Contenido: Oneshot, romance, fluff, futuro alternativo donde Baji sobrevive al Halloween sangriento. Este fanfic pertenece a la mini serie dedicada al BajiFuyu week 2022.
Pareja: BajiFuyu (Baji Keisuke x Matsuno Chifuyu)
Disclaimer:
Hikari: Tercer día y ya siento que se me está terminando el tiempo. Así que vayamos rápido, ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos. Notas al final.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
#BajiFuyuWeek2022, 3 – Tattoos (Tatuajes)
-¿Estás seguro de esto, Takemicchi?- preguntó serio Chifuyu, mirando con gran determinación a su compañero y mejor amigo. El otro rubio, tratando de verse igual de valiente, tragó saliva antes de asentir con la mirada. -Entonces vamos.
-De acuerdo.- su voz tembló levemente, pero terminó siguiendo al otro a la entrada de aquel local.
Takemichi no sabía cómo expresar el gran agradecimiento que le tenía a Chifuyu en aquellos momentos. Era gracias a su presencia que podía continuar con aquello.
Ahora o nunca, Hanagaki Takemichi.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Baji tuvo la estupenda idea de bajar el vidrio del automóvil y sacar su cabeza por la ventana, a pesar de las reprimendas que le daba su madre desde el asiento del copiloto. Su cabello, el cual se encontraba desatado, se movió de manera caótica por la brisa formada, pero la sensación de deshacerse un poco de aquel infernal calor era lo suficientemente placentera para no moverse de su sitio.
Le valía una mierda si parecía un perro o cualquier otra cosa. Los gritos de su madre no lo harían volver a meter la cabeza. No cuando ya había pasado cerca de una hora desde que habían tomado aquel taxi desde el aeropuerto y el calor del verano no hacía más que convertir el interior del automóvil en alguna clase de horno humano.
Afortunadamente para ambos, el trayecto de regreso a casa solamente duró 15 minutos más. Aun con los rayos de sol quemándoles la piel, se vieron forzados en sacar las maletas y caminar hasta el primer elevador. Keisuke soltó un suspiro cansado cuando vieron el cielo desde el quinto piso.
-Bajaré a ver a Peke J. Luego acomodaré las cosas.- mencionó el joven cuando metió ambas maletas a la entrada de su casa.
-Ten un poco de consideración, ni siquiera has terminado de llegar y ya estás molestando a los Matsuno.- contestó la mujer, tratando de detenerlo.
-No los estoy molestando. Además, fue más de una semana, seguro que Peke me extraña.- resignada, la madre terminó afirmando mientras se llevaba una mano a la frente y justo después el adolescente sonrió antes de comenzar a correr, esta vez, tomando las escaleras como camino descendente.
Los últimos 10 días habían tenido que dejar la ciudad para ir a un lejano pueblito fuera de la ciudad. ¿La razón? Un familiar lejano de su madre había fallecido luego de una longeva vida. Keisuke ni siquiera llegó a conocerlo, pero su madre, necia y testaruda (justo como él) lo había obligado a acompañarla como símbolo de respeto hacia los allegados.
Lo peor fue que, una vez allá, la señora terminó tan envuelta en las historias y demás familiares recién conocidos, que su visita se alargó a más de una semana. Keisuke dijo querer regresar, aburrido de estar en un pueblo donde solo habitaba gente mayor, sin embargo, con la excusa de estar en vacaciones de verano, no tuvo otra opción más que quedarse en aquel rincón olvidado del país.
"No volveré a pisar ese pueblo, aunque me cueste la vida" pensó hastiado, recordando su extremo aburrimiento durante los días anteriores. La ansiedad de no tener nada que hacer lo comió por dentro. Y, aunque difícilmente lo dijera en voz alto, tuvo que admitir que no solamente extraño la tecnología y el barbullo de la ciudad, sino que también a sus amigos, a la pandilla, a Peke J… y a Chifuyu.
Dios, como extrañó a Chifuyu.
¿Era por tenerlo todo el rato a sus espaldas repitiendo su nombre? ¿Por haberse acostumbrado a solo comer media ración de yakisoba peyoung? ¿O por no poder abrazarlo?
Solo tener en su memoria el toque de sus labios contra los suyos, no escuchar su vocecilla temblando mientras lo miraba con aquel deseo y placer invadiendo su cuerpo adolescente.
Por no sentir sus manos entrelazando y jugando entre su cabello, ni tampoco oír sus gritos cuando besaba su piel…
Dios. Lo extrañó más de lo que pensó en un principio y en más de un sentido.
-¡Voy!- tembló al reconocer la voz del interior, luego de que tocara el timbre de la puerta Matsuno. Cuando abrió la puerta, se sintió orgulloso al notar la manera en que ese par de ojos azules brillaban con emoción.- ¡Baji-san! ¡Has regresado!- Chifuyu dio un saltito para tomarlo de los brazos, como si fuese alguna clase de can dándole la bienvenida a su dueño luego de no verlo por mucho tiempo.- ¿Cuándo regresaste?
-Apenas. Mi madre me regañó por bajar luego de dejar las maletas.- sonrió, dejando descubiertos sus afilados colmillos. No perdieron tiempo antes de que el rubio alzara ambos tobillos y se besaran tiernamente. Tal vez en un toque demasiado inocente contrario a lo que realmente buscaba Keisuke.
"Bueno, tendremos toda la tarde, supongo" se hundió de hombros, luego de que Chifuyu se hiciera un lado para dejarlo pasar.
-¿No está tu madre?- preguntó, tratando no sonar entusiasmado ante aquella idea.
-Salió con unas amigas. No sé cómo rayos ella logra estar afuera con este terrible calor.- Chifuyu se dirigió a la cocina para sacar dos vasos de uno de los muebles.- ¿Baji-san, quieres una soda? ¿O algo diferente?
-Soda está bien.- contestó, sentándose en el comedor. Las patitas de cierto felino se dejaron escuchar a lo largo del pasillo y no pasó mucho antes de que Peke J trepara por sus piernas y encontrara la comodidad sobre su regazo.- ¿Me extrañaste?- le preguntó al gatito mientras le daba unas caricias en la parte de atrás de sus orejas.
-¡AH! ¡Peke! ¡Tú no me dejas acercarme cuando hace tanto calor!- se quejó desde la distancia Chifuyu, haciendo un gracioso puchero. Ambos vieron al rubio y finalmente el pequeño soltó un maullido, como si realmente le estuviera contestando. Baji no aguantó más y soltó una pequeña risa.
Aprovechando la privacidad, ambos se sentaron en la sala de estar, disfrutando de cerca el efecto que el aire acondicionado hacía en todo el lugar. Baji bebía de su vaso sin perder ningún detalle de su novio, quien iba y venía de un lado para otro trayendo a la mesita baja un par de servilletas y bolsas de botana.
Su cabello se encontraba sujeto por una liga en la parte superior de su cabeza. Por lo general no solía sujetarlo así, pero supuso que por el calor había encontrado esa solución. Vestía una playera sin mangas y unos shorts que dejaban al descubierto su pálida piel.
La conversación fluyó de manera pacífica y trivial. Chifuyu preguntaba sobre detalles que ni siquiera Baji les había prestado demasiada atención, así que tenía que hacer memoria para poder encontrar respuesta acerca de los cuestionamientos tan inusuales del pueblecillo en que estuvo encerrado.
Solo Chifuyu podía convertir un aburrido pueblo en donde no pasaba nada, en algo lo suficientemente interesante para que la plática durara más de una hora.
De no haber sido porque, el que hasta ahora había sido silencioso, Peke J saltó hacia ellos con cierta agresividad, los dos chicos hubiesen seguido la conversación durante mucho más tiempo.
-Ah, supongo que tienes hambre.- dijo Baji, al notar cómo el gatito mordía los dedos de sus manos, encajando sus garritas en sus brazos.
-Oh, lo siento, Baji-san.- presuroso, Chifuyu se levantó y se dirigió nuevamente hacia la cocina, y al hacerlo, Peke cambió su víctima, dejando en paz al pelinegro para ir a atacar las piernas del otro.- ¡Tranquilo, tranquilo! ¡En seguida la sirvo!
Divertido, Baji alargó sus brazos para tratar de capturar nuevamente al pequeño, sin embargo, su cuerpo dejó de moverse cuando vio desde atrás la pierna de Chifuyu, que tanto se esmeraba Peke por arañar.
Esa pierna que no debió tener nada en especial, ahora estaba distinta a como debía verse.
-¿Y eso?- ni siquiera reconoció su propia voz al preguntar. Fue tan curioso su tono, que hasta el mismo Chifuyu volteó a verlo confundido.
Siguiendo la mirada de esos ojos oscuros, Chifuyu comprendió a lo que se refería. Sonrió divertido al recordar la anécdota que con tanto esmero había mantenido en silencio durante los escasos mensajes que intercambiaron aquellos últimos días.
"Seguro que se sorprenderá", pensó divertido, mientras sonreía.
-¿Te gusta?- dobló con esmero su rodilla para mover su pierna con gracia.- Takemicchi y yo nos lo hicimos el otro día. Es pequeño pero creo que se ve bastante genial.
-Take…- sin poder procesar la simple explicación, Baji regresó su vista hacia la pierna de Chifuyu. Más específicamente en el dibujo plasmado, que estaba ahora indeleble, sobre su pantorrilla.
Un tatuaje.
Pequeño, sí, pero uno que duraría toda la vida.
La tinta era en realidad solo un conjunto de kanjis, los cuales, por cierto, había leído en muchísimas ocasiones anteriores. "Vice capitán de la primera división". Se leía de la misma manera que en las letras doradas que adornaban su chaqueta militar de la ToMan.
La pandilla de la que fueron parte en el pasado y se había disuelto hace ya casi 2 años.
-Takemicchi me dijo que quería intentar hacerse un tatuaje, pero ya sabes lo miedoso que es, así que me pidió que al menos en el primero lo hiciéramos juntos. Elegimos algo importante para ambos.- sonrió, alejándose para esta vez sí, ir a rellenar el plato del minino.- Él soltó un par de lágrimas mientras estábamos ahí, pero yo no sentí mucho dolor, creo que valió completamente la pena.
-No me lo habías contado…- repentinamente, Baji se sintió incómodo por aquella historia, sin embargo, no quería que aquello se reflejara en su rostro, así que fingió serenidad mientras tomaba otro trago más de su vaso sobre la mesa.- ¿Se hizo uno igual Takemicchi?
-Sí, aunque el suyo dice "capitán".- dejó el plato en un pequeño lugar del pasillo, donde Peke J se situó para degustarlo, antes de regresar hacia donde Baji. Aunque no tomó lugar, ya que giró su pierna para volvérselo a mostrar.- Mencionó que realmente le gustaban los dragones gemelos de Draken y Mitsuya, pero no se atrevía a hacerse uno tan grande, por eso los hicimos más pequeños.
-Ya…- sin saber qué más decir, Baji simplemente se convirtió en el escucha de Chifuyu, quien comenzó a parlotear sobre todo el proceso por el que tuvieron que pasar. ¿Por qué se estaba sintiendo tan extraño desde que iniciaron el tema?
No era realmente algo importante, además, Chifuyu lo estaba contando como si se tratara de alguna cicatriz de guerra o algo parecido. Sus ojos brillosos y su emoción eran lo suficientemente cegadoras para ni siquiera notar lo forzada que era la sonrisa de Baji en aquellos momentos.
-Según nos dijeron, la maquina hace unos 50 piquetes por segundo, por como ataca la piel, es por eso que llega a doler en algunas partes del cuerpo. Pero a estas alturas el mío ya ha cicatrizado.- Baji sintió un mareo al escuchar aquella afirmación y, por primera vez en todo ese rato, Chifuyu fue consciente de su cambio de humor.- ¿Baji-san?
-¿Eh? Ah, ya veo.- nervioso, alborotó su cabello para tratar de despejar su mente.- ¿Mikey o Draken saben de esto?
-No. ¡En realidad eres el primero al que se lo digo! ¡Ni siquiera mi madre lo sabe!- la sonrisa traviesa que el rubio mostró parecía la de un niño pequeño, Baji ciertamente se vio enternecido.- No sabes el infierno que ha sido usar pantalones largos con este infernal calor.
-Tarde o temprano se dará cuenta. Es para toda la vida, ¿lo sabes?- su última oración se sintió como si hubiese hablado con vidrios en la garganta.
-Lo sé, pero me alegra que así sea. Además, pude brindarle apoyo a mi compañero así que todo quedó bien.- recargó su rostro sobre sus rodillas antes de volver a mostrar sus dientes blancos en una cálida sonrisa.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
-¿Oh vaya, en serio lo hicieron?- preguntó asombrado Draken, luego de que Baji le comentara sobre la plática que tuvo con Chifuyu hace un par de días.
Los dos jóvenes se encontraban refugiados del horrible calor del exterior, tomando un par de aperitivos, dentro de un restaurante familiar.
-¿Es todo lo que dirás? No comprendo de dónde sacó los huevos Takemicchi para hacer tal cosa.- dejando que su inconformidad saliera a flote, Baji clavó su tenedor en un pedazo de carne antes de llevárselo violentamente a su boca. Draken sintió como una gotita de sudor resbalaba desde su cabeza.
-¿Por qué estás tan molesto? No creí que fueses de las personas a las que no les gustaran los tatuajes.- se quejó Draken, que claro notaba el pésimo humor de su amigo.- Yo me hice el mío desde muy pequeño.
-No es que no me gusten…- trató de darse a explicar, mordiendo su solitario tenedor entre los dientes.- Tú mejor que nadie sabe que a mí me importa poco lo que la gente decida hacerse. Si alguien quiere tatuarse hasta el culo, por mi bien.- Draken soltó un suspiro cansado, dejando recargar su mejilla sobre una de sus manos.- Lo que sucede aquí es que…- no sabía cómo explicar sus malestares.
-Si Chifuyu quiso hacerlo no veo el problema. Además, la amistad que tiene con Takemicchi es bastante sincera, dudo que llegue el día en que alguno se arrepienta de lo que hicieron.- al mencionar a Takemichi, Baji sufrió un pequeño tic en su ceja izquierda, cosa que no pasó desapercibida por su amigo, quien soltó un pequeño y casi inaudible "oh".
Tal vez comenzaba a comprender por qué se encontraba tan enojado.
-Baji… ¿estás celoso de Takemicchi?- lo dijo, conteniendo una risa burlona pero no por ello controlando una sonrisa burlesca. Keisuke abrió la boca para negarlo, su voz quedó atorada en su garganta.
-¡P-POR SUPUESTO QUE NO!- Dijo, luego de balbucear sin sentido durante varios segundos.- ¿¡Quién mierda podría estar celoso de un chico tan inútil como Takemicchi?!
-Pero él tiene ahora un lazo con Chifuyu… que tú no.- divertido por ver aquellas expresiones en su amigo, Draken hizo uso de todo su autocontrol para no seguirlo provocando. Baji dejó caer ruidosamente ambos puños, llamando la atención de algunos otros comensales, pero ninguno de los chicos pareció preocupado por llamar demasiado la atención.
-¡Soy un idiota por venir a contarte esto!- queriendo salir de lugar, Baji se levantó de su sitio.
-Alto ahí, solo debes admitir que tengo razón.- Draken casi podía ver cómo Keisuke comenzaría a sacar humo de su cabeza, ya no sabía si por la furia o la vergüenza.- De ser así, ¿por qué no solo te haces uno a juego con Chifuyu? Puede ser un poco más grande.
Viéndolo fijamente, Baji volvió a tomar asiento, como si realmente estuviera considerando las palabras de Draken. Sin embargo, luego de un par de segundos, hasta el más alto se sorprendió al notar como el rostro del pelinegro pasaba a ser ahora pálido y hasta casi azul.
-Oye…- cubrió con una de sus manos parte de su boca, haciendo que fuese un poco difícil entender sus palabras dichas entre dientes.- ¿Un tatuaje… duele?
Su amigo parpadeó un par de veces, sorprendido por la inesperada pregunta, especialmente que proviniera de alguien tan bruto como Baji. Aun así, decidió ser honesto.
-Yo me desmayé varias veces del dolor cuando me hice el mío.- sonrió de oreja a oreja, viendo como su amigo se tambaleaba ante sus palabras.- Pero también depende mucho del lugar donde te lo hagas, el tamaño y el lumbral del dolor de cada uno.
Baji recordó con cierto temor las propias palabras de su pequeño novio. Según lo que él sabía, la maldita y endemoniada máquina de tatuajes hacia cerca de 50 piquetes por segundo sobre la piel.
Piquetes.
Agujas.
Dolorosas.
Como un pequeño secreto bien guardado, Baji tuvo que recordar su miedo y desagrado hacia las agujas cada vez que su madre lo engañaba con un caramelo para vacunarlo contra quien sabe cuántas enfermedades durante su infancia.
Horribles y dolorosas vacunas.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Baji dejó caer su cuerpo cansado sobre el piso de su habitación al regresar a casa. Luego de su almuerzo con Draken, su amigo le había propuesto ir a visitar a un tatuador para que le explicara el proceso y los cuidados que se debían tener para un tatuaje. Aun no estaba convencido, pero el señor muy amablemente le dijo que, de hacerlo, podía regresar y hasta le haría un descuento.
Rebuscó entre los bolsillos de su pantalón y sacó un folleto doblado que les habían regalado en el local. Releyó los procesos, los costos y los cuidados.
Hasta estaba ilustrado con pequeños dibujos para hacerlo ver más amigable y comprensible.
Pero la idea de imaginar una aguja entrando y saliendo de su piel mientras inyectaba tinta en él… dios, eso era suficiente para hacer que su cerebro desechara la idea por completo.
-Soy un maldito cobarde.- cubrió su rostro con ambas manos, soltando algo parecido a un gruñido de frustración.- De entre tantas personas, ¿por qué Takemicchi?
Y no, no es que le cayera mal Takemichi. En realidad, y aunque le pesara en el alma, le estaba eternamente agradecido por aquella ocasión, hace ya varios ayeres, cuando gracias a su intervención, lo que pudo haber terminado con su muerte inminente, fue reducido solamente a una hospitalización.
Literalmente, él ayudo a salvarle la vida. Y no solo eso, después de aquel incidente Hanagaki fue un pilar para la ToMan, tomando su lugar como primer capitán no solo ayudó a Taiyuu (y a la familia Shiba en general) en aquel invierno, la pelea contra Izana y el evitar que Mikey fuese por el mal camino salvando a Emma,… era como si supiera lo que iba a pasar antes de que sucediera. Y gracias a eso, muchas vidas se vieron beneficiadas.
No era el hombre más fuerte, pero era el héroe de la ToMan.
Y también el mejor amigo de Matsuno Chifuyu.
-Maldita sea…
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Era extraño que en plenas vacaciones de verano, pasara más de un día sin que Baji y Chifuyu se vieran, ya fuese por mera coincidencia o porque planeaban pasar tiempo juntos. Sin embargo, el día pasado fue la excepción a aquella regla debido a que Baji había salido con Draken, y Chifuyu con Takemicchi. Es por ello que, a petición del rubio, quedaron de verse en el apartamento del quinto piso, para tratar de hacer algunos deberes pendientes antes de que las vacaciones siguieran fluyendo.
A regañadientes, Baji aceptó. Al menos pasaría tiempo a solas con su rubio en un lugar con aire acondicionado.
El sonido del timbre le indicó que su invitado estaba llegando. Lo que le sorprendió (y por qué no decirlo, preocupó) es la insistencia con hacerlo sonar. Presuroso, se encargó de llegar rápido a la puerta y abrirla sin siquiera verificar la identidad del otro. Efectivamente era Chifuyu, quien llevaba a Peke J entre sus brazos.
-¡Baji-san!- de manera atropellada, Chifuyu ingresó sin siquiera esperar algún tipo de saludo y así cerrar la puerta a sus espaldas. Cauteloso, juntó uno de sus oídos en la puerta para verificar si escuchaba algún otro ruido del exterior.
-¿Chifuyu?- preguntó curioso, en un tono bastante bajo.- ¿Sucede algo?
Luego de asegurarse de que no había moros en la costa, el rubio soltó un enorme suspiro.
-Mi madre lo descubrió, el tatuaje.- Baji sonrió con resignación y Chifuyu le hizo segunda. Ahora comprendía por qué llegó de aquella forma.- Justo cuando estaba cambiándome de ropa para subir, fue que entró a mi habitación (sin tocar la puerta) y como estaba de espaldas, lo notó. Realmente se puso furiosa.
-Era de esperarse, te lo dije, tarde o temprano se iba a enterar.
Ambos chicos terminaron de ingresar al apartamento. La madre de Baji seguramente estaría aun en la oficina a estas horas de la tarde, por lo que Peke J era el único en la casa además de ellos. Entre suspiros, ambos llegaron hasta donde la habitación de Baji. Los cuadernos y lápices ya se encontraban esperándolos en la mesita del centro.
-Sí, pero… no creí que sería tan rápido. Supongo que era muy obvio.- tomando asiento sobre el suelo, Chifuyu juntó sus rodillas a su pecho, a pesar de mostrar osadía y valentía, era claro que el regaño que le esperaba aun en casa, lo mantenía bastante desanimado.
-¿Quieres que te acompañe al rato? Tal vez no te grite demasiado si me ve ahí también.- Chifuyu le regaló una sonrisa triste al escucharlo, cautivado por aquella propuesta.
-No importa, Baji-san.- queriendo parecer haber cambiado de ánimos, Chifuyu al fin bajó sus rodillas y adoptó un semblante más relajado.- ¿Empezamos con los deberes entonces?
A pesar de que las tareas era una de las partes que más odiaba Baji sobre la escuela, trató de dar de su parte para que éstas fueran disminuyendo su cantidad. Sentía que, al menos esa manera, podría entretener la mente del rubio para que no pensara en sus malestares.
"Ahora, dudo que vuelva a hacerse otro… no es como si yo estuviese ya listo para hacerme uno también, pero supongo que será imposible por el momento".
-¿Tomamos un descanso?- preguntó, con su cautivadora voz, mientras ladeaba su rostro y lo miraba de lado, desde aquel Angulo, era como si su flequillo pudiese cubrir levemente uno de sus ojos, haciéndolo ver aún más atractivo de lo que normalmente se veía.
-Seguro. Siento que mi cerebro va a explotar.- se quejó, dejando caer su espalda sobre el suelo y estirando ambos brazos.- ¿Debería subirle la intensidad al aire? Siento que me estoy derritiendo.
-Si, por favor. Cada día hace más calor que el anterior.- utilizando una de las libretas como abanico, Chifuyu trataba de limpiar el sudor que resbalaba sobre su rostro. Baji alzó la mirada y se percató, que a diferencia del día en que lo había visto luego de llegar de su viaje, en esta ocasión, el rubio no estaba sujetando su cabello, y además también vestía un par de pantalones largos de lana.
-Seguro morirás así.- le dijo, apuntando con sus ojos su vestimenta. Supuso que, al salir tan deprisa para huir de su madre, no tuvo ni siquiera tiempo para buscar ropa más cómoda.- Te puedo prestar algo más fresco si quieres.- dispuesto a levantarse, Baji se sorprendió cuando la mano de Chifuyu lo detuvo de la muñeca, para evitar que se levantara
-¡No!... es decir, no hace falta. Estoy bien así.- se mordió de manera involuntaria el labio inferior, clara señal que no estaba diciendo toda la verdad.
-Estás sudando, es obvio que no estás bien.- un tanto molesto, Baji terminó de levantarse, pero no por ello el agarre de Chifuyu se deshizo, de hecho, ejerció aún más fuerza para que no pudiera avanzar.- ¡Chifuyu!
-¡Es que…! ¡Es que…!- sus ojos brillaban pareciendo un par de cristales. No creía que se pondría a llorar, pero era claro que algo estaba ocultando.- ¡Hice algo que tal vez te haga enfadar, Baji-san!- bajó la mirada al suelo, incapaz de verlo directamente a los ojos.
-¿Algo que me haga molestar?- "¿peor que tatuarte algo a la par con Takemicchi? Lo dudo", pensó.
-Bueno no sé si enfadarte pero… puede hacerte sentir incómodo- desviaba hacia todos los lados sus ojos cristalinos, indeciso de sus propias palabras.- No quiero que pienses mal de mí o…
-Chifuyu.- volvió a tomar asiento a su lado.- Joder, si no me dices las cosas a la cara no puedo entenderte. A estas alturas, después del tatuaje, creo que ya nada puede sorprenderme más.
-Es que…- tomó una gran bocanada de aire, queriendo llenarse de valor de lo que iba a decir a continuación.- Yo… ayer volví con el tatuador y…- "no me digas que…".- Me hice otro más.
-¿Ah? ¿En serio te pusiste otra cosa? ¿Ahora que fue? ¿El nombre de Peke J?- trató de bromear para alivianar el ambiente, pero no pareció tener demasiados resultados, ya que el rubio aun no lo encaraba.
-Una fecha.- contestó, con una voz ronca.
Sin tener la oportunidad de preguntar exactamente qué tipo de fecha, Chifuyu comenzó a levantar la tela que cubría su pie izquierdo, el contrario de donde se había hecho el primer tatuaje, esta vez, Baji pudo ver de manera inmediata las letras negras rodeando el tobillo del menor, a una altura mucho más baja comparada con el de la otra pierna.
Las letras rodeaban el tobillo como si se tratara de algún brazalete y la tinta aún era cubierta por varias capas de algún tipo de plástico. La piel aún se veía levemente hinchada y de color rojizo, lo que dificultaba aún más la lectura de esas letras garabateadas. Aun así, cuando reconoció aquella fecha, Baji sintió como su voz se escapaba de su garganta.
"31/octubre/2005".
-Puede que esa fecha no te guste a ti, Baji-san.- su voz temblaba levemente.- Pero… mirándolo desde este punto, aquella fecha fue cuando todo cambió. Creí que te perdería, creí que no volvería a verte de nuevo y… luego de eso, estás aquí…
Los dedos de Baji se acercaron a la piel del menor, pensó en tocarlo pero se detuvo al notar aun su delicado estado. Aun así, sus yemas repasaron por encima, sin siquiera hacer el mínimo roce, cada uno de los números y letras ahora grabados indeleblemente, en la piel del otro.
-El otro día me dio la impresión de que tal vez no te gustó demasiado la idea de que mi primer tatuaje fuese con Takemicchi.- habló, queriendo sonreír en caso de estarse equivocando.- Pensé que tal vez propondrías hacernos uno juntos pero cuando eso no pasó… pensé en que de todas maneras yo quería algo que me recordara a ti en alguna parte de mi cuerpo. Perdón por hacerlo sin tu consentimiento.
-No. Es decir… me sorprendió pero…. No estoy molesto ni nada.- Baji jugueteó un poco con uno de sus pechones de cabello, tratando de aparentar estar desinteresado.- Tu madre notó ambos tatuajes por el plástico, ¿verdad?- Chifuyu asintió con la cabeza.- Tal vez de no haber tenido este reciente, hubieras tenido tiempo para ocultar el otro.
-Aun así, no me arrepiento. Además, se ve muy genial, ¿no crees? Es como si trajera una pequeña pulsera.- levantó su pierna, aun si su pie casi se estampara con el rostro de Baji, haciéndolo sacar una traviesa risita.- Aunque admito que dolió mucho más que el primero. El tobillo es una zona mucho más frágil. Me tuve que contener de golpear en la cara al tatuador.
Baji tomó su extremidad levantada y aprovechó la extraña posición para jalarlo, haciendo que Chifuyu perdiera la poca estabilidad y terminara estampando su espalda con el suelo. Cerró los ojos por el brusco impacto, y para cuando volvió a abrirlos, la respiración abandonó sus pulmones al notar cómo Baji se situaba arriba de él, poniendo ambas manos apoyadas cerca de sus hombros.
-¿Y si te dijera que yo también pensé en tatuarme algo contigo… que dirías?- el corazón de Chifuyu comenzó a ir aún más rápido cuando Baji juntó ambas frentes, queriendo no perder de vista ningún detalle del otro. Sin saber que más hacer, tragó un poco de saliva antes de asentir.
-¡Me honraría mucho que lo hiciéramos! ¡Hagámoslo! ¡Ahora mismo!- mencionó tartamudeando.
-Tu madre te matará si te haces un tercero.
-¡No me importa! ¡Si es algo que puedo compartir con Baji-san, no me importa en lo absoluto!- cerraba con fuerza los ojos, pero su voz salía cada vez más con mayor intensidad.
El silencio que mantuvo Baji le hizo dudar si realmente seguía ahí, así que lentamente entreabrió ambos ojos solo para sentirse aún más avergonzado cuando, obviamente, reencontró justo enfrente, el rostro del pelinegro.
-Escúchame, no es que no quiera hacerlo.- era ahora Baji, el que parecía hablar con torpeza.- Solamente… dios, déjame pensarlo. Pensar en una estúpida aguja sobre mi piel… hace que me dé nauseas.
-No te gustan las agujas, Baji-san?- preguntó inocentemente. El mayor ni siquiera tuvo que decirlo en voz alta, ya que el sonrojo que adquirió en sus mejillas fue suficiente para delatarlo. Chifuyu aguantó un gritito de ternura al ver aquella expresión.
-Pero puedes ir buscando algún diseño mientras me mentalizo. Algo pequeño y simple, de preferencia.- suspirando, resignado y avergonzado de sí mismo, deslizo su rostro, ahora ocultándolo entre el hombro y el cuello de Chifuyu. Sentía como el menor aguantaba la respiración y temblaba ante la escasa distancia entre ambos.
-¡Buscaré algo genial! ¡El local al que fui tenía muchos diseños! ¡Vi unos gatitos que podrían gustarte! ¡Uno era negro como Peke J!- entusiasmado, Chifuyu seguía hablando alto, mientras que hacia el pequeño atrevimiento de rodear con sus brazos el cuerpo entero de Baji, quien no hizo ningún ademán de querer separarse.
-¿En serio me veo como alguien que quisiera tatuarse algo de gatitos?- sonó sarcástico y, aunque no lo vio directamente, usó su mano contraria para palpar la mejilla de Chifuyu y luego jalarla dolorosamente.
-¡Lo siento, Baji-san! ¡Buscaré algo que sea completamente a tu gusto! ¡No te decepcionaré!- "aunque los gatos eran bonitos" pensó divertido, sin siquiera intentar que Baji soltara su cachete.
Chifuyu rio entre las graciosas muecas que le obligaba a hacer Baji. Su corazón revoloteaba con felicidad el pensar que podrían compartir algo más. Ya no solo sería a Peke J, más que un plato de yakisoba, ahora sería algo que podrían ver todo el tiempo, algo imposible de borrar sobre sus pieles.
Tendría para él mismo un pedacito más de Baji Keisuke, al tiempo que él también tendría otra parte de Matsuno Chifuyu.
o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o
Hikari: Este fic terminó teniendo un rumbo diferente al que planeé al principio (quería que Keisuke y Chifuyu al final si se tatuaran gatitos xD), pero aun así quedé bastante satisfecha. Me faltan corregir tres fanfics y escribir todo el último. ¡Espero que me dé tiempo! Por lo mientras me despido hasta el día de mañana. ¡Bye bye-perowna!
