Contenido: Oneshot, romance, fluff, futuro alternativo donde Baji sobrevive al Halloween sangriento. Este fanfic pertenece a la mini serie dedicada al BajiFuyu week 2022.

Pareja: BajiFuyu (Baji Keisuke x Matsuno Chifuyu)

Disclaimer:

Hikari: ¡Hola de nuevo! Día dos de esta week y me parece que el primero será el único de esta mini serie que haya abordado los tres temas jajaja, ni modo. Ya saben que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

#BajiFuyuWeek2022, 2 – Jealousy / Motorcycle ride (Celos / Paseo en moto)

-¿Baji… san?- nombró con cierta duda, luego de que se percatara de la inusual e incómoda situación.

Baji solo pudo gruñir más alto cuando se percató de la manera en que Sano Manjiro, su amigo de la infancia, insistía una y otra vez recargarse sobre su espalda, envolviendo ambas piernas alrededor de las caderas del más alto y treparse en su cuerpo como si de un lémur se tratara.

-¡Quítate de encima, Mikey! ¡Joder, ya te dije que te llevaré hasta tu casa, así que deja de comportarte como un maldito mocoso!- gritaba, tratando de deshacerse del fuerte agarre.

-Pero Kenchin siempre es el que me lleva en su espalda, él no está así que como mi amigo de la infancia, tienes esa responsabilidad.- refutaba, con cierto desgane impregnado en su voz.

-¿Sucede algo?- preguntó ingenuamente Takemicchi, al percatarse que el semblante de su compañero se había quedado pasmado y en silencio desde hace unos momentos. Al girar su vista hacia el frente, pudo darse una idea de lo que estaba ocurriendo.- Ah, el día de hoy no pudo venir Draken-kun, ¿cierto? ¿Él está bien?

-Está bien, solo un pequeño resfriado.- contestó el comandante, al fin bajando ambos pies al suelo, pero aun manteniendo el par de brazos pegados a la espalda de Keisuke.- Emma dice que está cuidándolo, así que no debería haber problema.- se hundió de hombros, completamente despreocupado.

-El verdadero problema es este enano dependiente de Draken, el que por cierto está exigiendo como si fuese una niñita, que lo lleven hasta las puertas de su casa.- continuó Baji, aun tratando de alejarlo, pero pareciendo ser una misión imposible.

-No es mi culpa que mi motocicleta esté en el taller esta semana. Kenchin se ofreció a trasladarme a la escuela y a mi casa.- contestó dando un gracioso puchero, abrazándolo aun con mayor fuerza. Baji solamente pudo contraatacar gruñendo.- Anda, llévame, ¡Baaaajiiiii!

-¡Maldita sea, ya te dije que sí! ¡Pero ni se te ocurra subirte a mi espalda! ¡No voy a ser tu mula de carga!- el zarandeo continuaba sin que Mikey pudiese convencer a su amigo. Takemicchi, por otro lado, solo sonreía con una gotita resbalando por su cabeza por la curiosa pelea. Aunque su gesto cambió cuando notó la seriedad fría y continua impregnada en el rostro de su compañero Chifuyu, quien parecía haberse quedado mudo desde que toda la conversación había comenzado.

Finalmente, dándose por vencido, Baji tuvo que tragarse el orgullo y dignidad ante la cara victoriosa de Manjiro, quien no dejaba de sonreír y se abrazaba al cuello del ajeno, mientras lo bajaba cargando sobre su espalda las escaleras del templo en donde la ToMan solía hacer sus reuniones.

No por nada se hacía llamar el invencible Mikey.

-¡Oh, hace mucho que no subo a tu moto, Baji!- gritó como si fuese un niño pequeño, bajándose de un solo salto y corriendo hacia el susodicho transporte.- ¡Yo conduzco!

-¡Y una mierda! ¡Esa sí que no!- en un par de zancadas, el pelinegro ya se encontraba junto a su amigo, peleándose por el control del manubrio.

Nadie a excepción de Takemichi fue testigo del tic nervioso que se acentuó en el parpado derecho de Chifuyu al ver dicha escena.

-¿Todo bien?- preguntó de una manera más disimulada. Chifuyu soltó una bocanada de aire, como si hubiese estado conteniendo la respiración desde hace ya un buen tiempo.

-Todo perfecto, compañero.- sonrió de medio lado, aunque de inmediato su amigo supo que aquel gesto era, más que nada, fingido.

-¿En serio?- volvió a preguntar, esta vez abriendo aún más ambos ojos y acercándose a la cara del contrario. Tal vez un tanto enternecido por la preocupación de su amigo, Chifuyu dejó escapar una pequeña sonrisa, pasando su brazo sobre los hombros de Hanagaki para abrazarlo.

-A todo esto, compañero.- decidió evadir la pregunta.- ¿Que tal vas con tus lecciones de manejo? Debes aprender si o si a conducir esa preciosura.- apuntó con su pulgar el lugar en donde estaba aparcada la motocicleta de Takemichi. Si, esa que hasta hace unas semanas Mikey y Draken le habían regalado personalmente.

-Supongo que bien. El otro día fui hasta la playa con Mikey-kun y Draken-kun sin ningún problema.- se hundió de hombros, no queriéndole dar demasiada importancia al asunto.

-Perfecto. Llévame a mi casa entonces.- el silencio sepulcral que se formó, lo tomó por sorpresa, aunque no por ello cambió de parecer. Es más, el propio Baji y Mikey, quienes seguían en su estúpida riña infantil, parecieron detenerse luego de aquella propuesta, aun cuando la conversación no los estaba involucrando.

-¿A tu casa?- la voz de su amigo tembló un poco al notar los otros dos pares de ojos sobre ellos.- ¿Hoy no traes tu moto, Chifuyu?

-Por lo general no la traigo a las reuniones ya que…- la vista ojiazul se desvió levemente, por poco menos de dos segundos, a donde estaban Baji y Mikey, pero inmediatamente regresó al otro rubio.- No quiero regresar a pie, además no está lejos. Nunca hemos viajado juntos, quiero ver que tan bueno eres al volante.

Finalmente Chifuyu separó su brazo del cuerpo de su compañero, esta vez para dar un par de pasos hacia la motocicleta. Takemichi pareció un poco inseguro, pero al cabo de algunos segundos terminó cediendo ante la petición del otro.

Mikey notó de inmediato la manera en que el ceño de Baji se frunció poco después de que el vice capitán se subiera en la parte trasera de la motocicleta. Dando un largo suspiro, finalmente hizo su cuerpo hacia atrás para darle el espacio necesario a su amigo de ocupar el lugar del conductor.

Baji lo miró duramente, pero sin decir alguna palabra más, a regañadientes, subió también al vehículo. El motor comenzó a andar, dejando al par de amigos aun aparcados, con un nervioso Takemicchi tratando de encender el transporte.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Baji aventó con rudeza su maletín estudiantil a alguna esquina de su oscura habitación. Pasó su mano de manera descuidada, y hasta violenta, por sobre su cabello largo, despeinándose aún más, aunque eso no pareció ni siquiera importarle.

¿Su estado? Claramente molesto, ni siquiera trataba de aparentarlo. ¿La razón? No sabía expresar demasiado bien sus propias emociones y sentimientos en palabras, pero estaba completamente seguro que desde que vio la manera en que Chifuyu había abordado aquella motocicleta que no era la suya (ni la de él, obviamente), algo en sus entrañas se había retorcido de manera asquerosa.

Probablemente el propio Mikey también se había percatado, o al menos eso cree ya que su amigo de la infancia se mantuvo en silencio durante todo el trayecto hasta su casa. Eso sí, él también parecía algo desconcertado y serio, pero ni siquiera sintió curiosidad por investigar el por qué.

Tenía demasiados problemas con su propio sentir como para ponerse a indagar sobre los ajenos.

-Mierda. Tengo que ir a hablar con él…- dijo en un murmuro, mas como si fuese un simple pensamiento. Limpió el sudor de su frente con su mano y después de respirar un par de veces, queriendo calmar su acelerado pulso, al fin se dignó a prender la luz de la habitación.

Su mirada se dirigió de inmediato al suelo, de un lado a otro, buscando a cierto pequeño y felino invitado que solía ser casi prácticamente un acomodado más en la residencia Baji.

Al no encontrarlo husmeando entre las paredes de su habitación, salió al pasillo, aun con la mirada baja, hasta llegar a la cocina, donde se encontraba su madre haciendo los últimos preparativos de la cena.

-¿Y Peke J?- preguntó sin ningún tipo de contexto. La mujer también miró a sus alrededores antes de responder.

-Estuvo aquí hace rato. Tal vez ya regresó con los Matsuno.- desinteresada, ella se hundió de hombros antes de regresar su atención hacia sus actividades.

Sintiéndose aún más fastidiado y molesto que hace unos instantes, terminó haciendo un ruido con sus dientes antes de pensar detenidamente su siguiente frase.

-¿Y… no tienes nada que quieras que le dé a la mamá de Chifuyu?- pasó su mano por su nuca, queriendo parecer desinteresado y no dejar salir a flote su ansiedad.- Estoy libre justo ahora.

La mujer solamente soltó un suspiro, esta vez un poco más parecido a una risa que provocó que el rostro de su hijo se coloreara de un vergonzoso color rojizo. Por supuesto, ella sabía que solo quería buscar una excusa para bajar al segundo piso de aquel edificio, sin embargo, tenía que admitir que hacerlo rabiar también era bastante divertido.

-Si quieres bajar solo hazlo. Pero no demores demasiado, ya casi está la cena.- la sonrisa materna solo hizo que Baji se cubriera el rostro, tratando de no soltar algún altisonante enfrente de su madre, y al fin, dio media vuelta para regresar a su habitación. Le enojó mucho más cuando escuchó otra sincera risa de su progenitora al otro lado de la puerta.

-Maldita sea…- malhumorado, se dirigió al pequeño balcón que se encontraba al otro lado de su ventana de puertas corredizas. La brisa otoñal acaricio su rostro al momento de abrirlo, y aunque se vio tentado a regresar a la cómoda calefacción del interior, decidió que el fresco de afuera le haría bien a su horrible estado de ánimo.

Para empezar, ¿por qué había sentido tanta molestia? Todo inició justo en el momento en que Chifuyu le había pedido a ese idiota de Takemicchi traerlo hasta su casa… montado en su motocicleta.

No había otra opción para el chico, es más, ni siquiera él había reparado en el hecho de que el rubio tendría que regresar de una manera u otra aquella noche hasta el complejo de apartamentos donde vivían. Chifuyu tenía su propia motocicleta, era verdad, hasta fue el propio Baji quien le enseñó a conducirla poco después de que se convirtiera en su sub capitán, pero era rara la ocasión que la utilizaba, especialmente si solo se reunían en el templo de la zona.

La conducía si iban a lugares lejanos como la playa, o algún distrito más distanciado, pero para cosas más triviales, el asiento trasero de su amada "Cucaracha" era un lugar privilegiado para Matsuno.

Y aquella noche no debió haber sido la excepción.

Pero por supuesto, el estúpido de Mickey había interferido, y sin ninguna otra opción, era obvio que Chifuyu le pediría a su mejor amigo aquel pequeño favor.

Estaba claro. Todo tenía una razón de ser hasta para el mismo Baji que se jactaba de ser bastante estúpido para temas como aquel.

Pero si era así entonces… ¿por qué seguía tan enfadado? ¿Con Mikey? ¿Con Takemicchi? ¿Con Chifuyu?

¿Con él mismo?

Oh dios, como quería golpear el rostro de Hanagaki Takemichi en esos preciosos momentos.

El maullido de un gato fue la causa de la que la mente de Baji se distrajera por completo. Giró su cabeza varias veces para encontrar al felino, sin embargo, fue hasta que echó una mirada hacia abajo que reconoció la elegante silueta negra de Peke J, que se meneaba de ágil manera sobre los barandales de las escaleras, justo un piso por debajo de él.

-Así que ahí estabas.- las orejitas del pequeño se movieron al escucharlo, hasta miró hacia arriba y Keisuke recibió otro maullido de vuelta.- ¡No te muevas, tengo que llevarte con Chifuyu!- por un momento tuvo el impulso de brincar por aquel pequeño espacio, pero pensó que tal vez era una idea demasiado arriesgada, y su madre lo reprendería de hacer tremenda barbaridad, así que, maldiciendo un poco su poco sentido común, salió corriendo para bajar de manera convencional.

-¡Iré con Chifuyu!- gritó, sin siquiera esperar respuesta alguna, justo antes de salir por la puerta.

Una vez llegado al punto en donde había visto a Peke J la última vez, casi cae de boca cuando se percató que el travieso animalito casi salta nuevamente, queriendo escapar del fuerte agarre del adolescente. Afortunadamente, el joven pelinegro fue más rápido y aunque recibió en respuesta algunas mordeduras y rasguños, terminó tomándolo del lomo antes de acurrucarlo entre sus brazos.

-Ni pienses que te escaparás. Tú y yo tenemos una conversación pendiente con Chifuyu.- el gato maulló, y Baji tuvo la sensación de estar siendo reprendido, pero terminó sonriendo y bajando algunos pisos más, por el camino descendiente que ya conocía perfectamente de memoria.

Vayas sensaciones más extrañas que tenía el hoy. Tuvo que tomar aire un par de veces estando parado frente a la puerta donde se leía la placa "Matsuno" antes de atreverse a tocar el timbre. Los segundos de espera se le hicieron inusualmente bastante largos.

-¡Oh, Keisuke-kun!- se golpeó internamente cuando al abrir la puerta se sintió desilusionado que fuese la madre quien lo estaba recibiendo.- ¿Viniste a dejar a Peke J?- la mujer sonrió con un amable gesto mientras el chico extendía al pequeño animal.

El gatito ronroneó cuando recibió los cariños de aquellas manos gentiles.

-¿S-Se encontrará Chifuyu?- ¿su voz había temblado al inicio de la oración?

-¿Eh? ¿No te avisó?- la mujer ladeó su cabeza, aparentemente algo confundida.- Aun no ha regresado, parece que tuvo algunos inconvenientes, así que hoy cenará en la casa de Takemichi-kun.

Esas interminables ganas de golpear el rostro de Hanagaki eran cada vez más palpables para el pobre Baji.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Día más de mierda que resultó ser aquel. No podía empeorar más de lo que ya era, al menos según la propia opinión de Baji.

Porque sentir los rayos de sol quemar tus retinas a primera hora de la mañana, luego de pasar una eterna noche de insomnio, no era la mejor manera de recibir un nuevo día.

Todo empeoró cuando recordó no haber hecho los deberes de la escuela, su madre regañándolo por cualquier estupidez, y hacer el típico recorrido hacia la escuela en solitario después de que el chico que todas las mañanas lo acompañaba, no se anunció frente a su puerta como solía hacerlo siempre, aun cuando Baji había tenido la "amabilidad" de haberlo estado esperado por más de 10 minutos.

Y si, llegaría tarde a su primera clase, pero podría irse un poco a la mierda el profesor de literatura clásica, poco le importaba ahora mismo el tener algunos retardos más sobre su historial académico.

A excepción del desafortunado chico al que golpeó durante la mañana por haberlo hecho enfadar, Baji Keisuke se juraba como la persona con la peor de las suertes aquel día.

-¡Oh, Baji-san!- y ahí estaba, con su estúpida y caótica sonrisa de siempre, plasmada en sus labios mientras el brillo de sus ojos se hacía cada vez más intenso mientras nombraba su apellido. Entre todo el alumnado que salía a tomarse un respiro en el pasillo, después de terminar la primera clase, logró reconocerlo inmediatamente.

Casi olvidó su enojo al notar su entusiasmo.

-No viniste a mi departamento hoy…- fue lo primero que dijo en lugar de cualquier otro tipo de saludo. Se mordió la lengua al notar que de hecho, eso sonaba más como una reprimenda que otra cosa. Chifuyu parpadeó un par de veces y hasta ladeó la cabeza, haciéndolo ver aún más tierno.

-Hoy tenía que ayudar con el servicio de mi clase.- sonrió nerviosamente.-Lo mencioné ayer, pero… tal vez lo olvidaste.

"¡Maldita sea!".

Baji quiso golpearse en su propio rostro justo después de haber escuchado aquello. Como si le estuviera jugando una mala broma, su memoria reprodujo, de manera automática la escena del día anterior en que Chifuyu se lo mencionó, justo antes de que el imbécil de Mikey lo tacleara por la espalda quejándose porque Draken estuviese enfermo.

-Ven conmigo.- el otro pareció sorprendido cuando el mayor lo tomó fuertemente de la muñeca, pero no se opuso en lo absoluto, aun cuando casi tropieza por la brusquedad en que su capitán lo arrastraba por el pasillo. Chocaron con algunos estudiantes inocentes, pero no se inmutó en seguir avanzando.

Con esmero y en silencio, subieron las escaleras, de dos peldaños en cada paso y finalmente, se detuvieron cuando la puerta de la azotea se presentó ante ellos. Baji al fin lo soltó, tratando de hacer girar la perilla, pero no importa cuántas veces lo tratara, parecía estar cerrada con llave.

Dispuesto a comenzar a patearla, se detuvo cuando se percató de cómo Chifuyu tanteaba levemente su hombro para llamar su atención.

-¿Baji-san?- se mordió de manera graciosa el labio inferior antes de atreverse a mirarlo a los ojos.- ¿Todo está bien?

Cansado, desertó su misión contra la inocente puerta, al final se recargó en el barandal de la escalera, dejando que su largo cabello, que ahora mismo traía suelto, cubriera su rostro.

-¿A dónde mierdas fuiste ayer con Takemicchi? ¿Cómo es que terminaste cenando en su casa?- Keisuke era un chico simple, que siempre soltaba sin tapujos lo que pasara por su mente, y en esta ocasión no era la excepción. Aunque admitía haber sentido una extraña vergüenza cuando sus palabras resonaron en sus oídos.

Chifuyu hizo un gesto de sorpresa ante ello, sin embargo, intentó que su voz no se trabara al salir de su garganta.

-En realidad… nos quedamos sin gas a mitad del camino.- se rascó la nuca, apenado por contar la curiosa historia.- Realmente él lleva poco conduciendo, así que aún no calcula bien lo que le queda en el tanque. Tuvimos que arrastrarla hasta su casa, ya que era la que nos quedaba más cerca y al final me invitaron a cenar como disculpa.

Baji se reacomodó el cabello, esta vez deslizando su mano desde la frente hacia atrás, también como gesto para calmar sus instintos de ir hasta el Instituto Mizo y no patearle el trasero a Hanagaki por ser un reverendo idiota.

¿¡Todo por esa estúpida razón?! ¿¡Es por ese tonto problema que pasó una noche entera sin poder pegar párpados?!

-De hecho… aprovechando a que estamos aquí los dos solos…- continuó hablando el rubio, jugando con los dedos índices de ambas de sus manos.- ¡Quisiera poder disculparme, Baji-san!

Hizo una profunda reverencia, cerrando fuertemente los ojos y ejerciendo fuerza en sus puños, aun si eso lastimaba su piel. Desconcertado, el pelinegro solamente alzó una ceja, intrigado y confundido, eso no era algo que él estuviera esperando.

"¿Acaso pasó algo con Takemicchi para que tenga que disculparse?".

-¡Yo en realidad…!-tomó una bocanada de aire.- ¡Me enfadé muchísimo cuando llevaste a casa a Mikey-kun en tu motocicleta la última noche!

¿Eh?

"¿Espera… que acababa de…?".

-¡Sé que Mikey-kun es el preciado amigo de la infancia de Baji-san!- alzó su cabeza, aun manteniendo su espalda horizontal a modo de disculpa.- ¡Me disculpo profundamente por haberme enfadado por algo tan infantil como eso!

-¿Infantil…?- un tic atacó el ojo derecho de Baji, como si el lugar de poder aceptar su disculpa, estuviese hiriendo su propio orgullo.

-Lamento profundamente pensar que… pensar que aquel lugar trasero en tu motocicleta era solo… para mí.- mientras más palabras soltaba, la voz de Chifuyu fue bajando la voz, y aunque lo último pareció más un tipo de susurro, terminó siendo escuchado también por Keisuke.

Al no recibir palabra o contestación, Chifuyu irguió al fin su espalda, aun manteniendo su severa posición de respeto, aunque sus hombros se veían ligeramente afligidos. Sus manos entrelazas a su espalda ayudaban a esconder sus nerviosos dedos que no dejaban de moverse.

"¿Él también estaba enfadado? Pero Mikey es… siempre así. ¡Agh! No lo entiendo, es demasiado problemático!".

-Creo… creo que debo irme. La segunda clase ya habrá comenzado y…- Chifuyu comenzaba a girar su cuerpo dispuesto a bajar los escalones para regresar. Ambos ojos ocultos en su flequillo rubio hacían imposible que Baji pudiera encararlo, pero aquella sonrisa forzada en sus labios indicaba que tal vez su largo silencio había sido malinterpretado.

-Alto ahí.- no fue necesario ni siquiera detenerlo físicamente para que se detuviera.- No entiendo nada de lo que has dicho. ¿Enfadado? ¿Qué tiene que ver Mikey en todo esto?- Matsuno no tuvo ni siquiera tiempo para tratar de contestar, ya que su capitán lo tomó fuertemente de las mejillas con una sola mano, provocando que su boca hiciera una graciosa mueca y verse obligado a levantar la vista hacia sus ojos castaños.- Soy yo el que estaba enfadado. ¿Qué mierda tienes en la cabeza para aceptar en el asiento trasero de Takemicchi?

No comprendía nada. Ni a Chifuyu, ni su disculpa, ni su enojo. Ni siquiera se entendía a sí mismo.

Pero pensar que el rubio se había ido con alguien más que no fuera él. Lo sacaba de quicio.

Poco le importaba si era su mejor amigo. O su compañero.

¿El asiento de su motocicleta era únicamente para Chifuyu? Nunca lo había pensado así, pero si esa afirmación resultaba ser verdadera, por lógica, estaba claro que Chifuyu entonces era solo suyo también.

"¿Solo… mío?".

-¿Baji-san?- el mayor soltó su rostro y, casi inmediatamente cubrió el suyo, no queriendo demostrar el temblor de sus iris. ¿Qué pensamiento tan provocativo había sido ese? ¿Quería que Matsuno Chifuyu fuese solo suyo? ¿¡Por qué pensó en tal barbaridad?!

Si, estaba más o menos consiente que desde hace algunas semanas había comenzado a pensar que su sonrisa era bonita. Que sus gestos eran únicos. O que su simple compañía era suficiente para hacerle sentir bien. Pero pasar de eso, a querer monopolizar al rubio, ¿acaso no era algo, tal vez, demasiado obsesivo de su parte?

"¿Que me está pasando?".

-No sé qué rayos te pasa con lo de Mikey, pero más te vale no volver a subirte a la motocicleta de Hanagaki Takemichi.- la frialdad con la que habló Baji hizo que Chifuyu sintiera un escalofrío recorrer su espalda. Ni siquiera había nombrado al chico por el apodo que todos usaban para referirse a él dentro de la ToMan.- Me sorprende el simple hecho de que sepa andar en bicicleta, no sé por qué Mikey le regaló una motocicleta, pero ese niño es peligroso al volante.

-Estabas… ¿preocupado que nos pasara algo?- ladeó su cabeza, abriendo sus ojos, tal vez asombrado por las supuestas confesiones.

-Ese idiota terminará muerto estrellándose contra un poste o algo así.- no quiso afirmar la última pregunta de Matsuno. "No, no solo estaba preocupado por eso… que estuviera a solas contigo, me sacó de quicio."- Tienes prohibido subirte a otro vehículo donde no esté yo.

-Si eso es así, ni yo mismo podría conducir la mía, Baji-san.- Chifuyu tuvo que morderse la lengua al notar el extraño rostro de Baji al escuchar eso último, no queriendo soltar la risotada que amenazaba por salir estruendosamente de su boca.

¿Por qué? ¿Por qué aquellas palabras tan amenazadoras le estaban provocando tanta felicidad?

-Joder, eres molesto. Haz lo que quieras.- cansado, se separó del más bajo y fue él quien comenzó a tomar el camino de regreso. Ni siquiera tuvo que voltear para asegurarse que el rubio lo seguía muy de cerca y, en solo un par de pasos, ya se encontraba a su lado.- Maldita sea, creo que voy a golpear a Takemicchi la siguiente vez que lo vea.

-¿Eh? ¡No lo hagas Baji-san! ¡Le debo mucho a Takemicchi, no puedes herirlo!- Chifuyu sonrió con ternura, esa maldita sonrisa que lograba convencerlo de casi prácticamente cualquier cosa.

-Solo será un golpe. Trataré de no romperle la nariz.- tronó sus nudillos y finalmente, Chifuyu soltó una risita, inusualmente divertido por aquella agresividad.

Aun no podía comprender por qué se sentía de aquella manera. Todo era tan raro, tan extraño… tan desconocido. Pero Chifuyu siempre era lo que lo mantenía cuerdo, lo que lo empujaba a avanzar.

Le encantaba. De alguna manera comenzaba a saberlo.

Ya quería saber el nombre de todos aquellos sentimientos que se arremolinaban en su pecho cuando estaban juntos.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Hikari: Día dos terminado y siento que he engañado un poco al sistema, porque si bien el segundo tema es "paso en motocicleta" en este fic realmente ellos no han compartido un paseo, pero bueno, vacíos legales en estas actividades(?). Muchas gracias por haber leído hasta aquí y espero nuevamente reencontrarme con ustedes mañana. ¡Bye bye-perowna!