Stranger Things y sus personajes son propiedad de los hermanos Duffer y de Netflix. No me pertenecen, y esta historia fue escrita solo con el fin de entretener.

Capítulo 1: El evento más esperado

1986.


La cancha de la escuela de Hawkins estaba habilitada, como cada año, para la graduación de sus estudiantes; un sector del rincón estaba habilitado para los orgullosos padres, al centro, butacas para los graduados y los profesores sentados en la primera fila, y al frente, la tarima destinada a los graduados, junto a un podio situado a un costado, en el que algún profesor hacía las veces de maestro de ceremonias.

Tras los acostumbrados discursos y alguno que otro espectáculo de variedades, llegó el momento más esperado por todos: ver a los alumnos recibiendo sus diplomas. De ese modo, una fila de chicas y chicos con birrete y capa verde apareció al fondo, haciendo que los presentes aplaudieran. El maestro de ceremonias leyó los nombres de los alumnos, según orden alfabético de apellido:

— Tracy Larson… John Marlowe… David Mc Gill…

Cada aludido recibía su diploma al son de los aplausos. A esas alturas, Robin Buckley y Steve Harrington ya habían recibido los suyos. A pesar de los últimos acontecimientos en sus vidas, ahí estaban, con un pie fuera de la escuela, por fin. Por disposición alfabética, no pudieron quedar juntos, pero eso no fue impedimento para intercambiar miradas y gestos sutiles de vez en cuando.

— Mark Munroe. — anunció el maestro de ceremonias.

Mientras el aludido recibía su diploma, Steve se volteó hacia Robin con cara de reprimir una risita al tiempo que volteaba su cabeza hacia su izquierda, gesto correspondido por su amiga.

El maestro de ceremonias se interrumpió brevemente. Se aclaró la garganta y luego suspiró con expresión tensa para decir:

— Edward Munson.

Steve y Robin se volvieron al escenario. La cancha amenazó con sumirse en un silencio incómodo, pero esto no sucedió gracias a los aplausos: de orgullo en el caso de su tío Wayne, el único adulto que siempre creyó en él, de alegría en el caso de sus amigos de Hellfire Club, siempre leales, y en el caso de los profesores, en parte por cortesía, y en parte por felicidad, puesto que, después de tres años, finalmente llegó el día en el que se libraron de ese muchacho rarito y distraido al que creyeron que tendrían que enviar a una institución especial para chicos lentos.

Al recibir su diploma, o mejor dicho, al arrebatárselo al profesor a cargo, Eddie lo agitó arriba de su cabeza como si fuera un trofeo, teniendo la sonrisa más ancha que se le vio jamás. Por fin lo tenía en sus manos. Era suyo, le pertenecía. Alguna vez se había dicho a sí mismo que aquel sería su año, que se graduaría, y así fue. Eddie Munson, el fenómeno de la clase, estaba recibiendo su diploma delante de aquellos profesores que no apostaban ni cinco centavos por él.

A principios del año escolar, se dijo a sí mismo que haría dos cosas si se titulaba: una de ellas era levantarle el dedo del medio al director Higgins, y la otra era algo que no le había dicho a nadie, por lo que, con una rapidez que le sorprendió incluso a él mismo, levantó el dedo medio al espantado director y se bajó los pantalones y le dedicó una cara pálida a los despavoridos profesores, haciendo estallar al resto de los alumnos en carcajadas.

— ¡Señor Munson! ¡Compórtese! — lo regañó el maestro de ceremonias.

— Relájate, viejo. Ya no puedes hacerme nada. — le dijo Eddie riéndose mientras se subía los pantalones y regresaba a su lugar.

Respecto a los graduados, los únicos que se rieron fueron Steve y Robin, mientras que Nancy Wheeler reaccionó boquiabierta. En el último tiempo, ellos tres demostraron ser buenos amigos para Eddie, y los acontecimientos tan raros que habían sucedido en el último tiempo solamente los unió más. Eddie les sonrió a los tres, pero esa sonrisa se esfumó cuando sus ojos se posaron en otra compañera de escuela graduada, como él: Chrissy Cunningham. La reina de la escuela secundaria, la chica que, con toda seguridad, sería la reina del baile de ese año, y que le dedicó una sonrisa débil teñida con una emoción cercana a la ¿tristeza? No, eso no podía ser. Todavía seguía de novia con Jason Carver, el deportista idiota, y hasta donde él recordaba, seguían siendo novios, la pareja estrella de la secundaria.

Eddie le levantó el dedo medio a Jason, que lo miraba con asco y desprecio, y regresó a su lugar.

— ¡Lo lograste, Eddie! — exclamó Robin emocionada una vez finalizada la ceremonia.

— Para ver y no creerlo. — dijo Steve.

— ¿Qué? ¿Celoso porque me robé la graduación, grandote? — preguntó Eddie con falsa arrogancia.

— Idiota. — le respondió Steve antes de darle un abrazo fraterno.

— ¡Chicos! — irrumpió otra voz desde atrás.

Eddie se dio vuelta y vio a Dustin acercarse con los brazos abiertos.

— ¡Henderson! — dijeron Eddie y Steve al unísono para luego correr a darle un abrazo que se extendió bastante y con el que casi lo dejaron sin aliento.

Al separarse, Dustin les dijo:

— ¡Lo lograron!

— ¡Sí!

— ¡Lo lograron!

— ¡Sí!

— ¡Felicidades, Eddie! — irrumpió Nancy junto con un chico del periódico escolar que llevaba una cámara fotográfica.

Eddie respondió con un abrazo efusivo que la tomó por sorpresa, aunque correspondió al gesto de todos modos.

— ¿Qué les parecen unas fotos para el periódico? — preguntó Nancy.

— Vamos, ¿Qué ni siquiera en tu graduación dejes de trabajar, Wheeler? — preguntó Eddie.

— Definitivamente amerita fotos, especialmente por ti, Eddie. — respondió Nancy riéndose.

— Por supuesto. — apoyó Eddie, quien luego adoptó una postura histriónica. — Hace un tiempo dije que este sería mi año, y nadie me creyó, especialmente esos aburridos profesores que me odian solo porque no me ajusto al molde al que han metido a los estudiantes por años, para que se conformen con ser lo que la sociedad dice que es "correcto", solo porque se supone que es lo que una persona de "bien" haría.

— Qué extraño. Pensé que los profesores te odiaban por tener que soportarte un año más en clases. — respondió Steve irónico.

— Nah, es envidia porque nunca podrán ser como yo. — dijo Eddie conservando su falsa arrogancia que solamente lo hacía divertido, eso, para quienes realmente lo conocían. — Espera un momento, grandote. ¿Acaso tú también me envidias?

Steve resopló. Eddie se volvió hacia las chicas y les guiñó un ojo.

— ¿Por qué te envidiaría? Al menos yo sí me gradué el año en que me correspondía. — respondió Steve.

— Minucias. — dijo Eddie.

— Aprobaste todo a duras penas, viejo. No me sorprendería saber que sobornaste a un profesor para que te aprobara.

— ¡Ouch! — exclamó Eddie actuando un ataque al corazón. — Eso es muy bajo de tu parte, grandote. ¿O acaso no soportas que Henderson tenga otro modelo a seguir?

— ¿Modelo a seguir, tú? — preguntó Steve para luego volverse a Dustin y decirle: — Escúchame bien, Dustin, sea lo que sea que hagas en tu vida, jamás seas como el rarito este.

— Oye, Henderson, dile a este que yo soy mejor modelo de vida que tú. — sugirió Eddie guiñando un ojo.

— Oigan chicos, no es necesario que discutan. Dustin Henderson alcanza para todos. — respondió Dustin sonriente.

— ¡Hey! Eso suena a algo que Harrington diría.

— Vaya, parece que sí te enseñé bien, después de todo.

— ¿A eso le llamas una buena enseñanza?

Steve y Eddie continuaron con la "discusión" sobre el ejemplo que, según cada uno, debía seguir Dustin, quien se reía en medio de los dos.

— Parecen pareja divorciada discutiendo por su hijo. — comentó Nancy divertida.

— ¡Por fin alguien que piensa como yo! — exclamó Robin triunfante.

Nancy se rio.

— Es cierto. Se la han pasado así todos estos meses. — dijo Robin.

Nancy asintió. Robin posó la vista en el fotógrafo que acompañaba a Nancy, y luego se volvió hacia Nancy con expresión pícara. Nancy entendió y se volvió hacia el fotógrafo, quien no desaprovechó su oportunidad y sacó una foto en el momento justo en que Steve y Eddie tenían a Dustin sujeto de cada brazo. Ambos se detuvieron en cuanto notaron la luz de la cámara.

— ¿Fotos, chicos? — indagó Nancy aguantando la risa.

De ese modo, Eddie, Steve, Robin y Nancy posaron con sus diplomas, siendo Eddie el más entusiasta de todos; exhibió su diploma como si fuera un premio, saltó, hizo gestos, abrazó a sus amigos mientras hacía gestos con sus manos y ponía caras graciosas, llamando la atención de quienes pasaban cerca suyo, incluidos algunos profesores, a quienes se acercó dando zancadas enormes, restregándoles el diploma al tiempo que les gritaba:

— ¡En sus caras!

Pese a que la gran mayoría pensara que era un perdedor y un payaso sin futuro, en el fondo, Eddie Munson estaba feliz. Se había propuesto un objetivo y lo cumplió: se graduó de la escuela, por fin. Después de la fiesta, no tendría que regresar más, ya no tendría que lidiar con profesores que no lo soportaban, ni con compañeros a los que solamente les importaba encajar en la sociedad.

Sin saberlo él, en ese preciso instante, Chrissy Cunningham pasó detrás suyo, abrazada a Jason. Al ver a Eddie tan dichoso con sus amigos, tuvo que hacer un esfuerzo para reprimir las ganas de llorar.


¡Hola!, ¿cómo están? En esta ocasión, traje un relato en tono de comedia que, como vieron, transcurre en una realidad en la que Eddie sí se graduó de la escuela *-*

Por otra parte, debo hacer una aclaración: se me olvidó revisar las edades de Steve y Nancy en la serie xD. Parece que para la tercera temporada de la serie ya habían salido de la escuela (eso me recuerda que debo retomarla en algún momento hasta que se estrene la quinta temporada), pero bueno, consideré que era necesario meterlo a este fic para las interacciones de Eddie xD.

Muchas gracias por leer, espero sea de su grado.