Contenido: Oneshot, romance, fluff, futuro alternativo donde Baji está vivo y es dueño de una tienda de mascotas con Chifuyu. Este fanfic pertenece a la mini serie dedicada al BajiFuyu week 2022.
Pareja: BajiFuyu (Baji Keisuke x Matsuno Chifuyu)
Disclaimer:
Hikari: Es la primera vez que participaré en una week, asi que quería que fuese un poco especial y justo sucede que proponen una de mi OTP que ahora mismo me trae loca. En fin, no hace falta decir que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
#BajiFuyuWeek2022, 1 – Pet shop / Yakisoba / Favorite place (Tienda de mascotas / Yakisoba / Lugar favorito)
Chifuyu no pudo evitar soltar otro sonoro suspiro en aquel pequeño lapso de tiempo. Su exagerado lamento llamó, por supuesto, la atención de quien estaba a un par de metros de distancia, un joven de un año mayor que él, de cabello largo sujeto en una floja coleta, y que se había mantenido en silencio mientras limpiaba el vestíbulo principal de la tienda en donde ambos trabajaban.
-¿Chifuyu, por qué ese suspiro?- preguntó, con cierto tono de burla impregnado, tal vez tratando de no hacer parecer demasiado obvia su preocupación y curiosidad.- Y si vuelves a decir que nada, creeré que es solo una nueva y extraña forma para llamar mi atención.- sonrió con sorna, apoyando su barbilla sobre el borde del palo de la escoba que tenía entre manos.
El otro, sonriendo a medio lado por la broma, giró a ambos lados, cerciorándose que nadie estaba cerca, lo cual por cierto, estaba de más, ya que sabía perfectamente que el único que podría intervenir sería Kazutora, el tercer empleado de aquella tienda, y el chico ya se había retirado a su domicilio desde hace ya varios minutos.
-Solo estaba pensando…- trató de acomodar las palabras antes de decirlas.-… desde que abrimos la tienda… en realidad nosotros… no hemos pasado mucho tiempo a solas, ¿cierto?- Chifuyu bajó la mirada, fingiendo encontrar realmente interesante el hecho de limpiar la barra donde se encontraba el mostrador, cuando en realidad no encontraba el valor para encarar a Keisuke, mientras trataba que sus mejillas no se enrojecieran por sus vergonzosas palabras.
-Ahora mismo estamos solos ¿no?- Baji alzó intrigado su ceja derecha, haciendo que esa simple frase sonara en doble sentido a oídos del menor.
-No me refiero a eso…- se mordió levemente el labio inferior.- Ahora mismo seguimos trabajando, y tampoco podemos quedarnos aquí toda la noche, mañana tenemos que levantarnos temprano porque vendrán los proveedores….- al fin, alzó la mirada, mientras tragaba saliva con dificultad.
-Tú y yo sabemos perfectamente que podemos "acomodarnos" en cualquier lugar. Anda, no tiene nada de malo apagar las luces y disfrutar un poco en nuestra propia tienda, ¿no te parece?- Baji dejó de lado la escoba, reduciendo notablemente la distancia entre ambos. Soltó una pequeña risita cuando notó cómo las orejas de Chifuyu también se coloreaban de carmín cuando levantó con su mano derecha su rostro desde el mentón.
Al no recibir ningún tipo de respuesta, el más alto se sintió con la completa libertad de acercar su rostro. Percibió el aliento tibio de los labios ajenos, probablemente murmuraría su nombre pero él fue más rápido, aprisionándolos en un ya experimentado y húmedo beso que delataba su experiencia de invadir la boca del otro.
Sus lenguas se rozaban, provocándoles sensaciones electrizantes que recorrían sus espaldas. Aunque las cejas del más bajo se fruncían de manera graciosa, probablemente tratando de no dejarse llevar tan fácilmente. Sabiendo eso, Baji decidió tratar de hacerle perder el control, deslizando su mano cínicamente por su espalda, llegando hasta el borde de su pantalón y trató de no soltar una risita mientras luchaba contra la necia camisa que le impedía sentir el calor de la piel de Matsuno sobre sus yemas.
Victorioso, mordió con orgullo el labio de Chifuyu cuando sintió que éste separaría su boca para jadear. Sin embargo, le sorprendió la rudeza con la que la mano ajena lo detuvo sosteniéndole por la muñeca.
-No es esto a lo que me refiero… Baji-san.- mencionó jadeante, limpiando con su mano libre su propia boca.
-¿No te gusta?- preguntó, sabiendo la respuesta. Rio para sus adentros cuando notó que Chifuyu no podía negar aquella pregunta. Ante él, era el peor mentiroso.
-No es eso, pero…- Keisuke trató de saltarse la explicación volviendo a arrinconar su boca, pero ahora, siendo más habilidoso, la palma de Chifuyu interrumpió el camino y, es más, hasta hizo que retrocediera algunos centímetros.- ¡Baji-san! ¡Esto no es a lo que me refería con estar a solas contigo!
Baji sintió una venita saltar en su frente. A veces olvidaba que, con el pasar de los años, Chifuyu había adquirido, en algunas ocasiones, la valentía (u osadía, por como quisieran llamarlo) de ir en su contra y retarlo. Cosa, que por cierto, era inimaginable cuando ambos eran simples adolescentes.- Solo quería que tú y yo…
Chifuyu se quedó con la boca abierta sin haber terminado su frase. Luego de algunos segundos en silencio, solo optó por volver a cerrar la boca y desviar la mirada, bajando lentamente su mano del rostro del otro.
-Olvídalo. Realmente no importa. Se nos hará tarde para regresar a casa.- sin dirigir sus ojos claros hacia su persona, Chifuyu terminó dando media vuelta y desapareciendo por el pasillo, hacia donde se encontraba la habitación que servía como vestidor y guardaban sus pertenecías durante las horas laborales.
-Tsk… ¿pero qué mierdas le sucede?- preguntó en un murmuro, sabiendo que los oídos de Chifuyu no lo habían escuchado.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
-¿Eres idiota?- preguntó descaradamente Kazutora al día siguiente, luego de que Keisuke le contara sobre lo sucedido. La cara seria con lo que se lo había preguntado hizo enfadar aún más a Baji.- En serio, un día sus conflictos matrimoniales terminarán hartándome por tanta azúcar y la policía terminará arrestándome por el delito de homicidio.
Ambos se encontraban completamente solos en la tienda. Sin ningún cliente en el local y con Chifuyu haciendo un recado al banco, los amigos estaban entretenidos en sus tareas de ordenar las estanterías de la comida para perros.
-Deja de lado tus estúpidas fantasías homicidas y explícate.- respondió bruscamente Baji, sabiendo que el humor de su amigo solo se había retorcido aún más después de una década en el reformatorio.
-No soy tu doctora corazón Baji. Piensa por ti mismo por qué Chifuyu se enojó.- haciendo un gracioso puchero, Kazutora se disponía a dejar la conversación zanjada. Aun así, un tic nervioso atacó su ojo izquierdo cuando notó, aun sin tenerlo que ver directamente, cómo el inconformismo de Baji lo atacaba en silencio con una penetrante mirada.
-Puedes llegar a ser bastante fastidioso, ¿lo sabias?- pregunto cansado, sin poderse ver capaz de aguantar esa actitud por parte de su amigo
-Y tú bastante irritante.- contestó en su defensa- ¿Ahora, quieres explicarme qué mierdas fue lo que molestó a Chifuyu? Claro, si es que lo sabes, ¿o es que solamente te estás haciendo el experto cuando claramente tampoco tienes experiencia en esta clase de temas?- retó, preguntando con cierto sarcasmo la segunda mitad. No queriéndose ver provocado, Kazutora irguió lo más que pudo su espalda y sacó su pecho antes de responder.
-No necesito haber tenido un novio o amante para poder comprender a Chifuyu, ¿recuerdas que he estado con ustedes dos, par de estúpidos enamorados, luego de salir de la correccional? Los dos son como libros abiertos, lo que me sorprende en demasía es que tú, quien ha estado saliendo con él desde preparatoria, aun no entienda algo tan obvio.- sonrió victorioso cuando notó que sus palabras habían herido el orgullo de su amigo.
-¿Vas a hablar o no?- su tono ya no parecía demasiado bromista. Aun así, el otro no se vio mínimamente perturbado.
-Platíqueme, señor Baji, ¿cuál es tu rutina diaria?- aquella pregunta no pareció hacerle gracia al más alto, creyendo que era solo un cambio de tema abrupto.- ¿Qué es lo que haces día a día con Chifuyu?
-Pues…- Baji no lo pensó demasiado.- Nos despertamos, nos vestimos y mientras desayunamos, él hace algunas cuentas de la casa o de la tienda. Venimos caminando, trabajamos con nuestro fastidioso empleado de cabello bicolor.- no perdió la oportunidad para molestar al otro.- Cuando llega la hora de cerrar limpiamos la tienda, regresamos juntos a casa. Cenamos y varias noches a la semana tenemos sexo antes de dormir.- aquello lo dijo con picardía, pero Hanemiya no era una simple doncella que se sonrojara por tan directa afirmación.- Y al día siguiente repetimos.
-Me alegra que tengas una vida tan perfecta como cualquier recién casado.- prosiguió, hundiéndose de hombros en un exagerado gesto.- Ahora cuéntame, ¿qué es lo que hacían antes de abrir la tienda de mascotas?
La manera en que Baji ladeó su cabeza hacia un lado, hizo solo reafirmar a tora que realmente el moreno no comprendía el objeto de la conversación. Aun así su amigo cerraba los ojos para recordar.
-Cuando ingresó a la universidad ambos nos acabábamos de mudar juntos así que… él iba a clases y yo tenía varios empleos de medio tiempo al día.- apoyó su puño debajo de su barbilla como signo de querer recordar con mayor claridad.- Era difícil que nuestros horarios coincidieran, aunque a veces él me esperaba afuera del conbini para comer yakisoba en la banqueta. Regresábamos a casa y también teníamos sexo.
Sonrió con picardía ante eso último. Tora solo se limitó a tratar de ignorarlo.
-Joder, realmente no sé por qué no solamente te lo digo, en lugar de intentar hacer que te des cuenta tú solo.- se llevó la palma a su rostro, tratando de mantener la paciencia. A Baji no le gustó para nada ese gesto.- Chifuyu solo quiere pasar de tiempo de caridad contigo. Sin tener que ver con el trabajo o solo coger contigo como si fueran conejitos en celo.
El pelinegro se quedó en completo silencio, tratando de hacer que su limitada inteligencia pudiera procesar la frase completa y encontrarle significado, en lugar de ser vencido por sus impulsos y golpear al otro en el rostro luego de escucharlo decir "conejitos en celo".
-Claro que paso tiempo de caridad con él. Vivimos juntos.
-Ajá, y solo van a su casa a coger y dormir.- se acomodó uno de sus mechones de cabello detrás de la oreja, claramente cansado de la plática y queriendo terminar la conversación de una vez por todas.- A veces se me olvida que eres un tonto. Dormir en la misma cama o trabajar juntos todos los días no es sinónimo de convivir. No al menos para el chico que ha leído cantidades insanas de manga shoujo durante su adolescencia.
Sin poder encontrar algo lo suficientemente inteligente para contraatacar aquel argumento, Baji dejó que Kazutora se retirara con las cajas de cartón ahora vacías hacia la bodega trasera. La ardilla mental que hacia trabajar su cerebro corrió a toda velocidad, queriendo comprender aún mejor el punto de vista de su amigo. Le dolía tener que admitir, aun para sus propios adentros, que podría tener algo de razón.
-Ser adulto es una mierda…- suspiró cansado, deslizando la liga de su cabello, despeinándose y pasando sus dedos para alborotarlo, intentando despejarse un poco.
Cuando eran adolescentes, todo resultaba infinitamente más fácil.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Chifuyu quiso hacer aún más dramático y grande el problema al demostrar que su molestia por la otra noche aún seguía presente.
La caminata al aire libre que había tenido aquella tarde le sirvió para tratar de despejar su mente. Realmente no tenía razón para enojarse con Baji, lo conocía perfectamente y, a menos que él mismo le dijera sus preocupaciones, seguramente Keisuke no se daría con la verdadera razón de su molestia.
Pero, descubrió que aun siendo adulto, expresar aquellos sentimientos cursis y rosas era aun mas vergonzoso que cuando era un simple mocoso. ¿Con que cara podría pedirle algún gesto romántico de su parte a estas alturas de su relación? Ni siquiera tenía que ser romántico, bastaría si ambos pudieran sentarse a la mesa durante algún almuerzo y platicar de otras cosas que no fueran el trabajo o los pendientes diarios.
-No he madurado en lo absoluto…- se dijo a sí mismo cuando reconoció a lo lejos la tienda de mascotas.
La campanilla de la entrada fue su cálida bienvenida al llegar. Le pareció curioso notar el inusual silencio de adentro, aunque poco duró su soledad cuando notó como Kazutora salía de entre algunas estanterías.
-Oh, ya regresaste.- murmuró.
-Si. ¿Y Baji-san?- no tardó en preguntar.
-Hicieron un pedido a domicilio, así que dijo que él lo haría. Estaba un poco retirado así que seguramente le llevará algo de tiempo.- Kazutora suspiró al notar el gesto afligido de Matsuno, aunque no quiso hacer ningún comentario al respecto, ya suficiente tenía aconsejando a Keisuke como para ahora también alentar a Chifuyu.
No mucho después de ello, un par de clientas, unas jovencitas preparatorianas, llegaron a la tienda. Como siempre, dejando al descubierto su agradable sonrisa, Chifuyu fue a atenderlas como era debido.
Entre clientes, pedidos y recolecta de insumos, el trabajo fluyó sin problema alguno entre ambos chicos. Los minutos pasaron y se convirtieron en horas. El cielo pasó de ser de color azul claro a convertirse en una gama de colores purpuras, naranjas, rojas y amarillas con el ocaso del sol.
"Supongo que nos veremos en casa…", se dijo, luego de mirar hacia afuera, mientras cambiaba el cartel de la entrada, indicando que ahora la tienda se encontraba cerrada. "Creo que solo tendré que actuar como si lo de ayer nunca hubiese sucedido…".
-Chifuyu, tu celular está sonando…- llamó Kazutora desde el interior. Presuroso, el pelinegro se acercó a su dispositivo que había dejado olvidado junto a la caja registradora. No era ninguna llamada entrante, sino varios mensajes acumulados.
Todos ellos de parte de Baji.
"Fui a dejar un pedido. Estoy algo lejos pero no tardaré en regresar."
"¿Me esperas en la tienda? Quiero regresar contigo."
-¿Eh? ¿A poco Baji es de los que pueden soltar frases ridículamente cursis en los mensajes? ¿O que otra razón podría haber para que te sonrojaras de esa manera, gerente?- preguntó con tono burlista Kazutora, acercándose a su amigo y picando una de sus mejillas
-No te burles, Kazutora-kun.- trató de dedicarle una mirada fría mientras le daba un manotazo para apartarlo, pero ni siquiera esto pareció inmutar al otro, quien solo soltó una sonrisita triunfante.- Parece que Baji-san tardará un poco más. Cuando termines la limpieza puedes irte a casa, yo me quedaré para terminar de cerrar.
-Solo no se les ocurra coger en la recepción. ¿Saben lo difícil que es mantener ese lugar limpio con todos esos animalitos?- Chifuyu quería protestar ante el desvergonzado comentario, pero terminó prefiriendo dejarlo pasar. Kazutora podría llegar a ser bastante fastidioso si caían en sus redes de provocaciones.
Asegurándose que el otro ya no se encontraba mirándolo, aprovechó para leer nuevamente ese último mensaje. "¿Me esperas en la tienda? Quiero regresar contigo."
Era curioso, por lo general, Chifuyu regresaría al departamento y Baji lo alcanzaría después de ello, no vivían lejos así que era realmente un trayecto corto que no tenía mucho sentido atrasar por algo tan banal como querer regresar juntos a casa.
Y aun así, ese pequeño acto hizo que su pobre corazón revoloteara de felicidad.
"¿Acaso se habrá dado cuenta?".
-Gerente, otra vez estas sonriendo como un una doncella enamorada.
-Ya cállate, Kazutora-kun
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
-¡Oh, Baji-san!- Chifuyu no logró ocultar la sorpresa cuando notó la manera en cómo su pareja había llegado nuevamente a la puerta de la tienda de mascotas.
Hace tan solo 5 minutos que Baji le mandó otro mensaje diciéndole que ya se encontraba cerca, así que solo había tomado su abrigo y cerrado con candado la tienda para esperarlo en la banqueta. Lo que no se esperaba es que el mayor llegara sobre su propia motocicleta, esa que solamente utilizaba durante sus días libres, ya que no le veía el caso moverla cuando podían llegar a su trabajo diario a pie en cuestión de minutos.
-Estaba bastante lejos, así que tuve que llevarla a dar un paseo.- explicó, al notar la duda impregnada en el rostro contrario.- Anda, sube.
-¿Subir?- Keisuke solo tuvo que sonreír para terminar de convencerlo. Mientras se acomodaba en el asiento trasero, Chifuyu pudo notar como Baji pasaba la mochila que tenía colgada en su espalda hacia delante, de esa manera, cuando estuvo perfectamente sentado, no fue difícil sostenerse de la cintura del mayor.
El vehículo vibró cuando el motor volvió a encenderse. Chifuyu sonrió cuando pensó que el trayecto duraría menos de 10 minutos, pero parpadeó varias veces, y hasta tuvo que girar su cabeza para rectificar que Baji había tomado justamente el rumbo opuesto hacia donde quedaba su casa.
-Baji-san, no…
-Vayamos a dar un paseo, Chifuyu.- no pudo verlo debido a que él mantenía la vista hacia el frente. El frio viento golpeó con dureza su rostro y tuvo que resguardarse detrás de la espalda de Baji para evitar morir congelado. Es cierto, dentro de nada comenzaría a bajar las temperaturas, antes de que pudiera darse cuenta seguramente el año terminaría y el invierno reinaría como la estación gobernante.
Fueron casi 30 minutos lo que tardó Baji en volver a bajar la velocidad. Chifuyu abrió los ojos, esperanzado de poder ubicarse en donde se encontraban. Un grito se quedó atorado en su garganta cuando, al mirar hacia arriba, reconoció inmediatamente el complejo de edificios donde hace muchísimos años ambos solían vivir.
-¿Le ha pasado algo a tu madre?- preguntó, sin esconder su estado alterado al imaginar aquella posibilidad.
Baji ladeó la cabeza mientras terminaba de estacionar la motocicleta en el estacionamiento de los vecinos.
-No. De hecho, creo que ella salió de viaje con unas amigas. Me dijo que saldría a Hokkaido o algo así.- miró hacia arriba, tratando de hacer memoria de las palabras de su progenitora.- ¿Por?
-¿Entonces, por qué…?- Baji sonrió al percatarse a lo que se refería el menor.
-Ven, vamos.- Volviéndose a acomodar la mochila en su espalda, le extendió la mano a su pareja, quien tímidamente y en silencio, decidió tomarla. Su mirada se dirigió hacia el balcón que alguna vez fue parte de su propia habitación, aquella situada en el segundo piso.
Después de algunos semestres de la universidad, Chifuyu había abandonado el nido para irse a vivir formalmente con Keisuke y, aprovechando los planes de mudanza, su madre decidió que era buen momento para ella también cambiar de domicilio. No la frecuentaba demasiado, ya que se había ido a vivir con los abuelos de Chifuyu a un pequeño pueblito fuera de Tokio. Pusieron en venta el apartamento y no pasó mucho tiempo antes de que otra familia lo ocupara como su nuevo hogar.
Sin embargo, la madre de Baji seguía viviendo en el quinto piso, aunque después de jubilarse parecía que pasaba muy poco tiempo durmiendo ahí, ya que encontró como pasatiempo favorito el recorrer (ya sea sola o acompañada) varias regiones de todo el país.
Baji ni siquiera se detuvo cuando pasaron frente a las puertas del elevador. Sin soltar ni en un solo momento la mano de Chifuyu, lo siguió arrastrando dando pequeños saltitos mientras subía los escalones. La carrera no se detuvo cuando pasaron el segundo piso, sin embargo parecía que la meta se encontraba justo en el descanso que separaba al tercer y cuarto.
-Bien. Ahora de comer.- Chifuyu ciertamente sintió cierto desosiego cuando Baji apartó su mano, pero no tuvo tiempo para extrañar el contacto cuando lo tomó de los hombros y en un cariñoso acto lo obligó a tomar asiento en uno de los escalones. Keisuke se sentó a su lado.
-Esto…- no sabía exactamente qué palabras escoger, la emoción de Baji parecía tan concentrada en rebuscar dentro de la mochila que sentía hasta descortés el simple hecho de abrir la boca. Luego de algunos segundos, Baji puso sobre sus rodillas un empaque de yakisoba peyoung mientras terminaba de sacar un enorme termo.
-Supongo que ya no estará hirviendo, pero al menos estará un poco caliente. Empieza a hacer frío.- Chifuyu ayudó al otro a preparar la sopa instantánea, a pesar de tener mil preguntas, no supo hacer alguna otra cosa hasta que cerraron la tapa y pusieron el pequeño cronometro con forma de gato a su lado, esperando esos típicos 3 minutos para degustarlo.
-¿Baji-san?- su voz salió como un susurro, hasta él mismo sintió pena cuando escuchó el tono agudo.- ¿Que estamos…?
-Aaaah, seré sincero. Fue Kazutora el que me ayudó a comprender lo que te fastidió la otra noche. Y bueno, lo estuve pensando así que, aprovechando a que el pedido de esta tarde estaba lejos, me llevé la motocicleta y compré esto en el camino.- señaló con la mirada el empaque y los palillos.- Aunque tuve que regresar a casa por el termo y el cronómetro.- cansado de tener que explicar aquello, tomó la liga que aun sostenía su cabello y la deslizó hasta que sus hebras rebeldes cayeron a ambos lados de su rostro.
-Ah, vaya. No, quiero decir… estoy muy feliz porque hayas hecho todo esto.- a pesar de estar sonriendo, Baji notó la manera en que Chifuyu bajó la mirada y cerraba sus puños temblorosos sobre las rodillas.- Solo que… Kazutora-kun también te dijo que hacer… ¿verdad? Lo de venir aquí y…
-Chifuyu.- la manera seria en que lo nombró lo hizo dar un saltito en su lugar.- Cuando me hables, mírame a los ojos.- Con calma, lo tomó por el mentón y lo obligó a alzar su rostro. A pesar de tenerlo de frente, tuvo el reflejo de desviar la mirada, nervioso por chocar con los ojos oscuros de Baji.- ¿Cómo mierdas crees que Tora pudiese aconsejarme traerte aquí? Fuimos tú y yo los que convertimos a este lugar como nuestro escondite secreto, ¿no es así?
-Escondite…- el calor coloreó de rojo todo su rostro al escucharlo. Un bochornoso recuerdo adolescente inundó su mente al escuchar esa sencilla frase. Por supuesto, cuando ambos aun eran simples preparatorianos, luego de que la ToMan sobrepasara el Halloween sangrientos y ambos comenzaran a salir oficialmente… fue él mismo quien nombró de esa manera a aquel lugar entre las escaleras internas de esos edificios.
Porque era importante para él. El lugar donde pasaron horas conversando de trivialidades, durante las tardes, noches y hasta el amanecer. El lugar donde ambos hablaron por primera vez luego de que dieran el alta a Baji del hospital después de estar al borde de la muerte. El lugar donde se dieron su primer beso. El lugar donde decidieron sus sueños futuros.
El último lugar que visitaron antes de llevar sus cosas a su nuevo hogar.
Las escaleras internas sabían a yakisoba peyoung. A juventud. A nostalgia.
-Realmente eres bastante romántico cuando te lo propones, Baji-san.- habló, moviendo la misma mano de Baji para que ahora se deslizara y la colocara sobre su mejilla. Estaba caliente. A pesar de sentir una brisa invernal, el calor en el rostro de Chifuyu era innegable.
La atmosfera se vio rota cuando un timbrado los interrumpió. Vieron con resignación el pequeño cronometro antes de apagarlo y finalmente levantar el envase. El vapor fue lo primero en salir en cuanto abrieron la tapa y vieron los fideos flotar sobre el caldo.
-Comamos rápido. No puedo creer que soportábamos una noche entera aquí afuera con este frío.- comentó Chifuyu, ofreciendo los palillos desechables.
-Supongo que podemos quedarnos a dormir en el departamento de mi madre. Aún está disponible mi habitación y el futón de invitados.- habló antes de soplarle a la gran bocanada de fideos que sostenía entre los palillos. Cuando pudo ponerlos en su boca, soltó un gemido de placer al sentir su exquisito sabor.
-Ambos cabemos en tu cama… Baji-san.- sonrió, esta vez de manera genuina, aunque trataba de no sonar como si aquello fuese realmente lo que quería decir.
-Tora me dijo que tal vez no querías más sexo conmigo.- Baji alzó una ceja, convencido de que el pensamiento de dormir con Chifuyu aquella noche no era parte del plan. Chifuyu volvió a sonrojarse, aunque el sentimiento que experimentaba ahora era bastante diferente al de hace unos momentos.- Dijo que debíamos parar de ser como conejitos en celo.
Ahora sí, verdaderamente, Chifuyu casi se ahoga con los fideos al escuchar aquello.
-Baji-san, debes de dejarle de contar todo a Kazutora-kun.- dijo entre un ataque de tos, cubriendo su boca con el lado interno de su codo.- Dios, no sé cómo mierda lo veré mañana a la cara.
-A este paso realmente se cansará de nosotros y buscará otro empleo.- rio divertido Baji, antes de volver a tomar otro bocado.
La plática fue tan trivial que el plato de yakisoba parecía no haber durado prácticamente nada. Olvidaron el frio y se concentraron solamente en las palabras, en las risas. En los sonidos de la noche y en las estrellas saludándolos a la lejanía.
Era igual que cuando eran jóvenes. Se besaron, tímidamente y sin prisa. Chifuyu acomodó algunos mechones de cabello detrás de la oreja de Baji. Kesiuke se entretuvo jugueteando con el arete de Chifuyu.
Divertido, el menor pensó que tal vez Takemicchi no era el único con la habilidad de viajar al pasado. Sonrió con aquel pensamiento, justo antes de tomar la mano de Baji que lo conduciría hasta el quinto piso para continuar con el resto de la noche.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Hikari: Primer día de la semana y siento que ya podría matar a alguien con una explosión de azúcar que me he puesto en este par de enamorados. Soy fan de las historias donde Baji está vivo y contribuye a la tienda de mascotas, es como si llegáramos al fin al futuro perfecto donde todos son felices. ¡En fin, espero que les haya gustado, porque será una semana cargada hasta el tope de mi hermosa OTP! ¡Bye bye-perowna!
