Y volvemos para cerrar la semana con otro capítulo, haremos un pequeño salto temporal y nos situamos a sábado.

Capitulo 6

Anya estaba hermosa. Se había puesto un vestido largo rojo, muy parecido a los vestidos de su madre, la fiesta en cada de Yota era temática del siglo XX. Con unos tacones rojos cerró la puerta de su habitación y su madre se asustó tirando la bandeja de fruta.

-¡Hay por Dios! ¿Ese es uno de mis vestidos? Mi niña ya es toda una adulta- Dijo embelesada. Anya daba un giro y otro. No iría sola a la fiesta, su amiga Hermione venía con ella y estaba tocando la puerta- ¡Pasalo estupendamente cariño!

Anya se despidió alegremente. Bajaron juntas las escaleras, Hermione era una joven de pelo oscuro, rizado y llevaba un vestido azul marino. Su única amiga íntima en la preparatoria.

-¡Que pena que Becky no pueda venir!

-Sí, pero está enamorada, es normal esto.

Sin saberlo, Anya fue fotografiada por el detective contratado por Damian. Le envió las fotos a Damián, quien se preparaba para la fiesta poniéndose un traje a medida, diversos pañuelos de colores se divisaban en la cama de Damián, quería escoger uno a juego con Anya. En cuanto su teléfono sonó, caminó elegantemente hasta la mesa y abrió el chat. Sus ojos reflejaron orgullo. Miró el pañuelo rojo, se lo puso y miró en el pañuelo. Echó el pelo hacia atrás y salió por la puerta.

-¿Dónde vas tan elegante hijo?

-Voy a una fiesta de los imperiales.

-¿Conducirás tú? ¿No es mejor que te lleve el chofer?- Insinuó Melissa Desmond no muy convencida.

-Emilie viene a buscarme-Comentó sin mirar atrás. Bajó los escalones de la mansión, subió al descapotable negro y ahí estaba Emilie solo. Damián se subió al auto.

-Llevo aquí media hora, ¿Dónde vamos con tanto misterio?- Preguntó mirando su traje de los años 50.

-A una fiesta de instituto de plebeyos.

-¿Cómo? Me he puesto un traje exclusivo- Espetó

-Exacto, para ellos, es de disfraces del siglo XX y va Anya. ¡Asi que ya puedes ir girando a la derecha!- Ordenó mirando el GPS de su móvil

Media hora después, Anya Forger se encontraba en la fiesta del cuarto piso a tres calles de su casa, era un lugar elegante. Yota era un conocido de clase, el delegado más bien. Muchas chicas estaban interesadas en él y eso Anya no lo entendía. Era aburrido en todos los aspectos, no estaba interesada en él. Aunque esperaba ver a Paul, un chico que si le caía en gracia, un chico bastante indeciso.

-¿Contraseña?- Dijo un joven con mascarás en las manos.

-¡Mokimochi!-Dijeron ambas y cogieron las máscaras- Vaya ambiente, es tan realista- Dijo Anya con asombro. La luz tenue de las lámparas, la música que permitía bailar agarrados. "Es el momento perfecto para poner en uso lo enseñado por papi hace tantos años" Anya quería interpretar a una joven de alta sociedad.

-¿Un refresco Anya? -Pregunto Hermione señalando la mesa de bebidas.

-Por supuesto-Aceptó agradecida, tenía sed. Miró a todas partes, había un revuelo de voces. Empezaba a sentirse mareada, decidió esperar a Hermione cerca del tocadiscos donde la música estaba más fuerte y evitaba escuchar demasiadas voces. Hermione volvió rápido con las bebidas. Traje un coctel de frutas para cada una. Anya miró hacia la puerta, por vino Paul. Él le saludó tras ponerse la máscara junto Nike, un amigo de él. Yota se acercó a recibirlos, eran compañeros de clase después de todo.

-Que elegante está Paul, ¿no crees Hermione?- Preguntó Anya.

-Sí, están increíbles- Dijo refiriéndose a Hermione admirando a Yota.

-Puede que hoy sea tu oportunidad y puedas bailar con Yota, Hermione- Ella se sonrojó al instante- Tú ve, prueba suerte, nunca se sabe.

En cierto modo, Anya sabía que a Yota le gustaba Hermione, ella le agradaba. Hermione era después de todo tierna y torpe. Eso le gustaba a Yota. Dejando ambas bebidas en la mesa, con las manos en la espalda de Henami, ambas se acercaron.

-Gran fiesta Yota, te felicito- Dijo Anya. Paul le sonrió con la mirada mientras se ponía tímido.

-Me alegro que te guste, ¿Qué piensas tú Hermione?

-Es hermosa- Dijo sonriendo sonrojada- Me... gustaría bailar ¿Vienes?

"Oh Dios mío, si" Pensó Yota de alegría que hizo reír internamente a Anya - Claro.

Mientras esto sucedía, Damián llegó a la puerta junto a Emilie. Ambos tocaron y la puerta se abrió.

-¿Contraseña?- Ambos se miraron sin entender- Sin contraseña no se entra- Iba a cerrar la puerta con las narices cuando Damián sacó un fajo de billetes delante de la cara con mirada amenazante.

-Cógelo por las buenas, considéralo la contraseña.

Con un movimiento rápido de muñeca, guardó el dinero en su bolsillo- Adelante, si os dicen algo sois de la clase D- Dijo con amabilidad. Cogieron las mascaras y entraron. Ambos quedaron asombrados, era un lugar elegante, no muy lujoso, pero aceptable. Caminaron hacia diversas habitaciones, cogieron bebidas. Emilie olió una de ellas, no llevaban alcohol. Caminaron hasta que Emilie tocó el hombro de Damián y lo hizo girarse. Anya se encontraba en la habitacion de baile, charlando con un hombre. Damián observó más de cerca el vestido que ella llevaba, era exquisito. Y lo único que no le gustaba era lo animada que estaba. Una oleada de rabia y celos salió de él, ella no se veía mortificada, triste ni un fantasma andante. Él si lo había hecho. Era el momento, con paso decisivo caminó hasta ellos.

Anya respondía ante la charla de Paul cuando de repente un pensamiento la dejó desconcentrada. Nunca había escuchado esa voz en su escuela.

Estoy nervioso..

Pero también quiero hacerlo...

Anya...

-¿Me concede el siguiente baile? -Anya volteo levemente la cabeza. Se quedó sin respiración ¿Quién era ese joven delante de ella? No lo conocía. Y era bastante apuesto, el corazón de Anya se sacudió por un momento recordó a su padre, sus ojos se agrandaron.

-¿Qué?- Era la respuesta de ella.

Damián cerró el puño que tenía detrás de su espalda y volvió a repetir- Me gustaría bailar contigo.

-Pero yo no sé bailar esto- Confesó, era mentira realmente. Cuando asistió a Eden, aprendió los pasos más básicos del vals pero no los pasos de ese género músical.

-Te entiendo Anya, me pasa igual- Comentó Paul intentando no parecer que sobraba entre ellos.

-¿Anya? Es un hermoso nombre, no temas, yo te enseñaré ¿Vamos? -Anya entrecerró los ojos. Empezaba a sospechar, él había pensado su nombre. ¿Acaso intentaba cortejarla? No, descartó tan cosa, había un misterio detrás de esto. Y ella quería investigar. Lentamente bajo la atenta mirada de ella, Anya levantó su mano derecha y aceptó la mano de Damián, sin saber que era él. Caminaron a la pista de baile donde un compañero iba a poner otro disco. Se miraron el uno al otro, Damián tragó saliva mientras colocaba una mano en el espalda de ella.

-¿Qué hago yo? -Preguntó ella. Él quitó la mano de su espalda, cogió ambas manos de ella y las colocó en su pecho y volvía sus manos a la espalda Anya. Mientras realizaba ese movimiento, ella pudo escuchar sus pensamientos.

Tenerla cerca,

Su olor, su piel,

Por fin...

Esa poca información hacía que Anya no entendiera nada. La pasión con la que pensaba esas palabras, le hacía respirar lentamente mientras bailaban lentamente. Se miraban a los ojos mientras danzaban. Las mascaras impedían que se reconocieran, dos personas pérdidas en las notas músicas y sobre todo Anya, que estaba cada vez más interesada en el joven misterioso ante sus pensamientos

Perfecta, ligera,

Si se acerca más,

Me volveré loco.

Anya para probar que sus palabras fueran ciertas, cerró sus manos detrás de su cuello esperando la reacción de él. Como consecuencia, las manos en su espalda, la apretaron totalmente a su pecho, el palpito del corazón de Damián se escuchaban perfectamente y ya era difícil que pudieran verse a los ojos.

-Apoya tu cabeza en mi pecho- Sugirió él al ver que ella intentaba alejarse. Ella se vio obligada cuando una mano de él subieron más en su espalda. Ella cerró los ojos, colgada de él. Y se sentía bien en cierto modo, diría que incluso quería saber de donde era ese chico que ahora mismo gritaba en su interior, tanto dolor.

-¿Quién eres? ¿A qué clase vas?- Preguntó con valentía mientras levantaba la cabeza y él aflojó su agarré. Se miraron de nuevo. Él cerró los ojos y le dio un casto beso en la frente de ella, aun con su flequillo.

Me alegro tanto por usted, Damián- sama

Anya se alejó al momento con un gran empujón, lo miraba de arriba abajo. Miró detrás de ella, a un joven con que le resultaba familiar. ¿Emilie? Pensó ella con temor y se giró al sentir las manos de Damián. El pánico la dominaba.

-¿Qué ocurre?- Preguntó preocupado "Anya, ¿por qué me miras así?" Pensó él. Ella lo miraba con temor.

-No...no...no- Dijo ella alejándose. Él tardo un poco en recomponerse e ir a buscarla. Emilie los siguió. Anya se había encerrado en la habitación más próxima donde había un pestillo al menos. Se alejó de la puerta.

"¿Dónde está?"

Los pensamientos de Damián llegaron a ella. Tragó saliva, mientras buscaba la ventana, podría huir, pero era un cuarto piso y no había via de escape.

-¡Anya!-Tocaron a la puerta dos veces. Ella entró en pánico de nuevo. Se agarró al cabezal de la cama que había. Su mente se llenaba del pasado: De Viktor Desmond y que por su culpa ya no tenía padre.

-¡No!- Gritó ella para que se fuera- ¡Desaparece!¡No quiero verte.

La respuesta de Damián fue golpear más la puerta, empezaba a enojarse- ¡Abre la puerta!

-¡Vete Damián!¡No quiero verte!- Gritó al otro lado de la puerta.

-¿Por qué? ¡Demonios! ¿Por qué?

-Pregúntale a tu madre...-Sollozó ella tras un leve silencio mientras sus lágrimas caían. Damián se quedo congelado con la mano en alto tras dejar de tocar la puerta.

Continuará