada uno se fuera a su Sala Común antes de que no encontrara ¿No te parece Luna?

Ella se encogió de hombros.

—Yo prefiero dar un paseo, es la primera Nochebuena que paso lejos de casa, pero mis padres se han ido a Egipto a visitar a mi hermana, así que preferiría tener compañía.

—Oh Luna —Hermione, la Santa Patrona de las causas perdidas, enlazó un brazo con el de la rubia y caminó con ella —nos haremos compañía no te preocupes.

—Oh claro —la imitó Ron —¿Qué más da uno más? —gruñó empezando a entender las quejas de Malfoy —Ni mapa, ni capa, ni plan y dentro de poco vamos a parecer una jodida procesión ¿Qué puede salir mal?

—¿Lo ves? —Draco se acercó a él y le golpeó el hombro —era cuestión de tiempo que te dieras cuenta de que yo tenía razón.

—Sigamos —respondió él.

De pronto el recorrido hasta el quinto piso se le hacía eterno y deseó poder aparecerse en el Aula para evitar más problemas.

Subieron, por suerte en un maravilloso silencio, roto tan solo por los susurros de Hermione que parecía estar poniendo al día a Luna sobre el Chotayota o Choyatoca o lo que fuera.

—Por fin —sintió el malsano impulso de besar aquella puerta nada más llegar —Hermione, tu turno —dijo cediéndole el lugar de honor.

—Theo puede ayudarme —dijo ella asintiendo hacia el Slytherine —esta puerta esta limpia, no parece que haya ningún tipo de hechizo o conjuro protegiéndola.

—Seguramente no —murmuró Ron —dentro hay una puerta que da a un pequeño almacén donde guardan todo. Esa es la que nos tendría que preocupar.

—Weasley —dijo Draco pasando al aula — llegados a este punto nos tendría que preocupar todo.

Qué proféticas resultaron ser esas palabras.

Ni bien pusieron un pie en la sala los problemas comenzaron, o siguieron, según se mirara.

—¿Qué hacéis aquí?

—¿Neville? —Hermione conjuró un lumus que dejó a la vista al Hufflepuff y a una muy desvestida Pansy Parkinson que trataban de ponerse la ropa a toda prisa.

—¡Apaga esa luz Granger! —siseó la chica con enfado.

—¿Pansy? —Malfoy se acercó a ellos como si no pudiera evitarlo.

—¿Qué haces idiota? ¡Aléjate! Merlín Draco ¡Qué estoy desnuda!

—Oh querida —replicó él, mordaz —créeme, lo hemos visto todos.

—¡Draco! —en aquella ocasión fue Hermione quien tiró del brazo del chico —no seas maleducado

—¿En serio Neville? —Preguntó Ron frotándose la cara con ambas manos. Realmente no podía creer lo que veía —¿Es que no había ningún otro sitio en todo el jodido castillo? ¿Se puede saber qué hacéis metiéndoos mano en una clase?

—En serio Pansy — Theo se había adelantado para ayudar a su amiga a abrocharse el sujetador —es un poco de mal gusto —miró al Hufflepuff con cara de pocos amigos —ya podrías tener un poco más de clase ¿El suelo de un aula? ¿En serio? ni siquiera has transformado una mesa para poner un colchón o algo —bufó —cariño —dijo a Pansy poniéndole bien los tirantes del vestido —no exijas menos de lo que mereces.

Ron boqueaba mirando a su novio ¿Pero es que se había vuelto loco? ¿Acaso no estaban allí en una misión?

—Tiene razón —su hermana Ginny se había acercado a ellos fulminando a Neville con la mirada —podías ser un poco más caballeroso ¿No?

Definitivamente estaban todos locos.

—Pues no parece que se estuviera quejando —precisó Malfoy —conociendo a Pansy hasta puede que fuera ella quien le arrastrara aquí de los pelos con las ansias

—Vaya Malfoy —Ron no pudo evitar responder con mordacidad —parece que hablas con la contundencia que da la experiencia propia.

Cuando vio a su amiga Hermione fruncir el ceño y morderse el labio con incomodidad y cierta tristeza, se dio cuenta de que había metido la pata.

—Obvio Weasley —dijo el rubio con una carcajada masculina.

Los ojos de Hermione se velaron un poco más y Ron se debatió entre la pena de ver que aquellas palabras le habían dolido y el alivio de saber que quizás eso sirviera para que no se hiciera ilusiones con Malfoy.

—También te digo —añadió el chico —que eso fue hace una vida —le golpeó el hombro amistosamente —últimamente todo parece estar cambiando.

Ron puso los ojos en blanco al ver la sonrisa de Hermione. Fantástico.

—¿Qué os pare crooooooac parece si hac crooooac hacemos lo que vi crooooac vinimos a hacer?

—¿Quién….Blaise?

Pansy, que se había recuperado de la conmoción se acercó con los ojos abiertos de par en par a Zabinni.

—¿Cómo narices le ha reconocido? —murmuró Ron a Hermione, asombrado.

—Bueno —Malfoy reía entre dientes —ellos si que se conocen mucho, ya me entiendes.

Ginny elevó una ceja mirándoles pero no dijo nada, ni siquiera se acercó a ellos.

—Sí —dijo Blaise

—¿Pero qué te ha pasado?¡Por Salazar! Estás… —arrugó la nariz —¿Pero que es ese olor? ¿Qué le habéis hecho? —espetó mirando hacia Ron y Hermione.

—¿Y por qué crees que le hemos hecho algo? —replicó Ron

—No te gustó que fuera al baile con tu hermanita ¿No? —respondió ella con altivez.

—Estamos intentando ayudarle, en realidad —intervino Hermione.

—Es cierto —dijo Blaise.

—Aquí nuestro amigo —fue Draco quien habló en aquella ocasión —decidió meterle mano a la pelirroja en el Baño de los Prefectos….

—Malfoy…. —la advertencia de Ron no pareció importarle demasiado.

—… el día del Baile de Navidad. Lo que ninguno de ellos sabía era que los gemelos Weasley habían hechizado a su hermana para que si algún pobre infeliz se propasaba un poco con ella, deseara no haberlo hecho nunca.

Pansy contemplaba ahora a Ginny con horrorizado asombro.

—Chica, vaya mierda. Yo que siempre pensé que estaría bien tener hermanos.

—Te puedo regalar alguno —respondió ella —tengo muchos… me sobran ahora mismo dos gemelos idénticos que te puedes quedar.

—Creo que paso —dijo ella alegremente —¿Dónde crees que vas?

Todos se giraron a tiempo de ver a Neville que intentaba escabullirse por la puerta del aula.

—Esto… yo… ehmmm creo que… sí, debería irme a… a mi Sala Común y eso.

—Tú no vas a ningún sitio —dijo ella terminantemente —si quieres que esto se vuelva a repetir —se señaló a ella y le señaló a él —ya estás trayendo tu culo de vuelta.

—Pero es que algo me dice que os vais a meter en problemas y realmente preferiría no estar en medio de ellos —dijo el chico con sinceridad.

—Amén —replicó Draco.

—Voy a ayudar a mi amigo —ella frunció el ceño de forma feroz, acercándose a Blaise —No te preocupes lagartija, en un pis pas lo arreglaremos —miró a Hermione ¿Porque lo vamos a arreglar no?

—Por supuesto —respondió ella con el optimismo propio de un loco —para eso estamos aquí.

—¿En la Sala del Club de Cromos? —Preguntó Neville.

Ron apuntó con la iluminada varita a la pequeña puerta del almacén

—Más bien ahí, en la salita de Sortilegios Weasley.

El Hufflepuff abrió los ojos desmesuradamente

—¿Queréis entrar allí? —Miró a Pansy —creo que me voy a marchar.

—De aquí no se va nadie —replicó Ron harto de todos ellos —¿Hermione?

Ella asintió y se acercó a la puerta dibujando arabescos con la varita y murmurando. Theo se acercó a ella y comenzó a ayudarla.

—¿Qué hacen? —preguntó Neville

—Ni idea —respondió Ron con sinceridad.

La puerta se abrió de golpe con tanta fuerza que rebotó en la pared.

—Tenemos un problema —dijo Harry desde el dintel.

¿Más? Ron miró a su alrededor. Hermione y Theo murmurando a una puerta cerrada para evitar que la furia asesina de los gemelos cayera sobre ellos al abrirla, Pansy y Neville cogidos de la mano mientras la chica trataba de calmar los nervios del grandullón, Draco toqueteando uno de los armarios y mirando lo que había dentro, Ginny acariciando a la enorme lagartija a la que trataban de devolver su humanidad y Luna, que llevaba en silencio desde que habían llegado al aula, sentada en uno de los pupitres balanceando las piernas mientras tarareaba una canción.

¿De verdad podían tener aún más problemas?

Pues estaban jodidos.

HARRY

Aula 5B. Madrugada 24 al 25 de Diciembre de 1996

Llegó al aula jadeando de la carrera, había bajado de la torre de Gryffindor casi volando y había llegado por los pelos.

Cuando abrió la puerta todos le miraron con sorpresa, sobre todo Ron.

—¿Más problemas Harry? —señaló al grupo de alumnos que estaban con él —¿En serio?

—¿Pero qué hacen todos aquí? —Preguntó Harry observando el panorama —¿Qué habéis hecho desde que los gemelos me secuestraron?

—No preguntes —dijo su amigo con gesto de derrota.

—Tenemos que irnos. Ya —respondió Harry.

—¿Qué? —Ginny se encaró con él y parecía furiosa —no nos vamos sin el antídoto de Blaise.

—He dicho —repitió él entre dientes —que hay que salir de aquí cagando leches.

—¿Por qué? —preguntó Ron silenciando a su hermana con un gesto de la mano.

—Viene el director Snape —respondió

Y el caos se desató en la habitación.

Neville tiró de Pansy hacia la puerta aunque Harry no les dejó salir, Draco y Ron hablaban a la vez sobre la mejor forma de evacuar antes de que llegara, Blaise, por su parte, croaba algo que sonaba como quiero el antídoto ya y Ginny, empujando a Hermione y Theo, tomó el pomo de la pequeña despensa sin escuchar a los demás.

—A la mierda —dijo abriendo la puerta.

Mientras Luna seguía tarareando su canción tranquilamente el caos explotó a su alrededor.

—¡Cuidado!

Ron se abalanzó sobre Theo en el mismo momento que una bola rodadora Weasley famosa por explotar sobre alguien coloreándole al instante, se acercaba hacia él. Le salvó por los pelos.

No tuvo la misma suerte Neville, a quien una segunda bola le impactó en la espalda y, en menos de lo que se dice snich, terminó tan rosa como el micropuff de Ginny.

—¡Oh mierda! —Pansy se giró a tiempo para ver llegar un disco agrandacabezas y solo pudo cerrar los ojos y gemir cuando sintió cómo se hinchaba lentamente, como un globo que va cogiendo consistencia hasta redondearse por completo.

—¡Hermione abajo! —gritó Malfoy justo a tiempo antes de que otro disco le diera en el pecho a la castaña.

Ambos se echaron al suelo y reptaron hasta que se encontraron a mitad de camino. Hermione conjuró un protego sobre ambos mientras Harry saltaba sobre una silla, tiraba un pupitre al suelo y se parapetaba tras él.

—La efpurción ha dermidado ziendo memos dideztida de lo que penzaba —murmuró Luna a su lado a quien había alcanzado algún tipo de hechizo alargalenguas y arrastraba la lengua por el lateral de la boca hasta la barbilla.

—Merlín

Cerró los ojos un segundo, rezando o pidiendo clemencia porque no iban a salir de aquella ni de coña y se arriesgó a observar por un lado de la mesa.

Pese al heroico salto de Ron que le había salvado de la bola rodadora, Theo había caído vencido por un hechizo brota forúnculos y estaba lleno de horribles pústulas y Ginny… Ginny había entrado a la despensa seguida de Zabini y no habían vuelto a salir por lo que Harry se esperaba lo peor.

—¡Ron al suelo! —gritó al ver que un rayo naranja iba directo hacia su cabeza.

Tarde. Los ojos de Ron se desorbitaron y contuvo una arcada.

—Oh no —susurró Harry asqueado cuando su mejor amigo vomitó la primera babosa.

—¡Finite incantatem! —rugió Hermione levantándose mientras alzaba la varita como si fuera una espada.

Harry se dio cuenta de que tanto Draco como él la miraban con el mismo asombro. Y es que su amiga parecía una amazona, una princesa guerrera, de pie, en mitad de aquella sala por la que iban y venían hechizos de lo más variopintos. Sin miedo, valiente como toda una leona.

Zasssss

El último hechizo le dio de pleno en la frente y la amazona terminó convertida en una enorme gatita blanca de dos patas, con lindas orejas y una larga cola.

Se giró a mirarles con los ojos muy abiertos y movió los bigotes una vez. Dos.

Harry intentó contener una sonrisa con más pena que gloria.

—Merlín Granger —soltó Draco que también parecía tener problemas para no reírse— por favor, por favor, no digas miau

Harry fue el primero en soltar la carcajada y Malfoy le siguió al segundo. Carcajadas que subieron de volumen cuando Hermione abrió la boca.

Miau

En ese momento, Luna, Neville, Theo y hasta Pansy se unieron a la risa de los dos chicos. Todos menos Ron que estaba verde y seguía vomitando babosas.

—¡Lo tenemos! —Ginny salió de la despensa de color azul marino y con un vial vacío en la mano, tras ella, Blaise, que había vuelto a ser Blaise, sonreía con felicidad —¡Oh! —se quedaron parados mirando el desastre que había en el aula —¿Esto… he sido yo?

Nadie le contestó, estaban demasiado ocupados riendo o vomitando como para hacerla caso. Aunque en aquella ocasión las risas sí que se cortaron de raíz cuando la voz de Severus Snape llenó la estancia.

—¿Alguien puede explicarme qué ha ocurrido aquí?

Antes de que cualquiera de ellos pudiera decir nada, Ron volvió a vomitar una nueva babosa sobre los zapatos recién abrillantados del director.

HERMIONE

Despacho del director. Madrugada 24 al 25 de Diciembre de 1996

—Verá señor director —estaba diciendo Harry quien, como siempre, había tomado la voz cantante, cosa que Hermione agradecía sobremanera —nos enteramos que Zabini estaba… en esas condiciones porque había sido víctima de una broma y, como usted comprenderá queríamos ayudar a nuestro amigo a volver a su… a su forma original. El pobre ha pasado la Nochebuena encerrado en la enfermería y temíamos que siguiera así hasta año nuevo si no le ayudábamos.

—¿Y no habría sido mucho más fácil, señor Potter, si hubieran venido a hablar conmigo y me hubieran contado exactamente esto? —replicó Snape.

—Bueno, obviamente sí —Harry se ajustó las gafas frunciendo el ceño —lo que pasa es que no queríamos molestarle ni… acusar a quien había gastado la broma, al fin y al cabo todos nos llevamos bien.

—¿Y puedo saber quién fue al artífice del… desafortunado incidente que sufrió el señor Zabini?

Nadie habló.

—Alabo su… lealtad, pero creo que, dadas las condiciones en las que se encuentran la mayoría de ustedes, tal vez deberían… ¿Colaborar un poco más?

Hermione reprimió el impulso de rascarse la peluda oreja que no hacía más que picarle y miró a sus amigos. En la esquina Ron vomitaba en una palangana, el pobre seguía de un tono verdoso bastante preocupante. A su lado, impertérrito, estaba su novio, dándole reconfortantes golpecitos en el hombro, con su rostro y su mano llenos de pústulas. Ginny, que parecía un pitufo gruñón, se sentaba al lado de Blaise, quien, pese a haber regresado a su apariencia de siempre, seguía pegado a la pelirroja, cómo si se hubiera acostumbrado a su presencia en aquellos días. Luna y Pansy, una con la lengua colgando como un Golden Retriever y la otra sujetándose la enorme cabeza con las manos se sentaban al otro lado de la estancia mientras Neville, de un rosa chicle que casi era fluorescente y ella, como la novia humana de Crooskshanks, franqueaban a Harry y a Draco que eran los únicos que habían salido indemnes de aquella masacre Weasley.

—Bien, todos sabemos que esto tiene la firma de los gemelos Weasley, pero, ya que es Navidad y que ninguno de ustedes parece dispuesto a contarme nada más, creo que es momento de que vayan a la enfermería —Se empezaron a levantar —una cosa más. Cuarenta punto menos para Gryffindor, cuarenta puntos menos para Slytherin, diez puntos menos para Ravenclaw y diez puntos menos para Hufflepuff

Ninguno de ellos se quejó.

—¿En serio? —dijo Neville cuando dejaron atrás la gárgola que daba acceso al despacho del director —pensé que nos iba a castigar hasta la graduación.

—Yo también —dijo Theo que cerraba la comitiva ayudando a Ron

—El castigo ha sido no ayudarnos —replicó Pansy que se bamboleaba por el pasillo del peso de la enorme cabeza — ¿Y si ahora Madame Pomfrey nos deja ahí hasta Año Nuevo?

—Yo he estado ahí hasta Navidad —respondió Blaise.

—Pero a ti intentaron curarte —espetó Theo, molesto.

—¿Por qué creéis que a vosotros no os intentarán curar? —preguntó Harry —no os preocupéis, al final las cosas no han ido tan mal.

—Miaaaaauuuuuuuu —dijo Hermione con un maullido que denotaba enojo.

—Ya, gatita —Malfoy le susurró al oído rascándole una oreja —no te erices, sigues siendo muy guapa, incluso así de peluda y eso.

—Creo que no lo estás arreglando Draco —intervino Blaise al ver que ella le fulminaba con la mirada.

Cuando llegaron a la enfermería, que se había convertido en su segundo hogar, Madame Pomfrey echó de allí a Harry, a Draco y a Blaise e hizo pasar al resto de alumnos murmurando algo sobre lo indecente que era tener que trabajar en Nochebuena porque una panda de niños tontos hubiera decidido meterse en líos.

Cada uno ocupó una cama siguiendo al pie de la letra las instrucciones de la enfermera.

—Nada de lo que tienen es urgente, de modo que pueden dormir, a primera hora vendré a atenderles.

—¿Nos va a dejar aquí así?

—Exactamente señorita Parkinson —respondió la buena mujer —es tarde y el único que tiene peor aspecto es el señor Weasley pero, para lo que le aqueja a él me temo que no hay nada más que echarlo fuera. Que descansen.

Cuando se marchó todos se quedaron en silencio, completamente en shock.

—Vaya vaya, ¿Qué haces aquí Pansy?

—¿Marcus? —preguntó ella en la oscuridad

—El mismo.

—Hemos tenido ciertos problemas nocturnos—dijo Theo contestando a su compañero.

—¿Tú también? —rió el chico —no sé si quiero saberlo.

—No quieres —argumentó Pansy.

—¿Y Draco? ¿No está él por aquí? —preguntó Flint en la oscuridad.

—No, el tuvo más suerte que los demás —masculló ella que no parecía demasiado contenta con eso.

—Oh yo no diría que Draco tiene suerte —respondió entre risas —después de que le dejaras tirado la noche de baile y no pudiera dejar a Granger con un palmo de narices, perdió la apuesta y ahora…

—Marcus —dijo Theo intentando hacerle callar

—…va a tener que pagar un alto precio —continuó él —no es que le fuera mal la noche, le vi con la mojigata en las mazmorras y parecía estar disfrutando, pero veremos si le sigue gustando tanto cuando tenga que pagar…

—¡Marcus! —Pansy le calló con el grito.

—¿Qué?

—Draco va a matarte.

No si le mato yo antes a él, pensó Hermione, odiando haber perdido la voz y no poder desahogarse como realmente quería con ese estúpido Neanderthal.

Al día siguiente, si le devolvían las cuerdas vocales, iba a tener una larga conversación con Draco Malfoy.