Quiero que sepan que esto nació en una conversación en el servidor TartaLi Crystal Tides, conversábamos sobre lo poco que se habla de las habilidades canónicas de Zhongli aparte de invocar pilares y tirar meteoritos

Es puro inalterado fluff esta cosa que escribí, no esperes mucho de él (?)


Childe aprendió a aceptar cualquier cosa que le arrojaba la vida sin la menor de las quejas, con todo lo que había vivido en su corta vida, desde haber caído a los 14 al abismo, entrar a los Fatuis ese mismo año, escalar al puesto de Heraldo en dos años y haber sobrevivido a una guerra contra un ser divino que no era lo que nadie esperaba, ni siquiera La Zarina, a sus 22 años, Childe sentía que ya no había nada que pudiese impresionarlo.

Ni siquiera ahora, a sus 26 años, se cuestionaba porqué había una enorme roca de jade nocticuloso en su cuarto, y porque Zhongli lo acariciaba como si fuese una querida mascota.

Ok, mentía un poco, lo único que podía impresionarlo a esas alturas de su vida era su hermoso esposo y sus raras, cualquier-tipo-de-tradición-adeptica que tenía.

No es que le importase mucho, tampoco, se casó sabiendo que cosas así podría pasar. No se arrepentía, para nada.

-Malysh, ¿Qué haces? –Parpadeo lento, solo para confirmar que definitivamente no estaba soñando y había enrome y brillante roca de jade nocticuloso sobre el escritorio. El brillo de la roca iluminaba parte del cuarto, y no sabía si se debía a la luz de la luna filtrándose por la ventana o porque Zhongli le acariciaba y estaba chupando algún tipo de poder divino de él.

-Lamento despertarte –Se giró para verle, con su mano aun sobre la roca.- Solo estaba comprobando que el estado de esta pieza de jade nocticuloso se encuentre en perfectas condiciones.

-¿Dónde encontraste esa roca? –Childe entrecerró sus ojos, colocando sus manos sobre su cintura.- ¿Cómo pagaste por esa roca? ¿A quién le quitaste dinero?

Zhongli bufó, rodando los ojos como si estuviese ofendido que Childe tuviera esa imagen de él.

-Le prometí a los viajeros ayudarle con una de sus comisiones si a cambio me ayudaban a encontrar una pieza de jade nocticuloso de este tamaño y en perfecto estado.

-Eso explica una parte –Ahora cruzó sus brazos sobre su pecho desnudo.- ¿Y cuánto pagaron por ello? Una roca de este tamaño y sin pulir debe costar más que unos cuantos moras.

-Tienes razón en ello, pero esta roca no fue comprada –Miró de regreso a la roca, dándole varias palmadas a lo cual la roca parecía gustarle porque su brillo aumentaba cada vez que Zhongli rozaba sus dedos sobre la superficie.- Necesitaba encontrar una que mantuviese su naturalidad y que jamás haya sido tocada por manos humanas o adepticas, la requería en su forma más pura posible, ahora solo estoy inspeccionando si hay alguna imperfección; puede que me tarde unos momentos en eso así que puedes volver a la cama, estaré ahí una vez terminé.

Childe levantó una ceja, pasando su mirada de su esposo a la roca y viceversa. Se preguntaba qué clase de idea estaba pasando por la cabeza de Zhongli, y si tenía que poner mora para ayudarle. Zhongli veía la roca con calmada concentración, el leve brillo de sus ojos de cor lapis se mezclaba con el del jade nocticuloso el cual seguía brillando con mejor intensidad por cada sitio en donde Zhongli colocase su mano.

Suponía que Zhongli eventualmente le diría que planeaba hacer con la roca, y como el buen esposo que era, Childe apoyaría cualquier nuevo hobby que tenga.

Incluso si ese hobby sea acariciar una brillante roca en medio de la noche.

Childe bostezó.

-No te acuestes tarde, lyubimy, tienes trabajo mañana –Se acercó hacía Zhongli para depositar un beso en su sien, girando sobre sus talones para regresar a la cama.

No tenía que preocuparse por nada, sabía que Zhongli no llevaría nada peligroso a su hogar, no sin consultárselo primero.

-0-

Un par de días pasaron, Childe seguía sin tener remota idea de que era lo que Zhongli planeaba hacer con el jade nocticuloso. Le había preguntado al siguiente día mientras desayunaba y Zhongli respondió que por ahora esperaba que la roca absorbiera toda la energía positiva que pudiese mientras daba sorbos a su té. Movieron la roca de la habitación al estudio de Zhongli, donde estaba normalmente cálido y recibiría mejor luz que en el cuarto, además Childe podía jurar que la roca parecía palpitar de repente y le estaba generando un poco de desconfianza a pesar de que Zhongli le juraba que no pasaba nada, era solo una roca.

Una semana pasó, hasta que un día llegó a casa después de una jornada entrenando a nuevos reclutas y cazando deudores, cuando encontró a Zhongli, con un peculiar martillo y cincel en sus manos, trabajando en el pedazo de roca con suma concentración.

Parecía que su esposo se le ocurrió esculpir algo en medio de su estudio usando solamente los instrumentos que tenía.

Se sentía como un miércoles normal para él.

-Ajax, si tú y yo tuviésemos un hijo biológico o que comparta nuestra energía elemental, ¿Cómo crees que sería?

Si fuese otra situación a lo mejor se hubiese ahogado con el café en su boca, en cambio solo elevó su vista de varios de los documentos que tenía sobre la mesilla frente al sofá hacía su esposo, quién no había elevado su mirada para verle sino seguía concentrado en la roca brillante. Childe estaría mintiendo si dijera que el tema de tener hijos no era una conversación recurrente entre ellos, posiblemente lo habían tocado como al mes de estar saliendo, Childe no le había admitido a Zhongli que llevaba un tiempo mirando la forma legal de adoptar a un niño en Liyue, también estaba pensando en buscarlo en Snezhnaya en caso de que no se pudiera ahí.

Pero, ¿Tener un hijo biológico? ¿Compartiendo sus energías elementales? ¡El sueño!

-Si tuviésemos uno, me gustaría que fuese una niña, una pequeña mini tu a la que pueda cargar y aplastar sus cachetitos –Sonrió, dejando la taza de café a un lado.- Totalmente la mimaría todo el tiempo, de seguro me odiaría cuando crezca.

Zhongli rio con suavidad, deteniéndose para verle con una ligera sonrisa en sus labios.

-Estoy seguro que ella te amaría sin importar que, solo actuaría así porqué se sentiría que ya no es una niña pequeña mimada.

-¡Ella totalmente sería mi pequeña niña mimada sin importar su edad! –Se rio, imaginándose la expresión de una jovencita con sus mejillas sonrojadas tratando de hacerse la fuerte.- Oh, ¡Oh! ¿ella sería como medio adeptu si tiene tus genes? Imagina que en vez de tener habilidades geo las suyas fuesen hydro, ¡haha, definitivamente le enseñaría a cómo defenderse! Nadie la tocaría sin su consentimiento al menos que deseen que una ballena gigante de agua les caiga encima desde el cielo.

Childe tuvo que contener su risa al ver varias expresiones pasar por el rostro de su esposo antes de que este solo suspirara exasperado. Dejo sus instrumentos sobre la mesa, se encamino hacía donde Childe para sentarse a su lado, pegando hombro con hombro, Childe aprovecho para recostarse en el sofá y pasar su brazo por sobre sus hombros.

-Creo que me preocupa más que ella pudiera heredar tu habilidad innata para meterte en problemas si me descuido un segundo –Le miró a los ojos, elevando una de sus cejas.- Siempre consideré cruel como algunos padres usaban arneses para controlar a sus hijos, pero ahora creo poder verle el mérito a ello, en especial si es para controlar a dos personas con energía sobrante.

-Ah, entonces si quieres verme con un collar puesto en la calle ¿Uh? –Entrecerró sus ojos, moviendo sus cejas de manera sugestiva.- ¿Qué paso con toda esa charla de que "sería un comportamiento indecente" y de "no querer perturbar el orden público" y "darles una mala impresión a los niños" y—mmmMMMMMMM!

Zhongli le cubrió la boca con una mano mientras que con la otra intentaba cubrir su rostro, aunque pudiese ver el sonrojo de este, aunque agachara la cabeza. Childe se reía, para luego besar la palma de la mano y tomar la muñeca, apartando la mano de su rostro la cual no puso mucho esfuerzo en mantenerle callado tampoco. Rodeó de la cintura a Zhongli con sus brazos procediendo a dejar un montón de pequeños besos en su rostro, haciendo sonidos de "mua mua mua" por cada beso que dejaba, haciendo a Zhongli reír y a su corazón crecer un poco más.

-Hablando en serio, biológicos o no, me encantaría tener hijos contigo –Se separó un poco, pegando su frente con la de Zhongli.- ¿Lo imaginas? Tú, yo, y un pequeño niño corriendo por toda la casa, posiblemente haciendo que nuestra presión arterial este por las nubes y manteniéndonos despiertos toda la noche, suena emocionante ¿No crees?

Los ojos de Zhongli brillaban levemente, la sonrisa en su rostro era igual de radiante.

-Nuestro deseo se hará realidad un día, estoy seguro de ello.

Childe estaba seguro de que sería capaz de cumplir ese deseo.

Todo lo que necesitaba era que Liyue no pusiera alguna traba por su, eh, reputación.

-0-

Arcontes, quería volver a casa.

Estaba en alguna parte de Natlan, básicamente al otro lado del mundo, viendo a un hombre arrodillado frente a él a punto de orinarse, vomitar y desmayarse al mismo tiempo. Cuando el plan de La Zarina de derrocar a los dioses se fue al caño y el enemigo resulto ser algo que ni siquiera ella esperaba, al final del día los Fatuis terminaron volviéndose aliados para ayudar al viajero con la amenaza y salir victoriosos. Y ahora La Zarina buscaba que los Fatuis siguieran ayudando a las naciones hermanas con los estragos causados por la guerra y emendar errores del pasado. Puede que las demás naciones estaban comenzando a ver a los Fatuis con otros ojos, a lo mejor en un futuro lo verían verdaderamente como aliados, hasta que eso sucediera Childe tenía que seguir haciendo ciertos trabajos sucios para mantener la orden que La Zarina deseaba.

Después de todo, su reputación como el Vanguardia no se iría de la noche a la mañana, y tenía que admitirlo, amaba cuando sus enemigos temían su mera presencia.

-P-Por favor, no me mate –Childe rodó los ojos, ni siquiera había tocado a ese hombre ¿Y ya le estaba pidiendo piedad? Que aburrido.

Dioses, extrañaba demasiado a Zhongli.

La misión hacía tres meses ese mismo día, ¡Tres meses! Meses que pudo haber usado para buscar sobre casas adoptivas en Liyue o Snezhnaya, sortear la documentación que necesitaba y cualquier otra cosa más, en cambio estaba atrapado ahí porqué al parecer los demás agentes eran tan incompetentes que necesitaban de un Heraldo para cumplir con un mísero objetivo. Bufó fastidiado, metiendo la mano en su bolsillo, sintiendo el pequeño trozo de jade nocticuloso que le había dado Zhongli en el puerto de Liyue antes de abordar el barco.

Se lo entregó como si le estuviese dando algo demasiado importante a pesar de ser solo un trozo de roca, que adorable.

Aquel pequeño trozo palpitaba entre la palma de su mano, rebosando de la energía elemental que no dudaba tomaba de él a esas alturas. Ese trozo venía directo de la escultura que Zhongli había estado creando por un par de semanas, antes de su misión la escultura no tenía una forma uniforme aun, bromeando con que se veía como un perro chueco ganando que Zhongli lo mirará ofendido o lanzará el cincel a su dirección. Algunas veces veía a Zhongli mover la escultura por toda la casa, llegando incluso a ponerla en la cama cuando dormía, sus pies rozando con la superficie de esta. Zhongli quería que la escultura absorbiera tanta energía elemental de ambos, es por eso que hacía que le diera palmadas a la escultura antes de irse a trabajar y al regresar a casa o que la cargara a veces.

Como se dijo, Childe no se iba a cuestionar si eso era alguna costumbre adeptica, recibiría lo que sea que Zhongli le lanzara con los brazos abiertos.

El trozo de jade nocticuloso se sentía cálido y suave, como la piel de Zhongli.

El momento en que recibió la notificación de La Zarina sobre una misión en Natlan que podía llevar un tiempo, Zhongli cinceló un trozo de la misma escultura, entregándoselo en sus manos antes de abordar el barco.

Lo último que le dijo, con una cálida sonrisa y brillantes ojos como el cor lapis, fue:

"Quizás, mientras estés allá, puedes pensar en un nombre apropiado para nuestra futura hija."

Childe sonrió con suavidad ante el recuerdo, ignorando como el pobre hombre frente a él tiritaba de miedo, más al ver la expresión animada en su rostro.

-Yuelan –Mencionó, el tipo parpadeó, mostrando su confusión.- Yuelan, es un nombre de Liyue, Suena bien, ¿no?

El pobre tipo asintió varias veces, creyendo que se trataba de una especie de prueba y que con ello podía ganarse al Heraldo, halagando su elección de nombre y todo. Childe mantuvo su sonrisa todo el tiempo, aun cuando pateo la quijada del imbécil hasta hacerlo desmayarse. Ningún agente hizo comentario alguno o si quiera se movió cuando el pobre estúpido cayó de golpe al suelo, solo un par que se acercaron para tomarle de los hombros y arrastrarlo lejos de él.

-Supongo que pueden encargarse del resto sin mí –Estiraba sus brazos hacía arriba, algunos agentes moviéndose para terminar con el resto del trabajo y desmantelar todo el lugar.- Busquen cuando el siguiente barco va en camino a Liyue, mi esposo debe estar esperando por mí.

Y ahora definitivamente vería todas las opciones de las casas adoptivas de Teyvat existente.

-0-

Su llegada a Liyue fue durante la madrugada sin mayor inconveniente, solo había poca gente moviéndose en las calles por lo que no tuvo ninguna interrupción cuando llego a su hogar. Cuando entro a la habitación, no había nada que Childe deseara más que tuviese una kamara en sus manos para capturar por siempre la imagen de Zhongli durmiendo, con sus túnicas habituales con el añadido de ver que había tomado una de sus chaquetas de su uniforme, y una de sus bufandas rodeando la escultura de jade de la cual Zhongli dormía abrazando.

Muchas veces se preguntaba cómo es que estaba casado con tan hermoso ser etéreo, hasta que Zhongli le decía que estaba exagerando, él era solo un ser común como cualquier otro.

Menos el hecho de que era un dragón-qilin adeptu y Rex Lapis, por supuesto.

Se movió por toda la habitación lo más silencioso posible para no despertarle, lavándose y cambiándose a sus pijamas. No sabía si mover la escultura sin tener que despertarle fuese una buena idea, por lo que solo se acostó del otro lado, abrazando la cintura de Zhongli dejando al pequeño dragón de jade nocticuloso en medio de ambos. Ahora que podía detallarlo mejor, Zhongli realmente hizo un trabajo majestuoso para que el perro chueco ahora fuese un dragoncito bastante bien esculpido y detallado, el brillo de la escultura subiendo y bajando a la par de la respiración de Zhongli.

Childe besó la frente de Zhongli, y quizás por estar medio adormilado, dio un pequeño beso en el hocico del dragoncito de jade. Cerró sus ojos, dejando que el cansancio del viaje lo arrullara a dormir.

Sintió que solo había dormitado por menos de cinco minutos cuando alguien agitaba su hombro varias veces.

-Ajax, ¡Ajax! ¡Despierta! Debes ver esto.

-que…. –Su vista se despejaba poco a poco, notando los ojos resplandecientes de Zhongli primero, luego en la escultura de dragoncito que estaba justo en medio de ellos.

Habían grietas en toda la escultura.

-Mierda, Zhongli perdona, de seguro lo golpee sin querer –Si destruyo sin querer el trabajo de meses de Zhongli, podía oler una buena estadía durmiendo en el sofá de la sala. En cambio, solo le pidió que guardase silencio, sin dejar de mirar hacía la escultura.

Tenía que estar dormido todavía, porqué parecía que la escultura… Se movía.

No, definitivamente la escultura se movía, temblando como si tuviese frío, por cada nuevo temblor una nueva grieta aparecía en la superficie. Hasta que una pieza del rostro cayó sobre las sabanas, y un pequeño, azul resplandeciente, ojo de dragón parpadeaba varias veces.

-¡¿Pero qué- -Se incorporó en la cama solo para ver como más y más trozos de roca caían. Childe no tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando mientras que Zhongli seguía mirando todo el proceso con suma fascinación.

Cuando el ultimo fragmento de roca cayó, ahora justo en medio de la cama había un pequeño dragoncito, gorjeando y olfateando el aire. Sus suaves escamas eran de un gris azulado, las pequeñas garras en sus patas estaban redondeadas, difícilmente romperían la tela de las sabanas sin importar que tanta presión ponga. Su melena era de un azul oscuro parecido al cielo nocturno al igual que la pelusa en la punta de su cola, las puntas de su melena se ondulaban. Sus diminutos cuernos se ocultaban entre su melena, pero se veía eran de un color platinado con las puntas redondeadas.

Y sus ojos, del mismo tono resplandeciente del jade nocticuloso con la que la escultura fue hecha.

-Es hermosa –Zhongli sonaba demasiado feliz, incorporándose en la cama para tomar a la pequeña dragoncita, la cual seguía envuelta en una bufanda. La coloco en su pecho, panza arriba, ella olfateaba un poco la ropa de Zhongli antes de lamer un par de veces su barbilla, Zhongli no podía ampliar más su sonrisa porqué ya sería imposible hasta para él.- Es perfecta también, sana, nada fuera de su lugar y crecerá sin ningún problema.

-Tengo mil y una pregunta –Era demasiado temprano para este tipo de emociones también, su mano paso sobre su cara para desperezarse antes de volver a ver hacía el par a su lado. Tenía que admitir que la dragoncita se veía demasiado adorable envuelta en su bufanda con sus diminutas patitas sobresaliendo a los lados.- Primero, ¿Quién es ella?

-Nuestra hija.

-¡¿QUÉ?! –Childe casi se cae de la cama, sino fuese porque Zhongli estiro una mano para tomarlo del hombro y estabilizarle.- ¿Nuestra hija? ¿C-Cómo? ¿Porqué? ¿CÓMO?

-Desde el primer día que traje la pieza de jade nocticuloso en su estado más puro acá, por supuesto –Zhongli hablaba como si fuese obvio, riendo suave al ver que el rostro de Childe delataba que no tenía ni la menor idea de lo que hablaba.- Déjame explicarlo. A lo largo de la historia, existen muchos libros contando sobre las grandes habilidades que Rex Lapis poseía, muchas de esas habilidades no son ciertas mientras que existen muchas otras que describen de forma diferente. La mayoría recuerdan las hazañas de Rex Lapis con sus poderes destructivos, esos que uso para defender a Liyue durante la guerra, pero hay tan pocos libros que hablan sobre su capacidad para crear vida desde la roca más simple y pequeña.

Su mirada bajó hacía la pequeña dragona en sus brazos, quién lamia su hocico y giraba su cabeza para ver hacía Childe, gorjeando un par de veces agitando sus patitas. Zhongli sonrió, entregando la pequeña a Childe, tomándola con cuidado entre sus brazos sin pensarlo dos veces. La dragoncita le miró con sus brillantes ojos azules por un segundo antes de empezar a olfatear su pecho y acurrucarse en este.

-Cree el cuerpo de Azhdaha con mis propias manos, solo que Azhdaha ya era un espíritu elemental, tan solo cree el recipiente –Acarició uno de los diminutos cuernos de la pequeña, ella haciendo pequeños soniditos de ronroneo desde su garganta.- Pero crearla, una vida desde cero, se necesitaba mucho tiempo y mucha paciencia. Necesitaba una roca que no haya absorbido ningún tipo de energía elemental y se mantuviese en su estado más puro. Necesitaba que absorbiera toda la energía positiva de su alrededor mientras la esculpía, como también que tomara de nuestra propia energía elemental para crear su conciencia, su sentido del ser, y por ahora ella solo sabe que es nuestra bebé, nuestra hija.

Y aquí estaba Childe pensando que Zhongli solo quería algún tipo de decoración elegante o una piedra de mascota. Arcontes, estuvo llamando a su futura hija como perro chueco durante meses, ni media hora lleva de paternidad y ya se sentía como el peor de todos. Un balbuceo lo hizo a ambos bajar la mirada a la niña, y parecía que las sorpresas no acababan ese día. Ahora en sus brazos cargaba a una niña humana, de 3 meses en apariencia, o más bien semi-humana porqué mantenía su cola, sus pequeños cuernos y algunas de sus suaves escamas en su rostro, brazos y piernas.

Childe jadeó.

-Zhongli, ¡Se parece a ti! –Excepto con la paleta de colores invertido, en vez de marrón y dorado, era azul y plateado. Su cabello se había tornado más oscuro excepto por las puntas onduladas que se degradaban en el mismo tono que sus ojos.- ¡Es tan hermosa, lyubimy! ¿Y estuviste haciendo todo este tiempo? ¿Por qué no me dijiste algo?

-Puede o no que simplemente quisiera ver que expresión pondrías si la escultura de la que tanto te burlaste durante su proceso de repente cobraba vida –Sus ojos tenían ese toque de travesura como satisfacción al ver que su pasiva venganza había surtido efecto.

-Y yo que pensaba robarme a un niño de uno de los orfanatos como regalo de aniversario –La expresión que Zhongli puso en su rostro le decía lo mucho que estaba a favor de esa idea. Tomo con delicadeza la barbilla de Zhongli, acercándose para darle un largo beso en sus labios el cual su esposo acepto con gusto.- Tengo que admitirlo, este regalo es mil veces mejor de lo que tenía en mente, ahora tengo que darte algo demasiado bueno para compensarlo en nuestro aniversario.

-Encontraras la manera, siempre encuentras la manera –Se le acercó, recargando su cabeza en el hombro de Childe, su mano descendió para acariciar su mejilla. La niña balbuceo un poco, tomando el dedo de Zhongli con su diminuta mano, bostezando.- ¿Pensaste en un nombre para ella?

-De hecho, si –Sonrió- Yuelan, ¿Qué tal suena?

-Es perfecto.

-Si tu pasaste más tiempo haciéndola, ¿Eso te hace su mamá? –Su sonrisa se volvió ladina, la cual Zhongli respondió con una parecida.

-Solo si ella quiere llamarme de esa manera, -Apretó la nariz de Childe entre sus dedos haciendo que se quejase por ello.- Y espero no estés pensando en nada extraño ahora, nuestra hija está justo en tus brazos.

Childe solo se rió suave, regresando su mirada hacía Yuelan, envuelta en su bufanda con una manito agitándose en el aire y la otra sosteniendo el dedo de Zhongli mientras balbuceaba, recién notando que su cola se había enrollado alrededor de su brazo. Una imagen pacífica a tan tempranas horas de la mañana, apenas unos pocos rayos del sol se filtraban

-¡Espera! Zhongli, ¡Zhongli! –Childe se bajó repentinamente de la cama, aun con la niña en sus brazos.- ¡Zhongli, no tenemos nada preparado! ¡Ni siquiera tenemos un cuarto listo para ella!

Zhongli, que también estaba bajando de la cama para seguir a su esposo, se quedó petrificado por un segundo antes de poner una mueca exasperada, llevando su mano a su frente.

-Estaba tan concentrado en hacer que todo saliera bien con Yuelan que pase por alto las necesidades básicas que tendría cuando naciera –Hubiese seguido quejándose sino fuera porqué Childe terminó entregando a Yuelan a sus brazos, tomándola con delicadeza entre los suyos en lo que veía con cierta confusión como Childe se movía por toda la habitación colocándose ropa y una túnica encima para encaminarse hacia la puerta.- Baobei, ¿A dónde piensas ir?

-Nadia de seguro está haciendo el cambio de guardia en el banco, haré que me ayude a comprar todo lo que necesitamos para Yuelan, volveré antes de que lo notes.

-Ajax, son las cinco de la mañana, la mayoría de las tiendas están cerradas –Arrulló a Yuelan en sus brazos.- A-Lan es una adeptu, ella no va a requerir de mucho, de todas formas.

-No, no, malysh, te diré lo mismo que te dije en nuestra boda, ahora sobre A-Lan –Se regresó hacía Zhongli para tomarle de los hombros, con una gran sonrisa en su rostro, y un maniaco brillo en sus ojos.- Le daré el mundo en llamas a sus pies si me lo pide.

Por su familia, por su diosa, por Zhongli y ahora por Yuelan.

Childe quemará los cielos y le entregará cada constelación a todos ellos como le sea posible.

Su esposo solo sonrió, la misma calmada y hermosa sonrisa del día de su boda, porqué confiaba en que lograría cumplir con todas sus promesas. Bajó sus ojos cuando escuchó a la niña balbucear, abriendo esto con sorpresa, su sonrisa volviéndose un taldo incomoda.

-Quizás deberías empezar por buscar pañales para A-Lan.

Y Childe bajó su mirada también, poniendo una mueca.

Bueno, era una bufanda vieja de todas maneras.


Si a alguien le interesa, el nombre de la nena, Yuelan, esta escrito con los caracteres:

(Yue): Jade

(lán): Orquídea

Si le hubiese puesto (lán) hubiese sido Jade Azul LMAO

Gracias por leer 3