La familia es lo más importante y por ella se es capaz de todo.

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I. Desliz

Cuando todo comenzó no tenía idea de lo que estaba haciendo, es cierto que Sasuke venía pocas veces a casa y llegaba a sentirme muy sola, vamos, que soy una mujer joven y puedo asegurar que no hay nada malo con mi líbido, pero nunca creí que una simple reunión con el Hokage -que no era otro más que Naruto, mi mejor amigo- se iba a tornar de esta manera.

—¡¿Qué haces Naruto?! Alejate de mi.

—Vamos Sakura-chan, ¿Estás segura que eso es lo que quieres? —dijo tomándome suavemente del mentón.

—Desde luego, esto… esto no está bien —repliqué, pero su mirada era anhelante y su respiración comenzaba a volverse errática por la cercanía.

—Puedes decir lo que quieras, pero tus ojos dicen que deseas esto tanto como yo —me mordí los labios con nerviosismo.

—Yo amo a Sasuke-kun y tú tienes a Hinata, no deberíamos hacer esto.

—Yo no he dicho lo contrario, sé que lo amas y en cuanto a Hinata… bueno, ella es un asunto a parte.

—¿Cómo puedes decir eso?, ¡ella es tu esposa!

—Tienes razón, ella es mi esposa, pero eres tú a quien amo, siempre has sido tú.

—Naruto...

—Lo he intentado todo, te lo juro, pero no puedo sacarte de mi cabeza Sakura. Cada vez que creo que lo he logrado aparece frente a mi y todo se va al demonio —él se acerca tomando mi rostro entre sus manos— y luego vienes a mi y tus gestos y tus ojos me dicen que no te soy indiferente ¿Qué se supone que haga? Me estoy volviendo loco.

—Estás malinterpretando las cosas Naruto, yo nunca… yo nunca te he dado motivos para creer que yo te corresponde.

—Niégalo todo lo que quieras, pero yo también sé observar y lo que veo es que también sientes algo por mi —dijo por fin uniendo sus labios con los míos en ese beso que ha deseado por años, pese a todo no tardé en corresponder y aferrarme a su cuello, no sabía cuánto necesitaba yo también ese beso.

—Esto sigue estando mal —le reproché con la respiración agitada antes de iniciar de nuevo una batalla entre nuestros labios que prometía ser mucho más que un simple beso.

II. arrogante

Desde esa última visita a la oficina del Hokage no ha tenido el valor de regresar, a pesar de que es mi deber presentar mis reportes acerca de todo lo que acontece en el hospital, he logrado escapar de ese deber enviando a uno de mis subordinados, todo iba bien... Hasta ese dia...

La noche ya había caído y aprovechando que Sarada estaba fuera de la aldea en una misión decidió tomar la guardia nocturna, realicé mi rondín habitual y con paso lento caminé a mi oficina después de pasar por un café, fue en el momento en que puse mi mano en la manija de la puerta que me di cuenta que esta noche no sería tan tranquila como creí.

Pensé en seguir huyendo, Dios, sería lo mejor para todos, pero tomando una gran bocanada de aire abrí la puerta de mi oficina y ahí, en la oscuridad que solo era rota por los rayos de luna y de la poca luz eléctrica proveniente de la calle que entraba por la ventana, como una sombra en un rincón de la oficina observé su perfil.

Desde la primera vez que lo ví cuando éramos apenas unos niños en la academia hasta este momento, Naruto había cambiado demasiado: de ser ese niño hiperactivo que trató de llamar la atención a toda costa pasó a ser un hombre serio y que impone respeto, el que se merece debido a su cargo, el que tanto anheló desde niño. Y yo no podía más que estar orgullosa de sus logros, en cierta forma me sentí parte de ellos. Para mí siempre seríamos el equipo siete y nunca he dudado que entre nosotros no fue solo un protocolo a cumplir, nuestros lazos eran más fuertes que los de cualquiera.

Naruto se giró hacia mí aún entre las sombras, en su rostro una sonrisa nostálgica pero al mismo tiempo arrogante, entre sus manos sostenía el portaretrato con la fotografía que nos tomamos hace ya muchos años, esa imagen que estaba junto a la foto familiar, tragué saliva cuando él impulsó su mirada a esa imagen que con tanto entusiasmo nos tomamos una petición de Sarada, la sonrisa de Naruto era un tanto irónica, una sonrisa que nunca le había visto, pero que debía admitir, le quedaba bien.

—Buenas noches lord Hokage ¿A qué debo el honor de su visita? —debía mantenerme firme ante él, no importaba que mi cuerpo me pidiera a gritos que me lanzara a sus brazos.

—Buenas noches, Sakura-chan —dijo él llamándome con ese apodo que siempre tuvo para mí, solo para mí, ni siquiera con Hinata alguna vez sacó el 'chan', su tono juguetón indicaba que esta no era una visita de un jefe a su empleada— haz estado huyendo de mí, pero decidió que no lo harías más.

—Solo hago lo que mi conciencia me dice que es lo correcto —¿Era difícil? Por supuesto que sí, porque tenía algo que me hacía querer estar cerca de él.

Me sorprendí de mi propia falta de voluntad, solo habíamos estado juntos una vez, y con eso bastó para desear más y más, en los días posteriores a eso que yo llamaba desliz, me enfrenté conmigo mismo, había una parte de mí que se sentía como la peor mujer del mundo cuando pensaba en Sasuke, que debido a su misión estaba lejos de mí, pero cuando regresaba me demostró cuánto me había extrañado y cuanto me amaba, por todos los cielos, mi vida sexual con mi esposo era más bien escasa , pero nunca podría decir que era mala, Sasuke era un gran amante, sin embargo, nunca me había sentido así de anhelante por hacerlo de nuevo, no con la intensidad con la que sentía ese deseo en crecer mi interior, y esa otra Sakura más atrevida me decía que me dejara llevar, que tenía el derecho, que era Naruto, que estaría bien.

Y él... Parece que podía leer mi mente, o tal vez, como una vez apuntó a Sasuke, mis ojos eran capaces de revelar todos mis secretos. Naruto salió de atrás de mi escritorio, dio un paso hacia mí, yo retrocedí, temerosa, pareció una quinceañera a quien sedujo por primera vez, me mordí la mejilla interna tratando de calmarme, pero la habitación parecía cada vez más pequeña ¿Desde cuándo la presencia del tonto de Naruto era capaz de llenarlo todo? Porque estaba aún a varios de mi, y yo lo pasos sentí como si estuviera en todos lados, envolviéndome, mi respiración se volvió irregular, mi corazón empezó a latir más rápido, mi cuerpo lo sintió arder, el calor me atravesaba y terminaba en ese pasaje que hasta hace poco solo le habia pertenecido a Sasuke.

Naruto me miró, esa sonrisa arrogante estaba pintada en su rostro, se acercó los pasos que nos separaban, pero mis piernas no respondieron para moverse, con su mano acunó mi mejilla, acercándose a mi, yo separé un poco los labios, deseosa de recibir a los suyos, pero eso no sucedió, él sonrió aún más y me miró fijo a los ojos esperando que le rogara por ese beso.

—¿Por qué tienes esa sonrisa arrogante?

—Así te gustan ¿No? Con esa media sonrisa y con mirada fría.

—No te burles de mí —dije al fin retomando un poco del control de mi cuerpo y alejándome, pero él me tomó del brazo, pegando mi espalda a su pecho, con un brazo me aprisionó por la cintura y con el otro tomó mi rostro para mantenerlo quieto y poder tener acceso a mi cuello, el cual empezó a besar delicadamente, haciéndome estremecer.

—No me burlo Sakura-chan... Solo te castigo un poco por desaparecer.

—Ya te dije que esto no estaba bien, piensa en Hinata y en Sasuke, piensa en nuestros hijos —no quería parar pero tampoco quería seguir sintiendo esa carga en mi conciencia.

—No te preocupes, no tenemos que decirles nada, solo déjame amarte como te mereces, como siempre he querido, una vez no es suficiente para demostrarte todo lo que siento —nunca había escuchado que tenía esa voz tan sensual, escucharlo directo en mi oído hizo que me diera escalofríos.

—¿Qué quieres de mí? —dije pegándome más a su cuerpo, no tenía caso negar lo evidente, incluso mi voz sonaba más pesada.

—Lo sabes, yo quiero lo mismo que tú Sakura, solo basta que digas que sí y te juro que no te vas a arrepentir, te lo prometo, y sabes que nunca rompo mis promesas.

Probablemente esta sería la primera vez que Naruto no pudiera cumplir algo, porque aún no empezábamos y yo ya estaba arrepentida, porque yo ya me sentí rota, y porque sabía que no iba a ser la única que terminara así, tarde o temprano la mentira nos alcanzaría, no podíamos ser tan buenos fingiendo por mucho tiempo que nuestra relación era la de siempre, pero en ese momento, lo único que quería era dar rienda suelta a la lujuria y el deseo que brotaba por cada poro de nuestras pieles, porque si yo buscó sus labios y su cuerpo con desesperación, él no se quedó atrás, pensé en sus palabras tan similares a las de la vez anterior, cuando decía que había esperado por este momento toda su vida... Y me sentí poderosa porque podía decir que dos de los hombres más destacados del mundo ninja, tanto en poder como en rango estaban a mis pies,a merced de Sakura Haruno, esa niña débil y sosa por la que nadie había apostado, y me sentí también arrogante mientras Naruto se perdía entre mi pecho susurrando mi nombre como si su vida dependiera de ello, y me dejé ir, porque al final Naruto tenía razón, yo deseaba esto tanto como él.

III. Vestido

—¡Mamá que bonita te ves hoy! ¿Vas a un lugar especial? —fueron las palabras de Sarada cuando me encontré preparando el desayuno.

-¿What? No, para nada, solo la reunión quincenal en la torre Hokage.

Después de mucho pensarlo, esa mañana me había puesto un vestido rojo, no era para nada revelador pero me daba una apariencia muy femenina: tenía un cinto blanco y un moño en el escote. Nunca había sido secreto que pocas me parecieron femeninas, durante mi niñez y adolescencia mi cuerpo no adquirió las mismas curvas que las de mis demás compañeras, ya eso le agregó mi "fuerza de cien hombres" que me dio una apariencia más ruda. Sin embargo eso cambió algún tiempo después, luego del embarazo, mi cuerpo se hizo más marcado y se me notaba más femenina.

Hasta ahora solo Sasuke me había dicho lo hermosa y perfecta que era, él nunca me había juzgado por mi apariencia, a sus ojos yo siempre fui perfecta: cuando era una niña caprichosa de cabellera larga y brillante, cuando tuve un corte de cabello descuidado, cuando estaba sucia y desaliñada en la guerra, cuando viajábamos juntos y el aire me despeinaba... Pero ahora solo vivía para ver la lujuria y el deseo en los ojos de otro hombre...

Naruto me había hecho sentirme no solo bonita si no sexy y deseaba y observar en sus ojos ese deseo cada vez que nos encontrábamos hacía crecer en mí ese sentimiento de poder distinto al que había sentido antes.

En cuanto me vio entrar a la habitación sus ojos se posaron en mí y yo sabiéndolo caminé de manera lenta intencionalmente sobre mis zapatos de tacón, con toda la seguridad y sintiéndome valiente al saber que no solo él me miraba, si no también los demás en esa sala: algunos con asombro, otros con deseo, las mujeres con envidia y admiración, pues era bien sabido que no solo era parte importante del consejo de Konoha, era amiga del Hokage y esposa de uno de los shinobis más importantes y poderosos de la Villa, y eso no cualquiera lo tenía.

Con la mirada altiva llegué hasta la silla a lado de Naruto, quien con toda caballerosidad se apresuró a ayudarme a sentar, yo solo le agradecí con una sonrisa. Con un simple "buenos días" en voz alta saludé a todos en la sala y la reunión comenzó.

Cuando me puse como meta ser el Hokage no pensé que fuera así de horrible y aburrido, ahora entendía por qué la vieja Tsunade no quería hacerlo y por qué Kakashi sensei estaba ansioso por retirarse: la burocracia era la peor parte de todo, números, cuentas , presupuestos, un montón de hipócritas fingiendo que se preocupaban por Konoha y pidiendo dinero para "beneficio" de todos estaban cansados, y tenía que aceptar que hace más de una hora había perdido el hilo de lo que decían, para mi fortuna Shikamaru y Sakura estaban a mi lado, ellos sí eran inteligentes y entendían de eso, ellos siempre eran mis salvadores en esas reuniones.

Y hablando de Sakura-chan... Ese vestido la hacía ver aún más hermosa que de costumbre, eso y su gesto concentrado mientras tomaba apuntes, sus caras de desagrado cuando algo no le parecía, eran cosas sutiles, pero yo la conocía desde siempre y me daba cuenta... Me pregunté ¿Cómo reaccionaría si yo intentara algo en medio de la junta?

No lo pensé mucho y cuando vi que nadie prestó atención acerqué un poco más mi silla a la suya y mi mano se posó en su rodilla, acariciando levemente, ella apenas si volvió un poco su mirada interrogante hacia mí, yo solo le sonreí y volvió a lo suyo. Después de un rato mi mano subió un poco más acariciando su muslo, y cuando llegó a cierta parte de su anatomía dio un respingo, la miré divertido.

"Abre las piernas" le dije con la mirada, y sé que lo entendió cuando de la misma forma me respondió "¿Es en serio, aquí, delante de todos?, estás loco", en respuesta mi mano siguió intentando colarse por debajo de su ropa interior, a ella no le quedó más remedio que separar sus piernas un poco para mi, y en cuanto tuve acceso a ese lugar sintió la humedad, ella bajó la mirada avergonzada y yo me puse aún más duro de lo que ya estaba, lo único que quería es que todos se encontraron para que yo pudiera follarme a Sakura apoyada en esa mesa...

—Doctora Uchiha, revisamos el presupuesto que solicita para el área infantil del hospital ¿No le parece algo exagerado? —escuché la voz de uno de los viejos consejeros, vi a Sakura respirar profundamente antes de responder, era obvio que estaba afectado por mi toque, mi mano aún deambulaba por debajo de su vestido.

—En material de salud es obvio que será caro, los nuevos equipos y la construcción de la nueva ala del hospital debe ser prioridad para el Estado.

—Estamos en tiempos de paz doctora, los hospitales no tienen demanda por parte de los shinobis, es mejor destinar ese presupuesto para mantener el orden y asignarlo a los anbus —dijo el viejo, de inmediato vi la cara de Sakura conteniéndose de levantarse de su silla y darle un puñetazo.

—Precisamente por esa paz que menciona es el mejor momento para atender esa área, además que el hospital también atiende civiles y son los niños los más vulnerables tanto en salud física como mental, no me parece ni exagerado ni descabellado, sobre todo cuando los más beneficiados serán los niños de escasos recursos o los huérfanos.

—Entendiendo su punto de vista pero lo que veo es que intenta demostrar su amistad con el Hokage para...

—¿Cómo dices?! No me ofenda, yo nunca haría algo así...

— Un momento, señor Matsumoto, no le permito que le falte al respeto a la doctora Uchiha ni a nadie en esta sala, escúcheme bien, nadie puede saltarse los protocolos y Sakura sería incapaz de aprovecharse de nuestra amistad para obtener más recursos. Ella solo se preocupa por los que menos tienen, a diferencia de ustedes que solo ven por su beneficio. La reunión se termina por hoy, recibirán en breve el oficio con los presupuestos asignados. Buenas tardes.

Todos se miraron pasmados entre sí ante ese pequeño arrebato, pero no podía permitir que hablaran así de mi Sakura-chan, aunque sé que si ella me lo pedía era capaz de darle todo el maldito dinero de la aldea para que construira diez hospitales si quería , sin más todos abandonen la sala. Ser el Hokage tenía sus ventajas y de vez en cuando me aprovechaba de ellas.

—Doctora Sakura, ¿Puede quedarse un momento? Necesito hacer una consulta.

Todos salieron de la habitación, el último fue Shikamaru, al cuál le di una mirada de advertencia, él negó solo y salió rápidamente, él sabía todo, y aunque no estaba de acuerdo sabía que no intervendría. Cuando volví mi mirada a Sakura ella estaba frente a mi con un rostro serio.

—¿Qué pasa?

—No era necesario que salieras en mi defensa, soy perfectamente capaz de luchar mis batallas.

—Sakura-chan solo estaba buscando la oportunidad de terminar esa reunión aburrida y poder quedarme a solas contigo —le dije extendiendo mi mano hacia ella para que se acercara.

—Fuiste demasiado lejos —me respondió acercándose a mi y sentándose en mi regazo—¿Y si alguien nos vio?

—No te preocupes, todos estaban más concentrados en sacarme el dinero que en los demás —empecé a repartir besos por su cuello y su pecho, aprovechando su escote.

—Shikamaru lo sabe ¿No?

—Ese hombre sabe todo, ese es su trabajo —mis manos nuevamente jugueteaban debajo de su falda y cuando encontraron su lugar favorito arrancaron varios suspiros de su parte.

—Eres un tonto no puedes... — ella soltó un leve gemido, mientas su cuerpo buscaba más contacto con el mío—no deberíamos hacer esto.

—¿Vuelves a lo mismo Sakura-chan? Ahorrémonos esa parte donde tú te niegas y yo te convenzo, que ya he esperado bastante rato y los dos estamos a punto de terminar sin si quisiera haber comenzado, al final vas a ceder.

—Está bien, pero no piensas que siempre será así de fácil —fue lo último coherente que pudimos decir, pues luego de eso nuestras bocas fueron entretenidas en cosas y lugares más interesantes, sí, definitivamente yo sería capaz de darle a esa mujer todo lo que me pidiera.

IV. Secreto

Lo que comenzó como un simple desliz se volvió cada vez más una necesidad, temía no poder detenerme. Cualquier excusa era buena entregar: un informe, algún malestar... La adrenalina de poder ser descubierta por cualquiera que entrara a la oficina del Hokage lo hacía más interesante.

Pero nuevamente esa voz dentro de mi me dijo que no podía hacerle eso a Sasuke... Solo que mi vida se había vuelto tan sola y aburrida que un poco de emoción no me vino mal, al final no pudo culparme, aunque vio la decepción y algo de enojo en los ojos de Shikamaru cada vez que entraba en esa oficina y cerraba con seguro.

—¿Por qué trae esa cara mi bello cerezo? —me dijo Naruto abrazándome por la espalda.

—Nada, solo que me encontré a Shikamaru, ya sabes que dejó de ser de su agrado.

—Y yo te he dicho que lo ignora —respondió paseando sus labios por mi cuello— es un amargado.

—¿Cuándo volverán los chicos? Últimamente los mandas fuera muy seguido ¿No crees?

—Si queremos que sean una leyenda como nosotros es necesario que sus nombres empiecen a sonar... Además así tenemos más tiempo para vernos ¿No te alegra eso? Tal vez podría ir de nuevo a tu casa... En serio que estos encuentros no me bastan, quiero tenerte toda la noche Sakura-chan.

—Ja, eso dice porque tienes energía casi infinita, recuerda que yo soy un simple mortal —de pronto sentí un chakra muy familiar acercándose a gran velocidad, me alejé de Naruto casi dando un brinco y pude ver su cara de desagrado cuando sentí lo mismo que yo, mientras regresaba a sentarse detrás de su escritorio.

La persona detrás de la puerta abrió sin siquiera anunciarse, señal de la confianza que había entre el dueño y el visitante. Sasuke cubierto por su inseparable capa negra le dirigió una mirada pesada al séptimo Hokage antes de registrar todo el lugar con un poco de desconfianza, el ambiente en el lugar no se sintió como en otras ocasiones donde estuvimos reunidos los tres integrantes del equipo siete.

La mirada oscura se detuvo en mí, que lo miró con una sonrisa, pero ésta no fue correspondida, me quitó incómoda, estoy seguro que Sasuke notó mi blusa ligeramente desarreglada, pero lo que le hizo hervir la sangre fue esa marca casi imperceptible que se alcanzaba a notar en mi cuello. Al volver su vista al que funcione su hermano, este le sostuvo la mirada y le regaló una media sonrisa de suficiencia.

—Cariño, no sabía que regresabas —me atreví a romper el silencio que me estaba ahogando.

—¿En serio? Te envié una nota junto con el informe ¿Naruto no te la entregó?

—Debió de haber traspapelado, lo siento mucho chicos —hizo ese gesto que hace siempre que se siente apenado, llevó su mano detrás de su cabeza y sonrió, pero los tres sabíamos que ese movimiento era falso.

—Supongo que es posible, siempre ha sido un torpe y eso no cambia con los años, de todas formas me alegro de haberte encontrado aquí... Tsuma —la mirada llena de coraje cuando Sasuke me llamó "esposa" y me sonrió que puso Naruto me asustó, debía sacar a Sasuke de ahí antes de que esto se convirtiera en una batalla como las de antes.

—Sí cariño, yo ya he terminado de rendir mi informe semanal a Naruto, deberíamos ir a casa ¿No crees?

—Estoy de acuerdo. Volveré mañana para explicar mis informes —dijo colocando varios pergaminos sobre el escritorio.

Sasuke me ofreció su mano para salir de la oficina, dejando a Naruto hecho una furia, sin embargo, en cuanto salimos de la torre Hokage me soltó bruscamente y aceleró el paso para llegar pronto a casa, intenté llamarlo, pero la gélida mirada que me me dirigió que lo mejor era llamar hasta que estuviéramos en nuestro hogar.

En cuanto atravesamos la puerta Sasuke se desprende su bolsa y su capa al igual que sus sandalias, dirigió sus ojos hacia mí con esa mirada que hace mucho no me daba tan fría y tan falta de amor.

—¿Sarada? —fue lo único que salió de sus labios.

—Está de misión, regresa en unos días... Sasuke yo...

—Vamos a la habitación.

Sin decir más lo seguí escaleras arriba, eran pocas las ocasiones donde no sabía que esperar de mi esposo, y ésta era una de ellas, podía sentir su aura intranquila y para ser sincera tenía algo de miedo de lo que pudiera pasar, Sasuke siempre ha sido celoso y algo dramatico en sus reacciones.

Lo que nunca esperé fue que apenas entrando a la habitación Sasuke me tomóa fuerte del brazo tirándome a la cama, me atrapó bajo su cuerpo mientras su única mano apretaba mi cuello, sus ojos seguían llenos de ira y el Sharingan brillaba en su pupila.

—Sasu... ke-kun no puedo...

—Esto no va a funcionar Sakura ¿Te divertiste con Naruto? ¿Te gustó que él te tocara y marcara tu cuerpo? ¿Viste esa cara de suficiencia que tenía restregándome que había sido suya?

—Sasuke... No... Yo solo soy tuya... De nadie más.

—¿Vas a negar que te gustó que te cogiera sobre su escritorio? —me respondió soltando un poco su agarre en mi cuello.

—No puedo evitarlo, soy humana y tú estás lejos, pero te juro que yo solo te amo a ti, no importa cuántos hombres me declaren su amor, yo solo te pertenezco a ti —tomé su mano con la mía y él por fin soltó su agarre en mi cuello pero no me liberó del todo.

—Hablo en serio Sakura, será mejor que dejemos esto, en el pasado le perdoné muchas cosas a ese imbécil, pero esto está fuera de mí, que crea que de alguna forma tú eres suya me llena de rabia —Sasuke se levantó de encima de mí sentándose en la cama, su mirada hacia el piso de madera y su puño apretando las colchas.

—Cariño, ya hablamos sobre esto, lo haremos por nuestra hija —me senté en la cama mientras le recordaba lo que le había dicho en mi carta al mismo tiempo que lo abrazaba por la espalda y le daba pequeños besos para tranquilizarlo.

—Sigo sin entender un carajo de que va a servir esto. ¿Qué pasa si ella te odia cuando se entere? Vas a poder con eso?

—Ya te dije cariño, si jugamos bien nuestras cartas, la más inocente aquí voy a ser yo, déjalo en mis manos y pronto el clan Uchiha volverá a su esplendor ¿No era eso lo que querías cuando hablabas de restaurar tu clan?

—Sí, pero...

—Haremos lo que sea necesario para nuestra familia, debemos abrirle el camino a Sarada para que cuando se convierta en Hokage nadie dude de la grandeza de los Uchiha.

V. Declive

Desde la de Sasuke apenas si había visto un par de veces a Sakura, y no había podido darle más que unos cuantos besos, estaba tan frustrado que estuve a punto de buscar con quién desahogar esas ganas que le tenía, pero decidió ser paciente, ahora que tenia a sakura no podia ser nadie mas. Había esperado tanto para tenerla que todas las demás mujeres con las que él estado parecían nada en comparación con ella.

Y es que en el fondo yo lo sabía, que después de tenerla a ella jamás podría sentirme satisfecho con ninguna otra. Sakura llenó mis pensamientos desde siempre, me obsesioné de tal manera que lo único que me pudo liberar fue hacerla mía, probar su piel, llenarme de su olor y de su sabor... Solo pensar que durante años fue Sasuke quien disfrutó a esa mujer me llenó de un sentimiento de ira, tantos años desperdiciados hasta que me armé de valor para seducirla.

En realidad creí que sería más difícil, después de todo ella siempre estuvo enamorada de él, tantas veces sufrí su rechazo porque prefirió a Sasuke y yo como el buen amigo que era incluso me enojé aquella vez que ella me declaró su amor, aunque fue una confesión falsa a menudo me preguntaba qué había pasado si la aceptaba, pero ya no valía la pena pensar en ello, ahora por fin era mía.

Aunque por el momento tenía que compartirla con su esposo y eso me tenía mal.

—¿Quieres calmarte? Solo han pasado unos días desde la última vez que la viste.

—No puedo Shikamaru, no lo entenderías, no puedo permitir que de nuevo solo él esté en su pensamiento, me niego a perder lo que ya he ganado.

—¿Está seguro de que tiene ganado algo? —me dijo con ese tono de saberlotodo.

—¿De qué hablas?

—Vamos Naruto, ¿En serio crees que Sakura siente algo por ti?

—No veo por qué no lo haría, siempre él estado para ella, y tú no estás para saberlo, pero nuestros encuentros han sido bastante placenteros.

—Eso no significa nada. En serio que ustedes tres están más dañados de lo que todos creen… todo el mundo sabe que Sakura está obsesionada con Sasuke desde siempre.

—Sí, ¿Y?

—Pon atención: si hay alguien que puede darte la paliza de tu vida, y ya lo ha hecho, en realidad, es Sasuke, quien por cierto también tiene problemas, ya sabes, la venganza y eso, si se llega a enterar que te metiste con su esposa no sabes cómo puede reaccionar.

—Hay Shikamaru, creí que era el más listo de todos nosotros. Sasuke ya lo sabe, entre nosotros nos conocemos demasiado bien él se dio cuenta de inmediato, y si no ha venido a armar un problema debe ser porque Sakura se lo pidió, por lo tanto yo no le soy indiferente como tú crees.

—En serio que son problemáticos. En ese caso despacha a Sasuke en alguna misión y asunto arreglado porque no estás rindiendo nada en el trabajo.

-I can't. Pidió un mes de vacaciones.

—¿Y se lo diste?

—No tenía motivos para negarme en realidad, además de quererme coger a su esposa.

—Supongo que tienes razón, cómo sea, necesito que te concentres.

—No te preocupes arreglaré eso pronto.

—Más te vale, porque si sigues así esa mujer será tu perdición.

No pasaron ni diez minutos en los que Shikamaru con su monótono tono me iba diciendo de que iba cada papel que firmaba cuando un leve toquido a la puerta me hizo levantar la vista, con un simple "pase" la puerta se abrió y por ella se asomó la hermosa mujer que ocupaba mis pensamientos entallada en un precioso vestido color rojo, definitivamente no había un color que le quedara mejor. Al verla solo pude pensar en las palabras de Shikamaru y comprobé que si ella iba a ser mi perdición yo me iba a entregar gustoso.

VI. Al descubierto

La cara que Shikamaru puso cuando me vio fue entre aliviada y desconfiada, entré en la oficina dirigiéndole una mirada de superioridad y ante un gesto de Naruto se puso de pie y salió de la oficina.

Los ojos azules me miraron con anhelo, pero yo no me acerqué, me quedé a una distancia prudente para que pudiera apreciar lo bonita que me había puesto para él. Sasuke estuvo un punto de amarrarme para no dejarme salir, pues habían sido contadas las ocasiones en que yo me había arreglado para él. Entre nosotros todo era más salvaje, por decirlo de alguna manera, bastaba vernos para encender ese interruptor que nos hacía arder.

Con Naruto en cambio me gustó ese juego anterior, ese coqueteo y sus miradas, me gustó ver poco a poco su respiración se agitaba y se iba poniendo ansioso. Descaradamente me senté en su escritorio, cruzando mis piernas, dejando aún más al descubierto esa parte de mi cuerpo, cuando intentó levantarse empujé su pecho con la punta de mi zapato también rojo mientras sonreía.

—Dime ¿Qué te trae por aquí en este bello día Sakura-chan?

—¿Es que una no puede hacerle una visita a un amigo y excompañero de equipo?

—Por supuesto, tu siempre serás bienvenida en esta oficina, sobre todo si llevas puesto ese vestido.

—¿Te gusta?

—Desde luego, te ves exquisita —dice mientras toma mi tobillo y empieza a deslizar sus labios por mi pierna, yo lo dejé hacer. Su cálido aliento me hacía cosquillas y me sentía cada vez más húmedo, que lastima que no pudiéramos terminar…

Sin siquiera tocar antes Sasuke entró a la oficina con un gesto asesino, Shikamaru pisándole los talones, sabiendo que en realidad aunque quisiera detenerlo no podría, su cara era esa misma que ponía de niños cuando algo realmente le parecía fastidioso, intenté levantarme del escritorio pero Naruto se negó a soltar mi pierna.

—Lo siento, intenté detenerlo pero ya sabes… —intentó decir, pero todos sabíamos que no lo había hecho con suficientes ganas.

—Vale, déjanos solos, creo que este es un asunto privado.

—¿Seguro? —Cuando vio que nadie planeaba agregar nada, salió de la oficina murmurando algo como "problemático" y "se lo dije".

—Sasuke yo… —intenté decir poniendo mi mejor cara de arrepentimiento.

—¿A esto te referías con "asuntos importantes con el Hokage" Sakura? —Su voz apenas se elevó un poco más de lo normal pero su tono realmente era intimidante.

—Sasuke que yo recuerde no usar programada ninguna reunión.

—¿No piensas decir nada? —le preguntó a Naruto con ese tono helado.

—¿Quieres que te diga que esto no es lo que parece? Pues no puedo, porque esto es exactamente lo que parece —respondió al momento que se ponía de pie para enfrentarlo.

—¡Naruto! —intenté detenerlo de cualquier cosa que intentara hacer, pero Sasuke me tomó del brazo apartándome bruscamente.

—Será mejor que no te metas en esto —me mirándome con su Sharingan activado, solo me quedó hacerme a un lado.

—No le hables así —protestó Naruto— por razones como esa es que ella está aquí.

Ni siquiera Naruto con su modo sabio hubiera podido ver venir el golpe que Sasuke le propinó en el estómago, el cual hizo que se doblara del dolor, Sasuke se acercó a él, poniéndose cerca de su oído y le susurró algo que yo no alcancé a Escuchar, pero que hizo que Naruto ardiera de la rabia, pero poco pudo hacer cuando mi esposo me tomo nuevamente del brazo y me saco casi a rastras de esa oficina.

El camino a casa lo hizo tomados de la mano, como un día cualquiera, pero el dolor que sintió en mis dedos a causa del fuerte agarre de Sasuke era la prueba de que nada iba bien, ahora me preguntaba si me había equivocado al hacer esto . Era obvio que Sasuke no estaría de acuerdo, pero lo había convencido o al menos eso creí.

VI. Celos.

Definitivamente Sakura estaba mal de la cabeza. Esa era la única explicación que encontré para este absurdo. Una cosa era hablarlo y otra muy diferente verlo con mis propios ojos que para mi desgracia tenían la habilidad de grabar todo con lujo de detalles en mi memoria.

Cuando entramos a la casa fue que Sakura se sacudió soltando su mano de la mía, la mirada que me dirigió me dijo que no estaba nada contenta, pero una mierda con eso, aquí el único con derecho de reclamar algo era yo, pero no lo Hice. Mientras ella me lanzaba su mirada furibunda yo le dediqué la más fría e inexpresiva que tenía, veríamos quién cedía primero.

—¿Qué te crees eh? ¿Eres un animal acaso? ¡Mira como me dejaste la mano! —me reclama mostrándome su muñeca y dedos rojos, en verdad no me di cuenta de la fuerza que usé.

—No te quejes, usa tu jutsu médico y asunto arreglado —mi tono de indiferencia no le pasó desapercibido, yo me dirigí a la cocina por un vaso de agua.

—¡Así no era como lo planeamos! Tú debes…

—Cállate Sakura —le dije tomando su rostro en mi mano, su mirada desafiante no se iba, pero yo tampoco estaba dispuesto a ceder— ¿Qué habría hecho en mi lugar si me encontré en esa posición eh? Estoy seguro que mínimo hubieras destruido unas cuantas paredes, ante eso mi reacción sigue pareciendo bastante civilizada.

—¿Qué le diste?

—No sé de qué hablas —respondí haciéndome el desentendido.

—Claro que sabes ¡Sasuke respóndeme!

La miré sonriendo al recordar ese dulce momento…

¿Crees que solo porque estuviste entre sus piernas un par de veces ella te ama?... Tu fuiste solo un desliz y ya verás como esto no se va a quedar así.

En ese momento me alejé, pero pude sentir toda la rabia que lo consumía al escuchar mis palabras, puede que la haya tenido y la haya hecho disfrutar, pero ella ya me lo dijo "soy solo tuya" y sé que es verdad, porque los dos estamos igual de dañados y rotos y lo único que nos llena es el otro, porque sé que esos años donde estuve lejos de ella, perdido en la oscuridad y la locura no solo hicieron estragos en mí, si no que en ella también.

Sin decir nada más, la arrincono contra la mesa, mis labios tomando los suyos bruscamente, tanteando, mordiendo, no cediendo ni dejándola tomar el control, ella intenta apartarme pero mi mano empieza a tantear su cuerpo, buscando las zonas que sé que más la enloquecen, porque algo es seguro, aunque haya disfrutado con otro solo yo puedo llevarla hasta el límite de la locura. Mi boca busca su cuello, de la suya brotan suspiros desesperados que pronuncian mi nombre, sus manos se aferran a mi espalda y sé que ya está lista para mí. Lo compruebo al acariciarla y de un solo movimiento me deshago de sus bragas, con la experiencia y esa sincronía que tenemos ella desabrocha mi pantalón, liberándome y sin esperar más me hundo en ella, Sakura se aferra a mi, a pesar de la falta de uno de mis brazos hemos aprendido como hacer estas cosas.

Los gemidos de ambos llenan el espacio y estoy seguro de que si alguien pasa podría escucharlos y eso nos excita más, siento esa necesidad de hacerla gritar, que diga mi nombre, de volverla loca, de darle un orgasmo tan fuerte que olvide los que ha tenido con otro. La penetración con fuerza desquitando mi coraje porque sé que la otra forma de calmar estos celos sería dañar físicamente y eso es algo que juré nunca volver a hacer.

—¡Sasuke por favor! Detente ya no puedo… aaah… —sus ojos están llenos de lágrimas por el placer y la desesperación, pero yo aún no termino.

—Solo un poco… —empujo fuerte un par de veces más sacándole un nuevo grito de placer y siento como la llena, ambos nos deslizamos hasta el piso.

Los ojos verdes de Sakura me miran con amor, pero al mismo tiempo con arrepentimiento, pero yo no cambio mi expresión neutra, sé que eso no le gusta, sé que odia que la mire con indiferencia, y un par de lágrimas que escapan de sus ojos lo comprueban. Ella me abraza por el cuello, juntando sus labios con los míos en un beso dulce que le corresponde, porque a pesar de todo no me cansaré nunca de tenerla entre mis brazos. Al terminar el beso esconde su rostro entre mi cuello.

—Sasuke-kun… perdóname. Te amo, todo lo que hago siempre es por nuestra familia.

—Lo sé Sakura. Yo también te amo —todos los que dicen que lo nuestro es una relación dañina y dependiente no tienen ni la más mínima idea.

VIII. Final

—¡Ese imbécil! ¿Cómo es que se atreve a decirme eso? Si él estuviera aquí… si ella lo amara de verdad…

— Como siempre te lo advertí y no me hiciste caso, solo te queda superarlo y buscar otra mujer, estoy seguro que por ahí quedará alguna otra que se parezca a ella.

—¿No entiendes? ¡Yo no quiero a otra! ¿Cómo voy a preferir a otra cuando ya la tuve a ella? Cualquier mujer será nada en comparación con ella—En serio que Shikamaru se estaba volviendo tonto o por qué no podía entenderme?

—Oye tranquilo, yo no tengo la culpa. debería enfocarte en lo que urge —me dice señalando el montón de papeles.

—En estos momentos eso es lo que menos me importa. ¿Crees que Sasuke sea capaz de hacerle algo a Sakura? —esa era mi mayor preocupación, Sakura siempre ha sido débil ante él.

—No lo sé… en el pasado ya lo ha intentado, pero ahora… la verdad si estaba muy enojado —genial, sus palabras no me tranquilizan para nada.

—Debería ir a verla.

—Definitivamente no. Más te vale mantenerte alejado de esos dos, que ellos lo arreglen por su cuenta, ya hiciste suficiente.

—Pero…

—Dije que lo dejes, concéntrate en lo importante.

A pesar de que estaba poco concentrado debido al incidente con Sakura, decidí ponerme manos a la obra con el trabajo para poder escapar temprano y visitar a mi amada pelirosa. Casi al caer el sol, mientras tomaba un descanso recargado en la silla y con los ojos cerrados alguien llamó a la puerta, bufando le di el paso a quien quiera que fuera.

—Naruto. —Fue todo lo que dijo la recién llegada, hice una mueca de fastidio ante Hanabi, mi cuñada.

—Hanabi, ¿Qué te trae por aquí?

—Solo vine a traer esto —dijo también con mala cara deslizando una carpeta verde sobre el escritorio.

—¿Qué es esto? —pregunté, sabía muy bien que el color verde era de los juzgados familiares. Hanabi esbozó una sonrisa de suficiencia.

—Creí que por ser Hokage al menos sabías leer —dijo burlona— ahí tiene claramente el escudo del juzgado familiar.

Debo admitir que tomé la carpeta con temor, mis ojos se agrandaron ante la sorpresa cuando vi en el encabezado las palabras "Demanda de divorcio". Lo siguiente fue que hecho una furia tomé las hojas arrojándolas al suelo.

—¿Qué diablos significa esto Hanabi?

—Ahí está todo claro, mi hermana al fin ha decidido destruir de ti. He entregado el mensaje, me retiro —dijo dándose la vuelta, pero la tomé con fuerza por el brazo— ¡Suéltame!

—¿Dónde está Hinata? ¿Por qué no vino a dar la cara?

—Desde hoy volvió a la casa Hyuga con los niños —respondió soltándose con un movimiento brusco— y más te vale que no vayas a buscarla allá. La decisión ya está tomada.

—No pueden impedirme ver a mis hijos.

—Por favor ¡Lo dices como si te importaran! Tú ni te preocupes, ellos no te necesitan, tranquilamente puedes quedarte con tus putas —la furia se apoderó de mi e hice el ademán de golpearla, pero me detuve de último minuto— anda, atrévete, solo eso te faltaba, pero que te quede claro que yo no soy Hinata y no voy a permitir que me trate ni la sigas tratando a ella así.

—No hables de lo que no sabes Hanabi. Eres la nueva líder de la familia ¿Vas a permitir que el nombre de los Hyuga esté en boca de todos? —la amenacé, si no entendía por las buenas, tendría que ser a la mala.

—"Querido" cuñado, las cosas han cambiado mucho, mi padre ya no está y temo decirte que en esta ocasión el "Gran Naruto Uzumaki" lleva las de perder.

IX. Juicio

La noticia del divorcio del séptimo Hokage y Hinata Hyuga se esparció cómo la pólvora por todos los rincones de Konoha. De por sí era un hecho poco común -un divorcio- imagínense en el tradicional clan Hyuga, era un escándalo. Los más viejos y puritanos desdeñaban a Hinata diciendo que el lugar de una esposa era aguantar junto a su esposo y solucionar los problemas, acusaban a Hanabi de echar por la borda siglos de tradiciones familiares.

Algunos hombres justificaban las actitudes de Naruto cuando se supo que hubo infidelidad de por medio, alegaron que un hombre de su posición tenía el derecho de dirigir su vida y su hogar como le pareciera mejor.

Pero había otra parte, encabezada principalmente por las personas de nuestra generación y menores que se volvieron en contra de su Hokage, al grado de realizar manifestaciones y pronunciarse en su contra afuera de la Torre administrativa y en las afueras de los juzgados.

Por ahora, solo había ciertos rumores de las causas del divorcio, todo se llevaba lo más hermético posible, pero pronto la bomba iba a estallar. Naruto no esperaba perder la imagen que ya tenía y tanto le había costado lograr. Y Hinata, respaldada por su hermana y desde las sombras por mi, no pensaba tampoco dejar que la gente la tratara como la mujer débil a la que su matrimonio la había rebajado.

—Te llegó un citatorio del juzgado —la voz de Sasuke me sorprendió un poco, recién llegó del hospital y creí que estaría fuera de casa.

—Gracias cariño —me acerqué para saludarlo cambiar un beso en los labios que él no rechazó, pero tampoco hizo por continuar.

En el citatorio decía que debía presentarme al día siguiente al juicio, lo cual era un poco malo, puesto que Sarada regresaba de su misión hoy y tendría que enterarse de todo más pronto de lo que creía. Miré el papel en mis manos con gesto pensativo.

—¿Está todo bien?

—Si cariño, hay que prepararnos para la actuación de nuestras vidas, mañana debemos ir al juzgado.

En ese momento, no quise explicar a nuestra hija exactamente por qué nos habían citado en el juicio de divorcio, así que Sasuke y yo nos dirigimos solos al lugar indicado. Nos sentamos al final de la sala mientras Hinata explicaba como había descubierto múltiples infidelidades de su esposo, que Shikamaru era su cómplice y que incluso ella en algunas ocasiones se vio en la necesidad de cubrirlas.

—¿Qué clase de cosas hizo usted para cubrir las infidelidades de su esposo señora Hyuga?

—Ayudarlas en lo que pudiera. Naruto se cansaba de ellas y simplemente si era necesario las mandaba lejos. Incluso tuve que ayudar a algunos a abortar.

La sala quedó en completo silencio ante esa confesión, una emoción insana creció en mi al ver a Naruto tensarse y su abogado hablarle al oído, pronto sería mi turno.

—¿Por qué motivo hizo usted eso? ¿Cómo esposa no quería que existieran hijos ilegítimos?

—No fue por eso. En todas las ocasiones yo les ofrecí ayuda económica y un lugar para que vivieran alejadas de Konoha. Todas declinaron, diciendo que Naruto las había amenazado y temían que algo malo les pasara a ellas oa sus familias.

—¿Puede comprobarlo?

—No de todas, pero al menos una si. Tengo un testigo.

—Bien. Se llama a declarar a la doctora Sakura Uchiha.

La sala se quedó en silencio. Naruto volteó hacia el pasillo por el que yo caminaba abrazada por Sasuke y la mirada de incredulidad que me dio no la pagaba con nada. Por muchos motivos la mayoría de la gente que se encontraba ahí esperaba que tanto Sasuke cómo yo apoyáramos a nuestro amigo, prácticamente hermano, por lo que el hecho de que yo fuera a testificar a favor de Hinata fue una gran sorpresa. Al llegar a los escalones que me separaban del estrado del cual bajaba ella nuestras miradas se cruzaron, reconociéndonos. Si bien nos habíamos vuelto aliadas no cambiaba el hecho de yo fui una de las amantes de su casi ex esposo, la diferencia única entre ellas y yo es que le había ofrecido el plan perfecto para bibliotecase se ese matrimonio que tanto la había desilusionado.

Con mi semblante más afligido levanté el rostro dispuesto a decir todo lo que sabía, o al menos una parte, la que lo hundiría, la que si no tenía cuidado, también me hundía a mi.

—Doctora Uchiha ¿Qué es lo que tiene que decir al respecto?

—Yo vengo a hablar de una de esas pobres mujeres que cayeron en la trampa de quién yo utilizaré mi amigo. Su nombre es Mizuki.

La primera vez que la vi fue en la ceremonia de ascenso de hace tres años. La ascendieron a Jonnin y yo participé en la ceremonia, a mi lado se encontraron Naruto Uzumaki, Shikamaru Nara y en representación de su esposo, Ino Yamanaka. La mayoría de las personas presentes nos conocen a ambos y saben que solemos hacernos comentarios pesados, y recuerdo que ella me dijo ese día dos cosas respecto a Mizuki: la primera es que ella se parecía a mi, tenía el mismo color de ojos y corte de cabello, el color era diferente, pero era evidente un cierto parecido. Yo no le tomé importancia, pero lo otro que me dijo si me hizo algo de ruido, ella mencionó que Naruto se le quedó viendo mucho y le sonreía de manera extraña.

Aunque si fue un poco raro tampoco le di importancia. Después de eso no volví a verla hasta quizás un año después más o menos. Entró en mi consultorio cuando terminó el papeleo de mi turno y me comentó que tenía mucha fiebre y dolor abdominal. De inmediato le hice las preguntas de rutina. Le pregunté si era posible que hubiera sufrido algún envenenamiento en su misión, ella dijo que tenía varios meses sin salir en una. Le pregunté entonces si era posible que su malestar se debiera algo que comió, me respondió que probablemente se trató de eso.

Seguí realizando la revisión; su temperatura estaba elevada, así como su presión, le pedí que se recostara para revisar su vientre. Ella así lo hizo y no notó nada que indicará algún daño por indigestión o infección gástrica, le preguntó entonces si no tenía sangrado, que si era posible que tal vez estuviera embarazada sin saberlo y hubiera tenido un aborto. Ella se puso seria y comenzó a llorar.

Esto obviamente me alarmó y comencé a preguntarle si alguien había abusado de ella en alguna misión o alguno de sus superiores, ella me dijo que si había tenido un aborto hacía una semana pero el bebé era de la persona con quien salía. Realicé una ecografía y me dijo que el procedimiento no había sido realizado correctamente, por eso tenía una infección grave. Le dije que yo no era experta en realizar ese tipo de cirugías por lo que debíamos acudir con otro médico pero se negó diciendo que nadie debía saber acerca de eso, lo cual me extraño ya que también dijo que una persona la había enviado conmigo porque podría guardar su secreto.

En ese momento lo más importante era la vida de la paciente, pero al finalizar con la cirugía decidió buscar su expediente donde decía qué había entrado en cirugía debido a una apendicitis, así que procedió a actualizar el expediente y cuando la paciente despertó fui hablar con ella para que me dijera la verdad ya que parecia un asunto delicado. Finalmente dijo que la persona que le había enviado era Hinata Hyuga y el padre de su hijo era el Hokage.

Obviamente yo le pregunté si había sido ella quién le había pedido que no tenía al bebé, pero me dijo que había sido el propio Naruto a través de Shikamaru quién le pidió que no diera a luz. También me dijo que la habían amenazado y por eso había tenido que hacerlo. En ese momento yo solo pude quedarme callada debido a lo delicado de la situación, tampoco confronté a Hinata. Actualmente Mizuki se encuentra fuera de Konoha con su familia ya que no quiso verse directamente involucrada en este caso.

—Eso es muy conveniente doctora Uchiha —el que hablaba era el abogado de Naruto.

—Tengo el expediente médico y la confesión firmada de Misuki —respondí pasándole la carpeta al juez— en esta situación tengo permitido revelar su contenido.

—¿Y también ya que está aquí piensa hablarnos de la relación que tuvo los últimos meses con el Hokage?

Y la bomba cayo. Creo que los presentes dejaron hasta de respirar, alternando su mirada entre Sasuke, Naruto y yo. Era hora de la función.

X. Víctima

Cuando todas las miradas finalmente se quedaron fijas en mí, tenía la mirada baja, el corto cabello tapaba un poco mis ojos verdes y tal como había ensayado, entre temblorosos sollozos mis ojos desbordantes de lágrimas miraron primero a Sasuke con arrepentimiento, y después a Naruto con coraje. Él alzó su ceja desafiándome a poner en marcha lo que fuera que estaba tramando.

-¿Yo? ¡Yo solo he sido una víctima más de este hombre! —acusé señalándolo con el dedo y levantando la voz.

—¿Exactamente cómo es usted una víctima doctora?

—Desde el inicio me negué a mantener relaciones con él, ambos somos casados y además tenemos familia. Mi familia es lo más importante para mí y por eso intenté negarme.

—Sin embargo cedió al final.

—Yo… —levanté la mirada llorosa hacia mi esposo, asintiendo avergonzada, se escucha como nuevamente los presentes contienen la respiración, el juez me pasa un pañuelo para que seque mis lágrimas, después de hacerlo exhalo para continuar— es verdad, yo me entregué a Naruto presa de la soledad que me embargaba ¡Solo soy una mujer no pueden culparme! Yo… —dije bajando la voz— me arrepentí después e hice lo posible por alejarme de él. No me presenté en su oficina, no intercambiamos mensajes, nada. Hasta que él se presentó en mi consultorio, me acorraló, me envolvió y lo que es peor, propició todas las oportunidades para acercarse a mi.

—¿A qué se refiere?

—Puede revisar el historial de misiones, los últimos meses el equipo en el que está mi hija ha salido en más misiones fuera de Konoha que cualquier otro. Además me escondió mensajes enviados por mi esposo. Me hizo dudar de él diciéndome que aunque tenía la oportunidad de volver y enviar mensajes no lo hacía, lo cual era totalmente mentira.

—¿Está usted seguro de eso último señora Uchiha?

—Por supuesto. Finalmente me hizo ver que él era el único que sabía dónde exactamente estaba Sasuke y que no sería difícil propiciar un "accidente".

—¡Eso es una mentira! —finalmente Naruto explotó— ¿Se te olvida que eras tú la que me provocabas? Si, al principio te negaste, pero después lo disfrutaste tanto como yo.

—Estás mal Naruto, la percepción de la realidad que tienes está equivocada, yo solo fui una más de las mujeres de las que te aprovechaste.

—Claro, porque eres una mujer débil e indefensa, no me hagas reír.

—Tienes razón —dije llorando nuevamente— físicamente no soy indefensa, pero te aprovechaste de mi soledad, de nuestra amistad, de que siempre tuve baja autoestima y eso también es —le lance una mirada de abuso a Sasuke, que de inmediato se acercó a mi para sacarme de ahí.

—Creo que es suficiente. Ha quedado claro que mi mujer no puede aportar más al caso.

—Desde luego, pueden retirarse.

No cabe duda el dicho que dice "pueblo chico infierno grande". Lo durante lo sucedido el juicio ya había llegado a los oídos de toda Konoha y mi hija Sarada no era la excepción. La encontramos en la sala con los ojos aún rojos por el llanto. Sasuke se tensó cuando la vio acercarse a nosotros con la misma mirada indescifrable heredada de él.

—Mamá ¿Es verdad? Que tú y el séptimo…

—Si Sarada… perdóname.

—¡No mamá! Si todo lo que dicen es verdad… el séptimo fue quien se aprovechó de ti —dijo abrazándome— Fuiste muy valiente al decirlo y tú también papá por apoyar a mamá.

Mas tarde, mientras nos preparábamos para ir a la cama, Sasuke seguía serio conmigo, no entendía como no podía comprender los motivos que tuve para actuar como lo hice. Al final, el juez fallaría a favor de Hinata, concediéndole el divorcio y Naruto había sido destituido de su cargo debido al consejo de ancianos conservadores, aunque tengo que admitir que está vez fueron nuestros aliados.

—¿En qué piensas cariño? —me senté junto a él recargando mi cabeza en su hombro.

—En que me das miedo Sakura… —lo miré interrogante— todo esto salió justo como esperabas, incluso lo de Sarada, yo de verdad creí que iba a rechazarte.

—Después de aquel incidente Sarada es incapaz de dudar de mi, además no dije ninguna mentira.

-No. Solo verdades a medias y los hechos a tu conveniencia. Si yo hubiera sabido que eras capaz de planear algo así créeme que no te hubiera dejado ese día en aquella banca.

—Aaah Sasuke-kun eso es probablemente lo más romántico que me ha dicho nunca —reí.

XI. Hokage.

Al día siguiente me presenté en la Torre Hokage, Kakashi había tomado el puesto nuevamente, pero por la mirada que me dirigió cuando ingresé a la oficina no estaba muy contento y al parecer sería el blanco de su enojo.

—Miren a quien tenemos aquí: Sakura Uchiha.

—¿Cómo estás Kakashi sensei?

—La verdad mal, fui sacado de mi retiro para presentarme en esta oficina que fue profanada por mis alumnos, a hacer un trabajo que detesto ¿Qué necesidad había de esto Sakura? ¿Qué es lo que finge realmente?

—La restauración del Clan Uchiha —dije simplemente, él me miró tratando de comprender.

—Bien. Tanto juntarte con Sasuke te afectó, supongo que es natural, son esposos después de todo.

—Sabes que Sarada quiere ser Hokage ¿No?

-Si. Escuché algo de eso por casualidad. Mira a dónde llegó parar los ideales de Itachi.

—Nadie iba a tomarla en cuenta por ser una Uchiha y lo sabes, ni la gente, ni esos viejos del Consejo.

—Tendría el apoyo de los anteriores Hokages, en el caso de que siguiéramos vivos obviamente, no veo cuál es el punto.

—Ya te lo dije, es necesario que la gente vea al clan Uchiha cómo lo que es: los protectores de Konoha.

—Me sorprende ver hasta donde ha llegado, y pensar que hace quince años nadie apostaba nada por ti —sus palabras, aunque las certezas nunca creí que escucharlas en voz alta me sentiría tan mal.

—¿Ni siquiera tú?

—No al principio. Y cuando vi tu potencial, la verdad es que tampoco hice mucho por desarrollarlo, antes me sentí culpable, pero ahora creo que fue lo mejor.

—Claro, hacer a un lado a la ninja sin clan ni nada especial era la mejor opción.

—Si yo te hubiera comprometido Tsunade no se habría fijado en ti. Pero te repito, haz llegado demasiado lejos sin mi. ¿Vienes a reclamar el puesto de Hokage? ¿Te has encariñado con esta oficina? — preguntó perspicaz.

—Muy gracioso, pero en efecto, vino a reclamar el puesto de Hokage, pero no para mí.

—¿Entonces? ¿No crees que Sarada es algo joven para ser Hokage?

—Para Sasuke.

—Sigo pensando que harías un mejor trabajo tú.

—No estoy interesada, prefiero mi trabajo en el hospital.

—Claro, indirectamente tienes el poder pero mantienes tu estatus como pilar de Konoha trabajando en el hospital, chica lista, en serio no me extraña que ese par de idiotas estén tan obsesionados contigo.

—Al menos todos reconocían que en inteligencia era mejor que ellos, pero ese no es el punto, necesito que hable un favor de Sasuke en el consejo, si alguien es capaz de engatusarlos hasta convencerlos es usted.

—Tienes razón, pero ¿Yo que gano?

—Primero volver a su tan anhelado retiro, y segundo mi más sincero agradecimiento.

—No sé, no me parece suficiente.

—Olvídese de Sasuke por momento, pensó en Itachi y en su amigo Obito… ellos también querían ser Hokage, hicieron cosas malas porque los juzgaron mal, porque los usaron, pero usted sabe cuánto amaban Konoha, bueno Sarada es igual a ellos ama este lugar , pero no dejaré que cometa esos errores o que la obliguen a odiar, los Uchiha merecen felicidad también ¿No cree que podamos convertir la "maldición de odio" en una de amor?

Y salí de esa oficina plantando en mi antiguo maestro ese remordimiento que siempre tuvo, todos pensaban que Kakashi era de hierro, pero se necesitaban años se estar a su lado para saber que habían ciertas cosas que nunca pudieron perdonarse y que harían lo que estaría a su alcance para limpiar un poco su conciencia.

Dos semanas después para sorpresa de todos incluidos Sasuke, fue nombrado Octavo Hokage, hubo algunos que tenían sus reservas acerca de eso, que seguían teniendo desconfianza de que un Uchiha tuviera ese poder, pero estaba seguro que con el tiempo se convencerían de que Sasuke podía ser un gran Hokage, además Sarada estaba tan feliz y orgullosa que solo por eso mi esposo querido no salió huyendo.

Con el paso de los meses y con su trabajo Sasuke fue ganando poco a poco a sus detractores y yo más que feliz del resultado.

A Hinata, que estuvo de acuerdo con todo este plan mío, también le estaba yendo bien, se le notaba más feliz e incluso se reincorporó a los miembros activos y salía en misiones.

Naruto… bueno no todos lo odiaban, pero si hubo mucha gente que habló mal de él, así que por paz mental, supongo, pensó autoexiliarse a las afueras de Konoha. Debo admitir que a pesar de que no me arrepiento de lo que hice, de vez en cuando me da algo de nostalgia porque sinceramente no la pasamos mal…

XII. En el bosque. -Epílogo-

El nuevo hogar del séptimo Hokage estaba en un lugar apartado del bullicio de la aldea, era inteligente que pocos eran quienes se atrevían a visitarlo, por eso ver a una figura encapuchada tocando la puerta a pesar de la tormenta hubiera llamado la atención si tan solo alguien estuviese ahi para verlo.

Naruto se acercó a la puerta de mala gana para recibir al osado que había salido en medio de semejante tormenta, pero lo que encontró no lo esperaba en lo absoluto. En cuánto la puerta se hubo cerrado tras el intruso, la mojada capa cayó al suelo, develando una cabellera rosa, ojos verdes y un atuendo de anbu, probablemente para pasar desapercibida, pero no iba a negar que incluso usando eso seguía siendo la mujer que más deseaba en el mundo. Si tan solo las cosas hubieran sido diferentes…

—¿Qué haces aquí Sakura? —le hubiera gustado sonar más alegre, pero lo cierto es que seguía resentido con ella.

—Vaya, no era ese el recibimiento que esperaba para la mujer que dices amar —la sonrisa que se asomaba en sus labios rojos era amarga, pero Naruto no podía estar seguro de nada con ella, debía ir con cautela.

—Destruiste mi matrimonio y mi reputación, disculpa si no te recibo con los brazos abiertos —le reprochó.

—¿Yo hice eso? ¿En serio? Naruto, tu matrimonio era una mierda desde el principio. Y en cuanto a tu reputación… bueno, tal vez contribuí un poquito, pero vamos hombre, que la discreción nunca fue lo tuyo y ahí quedó demostrada.

—Debes estar feliz. Sasuke es Hokage ahora, y le heredará el puesto a Sarada, tal y como tú querías, en serio te felicito por tu gran actuación —le dijo con amargura, se sintió traicionado, él le había jurado amor mientras la hacía suya, en cambio ella solo lo usó como un escalalón para llegar al poder.

—No te lo voy a negar, pero comprender debes, lo hice por mi familia, por Sasuke y Sarada, tenía que poner en alto el apellido Uchiha de nuevo.

—La mitad de la aldea te odia.

—Y la otra mitad me admira, e incluso esos que me odian me envidian por poner a mis pies a los ninjas más poderosos del mundo. ¿Entiendes lo que significa eso para mí?

—En realidad no —respondió con sinceridad.

—Realmente nosotros tres nunca fuimos tan diferentes Naruto, todos buscábamos el reconocimiento de los demás, ustedes dos no necesitaron de mucho, tú: el hijo del cuarto Hokage, el héroe de la cuarta guerra, Sasuke: el último del clan Uchiha, un genio ninja, ¿y tú? ¿Sabes que me dijo Kakashi? —él negó— me emparejaron con ustedes solo porque no había nadie más, todos los genin de clanes poderosos ya habían sido asignados, pero nadie pensaba que fuera capaz de sobresalir en algo.

No tienes idea de lo que se siente, por ustedes, aunque sea en secreto esperaban algo, pero nadie apostaba nada por mi, y mira, discípula de la quinta Hokage, heroína de guerra, cabeza del equipo médico, esposa de Sasuke Uchiha y amante de Naruto Uzumaki… sinceramente me gusta como suena todo eso junto.

—Shikamaru tenía razón —dijo entre risas— nosotros tres estamos más dañados de lo que todos piensan.

—Dime Naruto… ¿Te arrepientes de no haber aceptado mi confesión aquella vez?

—Antes sí. Ahora… creo que no, porque yo estaría en el lugar de Sasuke y tú estarías con él de todos modos. Me ha costado asimilarlo, pero ya entendí que nunca lo vas a abandonar.

—Es fácil… lo amo demasiado y aunque los demás no lo entiendan lo nuestro es algo muy intenso. Simplemente no existe Sakura sin Sasuke ni Sasuke sin Sakura, y eso es la verdad… pero… —se acercó a él, con su mano acariciando la mejilla del hombre, Naruto cerró los ojos disfrutando el tacto suave— no voy a negar que te amo a ti también, de una forma retorcida y definitivamente insana ambos son parte de mi y no podría estar sin alguno de los dos.

—¿Y Sasuke que opina de eso?

—Naturalmente no lo tomó muy bien, pero lo ha entendido, y también debes hacerlo tú.

—¿Qué es lo que debo entender?

—Que yo le pertenezco a Sasuke y siempre voy a volver con él. Pero si tú lo quieres también puedo amarte Naruto, aunque nunca seré tuya.

El rubio se alejó de ella, con paso lento se dirigió a la ventana, la lluvia cayendo siguió ahora con más intensidad, combinando con los pensamientos que rondaban en su cabeza. Lo que ella proponía definitivamente no era lo más sano, pero nunca jamás nada entre ellos fue lo que se denomina "normal" siempre atrapados en ese triángulo, en algo tenía razón Sakura: ella y Sasuke no existían el uno sin el otro, pero lo cierto es que Naruto tampoco existia sin ellos. Lo que ella le proponía, era solo un poco del calor y el amor que tenía, pero a final de cuentas, no tenía ya nada que perder, su matrimonio se había ido al carajo, igual su puesto de Hokage, la gente volvía a mirarlo con desprecio.

Y entre todo eso, esos ojos verdes lo seguían mirando con deseo y lujuria, con anhelo, porque entre ellos también había algo de lo que nunca podrían desprenderse. No quedará ya nada por perder, y en menos de lo que dura un parpadeo ya la tenía entre sus brazos, devorando sus labios, sus grandes manos buscando su cuerpo, su calor, y ella rendida ante su tacto, dejándose llevar. Sabían que esto era un círculo vicioso, pero sinceramente ninguno de los tres esperaba salir de él.


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