-¡Anya sal de ahí!- Gritó Loid en medio del fuego lanzando una botella de alcohol de en medio.

-¡Papi!- Gritó Anya llorando al ver a Loid ser atacado por las llamas mientras intentaba protegerla de unos subordinados del malvado señor Desmond. Del cielo, una figura rompio el techo de cristal. Era Yor agarrada a una cuerda.

-¡Yor sacala de aquí!- Con un movimiento rápido, Loid había arrinconado al subordinado de negro y lanzado a Anya al aire- ¡Iros!

-Pero- Quería decir Yor.

-¡Ahora!-Gritó Loid lanzando los cuerpos a las llamas que casi había llegado a todo el lugar. Desmond se le había caido un trozo de hierro a la pierna y gritaba de dolor.

-¡Papi! - Gritaba Anya mientras la cuerda las llevaba lejos de allí, viendo como una explosión en sala confirmaba que no volvería a ver a su padre.

Había vuelto a pasar, había soñado con su padre de nuevo, aquel día que fue secuestrada, llevada ante el escondite de Desmond donde realizaba sus armas especiales para la guerra. El como aquel hombre cruel la había maniatado para atraer a sus padres para acabar con ellos. Las lágrimas caían y ella intentaba quitarlas. Encendió la luz de su cuarto y cogió los auriculares. Escuchó una suave música de piano que la relajaba y evitaba escuchar los pensamientos de sus vecinos.

Al poco tiempo se volvió a quedar dormida y la alarma de su móvil la despertó. Corrió a por el desayuno.

-¡Mami has vuelto ! ¿Qué tal la misión?- Preguntó libremente Anya.

-Pues la cumpli, ¿ que crees? No era nada díficil, me esforcé muy poco- Yor se encontraba sirviendo el desayuno favorito de Anya. Pensaba en el tipo que había perseguido anoche por el casino de la ciudad, quien hacia trapos sucios con el gobierno. Bien merecido se lo tenía.

Charlaron animadamente sobre la escuela de Anya, al parecer había conseguido estabilizar sus notas e iba a poder graduarse.

-¿Aun no sabes si irás a la universidad Anya? Hay una carrera de arte muy hermosa.

-Pues... No estoy segura- "No puedo decirle a mami que quiero ser espía como lo fue papi, seguro la decepciono" - Tal vez busque más información aun no sé si quiero ir a Westalia o a Ostania.

-¿Qué te ha dado con Westalia? ¿Tanto quieres abandonar a tu madre?-Preguntó con ojos llorosos de exageración.

-No mamita, yo te quiero, pero hay muchas universidades en el mundo y hay que aprovechar.

-Hay si, la juventud, el primer beso, el primer helado... Es una época muy golosa- Dijo ella pensando inocentemente en la ropa y los muchachos.

-Por cierto voy a ir a una fiesta este sábado, espero que no te importe- Dijo Anya alegremente, miró su reloj de mano-¡Tengo que irme!

Cogió su mochila y corrió por las escaleras cuando se chocó con un individuo- Lo siento señor, tengo prisa.

No pudo ver que la agenda se había salido de su mochila, pensando que lo tenía todo corrió hacia la escuela. El desconocido no era nada menos que el mayor detective de Ostania, quien nunca pensaba en sus objetivos cuando actuaba, si fuera así Anya le habría leído la mente y eso a su suerte él no lo sabía. El don de Anya seguía siendo un secreto de ella, nadie lo sabía ni siquiera Yor. Con sigilo, el detective se guardó la agenda debajo de su abrigo y corrió hacia su oficina. Había algo por lo que comenzar, con la agenda de Anya podría preparar su primer informe e incluso darselo a su cliente .

Damián Desmond había vuelto a ser el hombre de hace dos días, sus subordinados se encontraban más tranquilos, pensaron que solo era una base de su adolescencia. Al llegar a la escuela, miles de seguidoras le gritaban como siempre y él les dedicó una sonrisa por primera vez desde que ella hacían eso. Todas ellas se desmayaron al instante. Volvió a caminar hacia la escuela y se encontró con Ewen apoyado en su casillero.

-¿Necesitas algo?- Preguntó Damian dejando sus zapatos.

-No realmente, solo... Damián-sama...

-¿Qué pasa?

-Quería decirle que oficialmente estoy saliendo con Becky- Mencionó con nerviosismo. No quería seguir ocultando sus sentimientos.

Pensando que la noticia no le importaría a Damian, se equivocaba. Era una oportunidad- ¿En serio? ¿Becky? Que sorpresa...

-¿De verdad joven señor?

-Claro, no lo había pensado, pero actuabas raro. Llevala al club algún día con alguna amiga- Dijo lo último marchándose y levantando la mano como si fuera una declaración real.

-Sería fantástico señor.

-Emilie si se va a sorprender- Dijo Edmund entrando por la puerta- Probrecito, su corazón va a tener mucho dolor estos días- Dijo con una sonrisa a Ewen.

-No es mi intención hacerle daño, pero no pienso dejar a Becky- Dijo seguro de sus sentimientos.

-¿Cómo?- La pregunta detrás hizo girar a ambos, era Emilie- ¿De que demonios están hablado de Becky?

-Yo...

-¿Tú qué?

-Yo estoy saliendo con ella.

Damian Desmond ya estaba en la segunda planta cuando se escucharon los gritos de Emilie- Que grito, al parecer van a pelear bien...

Él permanecía pasible, si no era de su importancia, no se metía en una pelea. Con rapidez, llego a su mesa y se sentó.

-¿Damián-sama?-Él levantó la vista, era un chica que no conocía. Se llamaba Enko y era de la clase de al lado, llevaba una caja de comida en la mano-He preparado este almuerzo especialmente para usted- E hizo una reverencia toda sonrojada. Damián adoptó una posición de defensa, se acodomó una pierna sobre otra pierna, cruzó los brazos y miró hacia enfrente.

-¿Acaso nos conocemos? No como nada que no esté en mi lista y menos de un desconocido.

-Pero Damian-sama, fuimos a la misma clase hace un año... Te di un pañuelo aquel día.

-¿Solo un año? No creo haberte visto en la vida- Para él no le extrañaba, apenas era un zombie desde hace muchos años, a veces no recordaba las caras.

Enko se retiro avergonzada ocultando su cara. Damián comenzó a preparar sus cosas cuando vio que su móvil pitaba.

"Para esta tarde tendrá el informe o si lo prefiere por un coste mayor, le dejaré la agenda personal de Anya. Digame una dirección para que lo recoja"

Con su tarjeta movil, gastó una pequeña fortuna y lo envió al número de cuenta que había en el mensaje. Luego envió su respuesta.

"Quiero la agenda y más información de sus seguimientos"

No tardó en llegar un mensaje de agradecimiento que lo aborreció.

Las clases avanzaron sin muchos cambios, Emilie y Ewen se habían peleado. Becky había aparecido y gritó de dolor al ver la mejilla hinchada de Ewen. Damián se se había mantenido a la distancia, hasta que le dio curiosidad cuando Becky dijo que tenía que hacer una llamada.

"Hola, si ,An, perdona, el sábado no puedo ir a la fiesta en casa de Yota. Ewen se ha lastimado la cara y quiero cuidarlo. Si, correcto, nos veremos antes del viaje a Westalia. Gracias, te quiero amiga"

Damián no era de espiar, pero aquello le parecía sospechoso. An y Anya se parecían, podían ser la misma persona. Si era cierto, entonces abría una ocasión para verla. Con sigilo esquivó a Becky que volvía corriendo con Ewen. Una sonrisa se formó en su rostro. Cogió el móvil y envió un mensaje al detective: Adivina donde vive Yota, un compañero o conocido de Anya, te recompensaré muy bien"

Su encuentro estaba cerca.