Hola, buenos días, ya estamos aquí con un nuevo capitulo de Amor eterno. Agradezco los reviews me inspiran para escribir. En el episodio anterior Damian se quedó dormido en la limusina, fue despertado por su guardaespaldas antes de llegar a la puerta del instituto. Becky se confesó a Anya de que salía con Emilie, pero en realidad, me equivoqué y voy a cambiarlo. Seguimos.
Capítulo 4
-¿No vendrá Damian hoy a almorzar?- Preguntó Rose a los demás integrantes al notar que no llegaba y ya había hecho medio tiempo.
-Emilie tampoco se encuentra, es bastante raro- Respondió Edmond con duda con la taza de té en su mano.
Confesaron a teorizar donde se encontraban, pero ninguno acertó. Damián se encontraba en el salón de clases con Emilie, ambos solos.
-¿Por qué tenemos que tomar algo de la máquina Damián-sama?- Preguntó tras mucho tiempo esperando en sus asientos, casi faltaba poco para el final del almuerzo
-Tu solo escúchame- La seriedad de Damián dio escalofríos a Emilie. Él solía ser serio y con los ojos vacíos de esperanza. Pero esa mañana, Damián tenía una mirada nueva. Una mirada que no veía en el desde hace muchísimos años- Ayer pasó algo.
-¿Qué ha pasado?- Ahora la curiosidad lo estaba matando. Damián se levantó de la silla y caminó hacia la ventana. Emilie solo podía ver en el leve reflejo una sonrisa arrogante. Su joven señor había vuelto y miraba sin problemas el cerezo del patio.
-Anya Forger esta viva- Exclamó con las manos hacia atrás.
-¿Que?- El qué fue tan largo que molestó los oídos de Damián- Damián-sama, esto es una locura, otra vez ella.
-¡Siempre será ella! ¡La he visto!- Gritó Damián enfadado, asustó a Emilie.
-Damián-sama, lo siento, no quería ofenderle- Dijo Emilie inclinando el cuerpo noventa grados. Era una disculpa sincera.
-Necesito tu ayuda, tienes contacto con detectives privados por tu familia.
-Asi es señor - Confirmo.
-Necesito a dos detectives privados. Necesito que te encargues de ello, sobre el pago no importará, los quiero en videollamada esta tarde en mi casa.
-¿Y sus clases?
-Me las saltaré-
-¡Su madre sospechará!
-Ella no me da miedo, ya no.
Emilie comenzó a comer su trozo de sandwich con ansiedad, faltaba un minuto para el fin del descanso. Damián miraba el cerezo en flor, recordando el momento en el que la vio. La campana sonó y volvió a su asiento, cogió el sandwich que había comprado y le dio dos mordiscos antes de guardarlo debajo de su mesa. Ewen se sorprendió de verlos ya en clase.
-¿No habéis ido a la cafetería?
-Lo sabrías si no te hubieras adelantado primero.
-Hoy había un menú limitado, tenía que conseguirlo- Se disculpo Ewen con nerviosismo.
-Como sea, no hemos ido, nos hemos quedado aquí.
Rose se asomó por la puerta, sonrió levemente y Damián no se encontraba enfermo. Por miedo a que se diera cuenta de que ella estaba ahí, volvió a su clase con rapidez. Becky entraba tranquila cuando notó de repente, una pesadez en su estómago. Pensó que de nuevo la comida le había sentado mal, pero era la mirada furtiva de Damian de lado lo que estaba sintiendo.
Las clases continuaron con normalidad. En la tarde, había clase de inglés avanzado y los imperiales tenían clases particulares. Arinesio, quien junto a Emilie, Anneth y Damián daban esa clase. Tanto Anneth como Arinesio se mostraron sorprendidos cuando al pasar lista, Damián no estaba.
-Se encontraba mal y ha vuelto a casa temprano- Excusó Emilie, pero Anneth, que subía sus lentes, vio que él mentía. Y a ella le encantaban los misterios.
En la limusina de Damián, todos los presentes menos él estaban preocupados. Su joven señor nunca se iba tan temprano de la escuela. En la mansión Desmond todo el personal corría de un lado a otro. Nerviosos aguardaron el regreso del joven señor. En cuanto llegaron, el guardaespaldas abrió la puerta y Damián salió. Las puertas se abrieron y dejó los cuatro objetos como ayer. Caminó hacia su habitación y cerró la puerta. Vio que había un paquete en la mesa de su escritorio, abrió y sacó el mapa. Cogió el cuadro que había colgado en la pared y lo cambio por el mapa.
Con un rotulador comenzó a buscar el lugar exacto donde vio a Anya, puso una X. Miró alrededor, había varios barrios donde ella podría encontrarse. Señaló los institutos más cercanos. Comenzó a buscar esas escuelas en modo incognito, había 7 escuelas en total.
Abajo, al margen de Damian, Melissa Desmond había organizado una fiesta de té con sus amigas cuando de repente un sirviente le dijo algo al oído.
-Disculpen ahora vuelvo.
Con elegancia caminó hacia el cuarto de su hijo. Dio dos golpes y no obtuvo respuesta. Abrió la puerta y vio que todo estaba igual. La puerta de su estudio estaba cerrada.
-¿Damián?- Preguntó tocando la puerta.
-¿Qué necesitas?- Preguntó Damián a través de la puerta. Melissa intentó abrir la puerta pero estaba cerrada.
-¿Pusiste el pestillo? ¿Cómo es que volviste de la escuela tan temprano?
-Estoy cansado, apenas dormí anoche.
Ella sabía gracias a los mensajes que recibía del móvil que su hijo se había dormido en el trayecto a la escuela. Confió que él fuera sincero.
-Bueno descansa y quita ese pestillo, no sea que te duermas y no podamos despertarte.
No recibió respuesta. Melissa volvió al jardín pensando que su hijo era igual a ella a veces. No sabía si sentir orgullo o no de él ya que cuando se hacen mayores, los hombres se vuelven hostiles.
Damián avanzó hacia el mapa y lo dobló. No podía tenerlo en casa, tendría que utilizarlo en la escuela. Siempre tenía 10 minutos de la tarde libre entre clases. Tendría que ponerlo en su mochila mañana y lo dejó en el cajón. Quitó el pestillo y se dirigió al baño, necesitaba asearse y estudiar. Dimitrius Desmond se enteró más tarde que Damian había vuelto del colegio antes, en la cena intentó sonsacar la verdad.
-¿Estás enfermo?
-Solo estoy cansado, anoche no dormí bien.
-Eso es raro por tu parte- Especificó Demetrius, comenzó a sospechar.
-¿Nunca has tenido una noche en vela, ministro?- Preguntó con cansacio. Melissa dejó de comer sorprendida. Su hijo intentaba ser gracioso. Demetrius no se lo tomó tan bien.
-No lo voy a negar, sí he tenido malas noches.
-Como sea, terminé de comer. Me retiro.
Mientras se retiraba a su habitación, abajo, Melissa preguntó a Demetrius: ¿Debería llamar a un doctor?
-No lo creo, no será nada malo.
-De acuerdo.
En los pensamientos de Demetrius solo había risas. Su hermano pequeño por fin se había enamorado. Noches en vela, solo había una razón: Por fin su hermano era un hombre.
En la noche, Damián había podido encontrar por fin la escuela de Anya, la preparatoria del Oeste Han Tae de la ciudad. El uniforme de la escuela era idéntico al que ella llevaba. Después recibió mensaje de Emilie, por fin le había dado el número de teléfono del detective.
- Necesito que encuentres a Anya Forger, va a la preparatoria del Oeste Han Tae. Tiene el pelo rosado. Necesito saberlo todo, donde vive, con quien va, como le va en la preparatoria, sus amigos y qué hace en cada momento.
-No será barato, joven.
-Le pagaré todo lo necesario, sin problemas.
-Le mantendré informado- Y colgó.
Sus fosas nasales respiraron hondo, por fin se sentía aliviado. Se dispuso a dormir, por fin se sentía tranquilo.
