— ¿En dónde estoy?
Cierto chico de blanca cabellera, ojos amarillos, baja estatura y con un arma en su brazo derecho. Era conocido en su tiempo como Natan, un chico que ha pasado toda su vida en una guerra, viendo como los que quería iban muriendo, los mismos que estaban en su ejército lo presionaban. Eres la última esperanza, palabras que recordaba a detalle después de escapar.
Miró todo a su alrededor para sonreír al darse cuenta que su plan había salido a la perfección, sin embargo notó que estaba en moniyan, estaba intacto, en su tiempo había sido destruido por Alice después de invadirlo gracias a la ingenualidad de la hija de una de las lightborn.
— Al parecer aquí esta tranquilo.
Se levantó lentamente para empezar a caminar sin rumbo, realmente no había pensando en qué hacer después de escapar, sólo quería deshacerse de sus obligaciones, tenía que fingir algo que no era, quería hacer cosas ilegales sin que algo le pasara.
Tal vez en esta línea temporal podía.
— Pero miren a quien tenemos aquí. — habló cierto chico de cabellos grises, ojosazules , alta estura. Aamon Paxley, conocido por ser el hermano de Gusion, quienes estaban detrás de la piedra en su línea temporal. — Natan, cuanto tiempo, pensé que te habías ido de moniyan para siempre por mí. — se acercó al mencionado para tomarlo de la barbilla. — Aunque estas más mayorcito, y...
El menor notó las intenciones del contrario (o eso es lo que creía) rápidamente se alejó, apuntó directamente al rostro de éste quien sólo sonreía.
— Aléjate, no dejaré que te robes la piedra otra vez. — notó la cara de confusión que puso el peli gris a lo cual sacudió la cabeza al recordar que estaba en otro tiempo. — Mierda, no debí decir eso. — pensó.
— ¿Piedra? ¿Acaso la joya mágica existe? — cuestionó Aamon agarrandolo de la camisa para acercarlo hacia él. — Si ese es el caso ¿dónde está?
Natan empezó a temblar, no quería pasar por lo mismo por segunda vez, por más que sus compañeros lo idolotraban no era más que un simple chico cobarde que quería salir de la rutina y disfrutar de su miserable vida.
Una mirada seria apareció en su rostro tratando de ocultarle todo acerca de esa joya, sabía que si caía en manos equivocadas podría ocurrir lo mismo que en su línea, la destrucción de la ciudad.
— ¿Acaso creés que te voy a decir? ¿Quién eres para decirte tal información! — respondió sin pensar que el contrario lo aventaria contra el suelo, haciéndo una mueca de dolor, intentó levantarse pero fue inútil, el asesino se le puso encima, llevando sus manos sobre su delgado cuello dispuesto a hacerlo hablar. — A-Aamon, no pien...
Fue interrumpido por un beso que le proporcionó el contrario, algo que le sorprendió al albino quien trató de separarse pero fue en vano sus esfuerzos. Soltó un pequeño gemido al sentir su parte íntima siendo rozada por la rodilla de Paxley, cosa que este mencionado aprovechó metiendo su lengua dentro para explorar, iniciando así una pelea entre la lenguas de ambos que por supuesto el mayor tomaba la delantera.
Al separarse notaron como sus respiraciones estaban aceleradas, sus mejillas tornaban una color carmesí.
— Natan, te preguntaré una vez más ¿dónde está la puta gema? — su paciencia estaba al límite, sus motivos para tener la gema estaban cegandolo, de verdad necesitaba saber en dónde se encontraba. Al ver que el tirador no mostraba ni una señal para hablar suspiró pesado. — Bien, si así lo quieres.
Utilizó su poder para poder inmovilizar al oji verde sin tener que usar su cuerpo para ello, se incorporó para empezar a quitarle la ropa a éste, quien trataba de safarse pero le era imposible, aquel poder tenía la suficiente fuerza para inmovilizar hasta 3 personas a la vez. Al tener al albino expuesto rió ante los intentos de escaparse, era divertido para él.
— Que lindo. — mencionó acercándose para incarse tomando el miembro del menor que estaba erecto. — No sabes lo mucho que he deseado esto, ahora tengo el pretexto perfecto para hacerlo. Natan, no sabes cuanto me gustas, cuánto he imaginado con tenerte de esta manera y hacerlo en moniyan, en un lugar en donde pueden vernos es emocionante, las reglas están para romperse ¿no?
— ¡N-No! ¡No quiero! ¡A-Ah!
Cerró los ojos al sentir algo húmedo sobre su pene, era la lengua del de mayor estatura que estaba lamiendo con desesperación, no pensaba revelar la ubicación del objeto que estaba buscando, tenía que salvar esta línea, tenía que salvarse a él mismo. Una corriente recorrió su espalda indicando que estaba llegando a su límite, soltando ese líquido blanquecino dentro de la boca de Aamon.
— Así que es tu primera vez, te corriste bastante rápido. — habló en bajo el asesino para empezar a quitarse su pantalón junto con su bóxer, dejando expuesto su miembro que necesitaba ser atentido. — Bien, acerquenlo hacia aquí.
Los fragmentos hicieron que Natan se incara ante el peli gris quien acercó su miembro a la boca de éste, al ver que no abría la boca hizó un movimiento para que gimiera y así meterlo sin ningún cuidado, entrando de un solo movimiento. El tirador hizó un gesto de dolor, lágrimas empezaban a deslizarse sobre sus mejillas sonrojadas, no podía hacer nada más que aguantar.
— Natan, ¿de verdad vas a aguantar todo esto sólo por esa estúpida información? — preguntó con un tono de burla. — Eres realmente patético.
Empezó a embestir sin piedad la boca del antes mencionado, pasaron unos cuantos minutos después de que se corriera en ésta. En un abrir y cerrar de ojos ya lo tenía en cuatro, tomó su miembro para empezar a rozarlo en la entrada del albino que no paraba de temblar.
— ¿Vas a hablar o no? — al no tener respuesta tomó con firmeza su trasero para posicionarse. — Natan, estoy hablando en serio.
— No pienso darle la gema a un imbécil como tú, no otr... ¡A-AH!
Sangre empezó a salir de su entrada al recibir la embestida del mayor, al ser su primera vez que ni siquiera fue lubricado, era un dolor punzante constantemente. Aamon empezó a hacerle pequeñas cortaduras con sus fragmentos que obedecían sus ordenes al ver su mano, el oji verde soltó otro gemido en alto al sentir sus pezones ser apretados por los fragmentos que estaba manejando el mago, cerró los ojos con las esperanza de que acabara pronto.
Quería desobedecer las reglas, pero no de esta manera.
— M-Mierda, Natan, estas apretado. — dijó entre pequeños jadeos aumentando ligeramente la intensidad de sus embestidas. — A-Ahora entiendo, sólo comportarse y tener sexo amoroso apesta, esto es lo mejor.
No tenían mucho tiempo, los lightborn venían a hacer patrullajes en las tardes, era buscado junto con su hermano por traicionar a su familia y por tener relación con lo acontecido con Valentina. Agarró con más fuerza las caderas del albino para empezar a dar más rápido sus embestidas, poco a poco éste empezaba a acostumbrarse al ritmo, inconscientemente movía sus caderas al ritmo de las embestidas.
Dieron un gemido ahogado al llegar al clímax, sin embargo el de arma no aguantó, cayó inconciente al suelo, fue demasiado para su cuerpo y aún más que venía de la guerra que se había formado gracias a su tierra.
El asesino no tuvo más remedio que llevárselo a su lugar, aunque ahora podría hacerlo las veces que quiera y nadie podría darse cuenta, después de todo tenía sentimientos por él después de ver cómo peleaba por sí mismo.
Aunque claro, era el Natan del presente.
El albino abrió de poco los ojos para notar que estaba con esposas, alarmadose trató de jalarlas pero al notar que estaban al tubo se dió por vencido, no sabía por qué había llegado al lugar, sólo recordaba que aquel chico lo había violado.
— Natan, por fin despiertas ¿tienes hambre? — el llamado volteó a ver que era el mayor quien se acercó a él para estirarle una cuchara con comida. — Vamos, come.
Una mirada confusa de formó en la cara del menor, aunque no podía negar que tenía hambre. Con miedo acercó su boca a la cuchara para metersela para tomar la comida que había en ella, sonrió un poco al sentir que al menos estaba buena, aunque era raro que se comportara de esa manera.
— Sé que hace rato bueno... eso. — desvió la mirada al tener que recordar lo que había hecho. — Natan, no podía ocultar mis sentimientos por más tiempo y...
— Te aprovechaste. — completó el tirador. — Eres un asco, y mira que tenerme de esta manera, de verdad te creía diferente.
Sintió un ardor en sus mejillas después de recibir un golpe por parte del contrario, se reincorporó sin problemas, había sentido peores golpes. Aamon se fue sin antes decirle: Espero que te sientas cómodo, no saldrás de aquí nunca más, a menos que me digas en dónde esta la gema.
Cosa que no le agradó al menor quien no cayó en sus provocaciones, todas esas guerras habían sido por su culpa, el amor que sentía por su tierra natal hizo que perdiera el control, llendo contra todo aquel que tentara contra ella.
Cosa que le costó muy caro.
Toda su familia había muerto frente a sus ojos, todas las personas que habían luchado a su lado por años habían muerto, aquella persona especial para él le dijo algo que le había roto el corazón por completo.
— Ojalá tu obsesión por tu tierra jamás hubiese aparecido, toda tu familia esta muerta por tu culpa, eres un monstruo, eres peor que ellos, no mereces a nadie, mereces morir. — repitió las palabras de su amada con lágrimas deslizándose sobre sus rojas mejillas.
Pasarón los meses desde ese día que Aamon lo había encerrado, rara vez iba a verlo y solamente era para preguntarle sobre la ubicación de la joya, que al no tener respuestas se desquitaba con su cuerpo, dejándole notables marcas que pareciera que no iban a desaparecer. Ya no tenía ninguna esperanza sobre salir de ese lugar, tal vez la razón de su existencia era para ser maltratado y usado para beneficio de la gente, después de todo así fue toda su vida.
Desde ese momento empezó a entender el mundo, de cómo la gente poderosa mandaba a los débiles, no cambiaba el papel, todo era un ciclo sin fin, con guerras estúpidas, sonrisas y palabras falsas que usaba la gente para su propio beneficio, ahora entendía que el asesino no lo hacía por desinterés, él lo amaba, y lo demostraba a su manera.
Cada vez que iba a abusar de él sentía algo raro creciendo dentro suyo, así pasaron los días a lo que es hoy, entendió que era amor y protección que le brindaba, estaba agradecido.
Sus ojos perdieron su brillo, su sonrisa era falsa, eran solamente para complacer los deseos de Paxley, al final obtuvo lo que querían sus cercanos y eso lo hacía feliz de algún modo. Miró como la puerta del sótano se abría una vez más indicando que su pareja venía a vistarlo, mostró una sonrisa encantadora tratando de levantarse para recibirlo con los brazos abiertos.
— Aamon, que bueno verte, te estaba esperando.
