Hacia fines del verano de 1797, después de casi 40 días viajando por mar, la familia Bennet llegó a Boston. El Sr. Smith, que era el principal socio que tenía el Sr. Sawyer en América los estaba esperando con muchas expectativas en el puerto. El Sr. Smith era un comerciante de unos 40 años, hijo de padre inglés y madre americana que había nacido en América. Estaba casado con una mujer 10 años menor y tenía dos hijos varones de 10 y 8 años, George y Paul respectivamente.
Los Smith mantenían relaciones comerciales con los Sawyer desde hacía unos 10 años, y querían expandir su negocio.
Los primeros días la familia Bennet se hospedó en una de las principales posadas de la ciudad, hasta que Louis por intermedio del Sr. Smith, consiguió alquilar una bonita casa en el barrio comercial de Boston, muy cerca del negocio y casa de los Smith.
En muy poco tiempo, la Sra. Lilian Smith entabló amistad con Maria, y su hijo más chico, Paul, con Lizzy y John. En las siguientes semanas, la familia Bennet se fue adaptando a la vida en Boston. Había una comunidad muy grande de ingleses e hijos de ingleses que acogieron amigablemente a la joven familia.
El Sr. Bennet estaba la mayoría del tiempo junto al Sr. Smith trabajando, conociendo proveedores, y potenciales socios y clientes. Mantenía además una relación fluida por carta con su suegro en Londres para fortalecer aún más los vínculos comerciales entre América e Inglaterra. El negocio era muy próspero y en poco tiempo Louis ya estaba muy familiarizado con la operativa en América, e incluso tenía ya varias ideas para incrementar los ingresos y el comercio con otras regiones.
Una de las cosas que a Maria más le llamó la atención, fue que las mujeres tenían un rol mucho más activo en la vida comercial y cultural de la ciudad que en Londres. Varias de las esposas e hijas de comerciantes atendían el negocio de su esposo o padre.
La Sra. Smith era una mujer muy activa, que además de estar muy involucrada en la educación de sus hijos, tenía un papel relevante en el negocio de su familia. La buena señora decía que, era importante para una mujer estar bien informada y poder ayudar a su esposo, ya que su bienestar y el de toda la familia dependían de su prosperidad. Los Smith además eran dueños de un almacén de ramos generales que vendía todo tipo de productos nacionales e importados de varias partes del mundo.
Dado que Lizzy y John no tenían aún institutriz, Maria dedicaba gran parte del día a la crianza de sus hijos, pero aun así a sugerencia de la Sra. Smith comenzó a tener mayor curiosidad por los negocios de su familia.
Al culminar el primer año de la estadía en Boston, la familia Bennet estaba totalmente adaptada a su nueva vida y decidieron quedarse indefinidamente. Recibían de vez en cuando cartas de Longbourn, y cada quince días de Londres.
Maria contrató una institutriz, la Srta. Taylor, para que la ayudara con la educación de sus hijos que ya estaban por cumplir 7 años. Ambos niños eran curiosos e inteligentes, pero se diferenciaban en carácter ya que Lizzy era locuaz y simpática, mientras que John era un niño relativamente tímido y serio.
La rutina de estudios que habían armado entre Maria, Louis y la Srta. Taylor incluía clases de escritura, lectura, francés, historia, geografía y matemática. Además, Maria le estaba enseñando a tocar el piano a Lizzy.
Con el pasar de los años, los negocios de la familia seguían prosperando tanto en Boston como en Londres. Dado que importaban infusiones de diversas partes del mundo, así como también especias y café, cuando los mellizos cumplieron 10 años, la Sra. Smith y Maria decidieron inaugurar un salón de té. Además de las preciadas infusiones vendían tortas y 'helados' similares a los que Maria varias veces había comido en Gunter's (Londres). A pocos meses de su apertura, el lugar era muy popular, especialmente por las jovencitas ricas de la ciudad.
Los mellizos, en especial Lizzy, adoraba comer tortas y 'helados', y cuando terminaba sus lecciones con la Srta. Taylor, que cada vez eran más exigentes, solía ir al salón de té con su mamá. Recién cuando cumplió 12 años, la principal cocinera le enseñó a hacer los 'helados' que tanto le gustaban.
Maria que ya estaba habituada a la vida en Boston, incentivaba a Lizzy a que aprendiera todo lo que quisiera. Muchas veces en momentos de reflexión se daba cuenta que la vida en América para una mujer era mucho más excitante que en Londres. Su padre, e incluso Louis que era un hombre con ideas modernas, jamás le habrían permitido tener su propio negocio en Londres.
Hacia 1807, los mellizos cumplieron 15 años. John era un jovencito alto como su padre, tenía mucha facilidad para matemática y contabilidad, y demostraba mucho interés en continuar con el negocio familiar. Lizzy se estaba transformando en una muy bonita y vivaz jovencita que le gustaba muchísimo leer y aprender cosas nuevas.
Las cartas desde Inglaterra seguían llegando con frecuencia, por momentos Louis titubeaba si debía o no volver a su país natal. Salvo que su hermano Thomas tuviera un hijo varón, John era heredero de Longbourn. Estaba seguro que cuanto más tiempo pasaran en Boston, su hijo menos iba a querer volver a Inglaterra, ni mucho menos ser dueño de una estancia. La vida que llevaban en América era muy feliz y además John tenía varios amigos, en especial Paul Smith.
Hacia 1809, lo mellizos cumplieron 17 años y fue el momento en que ambos entraron en sociedad. John a regañadientes y Lizzy muy excitada.
