Lincoln Loud no pudo evitar suspirar nuevamente, A sus 35 años de edad y con una carrera en psicología uno podría pensar que ya se había acostumbrado a todo el asunto de escuchar a la gente ser infeliz. Lo cierto es que aun le costaba mucho trabajo asimilar muchas de las cosas que había llegado a escuchar en su carrera, ciertamente ayudaba a aquellos individuos que a sus ojos y oídos no soltaban más que disparates, le gustaba ayudar a la gente después de todo, pero eso no quitaba lo incrédulo que quedaba muchas de las veces que lo hacía.
Siempre una historia nueva, diferentes actores, diferentes locaciones, diferentes guiones y diferentes circunstancias, y aun así, siempre era la misma basura. Una historia que siempre nace de la inconformidad, se desarrolla a un punto insoportablemente predecible y concluye anticlimática mente, nadie aprendió su lección, la venganza no fue dulce y por sobre todo, nunca hubo ambiciones a más, una aspiración a la mejoría tal vez, pero jamás a trascender, a querer ser más que una simple existencia.
Venganza, superioridad y autodesprecio, constantemente, sin parar, las 24 horas del día junto con todos los 365 días del año en lo que parecía ser el resto de sus vidas, se miran al espejo y creen que ven a alguien listo, alguien perspicaz, un líder nato.
Su espejo los ve devuelta y las descripciones que llegan no son prometedoras, estúpido, iluso, perdedor, conformista, don nadie, patético, pérdida de espacio y oxígeno. Todo verdades inconfortables que se ocultan a sí mismos bajo excusas emocionales, físicas y mentales.
Pero eso estaba bien, de hecho le parecía perfecto a Lincoln, la perfección no es más que una fachada para esconder lo feo, mientras más descontrolados, mientras más rotos, seria mejor, y aunque esto pudiera llegar a sonar socio patico, Lincoln lo sigue creyendo.
¿Por qué decir algo tan insensible y atroz?
A decir verdad, Lincoln era un hipócrita, él no tenía aspiraciones a más, su venganza no fue dulce ni aprendió la lección, pero si aprendió algo, aprendió sobre su fuente de felicidad. Le gustaba ayudar a las personas, en exceso.
Es por eso que por enfermizo que sonara, a él le gustaban las personas rotas, porque en ellas veía la importunidad de felicidad, por más efímera que fuera esa felicidad, aun le gustaba, lo amaba.
No todas las personas estaban rotas, en cambio parecían demasiado reforzadas, y aunque esto jamás le pareció importar a el albino, lo cierto es que prefería a las personas rotas.
Con un suspiro, Lincoln dirigió su mirada hacia el frente, Lynn estaba sentada del otro lado, chillando desconsolada del engaño de su más reciente ex-novio. Una situación bastante escandalosa, parecía que una de sus amigas de la universidad había seducido a su ahora ex-novio de formas que francamente Lincoln no terminaba de entender, todo parecía sacado de alguna tira cómica pornográfica rancia, con un protagonista tan débil de mente que solo te puedes preguntar ¿Cómo carajos logras pasar toda tu vida con una voluntad y resolución tan débil?
"Y después *HIC* me dijo que ella era una mejor amante y que-" Lynn pauso un poco, tratando de pasar saliva con la que estaba apunto de ahogarse. "Y que yo ya no era nada para el"
Ouch, si, eso le daría un golpe a cualquiera, ciertamente, si el propio Lincoln hubiera estado en sus zapatos (Tenis suponía el albino) hubiera considerado seriamente haber ido a la casa de su ex y matarla, un poco extremo, quizás, pero eso no descarta la idea.
"Y lo peor de todo es que dijo todo esto gimiendo" Lamento Lynn.
Okay eso era todo, Lincoln estaba convencido de que alguna entidad cursi e infeliz escribió esta basura a la que se atrevía a llamar universo. ¡¿Que puta mierda de plot hentai era ese!?
De nuevo, Lincoln se mostraba incrédulo, a pesar de haber escuchado historias de este tipo relativamente todo el tiempo, jamás podía evitar sorprenderse, no por que pasara en primer lugar, si no porque pasara constantemente, y siempre tuviera la misma fórmula y final aburrido, quien quiera que fuera el creador, ciertamente carecía de creatividad.
"Esta bien Lynn, ese tipo no era bueno para ti de todos modos" Lincoln la trató de reconfortar de forma un tanto incómoda, había llegado a la reunión de los Loud con la promesa de no analizarlos psicológicamente, la ultima vez todos se habían quejado de sus diagnósticos. "Seguro era dulce, te prestaba atención, te reconfortaba, cocinaba buenas comidas y se llevaba muy bien con sus diez hermana-"
Lincoln paró, trago un poco de saliva y prosiguió.
"Ahem, además de que según me habías contado era totalmente tu tipo, Nerd, alto con dientes peculiares y extrañamente familiar" Lincoln se incomodó aún más por aquello que había dicho pues cargaba con algunas implicaciones horribles.
"Sabes que mejor ya no hablemos del tema por ahora" Lincoln se apresuró a decir.
"Si ya se que es una reunión familiar es solo que me costó tanto encontrar a alguien como tu" Lynn se dijo en voz baja.
Lincoln lamentablemente la escuchó, apenado y sin saber que hacer se levantó de su asiento excusándose con traer más bebida. Una vez fuera del rango, Lincoln suspiró profundamente y pensó en aquello que escuchó.
"Esto de ser feliz ayudando a otros se siente como un complejo, casi tan real como el de Lynn"
"No lo se ciertamente me pareció obvio desde un principio, unidad fraternal mayor" Lisa habló a su lado.
Lincoln por su parte fue tomado por completa sorpresa y no pudo evitar soltar un "¿Que haces aquí Lisa?"
"Vengo a discutir de mi ruptura con mi ahora ex novia" Musito Lisa "Necesito un poco de consejo de tu parte"
"¿Oh, y cómo se llamaba tu novia Lisa?" Preguntó Lincoln, agradecido de tener algo más en lo que pensar aparte de implicaciones peligrosas.
"Se llamaba Linkhara, era alta, se teñía el pelo blanco, tenía dientes de conejo, era un poco nerd pero era soportable, ade-" Lincoln paro a la hermana más lista de la familia levantando su mano abruptamente.
"Okay para creo que se a donde va esto" Contestó el albino antes de dar un gran suspiro
Si probablemente fuera otro plot aburrido y rebuscado sobre engaños y gente buena siendo tratada como la mierda, en pocas palabras, predecible, aburrido y sin sentido, como siempre. Aun así no pudo evitar pensar en la felicidad que le traería ayudar a su hermana en algo que claramente la tenía preocupada. Si probablemente Lincoln tuviera un complejo.
"Está bien Lisa hablemos un poco sobre-" Lincoln fue interrumpido por la repentina llegada de Luan.
"Oye hermano ¿tienes tiempo para hablar de mi tonto ex-novio que me engaño de una manera bestial e inhumana que ademas tiene cierto parecido a una persona cuyo nombre empieza con L?"
El albino volvió a suspirar.
Enserio que ese imbécil se quedó sin ideas.
¡Me encantan las implicaciones horribles!
Ya enserio, buenas noches.
