Miró con cautela hacia arriba y lo único que se encontró fue blanco, blanco y más blanco. Solo rompía aquel escenario una cruz gigante roja que indicaba la naturaleza del establecimiento.
Un hospital.
Bakugo odiaba los hospitales. Nunca sabía cómo lidiar con las personas cuando estaban tristes, mucho menos enfermas. Y el chico que iba a visitar esa tarde ya estaba en etapa terminal.
Por su culpa.
Mierda.
Chasqueó la lengua, dándose cuenta de que nada pasaría si se quedaba allí mirando como estúpido, así que metió las manos en los bolsillos y se dirigió al interior. La recepcionista tomó sus datos y tuvo que esperar unos momentos antes de pasar directo al cuarto, así que se sentó e ignoró totalmente a los trabajadores que le ofrecían algún café o té mientras aguardaba. Escuchaba llantos y toses de fondo, sonidos de teclas siendo presionadas y charlas amenas o algo apuradas, pero él no podía prestar atención a otra cosa que no fueran sus pies. Su mente estaba en blanco y a la vez no, porque cuando el corazón siente la culpa es imposible que el cerebro lo ignore.
Podía ser incapaz de sentir muchas cosas, pero la responsabilidad por lo que había ocasionado se le clavaba como un puñal imaginario en la garganta.
Finalmente, luego de quince minutos mirando al suelo, le permitieron pasar. Caminó tras la enfermera en silencio, sin hallar las palabras que diría una vez se encontrara con aquellos ojos dorados que se había encargado de opacar.
No había sido su intención, pero lo había hecho. Siempre dañaba a otros sin siquiera darse cuenta.
"Es aquí" La voz femenina logró que levantara la mirada y cuando la mujer se marchó, luego de abrirle la puerta de la sala, entró.
El puñal imaginario en su garganta pareció retorcerse cuando Kaminari Denki lo miró. Estaba sentado en la cama, con ojeras bajo sus ojos, el cabello apenas despeinado, el cuerpo delgado y los labios levemente morados.
"¿Bakugo?" Llamó confundido, como si no pudiera asimilar la presencia del otro rubio. Katsuki cerró la puerta de la habitación con su espalda y respiró profundo antes de contestar.
"Sí, yo. Hola, idi… Kaminari" Se corrigió, desviando la mirada. Era muy complicado para él no tratarlo como lo hacía siempre, pero la imagen de Kirishima lo ayudaba a no cagarla de nuevo.
No habían pasado ni dos horas desde que el pelirrojo lo había llevado a la fuerza al patio de la escuela y le había dicho las cosas como eran. Con una expresión seria como casi nunca se le veía, él siempre tan sonriente, le había comunicado que Denki ya se encontraba en la etapa terminal del maldito Hanahaki.
"Tienes que ir a verlo, Bakugo. Él… los médicos dicen que no va a llegar a fin de mes" Eijiro hizo una pausa, soltando su brazo y apretando los puños "Todos sabemos que su enfermedad comenzó cuando…"
"No es mi culpa" Su voz sonó lejana, porque estaba intentando con toda su voluntad mantenerse alejado de aquel asunto. Le era molesto pensarlo, ser consciente, reconocer que había llevado a una de las personas que más le agradaba a esa condena asfixiante y a la vez colorida "Él decidió enamorarse, yo no…"
El primer puñetazo fue en la mejilla derecha para descolocar, el segundo en el estómago para hacerlo doblarse. Katsuki se abrazó a sí mismo y se arrodilló en el suelo. Maldito pelo de mierda, había activado su peculiaridad para que le doliera incluso más al momento de agredirlo.
"¡Esas cosas no se deciden! ¡Y si fueras un hombre, tomarías la responsabilidad por ello! ¡Se está muriendo, Bakugo!" Remarcó la palabra, sintiendo que las lágrimas de impotencia llegaban a sus ojos. Quería salvarlo a toda costa, pero no le correspondía. No podía, aunque se desesperara, porque él no era Katsuki y el Hanahaki solo se cura con el amor de la persona también amada.
Kirishima había tenido que ver como Kaminari comenzaba vomitando flores pequeñas, que con las semanas se fueron haciendo más grandes y ya para el tercer mes aparecían incluso espinas que le habían dañado la garganta, haciéndole perder la voz un tiempo. Flores que siempre eran amarillas, como el color del cabello de Bakugo, o rojas, como sus ojos. También habían existido algunas anaranjadas, como el color de su alma. Y Eijiro ya no soportaba más esa situación, necesitaba hacer algo, así eso significara hacer reaccionar a su mejor amigo a la fuerza. Lo llevaría a rastras al hospital de ser necesario, pero no lo fue. Porque Katsuki con ese golpe y esos gritos entendió. O más bien, su orgullo había sido lo suficientemente tocado como para comprender que debía enfrentar la situación, aunque se partiera su propio corazón en el proceso.
Y ahora ahí estaba, en el maldito hospital, frente al chico al que al parecer le había jodido la existencia sin siquiera haberlo querido.
"¿Q-qué haces aquí?" Preguntó Denki con la voz rasposa, apretando las sábanas de su cama, mientras un remolino de emociones aparecía en su estómago. Estaba… confundido, triste y feliz al mismo tiempo, pero también algo temeroso y a la vez nervioso.
"¿Qué mierda te importa? Voy a dónde me da la puta gana" Contestó arisco, dándose cuenta demasiado tarde de que seguía siendo un idiota. Se mordió la lengua, enojado consigo mismo y se acercó a la cama, sin sacar las manos de sus bolsillos. Kaminari se estremeció y enderezó la espalda tan solo un segundo antes de empezar a toser.
Katsuki nunca olvidaría ese sonido.
No era una tos normal. Era agonizante, fuerte, seca y hasta un poco ronca debido a lo dañada que estaba su garganta, pero lo peor fue ver como el contrario se cubría la boca para evitar que la sangre los manchara. Eso provocó que los hilillos rojos se deslizaran por las esquinas de sus labios y unas figuras irregulares y desprolijas se grabaran en las palmas de sus manos. Y, aunque Denki intentó con todas sus fuerzas que eso no sucediera, un pétalo de tres colores se coló entre sus dedos, para luego entre arcadas terminar sacando una flor pomposa anaranjada, amarilla y con tonos rojizos, aparte del oscuro que le daba la sangre.
El casi silencio que los envolvió mientras Kaminari se recuperaba, respirando y limpiándose las lágrimas, manchando con su sangre la zona bajo sus ojos, fue incómodo. Bakugo, por su parte, solo podía mirar la enorme flor que ahora yacía en la cama. Podría haber pasado por una hermosura, de no ser porque estaba llena de sangre y algo húmeda por la saliva, pero Denki la había vomitado entera. Para su mala suerte, reconocía el género. Era una tagete.
Odiaba saber de plantas y su significado. "Aliviar el dolor". Qué puta ironía.
"La… lamento eso" Dijo Kaminari, volviendo a ponerse derecho, como si no acabara de escupir sus sentimientos no correspondidos en forma de una flor enorme que le había destrozado más la garganta. Se notaba debido a que su voz ahora era más ronca. Y lo peor, era que, al haberse limpiado las lágrimas por el esfuerzo, había dejado un rastro de sangre sobre su piel tan blanca, sin mencionar que sus manos hacían lo mismo con las sábanas.
Bakugo odiaba los hospitales, pero en ese instante, con Denki allí, los odió más.
Él se odió más.
"H-Hacía mucho que no vomitaba una, así que… huh…" Fue bajando el volumen, apretando los labios, sin saber realmente qué decir, aunque dudaba de que siquiera hubiera algo, ¿qué le decías al chico del que estás enamorado y por el que te vas a morir porque no te corresponde? Pensó que al menos podría llevarse esa vergüenza a la tumba consigo, pero Katsuki al parecer tenía otros planes.
"El pelo de mierda dijo que ya estás en la etapa terminal" Fue directo, buscando su mirada, aunque no la encontró. Los ojos dorados parecían rehuirle y eso lo hacía arder en ira por dentro. El imbécil había tenido tiempo de admirarlo desde lejos para enamorarse y ahora que estaba por fallecer no se animaba a hacerlo. Por eso y más odiaba esas mierdas del amor. No las entendía, ni siquiera podía sentirlas. Y por ser así, era que su amigo estaba agonizando.
"Uhm, sí ¡Pero hey! No es tan malo tener mis pulmones llenos de raíces, sabes. Si te pones a pensar, ¿no es como estar sano? ¡Los árboles dan oxígeno! Solo que aquí me lo están quitando, haha" Bromeó y consiguió que a Katsuki le diera un tic en el ojo. Iba a insultarlo, decirle que era un estúpido, pero él volvió a hablar, esta vez de forma calmada y algo resignada, como quien aceptó su desgracia hace mucho tiempo "Además… si estás aquí por Kirishima, entiendo lo que quiere que pase… pero ambos sabemos que eso no es posible. Yo sé que no soy la mejor opción para que alguien se enamore, mucho menos alguien como tú. Siempre lo he sabido"
Entonces, levantó la cabeza y por fin lo miró a los ojos, sonriéndole tristemente.
"Siempre has estado fuera de mi alcance. Así que, no tienes que estar aquí, yo…"
"¡CIERRA LA MALDITA BOCA!" Gritó Bakugo, interrumpiéndolo y teniendo que controlarse para no hacer explotar la habitación. Kaminari desvió la mirada, recibiendo el nuevo silencio que los invadía, aunque ahora solo se escuchaban las respiraciones pesadas de Katsuki. Sin embargo, luego oyó pasos y sintió un peso extra en la cama. Al voltear, tuvo esos ojos rojizos frente a él y se sonrojó.
Sería su culpa si le vomitaba un rosal en la cara.
"Deja de hablar de mis malditos sentimientos como si me conocieras, idiota" Gruñó, conteniendo su voz para no gritarle ahora que lo tenía más cerca. Denki frunció el ceño, sin darse cuenta de que se había puesto a la defensiva.
"¡Estoy enamorado de ti y a punto de morir! ¡Claro que te conozco! El Hanahaki solo se padece cuando es un amor genuino, ¡y te he visto de lejos lo suficiente para saber quién eres! Es obvio que te enamorarías de alguien increíble como tú, ¡yo nunca tuve oportunidad y lo sabía!" Exclamó rabioso, manteniéndole la mirada desafiante, ignorando el picor que le estaba dando por toser de nuevo.
"SI NO TE CALLAS AHORA MISMO, VOLARÉ TU ESTÚPIDA CABEZA Y TODO EL MALDITO HOSPITAL, Y NO VAS A MORIRTE POR VOMITAR FLORES O PORQUE TENGAS RAÍCES EN TUS PULMONES SINO PORQUE VOY A EXPLOTARTE" Amenazó, levantando la mano y haciendo un par de chispas. Kaminari volvió en sí y retrocedió, aunque aún tenía ganas de decirle un par de cosas.
A veces, en momentos como ese, no entendía por qué se había tenido que enamorar de él.
"No vine aquí por el pelo de mierda" Continuó con la voz más calmada, bajando la mano y poniéndola justo al lado de la flor que seguía encima de las sábanas "Quise venir a aclarar un par de cosas en esa retorcida y tonta cabeza tuya"
"Deja de insultar a un enfermo" Murmuró enojado e incluso haciendo un leve mohín con sus labios tan maltratados "Uno que encima está enamorado de ti"
"¡DÉJAME TERMINAR, MALDITA SEA!"
Respiró profundo, ¿por qué siempre lo alteraba tanto? Era como hablar con un niño malcriado. Aunque todas esas ideas murieron en su mente cuando volvió a ver la flor llena de sangre y saliva. La culpa comenzó a retorcerse en su interior de nuevo y decidió que ya no podía seguir perdiendo más tiempo.
"Es cierto que no voy a enamorarme de ti"
"Oye, no me estás ayud-…"
"Pero tampoco de nadie. No puedo, idiota. No puedo hacerlo" Admitió en voz baja. Kaminari le regresó la mirada, curioso por el nuevo tono de voz que había adoptado. Se escuchaba… ¿culpable? ¿triste? ¿avergonzado? ¿O solo era su imaginación?
"¿Qué quieres decir?" Preguntó, dedicándole toda su atención.
"Nunca entendí esa mierda del amor. No la siento, en serio que no. No entiendo por qué la gente tiene que enamorarse, no le encuentro sentido. Así que, no es porque seas tú. Simplemente no puedo"
"¿Me estás diciendo que eres arromántico o algo así? Mina vive hablando de esas cosas. No suelo prestarles atención, pero a veces es interesante" Dijo como si nada, haciendo que la expresión de Bakugo cambiara a una confundida, como si le hubiera empezado a hablar en otro idioma de repente.
"¿Arro- qué?"
"Nada, olvídalo" Dijo, terminando por sonreír. De repente, su corazón se sentía algo más aliviado y hasta contento, incluso pudo olvidar un poco el dolor en su pecho.
Él no era un total fracaso, después de todo. Solo había una condición que impedía que ellos pudieran establecer una relación. Claro, de paso también esa condición lo mataría, pero hey, no era él el del problema.
"Así que," Katsuki volvió a hablar, su voz era seria y sus palabras concisas "estaba pensando en que si pudieras enamorarte de otra persona…"
"No."
Denki supo que Katsuki estaba por insultarlo, así que se apresuró a seguir hablando.
"No voy a enamorarme de alguien más. No quiero"
"¡¿CUÁN IDIOTA PUEDES SER?! VAS A MORIRTE Y EL PELO DE MIERDA, OJOS DE MAPACHE Y CINTA SCOTCH VAN A HACER TODO UN DRAMA CON EL QUE VOY A TENER QUE LIDIAR YO. ASÍ QUE CÁLLATE Y ENAMÓRATE DE OTRA PERSONA"
"No voy a hacer eso, Bakugo" Su semblante era serio, tanto, que el contrario hasta se hizo un poco hacia atrás. La única vez que lo había escuchado de esa forma había sido cuando los había defendido tanto a Kirishima como a él luego de ser convertidos en una albóndiga.
Kaminari hablaba en serio. Katsuki chasqueó la lengua.
"¿Te quieres morir? ¿Eso quieres?" Preguntó agresivo y Denki sonrió.
"No quiero dejar de quererte" Explicó, sintiendo como la sensación molesta en sus pulmones se aligeraba un poco, aunque pronto comenzó a toser. Bakugo se acercó en caso de que volviera a vomitar alguna flor, pero afortunadamente no lo hizo.
"No seas idiota. Aunque estés en etapa terminal, puedes…"
"Dije que no quiero, Kacchan"
"¡No me hables como lo hace el nerd de mierda!"
"Ah~ siempre funciona" Soltó una pequeña risa al haber conseguido la reacción que quería, aunque pronto calló al sentir una sensación fea en su garganta. Bakugo se dio cuenta del cambio y contuvo las ganas de acercarse para tocarle la espalda, porque no sentía merecerlo. Pasaron unos minutos y Denki se estabilizó "Uh, odio cuando pasa eso. Pero ya estoy bien"
Nuevamente se hizo un pequeño silencio, pero esta vez se oían ambas respiraciones. Al parecer, ninguno sabía bien qué decir. La culpa volvió a caer sobre Katsuki, quien se encorvó un poco en sí mismo. Kaminari se dio cuenta y estiró una de sus manos para apoyarla sobre la de él de forma gentil.
"Gracias… por venir" Susurró mientras sentía que sus mejillas recuperaban un poco de color al ruborizarse. De hecho, hasta pudo percibir la mirada penetrante de Bakugo sobre su rostro, lo que lo hizo avergonzarse más. Sobre todo porque no estaba rechazando el contacto "Siempre quise sostener tu mano" Confesó, dejándose llevar.
Entonces, Katsuki no soportó más. Tomó su mano con fuerza y la apretó, arrancándole un quejido.
"¡Te digo que estoy enfermo! ¡No seas tan brusco! ¡Soy delicado!" Se quejó, aunque se calló de golpe cuando tuvo el rostro de Bakugo a solo unos centímetros.
"¡CÁLLATE! Te vas a morir, ¿no lo entiendes? ¿Por qué sigues diciendo cosas tan estúpidas?" Estaba en su límite. Aún le dolía el golpe que le había dado Kirishima como para que Denki dijera cosas que le hacían doler más, aunque nunca lo fuera a admitir porque era malo con las palabras y demasiado fiel a su orgullo.
Kaminari no supo por qué lo hizo. No supo si la valentía nació de estar próximo a morir, por haberse perdido en sus ojos rojizos o simplemente porque él nunca había usado su cerebro en situaciones como esas.
Y lo besó.
Inclinó su rostro manchado hacia el de Katsuki para unir sus bocas en un beso suave, que no se atrevía a más, pero que para él era suficiente. Era más de lo que alguna vez podría haber soñado. Sus labios eran resecos, pero extrañamente dulces a la vez. Analizó cada sensación, por más mínima que fuera, porque si algo quería recordar antes de morir, era aquel momento.
Bakugo no lo apartó. Le permitió quedarse el tiempo que necesitara y tampoco lo insultó o empujó cuando al separarse, Denki se escondió en su cuello. La cercanía hizo que Katsuki se diera cuenta de que estaba sonriendo. Podía sentir su sonrisa contra su garganta, además de cómo Kaminari olía su piel. Ah, qué aprovechado que era… y a la vez deseó poder erradicar su enfermedad, pero era imposible.
"Siempre quise hacer eso" Otra confesión que obligó a Bakugo a cerrar los ojos.
Empezaba a dolerle. Más. ¿Soportar esa mierda era lo que Kirishima llamaba "varonil"?
"Y, ¿sabes? Aunque Kirishima te haya mandado, me alegra que hayas venido"
"¡Deja de nombrar al pelo de mierda! ¡Ya te dije que estoy aquí por mi maldita cuenta!" Lo tomó de los hombros y lo separó para mirarlo con rabia a los ojos "¡Vine aquí por mi propia decisión!"
"En otra vida," Murmuró Denki con una sonrisa rota mientras unas lágrimas llegaban a sus ojos de forma tan repentina que Katsuki se calmó, relajando sus músculos y retrocediendo apenas "espero que decidas mirarme. Espero que te enamores de mí, Kacchan"
Ah. Bakugo supo en ese maldito instante que ser varonil era una mierda. Ser él era una mierda.
Apretó los labios y por fin se quebró, acercándose de nuevo solo para tomar a Kaminari en sus brazos y apretarlo con fuerza, pero no demasiado para hacerle daño. Ya lo estaba lastimando bastante, no quería dañarlo más.
"Idiota" Susurró ronco, encajando mejor su cabeza contra su hombro, para que pudiera escucharlo bien al oído "Te estoy mirando ahora"
Los ojos dorados de Denki brillaron aún más por las lágrimas antes de cerrarse. Sus músculos se relajaron y se dejó caer en los brazos de Katsuki. Su sonrisa nunca abandonó su rostro, ni siquiera cuando su corazón dejó de latir y las raíces invadieron por completo sus pulmones. Tampoco lo hizo cuando tuvieron que separar a la fuerza a Bakugo de su cuerpo, ni cuando lo cubrieron con una manta ni velaron antes de incinerarlo.
La sonrisa que desapareció fue la de Bakugo. No volvió a sonreír, ni siquiera cuando conseguía una victoria perfecta, fuera en entrenamientos o contra un villano. Antes de la muerte de Kaminari, creía que no era capaz de sentir nada. Pero, cuando él se fue, entendió que solo era un cascarón vacío.
Pasaron los años y Dynamight se volvió el número uno en la escala de héroes. Nunca descendió, ni contra Deku ni Shoto. Jamás perdió una pelea. Pero, cuando estaba en apuros, cuando creía que la muerte quizás iba a alcanzarlo de una vez, siempre prometía lo mismo.
Te buscaré y me enamoraré de ti. Y ninguna maldita flor será capaz de separarnos.
