Shikamaru siguió envejeciendo, como cualquier persona en este mundo aún tan inexplorado, ese juvenil rostro ahora tenía algunas arrugas, su cuerpo ya no era tan fuerte y ágil como antes, así de ambicioso era el tiempo.
El bosque de los Nara siguió expandiéndose con grandes árboles y nuevos ciervos, pequeños y risueños, poderosos y altos, viejos y sabios.
Observaba a su mujer, también ahora anciana alimentar a un pequeño ciervo con una sonrisa divertida ante la inquietud y jugueteo del último.
—El ciclo es el mismo desde el primer día en que me trajiste— Comentó alegre parándose con algo de esfuerzo
—Ese pequeño te desarregló un poco— Comentó el Nara acomodando las hebras canosas de Temari
—Ahora a parte de vieja, también despeinada, cada día luciendo peor— Resopló desanimada
—Yo digo que somos unos abuelos muy atractivos— Agregó divertido mientras tomaba el brazo de su esposa
—Eso dices tú, más te vale que no me cambies por una jovencita— Amenazó divertida
El plan de hoy era hacer un día de campo con Shikadai, su nuera Sarada y su nieta.
Mientras avanzaban por el bosque, Shikamaru se planteó el comentario de Temari, no estaba en edad de buscar otra mujer y eso sería problemático.
—¡Papá! — Shikadai lo saludó mientras acomodaba la manta y alimentos en el piso
Una niña pequeña salió a emboscarlos pidiendo que la carguen y extendiendo los brazos con una tierna sonrisa.
—Pero si es la pequeña Shikako— Temari cargó a su nieta alegre
—No juegues brusco con la abuela— Pidió Sarada saludando a Temari con un abrazó
Shikamaru se sobresaltó un poco cuando la niña azabache saltó a sus brazos desde los de Temari asustando a ambos y luego trepó hasta estar agarrada a su cabeza.
—Abuelo, te tengo— Exclamó la niña orgullosa jalando del cabello del mayor
Shikamaru respiró hondo y luego observó con cierta emoción a la familia que tenía delante suyo, sobre todo a una mujer que envejeció a su lado y lo hizo feliz cada que tuvo la oportunidad.
Temari podría hacer comentarios de su edad diciendo que ya no era hermosa como en sus días de juventud, pero él la seguía viendo tan hermosa como antes, incluso más.
Ese carácter inamovible, ahora muy cariñosa con su familia, la cual gozaba de más integrantes, acomodando el cabello de su hijo a pesar que ya era un adulto, chismoseando y bromeando con su nuera, otras veces jugando que su pequeña nieta a la cual adoraba y siempre comentaba sus ganas de verla crecer.
Nunca existió ni existirá una mujer más indicada en el mundo para él, sin importar el lugar o la edad que tengan, era un hecho inamovible.
Había pocas cosas de las que se sentía orgulloso, pero sin duda, el casarse con una mujer como Temari, formar una familia a su lado y estar a su lado era algo que siempre recordaría y comentaría con orgullo sin importar qué.
Shikamaru se sentó al lado de Temari, quien se sorprendió ante su cercanía, casi gritando de impresión cuando él se apoyó en su hombro.
—¡Mamá! ¡Tengo hambre! — Su nieta se bajó de su espalda y corrió con su mamá dejándolos un poco aislados
—Que niña tan problemática— Exclamó divertido
—Pero es tan adorable— Sonrió Temari
—Y tiene la suerte de tener una abuela tan maravillosa como tú— Soltó Shikamaru orgullosa
—¿Pretendes que haga algo especial de comer en la casa o acabas de hacer algo tonto y tienes miedo que decirme? — Cuestionó Temari intentando cubrir su vergüenza
Siempre odió que Shikamaru soltara cosas de la nada que la hicieran reaccionar de manera inesperada, cuando era jóvenes también decía cosas de la nada que la hacían sonrojarse de manera agresiva, en estos momentos no era tan diferente ¿Qué pensarían su nieta e hijo de ella?
—Todo te lo debo a ti, todo es gracias a ti, gracias por darme una familia tan linda y estar ahí— Agradeció suavemente antes de darle un beso discreto en la mejilla a su mujer
Temari negó con la cabeza antes de apartar juguetonamente a Shikamaru y sonreírle.
—Si fuera joven ya te hubiera mandado a volar con mi abanico
—No me molestaría, a veces hace falta
—¡Abuelo! ¡Ayuda! — Ambos se alejaron un poco avergonzados cuando la menor de los Nara se coló en la conversación jaloneando a Shikamaru
—Dios, que familia tan problemática— Fingió molestia poniéndose de pie y siguiendo a la pequeña Shikako con una sonrisa
Temari se relajó un poco observando todo a su alrededor, era cierto, por más que se equivocara en algunos momentos de su vida, no se arrepentía, estaba muy feliz de estar donde estaba, orgullosa de lo que tenía hoy, un hijo logrado que también encontró alguien que lo amase e hizo su propia familia, momentos de paz en la aldea que se esmeró por proteger en sus años lúcidos, pero lo más importante, el haber envejecido al lado de alguien a quien amaba de manera genuina
—Creo que no lo hice tan mal— Se dijo así misma dando una mirada enternecida a su amada familia, su mayor felicidad, su mayor orgullo y luego suspiró enamorada a su esposo, aquel con quien no dudaba que pasaría el resto de su vida.
