Parásito...
Escoria…
Lastre…
Todos hemos oído esas palabras alguna vez ¿verdad?.
Puede que incluso hemos sido nosotros quienes las hemos pronunciado con el afán de insultar, herir o corregir a una persona.
O también puede ser que sea a nosotros a quienes hayan sido dirigido tales vocablos tan poco agradables y hasta ofensivos, causandonos una mezcolanza de rabia y/o desagrado sobre todo cuando son dichas por alguien cercano.
Sin embargo sea cual sea el caso todos sabemos cual es el significado de dichas palabras sin necesidad alguna de buscarlas en un diccionario.
Parásito:
Un animal o planta que vive a costa de otro individuo, siéndole totalmemte indiferente si sus acciones tienen repercusiones negativas sobre su huésped o no.
En el caso particular de los humanos un parásito es más referido a una persona floja, holgazán, cuya única función es causar infortunios al pobre diablo o diabla que sea el encargado de lidiar con sus delirios, cosa que no es muy diferente a la definición antes mencionada ¿verdad?.
En pocas palabras un parásito es un ser egoísta y codicioso que no hace otra cosa más que tomar y tomar sin dar nada a cambio.
Pero los parásitos pueden ser muy peligrosos ¿saben?, en la naturaleza los parásitos están tan bien diseñados que la mayoría de las veces es imposible acabar con ellos si no es a través de la intervención médica.
Mientras que en las relaciones humanas un parásito puede pasar de ser solo una ligera molestia a un ser que termine por arrebatarte todo lo que tienes, todo por lo que trabajaste, todo por lo que viviste e incluso todo lo que alguna vez amaste.
Y eso mis queridos lectores fue exactamente lo que pasó en un pequeño mundo lleno de alegría y colores.
Uno que no estaba listo para atestiguar las peores tragedias traídas por tan solo un simple individuo tal vez incluso un poco menos que eso, una pequeña criatura que con su remota estancia hizo más estragos en Equestria que todos los villanos juntos.
Esta es la historia de mi fic.
My little pony: "El parásito"
Todos los derechos de los personajes utilizados en esta obra pertenecen a Hasbro
Esta historia fue creada sin fines de lucro solo para entretener de fans para fans.
Que lo disfruten.
Fanfic "El parásito" capítulo 1: La llegada
_
Bajo el manto de la oscura noche, irrumpiendo la quietud de un desolado desierto, sirenas sonaban alarmantes desde lo alto de un enorme edificio gris situado en el medio de la nada mientras unas deslumbrantes luces apuntaban al firmamento iluminando el oscuro cielo, dando aviso a todos de que habitaban en aquel recinto que algo andaba mal.
- ¡vamos vamos!
Gritaban desde el ínterior de edifico.
- Uffff uffff…
El sonido de una respiración agitada y un evidente cansancio acompañaban a las sirenas y los gritos en el interior de aquella construcción aunque en una menor medida a no más de unos 100 metros de ahí, provenientes de un solitario hombre de mediana edad, de cabello negro, bastante desalineado y un traje anaranjado que traía pintados sobre su espalda varios números, quien corría presuroso sin parar por las vastas dunas de aquel gigantesco desierto, lejos de aquel grisáceo edificio, andando con una escalofriante sonrisa grabada en su cara mientras repetía:.
- jejeje lo logre, Lo logre! Lo logre!
Exclamó mientras detrás de él, de aquella gigantesca construcción hecha por el hombre que no era nada más y nada menos que la penitenciaría de máxima seguridad del estado de Arizona, salían por sus puertas un par de vehículos todo terreno con el estampado de "policía federal" obviamente en el lenguaje nativo de la región, seguidos no muy lejos de un helicóptero ubicado en la terraza del edificio, quien giraba sus aspas rápidamente, preparándose para despegar y rebasando a los vehículos en unos cuantos segundos una vez estando en el aire, alzado una nube de arena tras su paso mientras sumaba una luz más a la espesa oscuridad de la agitada noche pero está con dirección al suelo, buscando con su ineludible haz la silueta de aquel hombre que permanecía corriendo, encontrandolo a los pocos segundos para entonces comenzarle a hablarle a través de él altavoz.
- ¡alto!.. ¡Esta es la policía federal de los Estados Unidos de América! ¡Deténgase o se abrirá fuego!
Declaró la aeronave resaltando sus intenciones mientras detrás de aquel sujeto se aproximaban también ambos vehículos policiales con sus tripulantes sacando sus cuerpos por las ventanas con el único fin de tener un tiro más certero, sin embargo aquel hombre solo los ignoro y siguió avanzando sin importar nada, a pesar de que los gritos por parte del helicóptero no cesarán y que las patrullas se aproximaban, nada ni nadie podría detener su avance, así tuviera todo el ejército de los Estados Unidos detrás suya o inclusive de todo el mundo, mientras él pudiera divisar su meta a la distancia, una enorme zanja que servía de acueducto para proporcionar el agua necesaria a la carcel pero que ahora no era otra cosa que su vía de escape, el no se detendría por nada y solo gritaba.
- soy libre, libre!, LIBRE!
Grito el exaltado, avanzando rápido por la arena estando tan solo un par de pasos del canal, mientras que a lo lejos los oficiales quitaban el seguro a sus armas, hasta que...
- ¡Bang!
Un ruido ensordecedor resonó por todo el árido paisaje, parando en seco el avance de aquel hombre el cual tras oír el sonido, se quedó atónito por unos segundos aunque para el se sintieron como horas, sintiendo una extraña calidez provenir de su pecho, dirigiendo su mirada hacia su torso donde rápidamente pudo observar una mancha roja comenzando a pintar sus prendas color naranja, palpando su pecho con sus manos mirando como estas se llenaban de sangre, observando sus manos con estupefaccion hasta que de nuevo escucho un nuevo grito provenir de los vehículos sacándolo de su estupor.
- ¡Fuego!
Exclamó uno de los policías a bordo de las patrullas iniciando una ráfaga de disparos con sus rifles y sus pistolas a quemarropa propinando una sarta de impactos en la espalda de aquel hombre que sólo se quedaba parado recibiendo sus tiros siendo incapaz de reaccionar al sentir como rápidamente su vida se escapaba de su cuerpo, tan rápido como las balas atravesaban sus órganos quedando al cabo de unos segundos cual un colador lleno de agujeros y con su cuerpo totalmente ensangrentado. Usando lo último de fuerzas que le quedaban para arrojar sus despojos al interior de aquella zanja llena de agua, dejándose arrastrar por la corriente y tintando de rojo el transparentoso líquido que se expandia rápidamente por todo el canal, mientras lentamente su vista se nublaba, observando en pocos segundos el transcurso de su vida pasar frente a sus ojos, una vida llena de sangre y violencia, plagada de abusos y una infinidad de injusticias, hasta que finalmente tras llegar a sus últimos momentos una profunda oscuridad le invadió por completo al mismo tiempo que perdía todo pensamiento o sentido llegando a una absoluta paz, una absoluta paz que sólo la realización o la muerte podían dar.
Sin embargo de repente de aquella inmensa oscuridad pudo alcanzar a ver una luz, al principio el la trató de ignorar el cansado hombre solo quería descansar en paz, no obstante cuando la luz se hizo más intensa él no pudo hacer otra cosa más que abrir sus ojos y dislumbrar como en medio de aquel inconmensurable vacío una luz verdosa le empezaba a inundar, cubriendo rápidamente todo su cuerpo al mismo tiempo que sentía como era transportado a un sitio muy distinto, un lugar muy lejos de donde él estaba aunque cuando despertará, el ya no sería más un humano, ya no sería más un criminal sería algo mucho mucho… peor.
Mientras tanto en el mágico reino de Equestria, muy lejos de la villa donde se llevaban a cabo las maravillosas aventuras de Twilight y sus amigas, más allá en el sur del continente donde el enorme mar de Luna delimitaba los confines del territorio equestre, incluso más allá se encontraba una mediana isla cuyos paisajes grises y carentes de vida advertían la clase de especie que habitaba ahí, una plaga que había azotado aquellas tierras desde milenios atrás y que tenía cierto gusto por hacer agujeros en la tierra, deformando su ecosistema a como se lo veía actualmente, como un páramo grisáceo con solo diversas y afiladas rocas decorando su ecosistema, mientras en su centro yacía la única y enorme edificación de toda la isla, una enorme construcción en forma de castillo, con enormes torres apuntando al cielo con sus afiladas puntas mientras todas sus paredes estaban atiborradas de agujeros que se abrían y cerraban como si fuera un ente vivo.
Y si bien había razones suficientes para pensar que lo que habitaba ahi era una especie mutante de termitas, o una versión más pequeña de un gravoide, la verdad es que se trataba tan solo de una de las razas más extrañas y poco amigables de los ponys, una que carecía de total similitud al menos en apariencia con sus coloridos primos, pareciendo más una especie de insecto gigante, con una piel negra como el carbón, alas retráctiles como las de un escarabajo, dientes afilados como los de una cigarra y unos agujeros recorriendo sus cuerpos mayormente en sus cuatro extremidades dándoles un aspecto de lo más intimidante, conservando tan solo unas pocas semejanzas equinas como sus rostros, su complexion antropormifica y por supuesto sus genitales.
Mientras que dentro del escalofriante castillo en la punta de su torre más alta donde se encontraba nada más ni nada menos que la sala del trono, una enorme sala vacía con tan sólo el asiento que le daba nombre y unas lámparas de un tenue brillo verde sobre este, teniendo una apariencia a juego con todo el resto del lugar, con pinchos saliendo del respaldo de aquel gigantesco trono y agujeros adornandolo por toda su extensión, se encontraba sentada la actual regente, cruzada de piernas y apoyando su rostro hastiado sobre su puño derecho dejando salir un grave suspiro, mientras que con su mano izquierda movía sus dedos tomborileando pensando en todo lo que un buen líder audaz y sabio pensaria:.
- ¡¿como me apoderó de equestria y reclamo mi venganza contra Celestia?!"
Pensó en voz alta.
La reina Chrysalis como el resto de su pueblo era una sub especie mucho más hostil de los ponys que a diferencia de sus parientes lejanos que podrían sobrevivir con verduras y plantas los cambiantes tenían una dieta mucho más extraña, ellos no necesitan ningún alimento sólido ni líquido para sobrevivir como comida o agua, ellos lo único que necesitan era el "amor", si la sensación de amor y aunque suene muy meloso a primera instancia la verdad era que la forma de obtener ese amor era mucho menos linda de lo que cualquiera se imaginaria, metiendo a sus víctimas en capullos manteniendolos vivos mientras los dejan en un estado de sueño profundo vaciando cada pizca de su amor que quede en ellos hasta dejarlos vacíos siendo más la versión equestriana de un dementor que de un ángel del amor como lo es cupido.
- Pffffff
Nuevamente suspiro ella alzando con su aliento momentáneamente el fleco de su cabello, aún pensando en cómo resolver su problema pues como era de esperarse nadie se ofrece como voluntario para alimentar a su pueblo y como resultado ellos tienen que tomarlo a la fuerza usando sus herramientas como la seducción y el engaño, teniendo cada changeling la capacidad de cambiar su forma a voluntad para asemejarse a cualquiera otra que haya visto con anterioridad ya sea para atacar convirtiéndose en algo peligroso o para seducir convirtiéndose en algo atractivo para hacer que sus presas caigan ante sus encantos, aunque en algunas raras ocasiones no había necesidad siquiera de hacer aquello como era el caso de la propia reina.
Chrysalis al ser una cambiante como era lógico pensar tenía semejanzas con sus súbditos al ser de razas iguales como tener esa piel de color negro grisáceo por todo su cuerpo, su aspecto insectoide y la presencia de enormes colmillos que sobresalían de su mandíbula superior aunque eran más para intimidar que para algún otro propósito, sin embargo tal como pasa con los ponys la reina tenia algunas "ventajas" adicionales en cuanto a fuerza y forma, pues no solo era más alta, fuerte y poderosa como para poder subyugar a cualquiera de sus súbditos con tan sólo el uso de su fuerza bruta, sino que tambien era mucho más hermosa que cualquiera de sus hijas e incluso más que la mayoría de las ponys, adornando su pecho con un par de senos esplendorosamente esculpidos, redondos y blandos como dos pares de melones grises precariamente ocultos bajo el escote de su vestido, además de tener una cintura delgada como la de una avispa sirviendo como mediador para equilibrar sus atributos desmesurados entre su pecho y su cadera para no perder la elegancia digna de una reina como era ella, para finalizar con un culo ancho y jugoso, acompañado por unos muslos grandes pero firmes formando la perfecta silueta de un melocoton cuando los unía, presumiendo su despampanante figura a donde quiera que fuera, meneando sus voluptuosas caderas de lado a lado en un suave vaivén, provocando que hasta el caballero más correcto voltee a verla.
Sin embargo el problema no era que ella no pudiera conseguir comida por sí misma, sino que por más que ella pudiera conseguir su comida con facilidad, tener que alimentar a 50,000 bocas era algo fuera de su capacidad, además que en su cabeza pensaba "¿porque debían ir ella y sus esbirros a territorio equestre y conseguir su comida a escondidas? cuando podían conquistarlos y usarlos de ganado para saciar su infinita hambre hasta que al fin queden satisfechos, eso resolvería el problema sino permanentemente por lo menos si por una buena temporada, sin embargo conquistar otra nación nunca es algo sencillo y lo es aún menos cuando la regente de esa nación es nada más ni nada menos que la princesa del sol, la mismísima imagen de un dios entre mortales y que además también dicen era incluso más bella que la reina changeling, la simple idea de su rostro le causaba en su pensar una ira irracional y es por ese motivo que desde hace un tiempo ella había empezado a enviar una mayor cantidad de recursos hacia la investigación y poder militar para tener una mejor oportunidad de confrontar a Celestia.
- haaa... Bueno supongo que ya es tiempo de ver que es lo que han avanzado estos soquetes
Dijo ella a sí misma levantando su real trasero de su trono para comenzar a andar con pasos firmes y elegantes por los pasillos hasta llegar a los laboratorios, meneando sus caderas tan seductoramente como le era posible dejando más que embobados a sus súbditos aunque intentaban no mirar demasiado por miedo al castigo lo cual era más difícil de lo que aparentaba en primera instancia. Cuando ella finalmente llegó al aula de los laboratorios lo primero que vio fue a un grupo de cambiantes con batas blancas y armaduras moradas todos mirando sus mesas con sus trabajos ignorando por completo a la mayor la cual con un gesto de disgusto carraspeo.
- Ejem!
Al oír esa sutil pero amenazante expresión todos los presentes dieron cuenta de su error y en menos de dos segundos todos se pusieron firmes frente a sus mesas y dieron una reverencia diciendo al unísono:.
- su majestad!
Por su parte Chrysalis solo respondió pasando de largo de todos ellos mientras se dedicaba a mirar su trabajo ignorandolos como ellos habían hecho con ella previamente, inspeccionando los diferentes proyectos que sus investigadores habían iniciado y tras haberlos mirado todos se dirigió al fin al responsable de aquel departamento, una changeling cuatro ojos de nombre Lyan quien vestía una bata blanca y su única diferencia distinguible de sus hermanas era que tenía un busto ligeramente superior al de ellas por supuesto no al nivel de su reina pero siendo bastante respetable.
- Lyan!
- si su majestad?
Exclamaron ambas la primera para llamar su atención y la segunda para responderle dando un paso al frente sobre todos los demás.
- muéstrame que avances llevan en su investigación y quiero ver algo positivo
Dijo ella en un tono serio y amenazante haciendo que la menor trague saliva de una forma sonora.
- s-si su majestad por favor venga por aquí
Tras bajar su mirada y caminar fuera de la penetrante mirada de su líder la changeling la llevó hacia la primera estación en la cual había una especie de cristales de colores verde de los cuales la reina tomó uno como si fuera poca cosa y se le quedó observando, viendo tanto al objeto como a la pequeña cambiante.
- y bien?.. Esto que es?
- e-eso mi reina es un cristal amplificador mágico!
- amplificador?
Dijo la mayor alzando una ceja pues esa palabra había logrado captar su atención.
- a-así es! Aún está en su fase experimental pero creemos que con estos cristales podríamos aumentar en gran medida el poder mágico de todas nuestras tropas!, así aunque Celestia sea fuerte no podrá vencer contra un batallón entero de changelings todos hábiles en la magia
- hmmm… eso suena interesante y dime cuales son sus contras?
- B-bueno la verdad mi reina es que estos cristales han resultado ser un verdadero dolor de muelas ya que son algo delicados pues estos cristales pueden amplificar y almacenar la magia hasta 10 veces más! Y-y no solo del portador sino también de fuentes externas como hechizos enemigos absorbiendolos como si fuera un escudo.
- eso suena bastante bien
Dijo la reina realmente interesada en aquellos cristales logrando incluso que su expresión cambie.
- Si! P-pero lo que pasa es que cuando estos se sobrecargan...
Dijo ella tocando la punta de sus dedos índices de una forma tierna intentando evitar la mirada de su reina, mientras que otro changeling que estaba en el fondo con un cristal en sus manos súbitamente explotaba haciendo un gran estruendo y caía enfrente de ellas.
- e-estoooy bieeen...
Al ver tan comica escena la reina rodó sus ojos no sin antes dejar el cristal que tenía en sus manos sobre la mesa con sumo cuidado, pasando a la siguiente estación la cual era una armadura.
- y esto?
- e-esto..
- esto mi reina es obra mía
Interrumpió otro changeling más de los que estaba ahí uno que en vez de una bata traía una armadura roja a diferencia de las moradas que el resto de soldados traían evidenciando un rango más alto en la milicia.
- que tiene para mí general?
Dijo ella bostezando sin mucho interés realmente.
- esto mi reina es un nuevo modelo de armaduras que he diseñado, más ligero y más resistente! Podría parar una lanza en pleno vuelo con una de estas puestas
- si no lo dudo pero eso de que me sirve a mi?
- bueno mi reina con su debido respeto yo creo que la forma más eficiente de conquistar a los equestres es por medio de una movilización militar y dejarse de jugar con estas investigaciones tontas, debemos infiltrarnos entre sus líneas para estudiarlos, analizarlos y una vez que sepamos todo sobre ellos atacaremos de dentro hacia afuera, debilitando sus defensas dejándolos totalmente vulnerables para entonces atacar con nuestras tropas usando estas armaduras que al ser tan ligeras será fácil el mover a nuestros ejércitos sobre las tierras enemigas, además de que están preparadas para hacer un ataque en picada contra el suelo para hacer añicos cualquier escudo o barricada... Con un ejército así ni las diosas podrán meter los cascos para protegerse!
Terminó el general dando un grito de euforia emocionado, por otro lado la reina no estaba realmente entusiasmada además que la estrategia y los movimientos militares no eran su especialidad, es por eso que prefería dejar todo eso a manos de su confiable general y dejar que el se hiciera cargo de todo aquello, aunque no era más que una excusa para no evidenciar su inexperiencia en las artes de la guerra.
- Hmmm ya lo veremos general, por el momento quiero ver el resto de esos tontos proyectos de los que hablas
- Si su majestad a sus ordenes
Dijo el anciano changeling bajando la mirada y haciendo una reverencia sintiendo la mirada fulminante de su monarca a pesar de no verla por lo que había dicho, para entonces pasar a la siguiente y última estación la cual era una mesa grande y redonda con varios símbolos pintados sobre ella además de algunas piedras las cuales suponía eran runas.. Runas de invocacion.
- ¿Y que es esto?
- E-esto mi reina E-es mi propio proyecto personal
Dijo Lyan dando un paso al frente haciendo a un lado al viejo géneral a lo cual este siseo como si se tratara de un gato, haciéndolo de una forma amenazante más la científica solo le sacó la lengua hasta que ambos eran sorprendidos por el aura intimidante de su reina.
- Y bien? ¿Me vas a decir como me sirve esta cosa?
Dijo ella cruzándose de brazos, frunciendo su ceño de nuevo al ser ignorada, esperando a la changeling con una expresión de lo más enojada a lo que Lyan se apresuró rápido a explicar su investigación.
- A-ah si su majestad! Perdone su majestad!.. E-emmm pues verá esto es una mesa de invocacion y sirve para…
- Se lo que es una mesa de invocación Lyan, ¡lo que no se es de que me sirve un proyecto de secundaria a mi!
Exclamo ella bastante molesta haciendo temblar a la pequeña changeling bajo sus pies al igual que al resto de changelings dentro de la habitación, hasta que después de unos minutos está se relajo frotando sus párpados con sus dedos de forma hastiada pues la verdad después de tanto tiempo en estas investigaciones estaba algo desesperada y la crisis por la cual pasaba su reino no ayudaba, pero tampoco podía desquitar su furia con la pobre científica así que de momento le daría el beneficio de la duda.
- Te pregunté ¿de qué me sirve esto a mi?
Dijo ella en un tono más bajo aunque igual molesto dejando salir una pequeña nube de vapor de sus fosas nazales.
- S-s-si s-su majestad… P-pues vera, e-estaba pensando que si i-invocabamos algo que nos pudiera ayudar a vencer a las princesas, t-tal vez asi podríamos ganar, c-con nuestra capacidad de cambiar de formas y-y la cosa que vamos a invocar podría tener un ejército imparable! O-oh al menos eso creo… majestad.
Dijo ella agachando la cabeza aun sin dejar de temblar ante la idea de enfadar a su reina, aunque por otra parte si bien la idea no terminaba de convencer a la cambiante tampoco le causaba total aversión, incluso le causaba algo de curiosidad que quería invocar.
- ¡Eso es absurdo!
Interrumpió el general.
- Si quisiéramos hacer eso no tendríamos la necesidad de invocar nada siquiera, podría convertir todo el batallón en una banda de dragones que podría quemar toda una ciudad, pero no lo hacemos porque sería un gasto innecesario de amor además que no sabríamos cuanto tiempo podríamos durar en aquella forma.
- Hmmm ciertamente el general tiene la razón, todo esto de la invocacion es una pérdida de tiempo además que nuestras reservas de amor no son tan grandes para una invasión así.. A duras penas nos alcanza para sobrevivir.
Dijo Chrysalis mirando de forma seria a la changeling más pequeña al igual que el general quien tenía una gran sonrisa de oreja a oreja, pero si bien esto le molestaba a la changeling ahora tenía cosas mas importantes en que pensar como por ejemplo evitar que su reina la castigue o peor que la degrade a jefa del departamento de limpieza.
- B-bueno puede que sea así p-pero, que tal si en vez de buscar el poder que necesitamos en la magia o el poder militar, buscamos en otro lado tales como en la ciencia!, o la sabiduría!, tal vez si invocamos algo así el nos podría decir como vencer a las princesas o darnos conocimientos sobre su cultura o sabiduría ¿No le gustaría?
Dijo ella bastante emocionada sin embargo la reina había quedado tan aburrida con su platica que se había quedado dormida, roncando de forma sutil mientras estaba parada, al igual que el general y todos los presentes hasta qye súbitamente esta se despertaba, abriendo sus ojos sobresaltada para luego bostezar, estirado sus brazos hacia arriba dejando a la vista nada más que sus descomunales pechos inflandose más por la respiración profunda que ella hacía hasta que volvía a hablar.
- Yawn… mira Lyan, no me interesa tener dos cerebritos en mi colonia para que transmita su sabiduría y su inteligencia o cosas así, para eso ya te tengo a ti, lo único que quiero es ¡derrocar a Celestia! Y apoderarme de toda Equestria, ¿entendido?
Dijo esta inclinando su cuerpo para quedar más cerca del rostro de la cambiante, mirándole de una forma intimidante a lo cual Lyan solo respondía comenzando a temblar otra vez mientras asentia.
- S-si su majestad
- Bien, entonces si ya terminamos aquí General quiero que empiece la producción de esas armaduras de inmediato, quiero que todos los soldados tengan una lo más pronto posible
- Si su majestad para mi será todo un placer
Dijo el haciendo una ligera reverencia mientras volteaba a ver a la científica con una socarrona sonrisa lo que causaba que está gruñera arrugado su hocico hasta que la reina se giraba para hablarle directamente.
- Y en cuanto a ti Lyan, tu vas a…
- ¡Espere mi reina!
Dijo esta interrumpiendo a su reina la cual por lo mismo se sobre salto un poco pero luego cuando recobro su compostura frunció el ceño bastante molesta.
- ¿Ahora que?
- E-emm es solo que.. Y-y perdone que la haya interrumpido.. Bueno que tal vez mi proyecto no la haya convencido porque necesita ver una demostración! ¡Si eso es!
Dijo esta entusiasma aunque en verdad lo que estaba era desesperada por impresionar a su reina, todo con tal de que no la hechara aunque a la reina no parecía interesarle.
- Ya te dije Lyan que tu proyecto no es rentable y no quiero dos cerebritos como tu paseándose por mi colmena
Dijo molesta cruzándose de brazos otra vez escuchando lo que la libre cambiante decía.
- S-si eso lo oi bien, pero si en vez de algo inteligente sacamos algo peligroso?... Algo que cuando lo soltemos en la tierra de las princesas acabe con ellas por nosostros, sin que usted tenga que mover un solo dedo y que además de eso solo usted lo controle, ¿que le parece?
Dijo ella en un tono más bajo intentando sonar malévola cosa que funcionó de maravilla ya que Chrysalis puso su mano sobre su barbilla sonriendo, pensando en lo que podría hacer con aquello pero entonces antes de que dijera una respuesta, el general al ver lo que Lyan pretendía frunció su ceño dando un paso adelante para confrontarle cara a cara.
- ¡Mientes! ¡Esas son puras mentiras! No hay forma en que tu puedas invocar algo así que pueda derrocar a las princesas el solo,¡¿Además aunque pudieras como lo controlarías si es tan fuerte?!
Bramo el a lo que todos los otros changelings presentes empezaban a hablar susurrandose entre sí, dándole la razón al general sin embargo Lyan se mantenía sonriente.
- ¿Que pasa general? ¿Teme qué invoque algo más fuerte que usted?
- ¡Grrrrrgh!
- ¡Jajaja! y respondiendo tu primera pregunta si, si que lo puedo invocar, he encantado estas runas para que traigan lo que sea que yo les pida no importa si esta del otro lado del planeta, ellas lo traerán incluso si esta en otro universo! Tan solo tengo que pedírselo
Dijo ella triunfal.
- ¿Y sobre la segunda pregunta? ¿Como lo piensas controlar si es algo tan fuerte?
Escucho la científica esta vez siendo Chrysalis quien había hablado, realmente intrigada por su proyecto lo cual la ponía más que contenta aunque eso no resolvía su duda.
- Es verdad, si es tan fuerte, es probable que se revele y no lo podamos controlar, sin embargo nosotros somos changelings engañar es nuestra profesión! Es lo que sabemos hacer mejor y no hay nadie mejor para domar incluso la más temible de las bestias que nuestra amada reina o no?
- ¡Si, es verdad!
- ¡La reina lo domara!
- ¡Nadie es más fuerte que la reina!
Empezaron a vitorear todos los changelings de la sala dando ánimos a la reina causando que esta sonriera y se ruborizara por el amor que le tenían sus súbditos, aunque en realidad no eran otra cosa que un cúmulo de lambiscones que dirían que si a lo que fuera que ella dijera así fuera la tontería más grande jamás dicha, no obstante incluso si así era el caso esto beneficiaba a Lyan en gran medida, logrando poner a la monarca de buen humor tras apelar a la bien sabida vanidad de la reina, pues depues de todo si habia algo a lo que Chrysalis no se podía resistir era a presumir su fuerza y sobre todo sus exuberantes curvas enfrente de todos sus súbditos .
- Jajaja basta basta~ esta bien haremos lo que tu dices ¡pero con una condición!, Que lo que invoques sea peligroso pero no muy grande, no quiero que invoques algo que destruya mi castillo
- Entendido su majestad, ¡ahora mismo comienzo los preparativos!
Dijo Lyan con una deslumbrante sonrisa mientras se ponía a un lado de la mesa de invocacion tomando las piedras y poniéndolas en sus respectivas posiciones mientras todos los demás se quedaban expectantes a unos cuantos metros de la mesa por razones de seguridad.
- ¡Hmmmp! Sigo pensando que todo esto es una perdida de tiempo mi reina, si me lo pregunta nosotros ya deberíamos estar…
- ¡Shhhh! ¡Silencio! ¡Yo soy la única que decide que es una pérdida de tiempo y que no! ¿Quedo claro general?
- Si su majestad...
Exclamo Chrysalis al viejo changeling haciendo temblar a todos los presentes, mientras el afectado solo se resigno bajando la cabeza, gruñendo por lo bajo al ver como esa joven changeling le había quitado su oportunidad de ganarse el favor de su reina al igual que posiblemente una noche de pasión con ella, pero tal como estaban las cosas seguir insistiendo solo le traería más mal que bien por lo que decidió callar.
- Esta lista su majestad
Anuncio Lyan mirando a la mesa con las piedras sobre ella, creando un círculo de runas alrededor de un círculo más chico mientras que en su centro yacían algunos extraños símbolos todos con el propósito de hacer funcionar el encantamiento, demasiado complejos y arcaicos para siquiera ser descritos.
- ... Bien aquí vamos…
Susurro para si misma dejando ver un pequeño nerviosismo que invadia su cuerpo, pues después de todo era su primera vez haciendo una invocacion con un grado de complejidad tan alto como este, por no decir que de hecho nunca había realizado una invocacion en todos sus 17 años de vida, además que incluso si tenia éxito eso solo la eximiria de afrontar las consecuencias de hacer enojar a su reina, más no de quien sabe que cosa que podría estar trayendo a este mundo, de entre todas las peligrosas criaturas y horribles adefecios que se esconden en el universo.
Sin perder más tiempo la científica comenzo a emanar una tenue luz verde de su cuerno que poco a poco fue aumentando de intensidad al mismo tiempo que las piedras empezaban a levitar comenzando una ligera rotación alrededor del primer círculo, despidiendo un aura mágica que rápidamente envolvió toda la habitación comenzando a tragarse la luz como si fuera una especie de agujero negro, dejando que la luz de las piedras fuera lo único que iluminará la oscura habitación además de los ojos y el cuerno de la científica que para este punto estaban totalemente resplandeciendo con un tono verde tan intenso como la luz del dia, hasta que esta empezó a decir:.
Por el poder que poseo, te ordenó que traigas ante mi al ser más peligroso que exista sobre el universo!, ¡que sea inteligente pero no en exceso!, ¡que sea débil pero igual destructivo!, ¡que pueda ser fácilmente seducido y que pueda acabar con nuestros enemigos!
Grito Lyan a los cuatro vientos dirigiéndose a las runas las cuales respondian empezando a girar mucho más rápido sobre aquel círculo, cerrando el espacio entre ellas para quedar todas dentro del círculo más chico, buscando en fracciones de segundo en todo el largo y basto universo un ser lo más cercano posible a lo que ella pedia lo cual no era tan sencillo considerando las condiciones que ella había impuesto, permaneciendo así un par de segundos hasta que finalmente después de la corta espera las rocas se detuvieron de golpe sacándole un suspiro a todos los presentes, manteniéndose estáticas por unos instantes hasta que de repente las runas empezaron a juntarse aún más quedando prácticamente pegadas sobre un punto específico dentro del círculo, comenzando a brillar con gran intensidad para entonces comenzar a girar nuevamente pero en dirección opuesta, comenzando a abrir un pequeño portal justo en medio de la mesa que con el pasar del tiempo se volvia más grande hasta alcanzar la altura de un pony, tal vez incluso un poco más grande mientras Lyan decia:.
- ¡Si! ¡Lo logre! ¡Traeme a nuestro campeón, el ser más peligroso que este mundo haya visto!, ¡Quiero ver como es que luce aquel que acabará con nuestros enemigos!
Exclamo ella mirando con asombro como de aquel portal se empezaba a materializar el esqueleto de alguna clase de pony, comenzando a llenarse rápidamente dicho esqueleto con una red de nervios y un sistema circulatorio, empezando a agitarse y a moverse aquel extraño ser soltando un tenebroso rugido dejando atónitos a todos los presentes incluido el general y hasta la propia Chrysalis, quien miraba aquel siniestro espectáculo con una chispa de miedo recorriendo su espalda en forma de un gélido escalofrío, sintiendo sus instintos gritarle que saliera corriendo en múltiples ocasiones pero siendo demasiado orgullosa para hacerles caso, presenciando todos como aquel ser se materializaba, empezando a generarse sus órganos, sus músculos y al final sus fieros ojos carmesí.
Sin embargo mientras todos se quedaban absortos en el nacimiento de su nuevo campeón algo de repente cambió, las piedras dejaron de rotar y empezaron a hacer movimientos erráticos desestabilizando el portal haciendo que el ser que salía de este se mueva igual de formas grotescas y antinaturales haciendo crujir sus músculos al mismo tiempo que comenzaba a gritar, un aullido horrible y estremecedor que hizo a más de uno abandonar el lugar incluido el "valiente" general.
- ¡¿Lyan que pasa?!
Exclamo Chrysalis molesta aunque ocultando su temor al ver a esa horrible criatura retorcese y gritar como en una pesadilla, mientras la científica se acercaba corriendo a las piedras poniendo sus manos en ella intentando jalarlas pero sin éxito alguno.
- ¡Hnnngh! ¡S-se atascaron!
- ¡¿Que?! ¿Como que se atascaron? ¡Las runas no se atascan Lyan!
- Hnngh! ¡El enlace se perdió!, ¡N-no se como pero es como si la criatura de repente hubiera desaparecido!
Contestó ella agitada viendo como la criatura se seguía materializando en el medio del portal, empezando a mutar de formas horripilantes, saliendole de su espalda una serie de varios tentáculos como las lenguas de un tatzlwurm, además de salirle garras y colmillos imitando de una manera bizarra a las de un dragon junto con los patas de un hipogrifo, hasta que de pronto comenzó a agitar sus brazos de forma violenta y salvaje llegando a rasguñar a la científica quien al sentir el dolor retrocedió de inmediato dejando salir un agudo chillido de su boca al igual que una mirada llena de terror, sosteniendo su brazo herido con las marcas de tres zarpazos lo suficientemente profundos para poder ver el líquido carmesí comenzar a manchar su piel, mientras Chrysalis miraba todo esto atónita incapaz de hablar o correr pues por alguna extraña razón sus piernas no se movían, observando a aquella criatura en el medio del portal como si estuviera hipnotizada hasta que súbitamente la criatura se giro hacia ella haciendo entrar en pánico a la regente y más aún cuando de repente vio a la criatura empezar a atravesar el portal, extendiendo sus filosas garras directo hacia ella provocando que está sin dudarlo de dos pasos hacia atrás iluminando su cuerno en un tono verde brillante con una expresión de miedo y enojo.
- Lyan! Voy a destruirlas!
Exclamo ella iluminando aún más su cuerno estando lista para atacar mientras la científica por su parte abría los ojos con gran sorpresa precipitandose a contestar.
- ¡Espere su alteza! ¡No lo haga!
Le rogó aunque fuese en vano, ya que la reina al ver como esa criatura lograba sacar una de sus piernas y parte de su cabeza por el portal rugiendole de una manera feroz, solo avivó su temor al igual que su imperiosa necesidad de acabar con esa cosa sin importar que pase, tomando un poco de aire y armándose de valor para decirle de forma autoritaria al intruso.
- Yo soy la reina Chrysalis líder de los changelings! Y no eres bienvenido en mi reino ni en este mundo! Así que… ¡¡vuelve de donde veniste!!
Exclamo ella lanzando un potente rayo de energía mágica directo a las runas destruyendolas y cerrando el portal de golpe, no sin antes en consecuencia de haber destruido las runas provocar una gran explosión de magia empujando a la reina directo hacia el muro de la habitación golpeando sus alas y cabeza dejándola inconsciente por unos momentos, mientras que la científica se cubría tirándose al suelo, generando un enorme agujero en la pared donde antes había un muro, llamando rápidamente la atención de todos los changelings no sólo del castillo sino también de las patrullas exteriores quienes habían alcanzado a oír la explosión así como sentir el pequeño temblor.
Hasta que lentamente después de unos cuantos segundos la reina comenzó a despertar, volteando a ver confundida el lugar completamente en ruinas y con la pobre Lyan tendida en el suelo empezando a levantarse con algunos pedazos de escombros cubriendola, fue entonces que un pequeño grupo de changelings entró en la habitación viendo a su reina tirada en el suelo a la cual por supuesto ayudaron de inmediato.
- Mi reina!
Exclamo el general al verla, apresurandose a ayudarle empujando a otro par de guardias, poniendo una de sus manos detrás de su cabeza mientras la otra la llevaba hacia su pecho, distrayendose un poco al ver el prominente escote de la reina, pudiendo ver casi en su totalidad sus gigantescos senos al estar desde esa altura, no obstante su gusto le duró poco pues con un leve gruñido la reina changeling apartó su mano y por cuenta propia comenzó a levantarse soltando algunos quejidos culpa del fuerte golpe que se había dado.
- Grrrgh! Estoy bien ¡sueltame!
- Ah! S-si su alteza
Dijo este apartándose e inclinando su cabeza mientras la cambiante se ponía totalmente de pie, sacudiendo el polvo de su sencillo vestido negro ahora todo ráido y con algunas marcas de quemaduras por culpa de la explosión, dirigiendo su mirada en cuanto acabo al enorme cráter que había dejado la explosión y más concretamente a la mesa donde había visto por última vez a esa abominación aun estando algo inquieta por la posibilidad a que hubiera logrado entrar antes de la explosión.
- Y la criatura?
Fue destruida mi señora, gracias a su increíble poder esa cosa jamás podrá volver a entrar a este reino
- Si supongo que tienes razón…
Dijo ella más confiada pero igual sin despegar la vista de aquella mesa, hasta que súbitamente giro su mirada hasta donde yacía apoyada sobre una pared la pobre Lyan quien rodeandose de un aura verde brillante fue alzada y atraída hacia la reina sacándole un pequeño grito de la impresión hasta estar justo delante de su reina la cual no se veía muy contenta.
- Tu!.. Tu intentaste matarme!
- E-espere mi reina! E-eso no es verdad, yo solo estaba tratando de ayudar a la colmena
- Grrrgh!
Con un fuerte bufido semejante al de los insectos la reina aventó a la científica contra la misma pared haciendo que esta se golpee y queje del dolor tal como se golpeó ella, asustando a todos los demás changeling presentes para luego tras eso comenzar a dirigirse a la puerta de salida, notandose que aún estaba algo aturdida por su forma de caminar aunque sin dejar expulsar esa aura imperial e intimidante, hasta que una voz demandante comenzó a exclamar al changeling de armadura roja.
- General!
- S-si señora!
Respondió este asustado dando un paso al frente.
- Quiero que inicie la producción de esas armaduras ya mismo! Los demás científicos y militares ahora pasarán a ayudarle a la fabricación de dichas armaduras, ¡Y también demandó que empiece a planificar el ataque a la gran boda de cantelot! su recompensa podrá obtenerla después de que haga eso
Dijo ella deslizando una de sus manos de manera sutil por encima de uno de sus pechos de manera provocativa, siendo más que suficiente para devolver todo el coraje y valor al viejo changeling, juntando sus piernas, poniéndose totalmente erecto en más de un sentido, para luego alzar su mano sobre su frente como todo un militar mientras exclamaba con una voz fuerte:.
- ¡Si su señora le prometo no le voy a fallar!
- Bien… ¡y en cuanto a ti!
Dijo Chrysalis nuevamente volviendo a su aura intimidante mientras miraba a la científica quien aun frotaba su cabeza por el golpe.
- ¿S-si su majestad?
Respondió ella temerosa.
- Debido a tus crímenes por intentar matarme y por tu rotundo fracaso como científica en jefe, Lyan!, a partir de hoy te degrado a barrendera en jefe.. Tu labor será procurar que cada habitación, cada pasillo y cada rincón del castillo esté limpio y empezarás limpiando este desastre que provocaste ahora mismo!
- S-si su majestad
- Bien! Ahora me retiro ya cada uno sabe lo que tiene que hacer
- Si majestad!
Exclamaron todos al unísono de forma obediente ganándose una mirada de desprecio de su reina para después abandonar el lugar poniendo su mano en su cabeza por culpa del golpe y siendo seguida enseguida por el resto de changelings dejando a la ex científica en completamente sola no sin antes ser el mismo general quien le pasase la escoba y el recogedor con una sonrisa burlona antes de salir, haciendo suspirar con gran pesadez a la changeling una vez estuvo sola, agachandose y comenzando a levantar los escombros del lugar.
- ¡Babosas! ¡¿Como fue que todo pudo acabar así?! Si tan solo ¡¡argh!!
Exclamo ella molesta cerrando sus ojos y meneando la escoba por el piso de forma furiosa levantando una gran nube de polvo, esperando unos cuantos minutos antes de calmarse, dejando que la nube que ella misma había provocado se disipara para entonces comenzar a inhalar aire profundamente, abriendo sus ojos sólo para ver toda la destrucción y caos que su experimento había causado.
- No, está bien, se que debería sentirme molesta, pero… creo que equestria estará mucho mejor sin ningún tipo de invocación tan terrorífica y extraña como lo era esa cosa
Pensó ella en voz alta, recordando como se veía aquella cosa causándole escalofríos, acercándose a la pared donde había dejado el recogedor, comenzando a a barrer con una sonrisa optimista todos los escombros y polvo que estaban regados por el suelo, para posteriormente tirarlo afuera por el gran agujero que se había creado en la pared.
- Bien ya acabe, ahora solo debo limpiar la sala del trono y…
Antes de que pudiera acabar de decir la oración, de pronto la cambiante pudo escuchar un extraño sonido húmedo y viscoso provenir de una esquina de la habitación, logrando asustarla un poco, volteando rápidamente hacia donde le pareció haber escuchado aquel ruido, sin embargo en aquel rincón donde le pareció haber oído algo no encontró nada más que un charco negro que se extendía por algún tipo de rastro del mismo color, aunque eso sólo logró extrañarla más.
- (Huh? Juraría qué ya había limpiado ahí)
Pensó, acercándose a dicho charco para inspeccionarlo deslizando uno de sus dedos por el suelo para observarlo más de cerca, siendo una especie de slime pegajoso de color azabache el cual se aderia a su dedo como si tuviera vida propia, hasta que de repente oía de nuevo aquel extraño sonido, logrando alertarla poniéndose de pie mientras sostenía la escoba con ambas manos apretandola fuertemente, dirigiendo su mirada está vez a aquel rastro de color oscuro que se marcaba por el suelo, comenzando a seguir aquel camino con temerosos pasos guiando a la cambiante hasta la entrada de la habitación donde finalmente pudo ver una especie de babosa o pulpo de color negro justo enfrente de la puerta intentando empujarla débilmente sin éxito, extrañando aún más a la ex científica quien nunca había visto criatura similar, olvidándose por completo que estaba en un potencial peligro y que por lo tanto debía guardar silencio.
- ¿Qué… es eso?
Pensó ella en voz alta, comenzando a aproximarse lentamente, sin embargo al girarse esta pudo ver con terror la verdadera cara de esa criatura, observando al girarse los grandes ojos rojos de lo que sería la cabeza cercenada de aquella cosa que había visto del portal la cual apenas verla rugió de manera bestial contra la changeling, empezando a correr rápidamente hacia ella usando sus tentáculos como patas teniendo su cabeza del revés, haciendo retroceder a la changeling totalmente asustada hasta chocar contra una de las mesas quedando acorralada, mirando como al estar lo suficientemente cerca aquella criatura se lanzó sobre de ella extendiendo sus tentáculos mientras gritaba de manera horrible viéndose aún más amenazante hasta que súbitamente fue golpeada por una fugaz escoba quedando aplastada en el suelo cual vil insecto, siendo la misma escoba que la ex científica había usado y que había invocado con su cuerno para defenderse comenzando a dar una ráfaga de rápidos y desesperados escobasos en contra de la criatura.
- Iugh! Iugh! Iugh! Iugh! Que asco!
Exclamo Lyan cerrando sus ojos, quién con cada palabra que salía de su boca, aplastaba la cabeza de la criatura con la escoba reduciendola a una mera plasta de sangre, tentáculos y baba negra, parando de pegarle solo cuando abrió sus ojos de vuelta, mirando la grotesca plasta de masa negra, agitandola un poco con la escoba para cerciorarse que efectivamente ya no se movía, pudiendo respirar aliviada al fin, sentándose sobre una de las mesas restantes, observando aquella plasta negra con rojo en el suelo quedándose pensativa por unos segundos.
- (menuda cosa, ¡casi hace que me de un infarto!... Y pensar que pueda existir algo así rondando por ahí en alguna parte del universo…)
Pensó, doblando un poco sus piernas y abrazando estás, mirando como sobre sus muslos habían algunas gotas de manchas rojas y al darse cuenta esta noto como sus ropas se habían manchado un poco de sangre al haber aplastado esa cosa con la escoba, quedándose en shock por unos segundos, pues nunca antes había visto la sangre, mucho menos asesinar a una criatura ni siquiera a una pequeña como los insectos pues eran casi sus hermanos y pensar en ese hecho la hacía enfermar de una manera terrible, poniéndose pálida y teniendo que retener las ganas de vomitar aunque por más que lo intento simplemente no lo pudo soportar y terminó vaciando su estómago.
- Blagh!...O-oh por Celestia… como fue que!
Exclamo ella desesperada, mirando al piso perdida hasta dirigir su mirada nuevamente a aquella plasta negra con rojo que permanecía ahí, frunciendo el ceño y tomando la escoba junto con el recogedor para recogerlo dejando atrás
uno de sus amenazantes ojos carmesí, llevándolo con cuidado afuera a donde estaba aquel inmenso agujero sobre la pared, mirando a esa cosa con suerte por última vez.
- No se que seas, ni de donde vengas pero… si realmente eras tan malvado, aun si podías derrotar a nuestros enemigos, si siendo algo tan chico puedes crear tanto daño, entonces equestria no necesita a alguien como tu.
Dijo ella dejando caer los restos de aquella criatura al acantilado, mirando desde el muro como este empezaba a caer por los incontables pisos del castillo, perdiéndose de su vista y aterrizando en el hediondo pantano que rodeaba el castillo donde rápidamente se hundía dejando a la vista de la tierra nada más que su amenazante ojo carmesí, quien antes de hundirse por completo se abrió para observar el oscurecido sol por la gran cantidad de nubes que lo rodeaban, quedándose maravillado por su belleza y soltando de su inexistente boca un pensamiento audible solo para él, un débil susurro que nadie oiría y aunque alguien lo escuchara nadie entendería, pero que sin embargo lo significaba todo para el.
- L-I-B-R-E
