Hola todos, sí, me ausenté mucho tiempo, pero ahora tengo una pierna herida y me da tiempo para escribir. Spy Family es un manga que me está gustando mucho y por eso, comencé a escribir esta historia. Seguiré escribiendo y no abandonaré esta historia que ya aviso será larga por lo menos 30 capitulos o así. Pido paciencia.
Comencemos
Capitulo 2
El sonido de tráfico afuera junto los diversos pensamientos de la gente, evitaba que Anya pudiera escuchar el pensamiento de Damian. Se mostró paciente con una sonrisa leve en sus labios. Por fin el semáforo peatonal se puso en verde, junto al número de personas avanzó hacia el otro lado de la calle. Damian no podía ver nada, los coches delante de él evitaban que pudiera ver algo. Como un acto reflejo quiso salir por la puerta, pero el seguro estaba puesto.
-Señor, ¿Todo bien?- El guardaespaldas delante de él se había percatado del movimiento- Ya sabe que no tiene permitido salir del coche. La señora fue explicita. "Como olvidarlo" Pensó Damian. Su madre, Melissa, le había permitido regresar a casa siempre que no se detuviera en el trayecto- Además este es un barrio de clase media-baja, no es seguro señor.
Muy en su interior Damian maldecía, gritaba. Se colocó en el asiento al otro lado. No la veía, había perdido su figura y su color de pelo entre la multitud. El coche comenzó a moverse, pasaron el paso de peatones y en una esquina, volvió a ver su figura trasera. El cabello lo tenía más largo casi por debajo de la cintura y se meneaba como una danza que hacía las fosas nasales de Damian respirar hondo.
-Señor, ¿le pasa algo?¿ Le llevamos al hospital?- Damian no contestaba y el guardia comenzaba a ponerse nervioso. No le gustaba realizar acciones sin ordenes de sus superiores o podría perder su trabajo. Aguardó impaciente unos leves segundos hasta que Damián volvió en sí.
-No, continuen la ruta. Quiero volver cuando antes a casa
...
La mansión Desmond, o mejor dicho, la nueva mansión. Su familia se había mudado a aquella que había pertenecido a los padres de Melissa Desmond hace décadas. Parecía todo un palacio de madera y mármol con un extenso jardín para recepciones políticas. Demetrius era el hermano de Damian Desmond, el actual ministro, joven, soltero y pacífico. Era el candidato que Ostania necesitaba. En apenas unos meses había estabilizado la economía agrícola y sus ciudadanos pasaban menos hambre.
Con prisa simuladas en sus movimientos de rodilla, Damian esperaba a que le abrieran la puerta y avanzó hacia las escaleras, las puertas se abrieron, cuatro sirvientes aguardaban las pertenencias de su joven señor: su capa, su abrigo, su cartera y su reloj. Avanzó como era su costumbre hacia sus habitaciones. Se componian de cuatro salas: salón de recibimiento / invitados, estudio, aseo privado y dormitorio. Entró directo al aseo donde una tina de plata le aguardaba con agua caliente, se quitó su ropa y se metió a la bañera. En el aseo no había un solo espejo de pie, sino al contrario, todo el techo tenía espejos que le permitían verle a él mismo. Cual arrogancia había en su cara, comenzó a reir diabólicamente, como si estuviera loco tan fuerte. Agarró los lados de la bañera con los bien abiertos. Recordaba ese momento.
-No es verdad- Se decía mientras cogía con sus manos agua y se lavaba la cara- No es verdad- Hizo lo mismo siete veces hasta que por fin volvió a poner sus manos tensas en los lados de la bañera. Miraba su reflejo en el agua de color verdoso que le impedía ver su cuerpo pero si su cara reflejada- Estas...viva- Dijo lentamente mientras una lágrima de felicidad caía por su ojos izquierdo.
Abajo, Melissa Desmond, miraba el reloj. Demetrius ya había comido y se había marchado a descansar. Ella no podía impedirlo, su hijo es el primer ministro. Pero había decidido esperar a Damian al menos para el postre nocturno. Su hijo estaba tardando demasiado.
-Vayan a ver si le ha ocurrido algo- Pidió a su ayudante Connor. Connor avanzó hacia las escaleras cuando Damián comenzó a bajar las escaleras vestido con una camisa oscura y pantalones azul marino, llevaba zapatos como siempre. La puerta del comedor se abrió.
-Siento el retraso madre. He llegado tarde por culpa de un atasco- Mencionó para evitar cuestiones que le hicieran mencionar lo acontacido aquella tarde.
-No te preocupes- Mencionó ella con una leve sonrisa mientras en sus pensamientos surgían dudas: ¿Por que se ve así? Tan calmado y estable.
Damian no rechistó ni comer las zanahorias hervidas ni la salsa miel que no soportaba. Su madre cada vez estaba más segura de que había acontecido algo. Entonces una bombilla se le encendió: ¿Un achica tal vez? Muy en su interior reía a carcajadas de ese pensamiento. Su hijo no era alguien que se enamorara, él era Damian Desmond, su hijo que cada vez se parecía más a su esposo. Y eso le daba temor.
-¿Ha ocurrido algo nuevo en la escuela?- Quería sacar más información.
-No, todo normal- Bebió de su vaso sin mostrar indiferencia.
"No ha sido en la escuela" Pensó ella tras ver que el brillo de sus ojos se había vuelto apagar. Intentó cambiar de tema- Ya estoy organizando tu próximo cumpleaños cariño, será en el yate de la familia. Comenzaré los preparativos ya.
-Esta bien- No le dio importancia, su cumpleaños era en dos meses y era normal empezar a planificar- He terminado. Nos vemos mañana.
Y con ese comentario, salió acorde a la costumbre hacia su habitación, dejando a su madre más intrigada. Arriba en su dormitorio, Damian Desmond escribia en su portatil sin para el nombre de Anya, como si fuera un mantra. Hasta que no tocaron la puerta, él no dejó de escribir. Con rapidez borro el contenido y permitió entrar al invitado. Se mostró sorprendido cuando su hermano Demetrius se encontraba allí con una bata de dormir y pijama de saten negro.
-¿Qué ocurre?- Preguntó Damian poniéndose de pie y recto.
- No te pongas tan tenso Damian- Demetrius avanzó hacia el sillón delante de la mesa de Damian. No se sentó- Solo venía a informarte que en dos semanas, hay un baile de disfraces en el Real Casino y puedes llevar un acompañante- Dijo con una sonrisa burlona. Damián entrecerró los ojos, no le gustaba ese comentario- ¿Como se llamaban? ¿Emilie y Ewen cierto? Solo uno podría ir contigo
Su hermano intentaba burlarse de él. Sí como lo están leyendo, su hermano Demetrius era un bromista. Era algo que ni los periodicos ni las revistas sabían: A Demetrius Desmond le encantaba meterse con su hermano pequeño.
Pero no se equivoquen, no era por crueldad, ni malas intenciones. Demetrius Desmond amaba a su hermano... y odiaba a su padre fallecido. Intentó todo lo posible alejar a su hermano pequeño de los delitos y las atrocidades que su padre había permitido. Y a veces incluso, sospechó de su madre Melissa e incluso aun lo sospechaba. Su apellido tan noble estaba manchado.
-Como sea, puedes llevar a quien quieras- Sacó dos invitaciones y la dejó en la mesa de Damian, quien se mantenía firme, no se dejaría tocar las narices. Demetrius salió y Damian cogió las invitaciones guardándolas en el cajón de sus escritorio. Al cerrar el cajón, aguardó un momento tenso en medio del silencio, su cerebro se encontraba maquinando un plan.
En cuanto dejó de planificar en su mente, se volvió a sentar, activó el modo incognito de su buscador y fue a buscar un objeto que necesitaría. Impresiones Win le permitia comprar un mapa de la ciudad. Le costó muy poco y consiguió que se lo entregaran en 24 horas.
Eran sus primeros pasos hacia ella y ya no había vuelta atrás...
...
Lejos de la mansión Desmond, en medio de la zona media baja de la ciudad, había diversas familias que comian y reían. La joven Anya ya se encontraba con el pijama puesto tras realizar una serie de ejercicios. Estaba apoyada en la pared, sentada en su cama, mientras ojeaba uno de sus libros favoritos. Con orgullo, entre las hojas sacó una fotografía. En ella salía con 6 años, con su familia: Su padre, madre y perro.
-Estarás orgulloso de mi, papa, te lo prometo- Dijo a la nada como si esperara que él pudiera escucharla.
Espero que les haya gustado, el tercer capitulo estará dentro de poco, un saludote.
