Los personajes pertenecen a Inagaki y Boichi. Continuación de "Una historia muy ilógica", si no lo has leído te invito a que lo hagas, es muy divertida y no te vas a arrepentir y sino no deseas leerla, no te preocupes que la historia se entiende muy bien por sí sola. Participa en la semana Senhaku agosto 2022 día 3 Vida Cotidiana. Esta historia es original y sin fines de lucro. Espero les guste. Nos leemos abajo.

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Solo entre nosotros

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Una de las maneras favoritas de comunicación del ser humano a través de todo su paso por la Tierra, han sido las historias. Aquellas magnificas narraciones pasadas de persona a persona, de generación a generación a través de las épocas donde nos explican cómo sucedieron los principales acontecimientos que marcaron la historia de la humanidad cómo la conocemos hasta ahora.

Sin embargo, hay historias que no podemos acreditar, que nadie está seguro de lo que realmente pasó y existe más de mil versiones para contar el mismo relato, lo que te deja una sensación de que hay más de lo que se dice o con la intriga de saber la verdad de lo que sucedió.

El más grande ejemplo de este tipo de historias, irónicamente, se centra en la biografía del científico más grande de las post petrificación y héroe de la humanidad, Senku Ishigami. Sus logros, descubrimientos científicos y aventuras son conocidos por todos, se sabe quienes fueron sus primeros aliados, sus amigos, sus colegas, los más cercanos a él y hasta sus esposas. Sí, esposas en plural para ser más específicos las hermanas de Ruri y Kohaku. Con la primera, su efímero matrimonio está muy bien documentado y con respecto a la segunda la historia de su matrimonio es …. es… bueno, esa es una historia muy ilógica que ya contamos anteriormente y resumiendo ambos se vieron envueltos en un matrimonio concertado del que no podían escapar por seis meses; pero centrémonos en lo que más ha dado que hablar y es ese periodo de tiempo de esta peculiar unión, ¿qué pasó en su vida cotidiana?, en ese día a día en el que decidieron que lo que empezó como algo ilógico pudiera durar para siempre.

Cada vez que se los entrevistó ellos declararon que esa historia quedaría solo entre ellos, bueno más bien Kohaku lo dijo, Senku prefirió mostrar una botella de ácido sulfúrico para alejar a los chismosos e inoportunos. Desde allí, mil historias y teorías fueron formadas en base a este periodo de tiempo en donde ambos vivieron en el apartamento del científico antes de mudarse a lo que posteriormente sería la mansión/laboratorio/Campo de entrenamiento Ishigami. Sin embargo, para fines meramente históricos y de conocimiento de las futuras generaciones, no porqué la curiosidad o el chisme nos haya encaminado, hemos entrevistado a las personas que frecuentaron a los Ishigami en los seis primeros meses del matrimonio. Y después de muchas investigaciones y horas de entrevistas esta es la historia más verídica que hemos podido recopilar de lo probablemente haya sucedido. Así que querido lector, ponemos a su disposición esta información para que usted pueda sacar sus propias conclusiones.

Año 5748 d.C

Laboratorio Ishigami

(10 años después de la primera des-petrificación de Senku y después de la historia muy ilógica sobre su matrimonio)

Al día siguiente de los peculiares hechos acontecidos que concluyeron en su matrimonio con Senku, Kohaku estaba parada frente al apartamento del científico con una pequeña mochila con algunas de sus pertenencias, estaba cansada ya que tuvo guardia toda la noche y solo quería descansar un par de horas, pero los ancianos y su padre le recordaron que su obligación es estar al lado de su "marido", así que empacó todo lo que pudo y ahora se encontraba tocando la puerta tres veces.

Estos serían unos largos seis meses.

Senku le abrió la puerta con la típica sonrisa arrogante y la invitó a pasar. Ni siquiera tuvo que explicarle qué es lo que hacía allí.

—Bien, leona, este será tu hogar por los próximos seis meses…

– No soy una leona – dijo Kohaku entrando a la habitación.

— Kukuku … si si lo que tú digas – respondió Senku restándole importancia con la mano y cerrando la puerta tras ellos – me temo que no tengo dos habitaciones así que uno de los dos tendrá que dormir en el sofá...

— No tengo inconveniente en usar el sofá, mi cuerpo es más resistente y estoy acostumbrada a dormir en lugares incluso peores; tú en cambio, desfallecerías – dijo Kohaku divertida mientras colocaba sus cosas sobre la que sería su cama en los próximos seis meses.

— Kukuku…Mil millones de puntos por la eficiencia, leona.

— Que no soy una leona.

— Me temo que el baño si vamos a tener que compartirlo, pero yo paso más tiempo en el laboratorio que en casa así que…

— Tampoco creo que se problema, me da igual. Cómo si tú fueras a desperdiciar tu tiempo en espiarme – añadió divertida.

Senku solo río, esa leona confiaba ciegamente en él.

— La puerta de la derecha es el baño, la de la izquierda mi habitación y esta es la sala, el comedor y la cocina, tengo una mesa plegable si deseas, la verdad no suelo comer en casa y si necesitas algo solo pídeselo a Francois, ella viene a dejarme provisiones cada 15 días.

Kohaku recorrió con la mirada su nuevo hogar, tenía que admitir que en el fondo estaba contenta de que el espacio fuera tan pequeño ya que le recordaba mucho a las antiguas cabañas que usaban en la aldea. Normalmente la gente de la edad moderna se entusiasmaba mucho en tener casas grandes, como Ryusui que se construyó una mansión a la que francamente Kohaku encontraba todo ese espacio innecesario, pero Senku siempre valoró la eficiencia y su casa reflejaba eso. Sonrió.

— Bueno supongo que ese fue todo el recorrido – la voz de Senku la sacó de sus pensamientos – me voy al laboratorio, no estoy seguro de regresar a dormir, pero si lo hago llegaré tarde, todo el escándalo de ayer nos retrasó bastante con el proyecto.

Senku, se colocó su bata de laboratorio y dirigió a la puerta con algunos planos bajo el brazo. Kohaku sabía que esa era su manera de decirle que no lo espere.

— Senku, espera. – lo detuvo antes de que pudiera abrir la puerta.

Él lo miró con cara interrogante.

Kohaku solo tomó una gran bocanada de aire y le sostuvo la mirada por unos segundos antes de hablar.

— Gracias, ya sabes, por lo de ayer… por todo – dijo realmente agradecida, era consciente que pudo haber terminado en una situación mucho peor.

Senku sonrió y solo cerro la puerta diciendo que le cobraría el favor con trabajo extra.

Kohaku solo rodó los ojos cuando se quedo sola, en el fondo sabía que esto no le saldría gratis, aunque si eso la salvaba de vivir con Mozu o Ginro, bien valdría la pena. Decidió animarse y pensar que todo terminaría pronto, se dirigió al baño a tomar una ducha y después de comer un par de frutas que encontró en la cocina cayó rendida en el sillón. Después de todo ese era su día libre.

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Mes 1: Suika

Los días pasaron rápido y con ello los nuevos "falsos" esposos habían creado una rutina que funcionaba muy bien para ellos, bueno la verdad sea dicha, más que una rutina se habían acostumbrado al hábito de cada uno.

Senku tuvo que acostumbrarse a escuchar la regadera en horas en las que aún no salía el sol y varios ruidos molestos venir de su sala, ya que Kohaku siempre estuvo acostumbrada a madrugar para empezar sus labores de cazadora y ahora de miembro del equipo élite de seguridad al mando de Tsukasa.

Kohaku tuvo que acostumbrarse a los ruidos a medianoche, cuando Senku sin ninguna consideración llegaba tarde del laboratorio y encendía todas las luces de la sala, lo cual la hacía despertar al tener el sueño ligero, nunca le dijo nada porque después de todo él estaba en su casa.

Pero con la convivencia también vino ciertos beneficios, por ejemplo cuando Senku se levantó el primer día con un ánimo de los mil demonios por el ruido que hizo Kohaku al bañarse, todo su mal humor se esfumó cuando encontró a la leona frente a la mesa plegable y con un par de opciones para el desayuno.

— Lo siento, no puedo empezar el día si no como algo – dijo ella indiferente al asombro del científico mientras se metía a la boca un poco de fruta picada – come lo que quieras hice un poco más para ti.

Senku, nunca desayunaba como es debido, solo comía un pequeño bocadillo camino al laboratorio ya que eso le ahorraba varios minutos y era suficiente para darle la energía que necesitaba hasta su siguiente comida, no pudo evitar sentarse frente a ella y compartir esa comida, siempre llegaba una hora antes a trabajar pero por hoy bien podría llegar junto con todos los demás.

— Kukuku … así que cocinera, eh leona.

Kohaku frunció el ceño y aún masticando la rebanada de pan que se había metido protestó palabras ininteligibles sobre el apodo a lo que el peliverde no pudo más que reír.

Kohaku había picado algo de fruta, asado un pescado y cortado algunos panes. Nada del otro mundo, y aunque Senku sabía que no lo había hecho exclusivamente para él como cualquier esposa, aún así algo dentro de su pecho se sintió un poco cálido, sentimiento que desecho de inmediato al no considerarlo práctico.

— La verdad soy pésima en la cocina, pero tenía que sobrevivir de alguna manera en el bosque así que…

Kohaku le contó como Ruri le había enseñado a usar el cuchillo no como arma sino como herramienta y como Francois le había mostrado que el pescado era mucho más fácil cocinarlo en una hornilla que en una foguera y pequeñas historias más que hicieron ameno el momento.

Cuando ya estaban recogiendo los platos escucharon que alguien tocó la puerta, era Suika que fue invitada muy alegre a pasar después de un gran abrazo por parte de Kohaku.

— Lo siento, Senku – dijo un poco apenada al darse cuenta que había interrumpido el momento – estabas tardando en llegar, Gen dijo que no deberíamos cortar su luna de miel pero te necesitamos en el laboratorio el experimento ha tenido contratiempos con…

Senku frunció el ceño, mierda, se le había hecho demasiado tarde por tomar desayuno con Kohaku, mañana tendría que levantarse más temprano para que no vuelva a pasar. ¿mañana? ¿volvería a desayunar mañana con Kohaku? Pero que mierda estaba pensando, sería mejor enfocarse en el problema.

— Ve – la voz de Kohaku lo sacó de sus pensamientos – yo limpiaré todo antes de salir.

— Andando – dijo él cogiendo su bata de laboratorio y dirigiéndose a la salida, pero la pequeña Suika no lo siguió. - ¿Sucede algo?

— ¿No le vas a dar un beso a Kohaku antes de irte? – preguntó inocente la joven.

Senku y Kohaku se miraron pasmados sin decir una palabra. A lo que Suika aprovecho en explicar mejor su pedido.

— Recuerdo que papá y mamá siempre se besaban antes de que salieran de casa y lo hacían de nuevo cuando uno de los dos regresaba. También he visto a Taiju y Yuzuriha hacerlo cuando se despiden o saludan ¿no es lo que los esposos hacen?

— Suika, no todas las parejas son iguales – se apresuró a decir Kohaku – Además tú sabes que nuestro matrimonio es … uhmm– luchó por encontrar las palabras correctas un momento – particular.

— ¿Eso quiere decir que me puedo casar sin amar a alguien solo por obligación? – preguntó Suika.

— Nooooo – se horrorizo Kohaku, en fondo esperaba que con las nuevas leyes y la nueva sociedad nadie más tuviera que pasar por una situación similar a la suya y mucho menos la pequeña Suika que, aunque eran casi de la misma edad siempre la consideraría como una hermanita menor. Y tampoco quería romperle la ilusión de cómo debía ser una pareja casada.

Suika la miraba con sus grandes ojos esperando una respuesta o una explicación. Kohaku soltó resignada el aire que contenía y se acercó a Senku que miraba un poco impaciente la situación y usando un poco de su fuerza lo jaló para plantarle un ligero beso en la mejilla.

— No te olvides de comer – le dijo a modo de despedida, al menos no era algo cursi y serviría de ejemplo para que su pequeña amiga no pierda la fe en las relaciones.

Senku hizo una mueca que se asemejaba bastante a una sonrisa y salió junto con Suika quién se despidió rápidamente de ella satisfecha con lo que había visto.

Esa misma noche Kohaku llegó cerca de medianoche a su casa porque había tenido que cubrir el turno de uno de sus compañeros, cuando Senku le abrió la puerta se encontró con todo el equipo de ciencia alrededor de la mesa plegable, Chrome, Xeno y Sai solo le hicieron una inclinación antes de seguir con lo suyo pero Suika corrió a saludarla y miraba expectante entre ella y Senku, Kohaku una vez suspiro resignada y aprovecho la distracción de los otros para darle a Senku un fugaz beso en la mejilla que por suerte nadie pareció notarlo. Esta vez el científico sonrió y le respondió con un "Bienvenida, leona" lo que hizo sonreír a la pequeña.

Cuando Suika regresó con los otros Kohaku le susurró bastante molesta que no era una leona lo que hizo reír más al científico. El equipo científico se retiró una hora más tarde bajo los argumentos de Xeno de que no era elegante permanecer tanto tiempo en una casa de recién casados aunque todos sabían la naturaleza de su matrimonio. Suika se había quedado dormida en el sillón y Kohaku no se atrevió a levantarla.

— Dormiré con ella esta noche en el sofá– le afirmó a Senku.

— Estarán más cómodas en la cama, este sofá es demasiado pequeño para ambas. Yo dormiré aquí solo por esta noche.

Kohaku miró a Suika y asintió, mientras la cargaba en brazos hasta la habitación de Senku y la depositaba en la cama, Senku estaba justo detrás de ella con unas mantas adicionales.

— No podemos romperle la ilusión ¿no Senku? – preguntó Kohaku mirando a Suika.

Senku se alejó del dormitorio riendo mientras la llamaba leona ilógica, pero Kohaku estaba tan cansada que ya no tuvo oportunidad de replicar.

Al día siguiente la rutina se repitió, Kohaku fue la primera en levantarse y mientras ella preparaba el desayuno Senku aprovecho en ducharse también, afortunadamente Suika se levantó última y no cuestionó si habían o no dormido juntos.

Desayunaron los tres mientras Senku relataba sobre el experimento que estaban realizando. Antes de retirarse Kohaku se acercó a besar a Senku en la mejilla, como lo había hecho ayer. Cuando se quedó sola, soltó todo el aire que estaba conteniendo.

Sólo son cinco meses

Mes 2: Mozu

El primer mes de convivencia fue todo un caos, el proyecto de Senku estaba resultando más complicado de lo que debía y eso hacía que el equipo científico se quedará varias noches en el pequeño apartamento de Senku, Suika incluida. La pareja ya se había acostumbrado a la presencia de la pequeña, así que se saludaban y despedían con besos en las mejillas para no romperle la ilusión a la joven, tanto fue así que al final descubrieron que ellos mismos los hacían incluso sin que la pequeña estuviera presente. Ninguno dijo nada al respecto y lo tomaron como otra acción a su nueva rutina, eso sí, solo Suika había era la única que presenciaba ese gesto entre ellos, eran bastante cuidadosos frente a los otros.

Un día, tiempo después, Senku se había quedado hasta tarde en el laboratorio, su proyecto estaba marchando excelente y tenía diez billones de ideas para mejorarlo, su única compañía era Chrome quién al igual que él estaba muy emocionado por los resultados que habían obtenido.

El amigable silencio fue interrumpido por Tsukasa, que abrió la puerta del laboratorio intempestivamente.

— ¿Senku? – preguntó asombrado - ¿qué haces aquí?

Senku lo miro fastidiado por la abrupta interrupción, pero procedió a explicarle los nuevos cambios en los que estaba trabajando y el benefició para la humanidad que eso supondría.

— No me refiero a eso – respondió Tsukasa en un tono más serio - ¿Qué haces aquí y no estás en tu casa con Kohaku?

Senku bufó, no podía creer que, a parte de Chrome, el resto de personas había olvidado que su matrimonio con Kohaku no era real y lo fastidiaban constantemente por no comportarse como un buen esposo, una pérdida de tiempo.

— La leona ya estará durmiendo a esta hora – respondió en el tono más neutral que pudo.

— Senku …

— ¡Que fastidio! Estoy en medio de algo emocio…

— ¡Senku! Kohaku tuvo un accidente hoy – el científico despego la vista de sus planos y dejó todo lo que estaba haciendo para mirar directamente al capitán a la cara — Saltó de una altura de más de 5 metros para ayudar a uno de los nuevos reclutas y se lastimó severamente el tobillo, le dije que viniera a verte para que pudieras usar a why-man pero ella insistió en que no era necesario y que para mañana ya estaría bien.

Senku había agarrado sus cosas y why-man había volado junto a él, cuando Tsukasa lo detuvo por el hombro.

— Antes de que vayas, hay algo que debes saber: como Kohaku no podía caminar, Mozu se ofreció a llevarla, ella se negó al principio pero yo ordené que la escoltará hasta que tu llegarás, ella dijo que llegarías pronto así que tiene la orden de no dejarla sola hasta entonces. No pensé que tardarías tanto, lo siento – añadió a modo de disculpa.

— ¿Eso significa que la gorila y Mozu están solos a estas horas? ¿y en tu casa? – empezó a decir Chrome – Y la gorila está lastimada lo que significa que no podrá defenderse si…

Senku frunció el ceño y apretó los dientes antes de salir sin siquiera terminar de escuchar las deducciones de su compañero. Conclusiones que, obviamente, ya sabía.

Cuando Senku llegó a su casa encontró una escena nada agradable, Kohaku estaba recostada en el sofá con una pierna vendada con cara de pocos amigos, y a su lado demasiado cerca para el gusto de Senku, Mozu con su sonrisa pedante y para variar sin camisa.

— ¡Senku! – gritó Kohaku emocionada al verlo llegar.

— Hola, leona. Ya puedes retirarte, Mozu – dijo conteniéndose lo más que pudo. Mozu se levantó en el acto del lugar en que estaba un poco consternado, no estaba causando los problemas que tenía planeado.

— Te dejo pensarlo, hermosa – añadió mirando de reojo a Senku, mientras sonreía de lado – aún estas a tiempo de descubrir lo que vivir con un hombre significa.

Kohaku intento golpearlo, pero su pierna le impedía levantarse y le reducía bastante el rango.

Mozu rio ante su pobre intento de defenderse y salió muy cerca de Senku para provocarlo, lo que no esperaba este es que Senku lo detuviera antes de irse.

— Esta es la última vez que le dices algo así a mi esposa – dijo serio.

— Ja! ¿Y qué me puedes hacer tú? – respondió el isleño arrogante.

— A parte de que estas tratando con el jefe de la aldea, ella es mi esposa y lo que has hecho se considera acoso, fácil te puede costar unos 5 años en prisión y allí las condiciones no son tan salubres como en mi tiempo… estoy seguro que has escuchado hablar del envenenamiento químico, es lento y muy muy doloroso… - añadió Senku con cara sombría.

Al ver la cara de psicópata de Senku y conociendo muy bien su fase de tirano el valor mostrado anteriormente se había esfumado.

— Solo obedecía órdenes – respondió Mozu ya no tan seguro – So…solo la acompañe porque la dejaste sola.

— No te preocupes que no volverá a estar sola. Tu tarea era escoltarla y hacer guardia en la puerta de la casa – dijo serio – Te lo diré una última vez, no quiero verte cerca de mi esposa – hizo una pausa para recobrar la compostura – ¡Largo de mi casa!

Cuando Mozu salió, Kohaku quedo mirando a Senku como si no hubiera creído lo que acababa de pasar, nunca lo había visto actuar de esa manera.

— ¿Senku?

El peliverde rápidamente le devolvió la mirada ¿Qué mierda acaba de hacer? Acababa de montar una escena de celos frente a Kohaku, una horrible demostración de los instintos de posesión más básicos del ser humano. Ilógico al diez billones por ciento. Mierda.

— ¿Senku?

El segundo llamado de la leona lo hizo recomponerse rápidamente y se acerco a ella como sin nada dándole el acostumbrado beso en la mejilla.

— ¿Estás bien? – le pregunto ella examinándolo con sus enormes ojos azules.

— kukuku… yo debería preguntarte eso, leona – dijo con una sonrisa de lado señalando su pie.

En ese momento why-man salió de su escondite y le pidió permiso a Kohaku para poder petrificarla, así lo hizo y en un segundo ya estaba como nueva.

— Gracias why-man. Gracias Senku – dijo feliz ella.

El científico se paró del sofá para dirigirse a su habitación pero a mitad de camino se giró hacia su esposa.

— Kohaku – la llamó serio, nunca la llamaba por su nombre – la próxima vez que te suceda algo, quiero ser el primero en enterarme ¿de acuerdo?

Kohaku entendió que Senku se había molestado por no haberle avisado a tiempo, pero esa no era su intención, solo era una dislocación y no quería interrumpir su trabajo.

— Pero… - empezó a decir ella y él levanto la mano para silenciarla sabiendo bien lo que le iba a decir.

— No importa que tan pequeño sea lo que ocurrió, no me importa que tan ocupado piensas que este o que tan importante creas que sea el proyecto que no quieres interrumpir. Quiero ser la primera persona en enterarme ¿está claro?

Kohaku asintió, muda de la impresión. Senku al ver su reacción y aún sin entender lo irracional de su comportamiento dio un paso hacia su cuarto pero un par de manos lo detuvieron enroscándose en su cintura y pegando su cara y su pecho en su espalda.

— Gracias por defenderme, Senku – dijo Kohaku enterrando el rostro aún más en la espalda del científico para que no notara el color de sus mejillas – nunca nadie me había defendido antes, ni siquiera mi padre – y era verdad, todos siempre suponían que no necesitaba que la defiendan – yo … te prometo que te avisaré la próxima vez… gracias.

Senku se relajó por primera vez desde que llegó a su casa notando como todo su cuerpo perdía la tensión que había acumulado, sintiéndose relajado, pero sin hacer el mínimo movimiento de responder el gesto de la leona.

Kohaku de pronto se separó de él y en un rápido movimiento y poniéndose de puntillas le dio un beso en la mejilla acompañado de un leve "buenas noches", antes de irse al sillón a dormir.

Senku, por el contrario, no pudo pegar le ojo en un buen rato más. Uno por sus propios pensamientos sobre porqué su comportamiento ilógico había tomado control de su lado racional y segundo, por las preguntas que le hizo why-man sobre el enfrentamiento que había visto, tuvo que responderle preguntas incómodas desde ¿porqué se habían peleado por una hembra de la misma especie? ¿si él y Kohaku eran una pareja? ¿porqué no dormían juntos? ¿y si no eran pareja por qué se daban esas muestras de afectos?

Sí, esa fue una noche muy larga para Senku. Intentando responder preguntas a las que él mismo no tenía respuesta.

Sólo cuatro meses más

Mierda.

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Continuará

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Hola queridos, lectores,

Muchas gracias por llegar hasta aquí. He estado con unos proyectos laborales pero aún así me quise dar el tiempo de participar cuando leí la temática de este día de la semana Senhaku.

Aún no está terminado, obviamente, pero no se preocupen que antes de está semana ya tendrán su desenlace. Faltan 4 meses más ¿qué pasará? Dejen sus teorías que los leo.

Ya saben que está es la continuación de Una Historia muy ilógica, una vez más los invito a dar click en mi perfil para leerla sino aún no lo han hecho no se van arrepentir.

Mil gracias a todos por llegar hasta aquí y espero les haya gustado. Nos leemos pronto.

Los quiere,

Nita.

11/08/2022