Todas las personas somos capaces de definir una personalidad en base a como actuamos y tomamos decisiones. Algunos son impulsivos y suelen improvisar frente a las situaciones diarias, salgan bien librados o no, así como otros piensan más en cómo actuar para escoger cual serían de las mejores opciones. Algunos se mueven por sus sentimientos y otros más por su lógica. Tantos son los factores que nos define que llega a ser sumamente complicado explicar.
A pesar de lo antes dicho, hay ocasiones donde no actuamos como normalmente lo acostumbramos y nos termina sorprendiendo. Nos terminamos preguntando «¿Yo hice eso?» y se podría decir que no siempre somos nosotros mismos cuando respondemos, un poco extraño, ¿no?
Si bien sí es parte nuestra, no estamos conscientes de su existencia o, mejor dicho, no queremos notarla. Si es que somos impulsivos estás pequeñas voces internas nos detienen y si pensamos demasiado nos lanzan.
En muchos lugares al rededor del mundo se tiene la creencia que existe el bien y el mal, que están continuamente en batalla.
Ya sea llamado ying y yang, dios y satanás o por los miles de nombres que el hombre le ha dado a lo largo de la historia, la esencia es la misma.
Muchos creen fielmente en ellos, otros que solo son mitos o le son indiferentes, pero de algo que estamos seguros es que este fenómeno es real, más allá del misticismo o de la ciencia.
Aunque, ¿quieren saber un secreto? Yo les puedo asegurar que son verdaderos. Estos supuestos ángeles y demonios que nos susurran que camino tomar, son reales. Todos los tenemos y gobernamos de alguna manera.
Ejemplos hay millones como personas en el mundo, pero sin duda alguna es el caso de Ishigami Senku el que resalta sobre la mayoría.
No me malentiendan, el joven científico de veintisiete años era una buena persona—la mayoría del tiempo—. Era la relación que llevaban su bien y mal o, mejor dicho, sus sentimientos y lógica lo que resaltaba y llamaba la atención.
Su lógica excepcional funcionaba a la perfección en su desempeño como ingeniero en JAXA y aunque su lado sentimental sea pobre, no era ningún soberbio o egoísta como otras personas a su alrededor. Su poco interés en los demás terminaba siendo sorprendentemente beneficioso pues su demonio y su ángel vivían en una armonía inusual.
Su personalidad creativa producía proyecto tras proyecto. Esta sobresalía por su seguridad al hablar de sus trabajos, así como también por su hasta huraña actitud con los medios, por ende, escándalos relacionados a él ni existían. Su nulo interés romántico o las relaciones sociales en general— que no sean para trabajo o que le contribuya en algo— destacaba, sobre todo. Claro, tenía amigos y unos muy buenos, pero su grupo reducido parecía querer quedarse así. Pero, fuera de eso, todo era normal.
No fue hasta que Hizashi Kohaku apareció en su vida que la verdadera pelea inició.
Una donde su ángel quería tomar el mando por primera vez.
...
Senku la conoció en un viaje cerca de Hakone hace cuatro años. Se encontraba junto a un grupo de investigación en busca de muestras de las minas y del suelo volcánico, meses antes de trabajar en JAXA.
Luego de una semana con su equipo, una mañana simplemente decidió adentrarse al bosque un poco más de lo usual a explorar por cuenta propia, cuando el sonido de la madera romperse lo tomó por sorpresa. Un estruendo resonó entre los árboles segundos después, siguiéndole un ligero temblor.
Con el corazón en la boca, corrió con sus escasas fuerzas al origen del fuerte ruido. Sus ojos se abrieron en demasía cuando vio a una joven rubia siendo aplastada por el pesado tronco de un árbol, mirándolo sin caber en su impresión.
Su ángel y demonio supieron desde ese instante que Kohaku sería una gran fuente de problemas para Senku.
—¿Son todas las cajas?
—Las más importantes y pesadas. Gracias por ayudarme, Leona.
—¡No me llames así! — Molesta, alzó la primera caja que vio y lo miró con las cejas juntándose.
—Sí, sí. — Hurgó en su oreja con desinterés. Tomó una y la levantó con dificultad, temblándole las piernas. —Quiero terminar la mudanza de mi laboratorio de una vez, vamos.
La escena era vista por las contrapartes de la personalidad del albino. Su ángel, con expresión de tranquilidad, viendo a su amiga y su demonio, con una sonrisa de satisfacción por haberla molestado.
Apenas salió del asombro, Senku fue a ayudarla sin pensarlo, impulsado por su solidaridad. Le preguntó sobre su estado, buscando en su mochila los instrumentos que podrían servirle para salvarla. Ella, consiguiendo dirigirle la palabra, le afirmó que estaba bien.
Estaban demasiado lejos de su campamento como para buscar ayuda. Así que tenía que hacer algo por su cuenta.
Le tomó toda la mañana, pero logró sacarla de ahí con su ingenio. Construyó un sistema de poleas lo suficientemente capaz de soportar el peso del tronco y la liberó.
—Wow...—Suspiró, su respiración por fin se reguló luego de horas estando presionada— Mi nombre es Kohaku y creo que me he enamorado de ti...
El demonio se encrespó al escucharla, con una cara de completo asco.
—Parece que acabas de decir algo realmente agobiante...
Kohaku tuvo que aclararle que no se refería a amor romántico, cosa que alivió a su lado lógico, sino a que le impresionó su rápido actuar.
Le explicó cómo llegó a esa situación. Era una oficial de policía especializada en defensa cuerpo a cuerpo, se encontraba entrenando y golpeó con un poco demasiado de fuerza un árbol viejo, este se quebró y le cayó encima.
—¿Y qué hace una oficial de policía en medio del bosque entrenando tan temprano?
—Ja, soy de Tokyo. Viaje a Hakone por trabajo. Estoy a cargo de la seguridad de un proyecto de investigación para recoger muestras de los volcanes o algo así. —Arregló su cola alocada con una sonrisa despreocupada, como si nada le hubiera pasado. —Mi cuñado trabaja ahí.
—...Yo trabajo ahí.
—¡¿En serio?!
Kohaku contó de su cuñado, Chrome, el mismo que ejercía como geólogo en el proyecto y un buen amigo suyo.
—Que pequeño es el mundo...— Pensaron al mismo tiempo.
Y así iniciaron esa extraña amistad.
El ruido en seco resonó en las paredes blancas del nuevo laboratorio en casa de Senku. Kohaku se enderezó, dejando una nueva caja junto a las demás.
El sudor bajaba por su frente. El intenso calor de esa tarde de verano era realmente sofocante, aunque las ventanas estuvieran abiertas de par en par.
Senku entró segundos después, topándose con la figura de ella secándose las gotitas de sudor con el dorso de su mano. Viéndola en silencio por unos instantes.
Con su ángel completamente idiotizado.
Su flequillo desordenado se pegaba por los bordes a su frente. Sus mejillas rosadas y su respiración levemente pesada lo hipnotizaron. La luz del sol la iluminaba directamente, haciendo parecer sus cabellos finos hilos de oro de los brillantes que se veían o sus ojos azules que no los miraban, aún más claros y cautivadores de lo normal.
Tan atractiva y atrayente como siempre, pensó el ángel. Abrió la boca, dudosa, queriendo hablar...
Cuando el demonio lo empujó lo más lejos posible de Senku.
—¡Deja de pensar en estupideces! —Le gritó. — ¡Senku, ve a buscar las cajas que quedan! ¡Es tonto seguir mirándola! ¡Estamos ocupados!
El albino se giró en sus pies y le hizo caso sin más.
El demonio, sin dejar su ceño fruncido, pero sonriendo con superioridad al ver que otra vez siguió su palabra, se dirigió a su contraparte.
—Senku ni en diez mil millones de años le haría caso a algo tan ridículo como el romance. No mientras yo esté a cargo.
Porque sí, el ángel estaba perdidamente enamorado de ella.
Lo supo desde esa noche, su último día en Hakone.
La estadía de ellos duraría un mes. Se volvieron más y más cercanos mientras avanzaba el tiempo entre conversación y ratos juntos, sin mencionar que en ocasiones Kohaku los ayudaba en trabajos difíciles de fuerza y precisión, como el romper piedras sin dañarlas por completo. Sin darse cuenta los tres, Chrome, Kohaku y Senku, ya habían formado un pequeño grupo.
Cumplido el mes, todo el equipo de investigación decidió organizar una pequeña reunión en el hotel antes de regresar a Tokyo. Senku, por supuesto, no quiso quedarse mucho tiempo, por eso en medio de la celebración y cuando la mayoría ya estaba quedándose dormida por el alcohol, se fue a su habitación.
Sin prever que su amiga, la Leona, y Chrome lo seguirían con las botellas sobrantes en mano.
Lo interceptaron en el pasillo y le sonrieron con las mejillas rojas de tanto beber. Suspiró y sabiendo que no tenía opción, los dejó entrar.
Hablaron durante unas buenas horas de banalidades o del trabajo. Cuando el reloj marco las tres de la madrugada Chrome ya estaba durmiendo en el piso de madera de lo borracho que estaba, mientras que Kohaku y él estaban conversando en su pequeño balcón, bajo la oscuridad de la noche.
Fue en ese momento y producto al alcohol que Kohaku pudo abrirse a él por primera vez en todo ese tiempo.
—Mi hermana Ruri...— Miró la copita de sake a medio tomar entre sus dedos. La mirada rojiza estaba atenta a sus palabras. —Tiene una enfermedad muy rara que aún no se puede curar. La tiene desde que era pequeña. Ja, puede ser muy problemática...—Rio vacía, tomándose todo de una sola vez. — Chrome y yo siempre la hemos cuidado. Nos prometimos encontrar una forma de salvarla y no pensamos rendirnos. —Presionó el vidrio fuertemente, transmitiendo convicción pura en sus ojos. — El tratamiento que lleva la está ayudando, sí, pero no es suficiente. Aun así...— Fue relajándose y suspiró. Alzó la mirada al cielo repleto de estrellas, llena de esperanza. — Aun así, estoy segura que la ciencia podrá avanzar hasta que encuentren algo. Hemos escuchado sobre un tratamiento experimental que puede funcionar y tengo una esperanza, ¿sabes? — Rio y volteando a verlo sonriente, dijo. — Sé que la ciencia podrá hacerlo, una cura. Sé que algún día con ayuda de gente como tú, Senku, podrán salvar a mi hermana. Yo lo sé.
Su ángel no podía sentirse más que conmovido. Hipnotizado. La firmeza con la que habló llegó más a fondo de lo que pudo pensar.
Senku solo cerró los ojos y soltó una risita.
—Claro que pasará —Dijo por fin — La ciencia siempre avanza, por todos y para todos. Tu hermana se salvará, tenlo asegurado. — Le regresó la mirada por unos segundos ante de desviarla, tratando de ignorar el rápido latir de su corazón.
Fue en esa noche solitaria para ambos que el ángel cayó sobre sus propios sentimientos. Y, quizás por el alcohol en Senku, que su demonio no pudo detenerlo. Simplemente le tapó la boca, débil, para que sus ideas no salgan de él.
Pero dejándole sentir.
—Por supuesto que sé que no es momento para una relación. —Señaló molesto el ángel, viendo triste la puerta donde segundos antes salió el albino. — Pero por lo menos deberías aceptar su gusto por ella. Llevas cuatro años negándolo y obligándome a no decírselo. — Dijo cansado. — Además, algo me dice que Kohaku siente lo mismo...
—Pues ese «algo» es ilógico. —Le gruñó con los brazos cruzados. — ¡Todo lo que dices es ilógico! Es imposible que a Senku le guste ella. — Dio un paso hacia el ángel. — Es imposible que a Senku le guste alguien. — Y se hizo más grande. — ¡No hay nada entre ellos!
—Míralo por ti mismo entonces. — Respondió burlón, señaló con la cabeza a su costado. Senku había vuelto con dos botellas de agua fría en sus manos, lanzándole una a la rubia con una sonrisa.
El demonio podía sentir su ceja temblar.
...
Había una reunión en la casa de los Hizashi. Chrome y Ruri habían anunciado a sus amigos la espera de su primer hijo, así como también la conmemoración por un año de que Ruri esté completamente sana.
En lo que Kohaku abrazaba emocionada a Ruri por lo contenta que le puso la noticia que iba a ser tía, Senku hablaba con Chrome al otro lado de la sala de estar.
El ángel tenía el control en ese momento. El ambiente tranquilo y ameno hacía que Senku este más a su disposición. Mientras que el demonio veía aburrido todo a su alrededor.
Senku se rio levemente de Chrome en medio de su conversación, confundiéndolo.
—¿De qué te ríes?
—Nada, solo que me parece divertido que seas oficialmente el segundo de nuestros amigos en formar una familia. —Soltó sin más. —Tengo que admitir que esperaba que te demoraras más con lo infantil que puedes llegar a ser. —Alzó los hombros.
—¡Oye! No soy infantil. Solo... Mmm...— Pareció querer reprocharle. —Solo...— No lo consiguió. —Je, sé que no podría imaginarte a ti en mi situación. Casado y esperando hijos. — Y le cambió la conversación.
Eso tomó por sorpresa tanto al ángel como al demonio.
Mientras que el ángel se detuvo en su nube unos buenos segundos pensando inconscientemente sobre eso, el demonio decidió actuar.
—Sí, no podría imaginarme a mí mismo quedándome con alguien por toda la vida. — Dijo desinteresado Senku influenciado por su parte lógica. Aun así, el ángel movió levemente su cabeza para que sus ojos cayeran directamente en Kohaku. Senku sin comprender la razón.
Tsukasa, quien estaba al costado de ambos viendo su teléfono, tosió un apenas audible «mentiroso» que pasó perfectamente desapercibido por los científicos.
Porque en el fondo todos sabían lo que Senku sentía por la rubia, salvó ellos mismos —y Chrome—.
...
La pequeña cena siguió hasta tarde. Aproximadamente a las diez de la noche ya todos se estaban despidiendo de la pareja para regresar a sus casas.
—Senku, ¿Podrías llevarme? Es que como vinimos juntos dejé mi moto en la estación policial. — Preguntó Kohaku acercándose a él. Vivían relativamente cerca y como ella había terminado su turno a una hora parecida a la que Senku iría a casa de Ruri, decidieron ir juntos. Por pura comodidad, claro.
—Está bien.
Luego de pasar un rato más esperando que Kohaku se separe de su hermana, se despidieron y aunque al demonio no le gustara para nada la mirada sugerente que les dirigió Gen, simplemente se fueron.
De camino a casa ella no dejaba de sonreír. Movía ligeramente los pies cual niña emocionada pensando en su futuro sobrino o sobrina en el asiento del copiloto. Por ratos soltaba comentarios llenos de entusiasmos e ilusión. Senku solo sonreía de lado mientras la escuchaba en silencio, sin perder la atención por completo del camino. El ángel estaba justo como él.
—Ahhh, en algún momento también me gustaría tener hijos.— Suspiró ilusionada más para sí misma. —Siempre me han gustado los niños.
—Jajaja, ya me imagino. Una leona protectora con sus crías. — Dijo Senku con todas las ganas de molestarla.
—¡No me llames así y mucho menos llames «crías» a mis imaginarios hijos! — Gritó. Si no fuera por su escuálido cuerpo y porque él era quien manejaba, ya lo hubiera golpeado.
Una risita salió del demonio por lo divertido que le parecía verla enfadada por sus comentarios. El ángel lo vio de reojo, alzando una ceja.
Cuando el ángel notó la casa de la rubia a lo lejos sus ánimos bajaron levemente. Ya se tendrían que separar.
Pero buscaría la forma de quedarse.
—¡Senku! Dile algo para que- ¡¿Mgh?!
—¡Ni se te ocurra!— El demonio rápidamente le tapó la boca con fuerza. Lo alejó lo máximo del albino. Aun cuando forcejeaba no lo iba a liberar.
Un casi inentendible «¡Suéltame!» sonó molesto.
Mientras ellos discutían, Senku estaba contrariado estacionando el auto justo en frente, metido en sus pensamientos.
—¡Cierto!—La voz de Kohaku lo sacó de su ensoñación. — Hay un problema con mi aire acondicionado. No ha estado funcionando bien estos días y me muero de calor. — Lamentó su suerte —¿Me ayudas a arreglarlo? No creo que te tome mucho.
¡Esa era su oportunidad!
Mordió sin piedad la mano de su contraparte, liberándose.
—¡Dile qué sí!
—Sí — Respondió Senku sin pensar. Hasta sorprendiéndose de sí mismo por aceptar tan rápido.
—¡Bien! Gracias— Sonrió alegre Kohaku, bajando del auto para guiarlo a su casa.
—¡Maldición!— Gruñó el demonio sobándose la mano, mirando fastidiado al ángel, quien seguía feliz a Kohaku adentro junto a Senku.
Ella los guio al sistema central del aire acondicionado y le explicó lo que había pasado estos últimos días. Senku lo examinó y por sus descripciones pudo sacar una respuesta probablemente.
—No es nada grave. Pásame una caja de herramientas y lo arreglo.
Mientras ellos conversaban en lo que solucionaban la falla, se iniciaba una acalorada discusión.
—¿Por qué dijiste que sí? ¡Tenemos trabajo mañana!— Le recriminó el demonio, con las cejas a nada de fusionarse, avanzando hacía el ángel.
—¡Por qué es una buena oportunidad de pasarla juntos!— También avanzó a su encuentro, sin miedo a enfrentarlo.
—¡¿Otra vez con lo mismo?!— Estaba saliendo de sus casillas y eso ya era demasiado. Él no era de enfadarse. —¡Deja de pensar así!— Gritó más fuerte.
—¡Es la verdad que tu «lógica» no quiere ver!
Se detuvieron unos segundos, jadeando.
—¿Por qué no quieres replantear tu decisión? Tu estúpida decisión de obviar lo obvio. —Dijo el ángel más calmado, separándose levemente. No quería pelear, solo hacerlo entrar en razón, por irónico que pueda parecer.
—¡¿Por qué no TÚ replanteas tu posición?! ¡Sé tus intenciones!
—¡SOLO QUIERO LO MEJOR PARA SENKU!
—¡YO TAMBIÉN Y SÉ QUE ACEPTAR TUS ESTUPIDOS SENTIMIENTOS SOLO NOS RETRASARÍAN!
¡Ya ninguno podía tranquilizarse!
—¿Senku? —Lo llamó Kohaku al percatarse que no la escuchaba. Raro de él quedarse en sus pensamientos.
—¿Sí?
—¿Estás bien?
—Sí
—¿Me escuchaste?
—Claro.
—Mmm...
—¡ES MEJOR ESTAR SEPARADOS! SENKU, VAMONOS A CASA.
—¡ESO SERÍA PEOR! SENKU, QUÉDATE.
—Dime que estaba diciendo.— Lo desafió con los brazos cruzados. No le creía en nada. Hasta diría que estaba algo preocupada, nunca lo había visto así.
—Era algo sobre Ruri. —Adivinó.
—¿CREES QUE SENKU ES ALGUIEN TAN DEBIL COMO PARA RETRASARSE SOLO POR SUS SENTIMIENTOS?
—¡CLARO QUE NO!
—¡¿ENTONCES POR QUÉ NO LO ACEPTAS?!—Lo retó de la forma más rastrera, poniendo su lógica en su contra.
—POR QUE NO.
—¿ESA ES LA LÓGICA DE LA CUAL TAN ORGULLOSO ESTAS?— Y eso lo hirió.
—¡Bien! ¡BIEN! ¡Sí! ¡Lo acepto!— Alzó los brazos, rindiéndose. —¡Tú y tus putos sentimientos ilógicos jodiéndome el trasero desde hace cuatro años me lo han repetido cada que tienen oportunidad! ¡SÍ! ¡NOS GUSTA KOHAKU! ¡¿CONTENTO?!
—Oh...Wow...
—¡Senku!— Kohaku lo tomó de los hombros, obligándolo a mirarla. Había dejado de revisar la caja de control.
Senku parpadeó un par de veces, completamente quieto y sorprendido por todo.
En especial por sus recién aceptados sentimientos.
—¿Estás bien en serio? ¿No estás enfermo? Nunca te he visto tan distraído.
—Sí, solo...— Intentó buscarse algo. —Estaba pensando en lo que tengo que trabajar junto con Xeno para mañana.
—Entonces no hay problema, ¿verdad?
—¿De qué?
—De que me gustas
Qué
El ángel y el demonio no sabían cómo reaccionar. A Senku se le bajó la presión.
—¿Qué dijiste?— Su mandíbula temblaba cuando habló. Su corazón iba a mil por hora, sin saber si era por la emoción o por el miedo.
—¿Ves?— Lo miró aburrida.— No me estabas escuchando.
—Ah...
Los tres suspiraron del alivio. Claro, solo se lo dijo para llamar su atención. Obviamente era una mentira.
—Pero tampoco es que sea mentira.
—¿Eh?
Kohaku suspiró. Ya no tendría por qué ocultarlo, ¿verdad?
—Así cómo me escuchaste. —Le sonrió juguetona, pero tranquila. — Y no espero que respondas, solo quiero que lo sepas. Aunque pensé que ya lo sabías, creí que lo escondía mal jaja. — Sentía un peso salir de sus hombros, por fin dijo las palabras que tanto quiso desde hace mucho. — Sé que no te importa y nuestra relación no cambiaría por esto. No me corresponderás de todos modos.
Estaban estáticos.
Impulsado por la adrenalina, el ángel decidió tomar las riendas de la situación como no recordaba hacerlo. Aunque su brazo fuera detenido parcialmente por el demonio.
Dirá lo justo y necesario.
—Ja... Nunca se me había pasado la idea por la cabeza — Dijo en suspiro influenciado por su demonio orgulloso, desviando la mirada a algo que no sea los ojos azules de ella. — Aun así... —Los orbes de Kohaku brillaron por como él intentaba conducir sus palabras, notando sus intenciones. El rostro del albino, contrariado y sin encontrar las palabras correctas, le dieron la respuesta. — A mi- ¡MMMGH!
—¡HAZLO, KOHAKU!— El ángel de la rubia le gritó emocionada. Y claro que le hizo caso.
Simplemente lo tomó de las mejillas y lo besó. No necesitaba más confirmación.
Por fin la batalla entre las emociones y la lógica de Senku por Kohaku había terminado.
Bueno, no sabía que leyenda mitológica poner así que cree una propia JAJAJA aunque no sé si lo lleve bien. No sé cómo escribir (o imaginar) fantasía.
No me terminó de gustar en su totalidad algunas partes x"D espero que para ustedes este agradable^^
Esta era una idea que llevó hace tiempo teniendo, desde el año pasado para ser exactos, con el tema "Ángeles y demonios" de la Senhaku Week y con poco de inspiración de la canción "A Lonely Night" de The Weeknd.
¡Fue muy divertido escribirlo! Y espero que les haya gustado también ^^
Lo siento por la tardanza:( no logré terminar para el mismo día, intentaré nivelarme, pero que completo la week, lo hago.
¡Muchas gracias!
Día 3: Mitología AU
