Contenido: Oneshot, drama, angst, muerte de personajes, algunos spoilers del manga, futuro alternativo donde Baji sobrevive al Halloween sangriento. Este fanfic pertenece a la mini serie dedicada al BajiFuyu week 2022.

Pareja: BajiFuyu (Baji Keisuke x Matsuno Chifuyu)

Disclaimer:

Hikari: Al fin el sexto día, hemos llegado más lejos de lo que creía xD. En fin, no hace falta decir que ni Tokyo Revengers ni sus personajes me pertenecen, todo es auditoría de Ken Wakui, por lo que este fanfic fue escrito únicamente por ocio y no tiene fines lucrativos.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

#BajiFuyuWeek2022, 6 – Mafia AU

Chifuyu dejó caer su agotado cuerpo sobre el sillón, inclinando hacia atrás su cabeza y sintiendo como, al fin, el cansancio vencía sus piernas. Pasó su mano sobre su rostro y se detuvo por algunos segundos masajeando el tabique de su nariz. ¿Cuándo fue la última vez que había logrado dormir en su propio futón por más de tres horas seguidas? Ni siquiera eso lograba recordar, pero esperaba que al menos esta noche pudiera hacerlo sin que nada lo molestara.

-Baji-san no está…- murmuró, sin una pisca de sorpresa en su oración. Por supuesto, tampoco recordaba con claridad cuándo habían coincidido ambos en el departamento en el que supuestamente vivían juntos. De por sí era difícil verse durante el trabajo, era aún más improbable que sus desorganizados horarios los hicieran verse dentro de casa.

No negaba que al principio aquello le afectó mucho más de lo que podría haber confesado, pero con el paso de los años, viendo que la situación no cambiaba para bien de su relación, en algún momento dejó de tomarle demasiada importancia. Mientras menos parecía importarle, menos le afectaba emocionalmente.

Queriendo despejar su mente, Chifuyu decidió mejor entrar en una discusión interna acerca de dónde debería pasar aquella noche. Su cuerpo rogaba por recostarse en su mullido futón, sin embargo, no encontraba las fuerzas para levantarse del sofá, así que pasar algunas horas ahí comenzaba a sonar como una confiable idea.

Pudo haber seguido así hasta que el sueño lo venciera. Sin embargo, su tarea fue interrumpida cuando sorpresivamente las luces de la sala se encendieron, provocándole incomodidad a sus cansados ojos.

-Oh, Chifuyu. No esperaba verte aquí…- fue el poco cordial saludo de Baji, quien se había detenido en el marco del pasillo. Ambos intercambiaron un par de confundidas miradas antes de simplemente sonreírse cansados.

-Yo tampoco, Baji-san…- Chifuyu trató de mostrar mayor efusividad, pero su agotado estado se lo impedía. Sintió un breve revoloteo en su estómago pero nada comparado con lo que pudo haber sentido en una situación similar diez años atrás.

Solo sonriéndose a modo de cortesía, Baji no le dirigió ninguna otra palabra, aunque si se encargó de sacar los dos futones en la habitación de al lado y comenzó a acomodarlos, tal vez creyendo que el rubio lo acompañaría sin rechistar.

"Esto es mucho más incómodo de lo que creía…", pensó, al fin levantándose del lugar cuando escuchó que Baji comenzaba a cambiarse de ropa.

-¿Qué tal está Takemicchi? Siento que ha pasado una eternidad desde la última vez.- trató de comenzar desinteresadamente una plática. Chifuyu también comenzó a rebuscar entre los cajones de ropa en busca de algún pijama o unos shorts para dormir.

-Está muy afectado desde lo de Hina.- su voz salió en un tono mucho más sepulcral de lo que pretendía.- Se ha intentado ahogar en trabajo para evitar pensar en ello.

-Ya…- como si esa fuese explicación suficiente, Keisuke no trató de continuar, provocándole cierta insatisfacción al menor.

-¿Y Mikey-kun? A él sí que le he perdido la pista.- fue ahora su turno para tratar de evadir el silencio.- Takemicchi tampoco ha tenido contacto con él desde hace un buen tiempo.

-Yo tampoco ando detrás de él como su sombra, para que sepas.- a pesar que trataba de sonar como alguna clase de broma, para Chifuyu ese comentario se había dejado escuchar como una especie de reclamo.- La última vez que lo vi estaba… igual. Sanzu es como su puta secretaria y no deja que cualquiera pueda verlo.

No contestó nada al respecto. Sintiendo cómo había arrugado su propio entrecejo, ni siquiera tuvo las ganas de verlo directamente al rostro antes de que él mismo apagara las luces y se ocultara debajo de los cobertores.

A pesar de estar a menos de un metro de él, Chifuyu no poseyó la valentía para pegarse a su cuerpo. Habían pasado días, semanas, meses… demasiado tiempo desde que la última vez que estuvo tan cerca de él… si bien creía que era imposible mantener nuevamente un amor lleno de júbilo como cuando ambos eran más jóvenes, al menos había dejado la posibilidad de que se sentiría a gusto la próxima vez que coincidiera con él. Pero en cambio, las cosas eran muy diferentes a como en realidad creyó que serían.

No estaban peleados, no habían discutido por algo en particular. Simplemente, desde que Mikey cambió la manera de manejar la Toman, una brecha invisible se había encargado de separarlos, lo suficiente para hacerlos prácticamente como un par de desconocidos.

Chifuyu se encargaba de apoyar a Takemicchi. Siempre a su lado tratando de sobrevivir en el rumbo no demasiado honesto por el que ahora iban sus vidas. Baji, por otro lado, confesaba haber intentado corregir a Mikey para regresarlo a los buenos caminos (según sus propias palabras), pero para Chifuyu ese plan no parecía haber resultado demasiado bien, no después de solo ver cómo todo se volvía cada vez más lúgubre con el pasar de los años.

Mikey dejó de aparecer en sus vidas, convirtiéndose en una especie de deidad que lideraba a la ToMan desde las sombras, tomando a Sanzu y a Kisaki como sus únicos mensajeros hacia el resto de la organización.

Con la sentencia de Draken y la reciente muerte de Hina, las cosas no parecían estar ni cerca de mejorar.

Y para ellos, que supuestamente eran amantes desde sus días de preparatoria, era prácticamente un milagro estar compartiendo la misma habitación para dormir.

Muerte, asesinatos, tráfico de drogas, mafia, delincuencia… ¿cuándo es que la ToMan había cambiado tanto en sus vidas?

"Es por todo esto que decidí contactar con Tachibana Naoto el otro día", pensó Chifuyu, asombrado de sí mismo por permanecer despierto aun con todo ese cansancio acumulado dentro de él, como si el sueño lo hubiese abandonado luego de que Baji se hiciera ver en el pasillo. "Si esto sigue así, no sé qué es lo que podría hacer Takemicchi, debo detenerlo. Debo hacer que todo esto pare de una buena vez."

"Pero, si digo lo que sé… no solo Kisaki será el que caiga. Takemicchi también se verá involucrado. Debo encontrar algo, debo pensar en otra solución".

No le importaba si él terminaba siendo acusado de traidor, si es él quien recibe el castigo mayor por todos sus pecados. Solo piensa en que, tal vez, aun no es demasiado tarde para retroceder, para regresar a las viejas ilusiones que tenían de jóvenes. Tal vez aun no es demasiado tarde para regresar a lo que eran antes de cambiar.

-Chifuyu…- al escuchar su nombre, el joven dio un saltito en su propio lugar, sorprendido de que el otro también aún se encontrara despierto. Por supuesto, su reacción desechó la idea de fingir que se encontraba dormido, así que solo soltó un ademán con la garganta para indicarle que lo estaba escuchando.- Date la vuelta.

Su corazón comenzó a acelerar su ritmo cuando sintió el aliento de Baji chocar contra su nuca y oído. Pero no en el sentido que podría haber creído. No se sentía nervioso por la cercanía, ni avergonzado por la seductora voz de Keisuke. Era como si su cuerpo entero se negara a moverse, porque cuando lo hiciera, seguramente algo malo pasaría. Tenía miedo, un mal presentimiento, un terror inexplicable subiendo por su esófago y dejándolo con un horrible nudo en su garganta.

Al notar que el menor no se movía, Baji se sintió en la libertad de tomarlo él mismo por el hombro, obligándolo a rodar y que finalmente pudiese verlo. Chifuyu sentía ganas de soltarse a llorar.

La mirada de Baji era cristalina, como si un remolino de sentimientos se estuviese llevando a cabo dentro de su interior. Aun entre la oscuridad de la noche, notaba los rasgos característicos en su rostro. Había cambiado tanto, ya no era el mismo adolescente que conoció a sus 12 años. Sin poder decir nada, Baji se encargó de acercar su rostro y besarlo en los labios.

Fue fortuito, inesperado, casi efímero. No era ni un poco de los besos llenos de lujuria que se regalaron la primera noche que pasaron juntos, éste en cambio sabía a nostalgia, melancolía, arrepentimientos. Sabían a pasado y a presente. Los labios de Baji eran tan diferentes a cómo eran la última vez que los tocó que casi no podía reconocerlos.

-Váyanse. Tú y Takemicchi, váyanse de la ToMan mañana mismo. No tienen tiempo que perder.

"¿Eh?".

"¿Que acaba de decir?".

-Yo me encargaré de encubrirlos. Pero tienen que largarse a como dé lugar.

-Baji-san… ¿pero qué estás diciendo? No podemos irnos solamente…

-¿¡MALDITA SEA, POR QUÉ JAMAS ENTIENDES?!- La voz de Keisuke salió con tanto estruendo que Chifuyu tuvo que tragar fuertemente para volver a encontrar su propio valor de continuar. Baji se separó y cubrió sus ojos con el interior de su brazo, como si estuviese buscando paciencia ante la extrañeza de Matsuno ante su orden.- Kisaki, ese bastardo anda tras ustedes. No sé qué es exactamente lo que planea, pero no puedo estar cubriendo sus estúpidos traseros y manteniéndolo a raya a él y a Sanzu al mismo tiempo.

-Yo no recuerdo jamás haberte pedido que nos cubrieras, Baji-san.- trataba de contenerse para no comenzar a gritar él también. Las dudas solo se estaban convirtiendo en una especie de furia dentro de él, al ver la actitud del otro a su lado.- No podemos simplemente agarrar nuestras cosas y largarnos. ¿Sabes lo hundidos que también ahora estamos nosotros? ¡Estamos ahogados de crímenes, Baji-san!

-¿Por qué mierda siempre eres tan estúpidamente ingenuo? ¿Y que planeas hacer? ¿Entregarte a la policía? "Señor, he matado y mentido por los últimos diez años, pero juro que estoy muy arrepentido".- la última frase la había soltado con un irritante tono agudo, como si estuviese queriendo fingir la voz del propio Chifuyu.- Esto ya no es más una estúpida banda de pandilleros adolescentes.

-Y por eso mismo no podemos solo huir. Takemicchi tampoco querrá hacer eso, él…- se mordió la lengua para no soltar mayor información. Había cosas que sabía pero que no podía ni siquiera confiárselas al propio Baji.- Lo tengo cubierto, él estará a salvo. Yo mismo me encargaré de Kisaki. Tú mientras puedes ir con Sanzu, o con Mikey, o a donde mejor te plazca.

-Eres un tonto. Es por esta clase de pensamientos infantiles que terminarás muerto en algún bar de mala muerte.- se quejó, ahora dándose la vuelta y solo mostrando su espalda. Chifuyu estuvo a punto de recriminarle pero parecía también cansado de aquella conversación.

-Ya no soy más un niño, Baji-san.- Enfadado, se levantó de su lugar y abrió nuevamente el armario, esta vez buscando un suéter o algún abrigo.- Y no permitiré que sigas creyendo que necesito de tu protección. Estoy tan podrido como tú y como el resto de desgraciados que conforman la ToMan, no lo olvides.- a pesar de que su voz sonaba terroríficamente serena, la manera en que azotó la puerta del armario y sus fuertes pisadas, delataban su enfurecido estado de ánimo.- Y sé que no vas a preguntar, pero al menos dormir en el departamento de Kazutora-kun será mucho más tranquilo que aquí contigo.

Baji no dijo ninguna palabra más y se mantuvo en la misma posición hasta escuchar las llaves y el fuerte cerrar de la puerta de entrada. Segundos después soltó un enorme suspiro, lleno de frustración y molestia. Volvió a darse la vuelta, esta vez, encontrándose el futón continuo completamente vacío.

-Joder Chifuyu, eres un maldito niño.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-Chifuyu está muerto…- fue lo primero que le dijo Kazutora luego de contestar su llamada telefónica. Es como si aquellas sencillas palabras hubiesen tenido el poder de ensordecer todo el mundo. Sintiendo un mareo, tuvo que recargar su espalda en la pared más cercana, percibiendo que sus piernas comenzaban a temblar y cómo sus pulmones parecían renuentes a inhalar una simple bocanada de aire.

El silencio se sentía como un filoso cuchillo que comenzaba a entrar poco a poco en sus entrañas.

-Kisaki… él le disparó en la cabeza. Luego de eso, Hanagaki Takemichi casi sufre el mismo futuro, pero logré sacarlo a tiempo.- Baji ni siquiera cree poder comprender del todo lo que su amigo le está diciendo. Su mundo se ha detenido luego de la primer frase.- Lo siento Baji. No pude llegar a tiempo.

-Ese idiota…- murmuró, sintiendo que hasta la sencilla tarea de hablar le provocaba un horrible ardor en la garganta.

-A pesar de que sabía yo también que podría pasar esto… no pude detenerlo. Chifuyu tenía las pruebas necesarias para detener a Kisaki pero de haberlo hecho, también hubiese condenado a Takemichi. Así que… terminó por no hacerlo.

Kazutora le explicó los planes que Chifuyu tuvo las últimas semanas. Cómo es que se atrevió a traicionar a la ToMan al hablar con la policía, cómo es que pudo haber detenido a una de las mentes maestras que manipulaban a Mikey desde hace tiempo.

Cómo es que al final, el propio Chifuyu se sacrificó por la insignificante esperanza de que todo volviera a ser como antes. Cómo tomó el peso de toda una organización sobre sus hombros para tratar de liberarlos.

Liberar a Takemichi. A Mikey. Y hasta al propio Baji.

Y cómo había fracasado en ese inútil intento.

Resignado, Baji colgó aquella llamada sin siquiera haber dicho algo más a su amigo. ¿Lagrimas? Sus ojos ni siquiera sentían el atrevimiento para poder derramarlas. Todo se sentía tan irreal, como si esto solo se tratara de un sueño.

Una ilusión. Una horrible pesadilla.

-¿Cuándo fue la última vez que lo vi?- se desordenó el cabello, tratando de poner en orden sus pensamientos y emociones. Después de algunos segundos recordó cómo, hace tan solo un par de semanas, lo había visto por última vez. Si, aquella noche en que ambos se encontraban recostados en los futones de su propia casa y terminaron discutiendo fuertemente hasta que el menor, cansado de la plática, lo dejó solo.

Peleando por lo que ahora se había materializado.

Baji le había dicho que de no irse, Kisaki les tendería una trampa. Que era su última oportunidad para escapar de la ToMan

Pero Chifuyu se enfureció. Le pidió que no lo tratara como un niño. Le dio a entender que todo estaba bajo su control.

Y ahora él estaba muerto.

-Te lo dije. Te lo dije. Que esa estúpida ingenuidad te haría caer tarde o temprano ¡Te lo dije, maldita sea!- se repetía una y otra vez, dando fuertes puñetazos a la pared, sin darse cuenta que debido a la fuerza implementada, su piel comenzaba a abrirse ante los golpes, la sangre empezaba a pintar de color rojizo la superficie.

Pero no le importaba. La frustración lo estaba destrozando, la impotencia enloqueciendo.

-¡TE LO DIJE, Y TÚ NO ME CREÍSTE!- Gritó, sin detenerse.- ¡Y ahora ya estás muerto! ¡Que idiota más grande! ¡Te dejaste matar por ese bastardo!

¿Por qué razón se sentía de esa manera? Ya era rutina el no ver a Chifuyu, la casa compartida era solamente un lugar que pisaba pocas veces al mes, el otro se había convertido en un perfecto extraño que tenía un historial tan manchado como el suyo por diversos delitos.

Ahora que ya no estaba más ahí, ¿cuál era la diferencia? Ninguna, los momentos divertidos y compartidos quedaron completamente en el pasado. Ya no era el mismo estudiante que vivía una estúpida fantasía romántica.

Ya no debería doler de esa manera. Ya no debería importarle ni afectarle.

Entonces, ¿por qué? ¿Por qué de repente saber que ya no volvería a verlo nunca más lo estaba destruyendo?

A pesar de haber tenido la razón, a pesar de haberlo prevenido… Baji no se sentía victorioso.

Estaba vacío.

¿Por qué seguía en ToMan? ¿Por qué seguía soportando toda esa mierda?

Y lo siguiente que más le dolió fue el tener que aceptar que, así como Chifuyu, también había tenido la estúpida ilusión de retroceder el tiempo, de hacer que las cosas regresaran a cómo eran antes.

Solo que, en algún momento del camino, había olvidado aquel propósito.

Y Chifuyu, quien siempre mantuvo se objetivo en mente, ya no estaba más a su lado.

Se había marchado para siempre.

La primera lágrima, al fin se desbordaba de sus ojos.

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Hikari: Día seis y he estado trabajando en el séptimo toda la semana, espero poder acabarlo pronto (está quedando mucho más largo, si lo comparamos al resto). Por lo mientras, solo me queda agradecerles por haber leído y espero que se pueda terminar esta week exitosamente. ¡Bye bye-perowna!