Notas: Estoy en un viaje de trabajo hasta el lunes 29, voy a retomar esta historia a partir de esa fecha.

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Pocas veces Darcy había encontrado rivales tan buenos para jugar ajedrez como el Sr. Bennet. La partida duró casi una hora y finalmente ambos acordaron ir a tablas.

Cuando Darcy levanto la vista del tablero se encontró con la Srta. Elizabeth Bennet, que había venido a buscar a su padre.

"Ah Lizzy, justo acabamos de terminar un partido con el Sr. Darcy, pero como verás fue un empate. ¿Ya están prontos para volver a Longbourn?" el Sr. Bennet hizo un gesto señalando el tablero.

Lizzy sonrió, "Efectivamente, vine a buscarte a ti y a John para volver a casa."

"Sr. Darcy, fue un gusto jugar con usted y ojalá podamos jugar de nuevo en otra ocasión."

Darcy asintió y se despidió de Louis y sus hijos.

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En el camino de regreso Fanny Bennet habló sin parar sobre lo mucho que los caballeros admiraban a sus hijas, en especial a Jane...

"... y ya se sabe que Jane es la joven más linda de todo Meryton. Es tan popular en la zona, los caballeros siempre quieren bailar con ella. Vieron que el Sr. Bingley la invitó a bailar 2 veces, fue a la única joven que sacó dos veces a bailar. Bueno, eso habla de su muy buen gusto... sin embargo su amigo es tan serio, apenas bailó en toda la noche. Para que uno va a un baile si no va a bailar... Que pena Elizabeth que pudiste bailar tan poco esta noche. Yo siempre le digo a mis hijas que no tienen que caerse antes de un baile. Tenías que haberme escuchado..."

Elizabeth y John se miraban divertidos, y miraban de reojo a su prima Jane que estaba roja de vergüenza por las exageradas alabanzas de su madre.

María no prestaba atención a su cuñada ya que estaba muy preocupada mirando a Louis que estaba muy pálido por el esfuerzo de estar levantado hasta tan tarde.

"... pero eso fue cuando tenía 16 años y capaz que por eso no le propuso matrimonio. El problema es la escasez de caballeros en Meryton dignos de mi Jane. Pero el Sr. Bingley es tan guapo y simpático..."

Finalmente, el carruaje llegó a Longbourn y John ayudó a su padre a subir a su habitación seguido de Maria y Elizabeth. Después que Louis estaba cómodamente acostado, los mellizos se fueron a sus respectivos cuartos.

Dos días después, Lizzy ya se había recuperado por completo de su tobillo. Esa mañana se despertó a la hora de siempre, y como el día era templado, John la invitó a cabalgar y a que lo acompañará a inspeccionar los arreglos de un drenaje en el borde con Netherfield Park.

Lizzy se vistió con su traje de montar que consistía de un pantalón que simulaba ser la pollera de un vestido. Sabía que en Inglaterra las señoritas montaban de costado, pero como le resultaba muy incómodo prefería montar a horcajadas.

Después de una carrera donde John como de costumbre ganó, llegaron al límite de Longbourn.

A corta distancia vieron al Sr. Darcy que estaba también inspeccionado el drenaje del lado de Netherfield Park.

La primera reacción de Darcy al ver a la Srta. Bennet fue una mezcla de censura por la forma en que estaba montando a caballo y admiración por lo bonita que se veía. Tenía un brillo especial en los ojos y las mejillas sonrosadas por el ejercicio.

Después de los saludos de rigor, comenzaron a hablar sobre los problemas que estaban teniendo ambas haciendas a causa del drenaje.

Elizabeth que era muy curiosa y había prestado mucha atención a las explicaciones del administrador de Longbourn intervino en la conversación con entusiasmo, dando su opinión sobre posibles soluciones para evitar que esto mismo pasara en el futuro.

Se quedaron conversando casi una hora de diversos temas, hasta que Lizzy le recordó a John que debían volver a desayunar.

Nunca supo exactamente porque, pero en el camino de regreso a Netherfield, Darcy pensó en una jovencita que años atrás había querido mucho, pero que se había muerto muy joven. Hacía más de 5 años que no pensaba en ella. Eran ambos tan jóvenes, el apenas tenía 22 años y ella 20 cuando la salud de ella comenzó a deteriorarse rápidamente. Su matrimonio había sido planificado por sus padres desde que eran niños, y los dos pensaban que era una buena opción casarse. No sentían el uno por el otro un amor de novela, pero se respetaban y querían... Por eso al saber que su querida prima Anne De Bourgh iba a morir pronto sintió una profunda tristeza; accedió a casarse con ella enseguida, pero solo estuvieron casados un mes. Anne De Bourgh – Anne Darcy el último mes de su vida – se había ido para siempre. Desde ese entonces además de Pemberley era dueño de Rosings…