DISCLAIMER: Ninguno de los personajes me pertenece, son propiedad de Neil Gaiman y los propietarios de la serie. Sí es mío este One-Shot.
Advertencia: este One-Shot está basado en la serie de Netflix, no en los comics. Para los que hayan visto/leído las dos, entenderán cual es la diferencia.
-Jamás saldrás de ahí dentro. ¡Jamás! - Roderick respiró con dificultad, sabiendo que ese sería su último aliento. Vio el desprecio en los ojos del ser, y cerró los ojos.
Pasados unos instantes sin perder la conciencia, intentó moverse, y para su sorpresa, pudo. Se levantó del suelo, y volvió a sorprenderse cuando no sintió el reuma que lo aquejaba desde hacía años. Miró al señor de los sueños, encerrado en su jaula, y no pudo evitar pensar en por qué no le había dado la inmortalidad. Era tan poco lo que le había pedido…
-No te la podía dar. No es su derecho – sonó una voz a su izquierda.
Con su renovado vigor, se dio la vuelta rápidamente, alzando los puños. A su lado había una mujer joven, con un largo vestido negro y un colgante de plata. Miraba con anhelo a su prisionero, algo que Roderick encontró de muy mala educación.
-¿Y tú quién narices eres? – dijo, sin bajar todavía los puños.
-¿No me reconoces? – le dijo ella, mirándolo y acercándose lentamente. –Al fin y al cabo, era a mí a la que querías convocar, hace tantos años.
-La muerte… - dijo Burgess con horror. -¡No te acerques a mí!
-¿Y por qué querría acercarme a ti? – dijo ella tranquilamente. –Ya estás muerto, no lo olvides.
-¡No! ¡Todavía no! ¡Hijo! ¡Guardias! ¡Ayuda! – exclamó, mirando, enceguecido, al resto de personas de la habitación, mientras corría hacia las puertas.
-No te oyen – dijo Muerte, su voz cada vez más dura. –Para ellos, has desaparecido. En unos días enterrarán tu cuerpo, y se olvidarán de ti.
Burgess intentó salir por las puertas, pero no pudo. Se dio la vuelta con horror, y vio a la muerte a su lado, otra vez, mirándolo con el mismo desprecio que llevaba años viendo en su prisionero.
-¿Qué has hecho? – dijo Roderick, asustado. - ¿Por qué no puedo salir de aquí?
-Hace años, intentaste capturarme, pero, sin embargo, encarcelaste a mi hermano en mi lugar. Nunca has sentido compasión por él, nunca has pensado que alguien podría necesitarlo. Ni siquiera te planteaste soltarlo cuando la enfermedad del sueño se propagó por el Mundo Despierto. Seguiste aquí, pidiéndole la inmortalidad a un ser que no podía concedértela – dijo Muerte.
-¿Y por qué no lo liberas entonces, si tan importante es? – dijo Roderick, aún asustado, con la espalda pegada a la barrera de las puertas.
-No puedo – dijo ella, mirando a su hermano con angustia. – Tu círculo impide que entre a ayudarlo, y el cristal hace que ni siquiera me vea. Bloquea todo su poder.
-Está ahí por no querer ayudarme – dijo Burgess con rencor, recuperándose. Su mayor miedo siempre había sido que su prisionero escapase, y la muerte le acababa de confirmar que no podía liberarlo. – Lo tenía fácil para salir, solo tenía que haberme dado lo que le pedía. Yo siempre estuve dispuesto a hacer un trato.
La muerte lo miró, sin expresión, antes de contestarle.
-No es su poder el de gobernar la vida y la muerte – le repitió – y, sin embargo, déjame decirte una cosa. Ninguno de los eternos te habría concedido ningún favor, habiéndonos encerrado en una jaula, y menos aun, Sueño. Tus deseos eran imposibles. Sabiendo eso, ¿te arrepientes de lo que hiciste? ¿Lo liberarías, si estuviese en tu mano hacerlo?
-¡Nunca! – exclamó Roderick, enloquecido. -¡Y ojalá pudiese meterte a ti con él, y que os pudrieseis los dos!
-Esas palabras te condenan, Roderick Burgess – dijo la muerte, con una sonrisa sádica. – No puedo sacar de ahí a mi hermano, pero lo vengaré. Por cien veces el tiempo que él esté ahí, tú no podrás acceder a los Campos sin Sol. Pero tampoco estarás vivo, ni libre. No podrás salir de este sótano, no podrás hablar con nadie, no serás nada. Y cuando mi hermano se libere, estarás condenado a compartir la venganza que él imponga sobre tus descendientes.
Dichas estas palabras, Muerte desapareció de allí.
Dentro de la celda de cristal, Morfeo parpadeó sorprendido. Por un momento, le había parecido ver el reflejo de Muerte en el cristal. El maldito círculo… Resignado, se sentó a esperar. Él era de los eternos. En algún momento saldría, y podría regresar a su añorado Sueño.
Y así, Roderick Burgess quedó encerrado en el sótano, condenado al mismo destino que el eterno que compartía su celda. Al principio, intentó contactar con los guardias, o con su hijo. No olvidaba las palabras de la muerte: cien veces lo que su hermano estuviese encerrado. Sin embargo, nadie se inmutó siquiera ante sus intentos. Así, vio como su hijo intentaba hablar una y otra vez con el ser, sin éxito.
Vio a su hijo y su compañero envejecer lentamente, mientras él se sumía en la locura de no poder salir de ese sótano. Y, en cada momento, el ser que había destrozado su vida seguía allí, siempre presente, siempre recordándole los fracasos de su vida y la desesperación de su muerte. Y no podía olvidar que cada día que pasaban allí, aumentaba su condena cien días.
Cuando, al fin, Sueño se liberó, Burgess sonrió. Por fin un cambio. Ya había fecha para el fin de su sufrimiento. Pero su alegría duró poco. Conforme su prisionero se liberaba, escuchó una voz a su espalda, como tantos años atrás.
-No te olvides de la otra parte de mi venganza, Burgess.
Dándose la vuelta, Roderick vio otra vez a la misma mujer. Esta vez vestía con pantalones y una camiseta, pero sus ojos eran igual de inmisericordes que cuando murió.
-Mi hermano ha sumido a tu hijo Alexander en pesadillas eternas, como venganza por los años que ha pasado encerrado – dijo – y tu compartirás sus terrores, mientras viva. Y cuando él al fin muera, volverás aquí, a cumplir el resto de tu condena.
Muerte vio cómo los ojos de Roderick se nublaban, y empezaba a gritar. Las pesadillas de su hijo serían terribles, Morfeo se aseguraría de eso. Echando una última mirada a los restos de la jaula de cristal y a los cuerpos que sembraban el sótano, desapareció del lugar. Ahora solo le quedaba echarle un ojo a su hermano pequeño. ¿Cómo lo habrían cambiado más de cien años de encierro?
N.A.: Veo que Sandman no es muy querido entre los escritores de fanfiction… pero viendo la serie, me surgió la duda de qué pasaría cuando Burgess muere… y este es el resultado. Espero que os guste, ¡se agradecen las reviews!
