Capitulo III
Era una noche oscura, en la que sólo brillaba un rayo de Luna entre los arboles. Matt acudió inmediatamente ante la llamada de Mimi lo más rápido que pudo, sin saber que esperar al respecto. Ella solo le comento que necesitaba su ayuda urgentemente.
Aparco su auto de segunda mano delante de la cabaña que le había mencionado Mimi. Era el campamento donde por lo regular pasaban en verano cuando eran niños. Pero ahora se encontraba cerrado por remodelaciones y aun no habían comenzado con las obras.
Miro a su alrededor notando que no había ningún otro vehículo en los alrededores. Dentro de la cabaña lograba ver una tenue luz que indicaba que se encontraba alguien adentro.
Mimi.
Bajo del coche con un nudo en el estómago y cerró la puerta con cuidado. Se preguntaba por que lo había llamado. Pero por el tono de voz que demostraba la castaña por teléfono parecía algo urgente.
Trato de tranquilizarse y se acercó a la cabaña
— ¿estas ahí Mimi? Soy Matt ábreme
— Espera — Escucho la voz de la castaña, pero se oía rara. Como si la estuvieras estrangulado
Se puso tenso al imaginar lo que estuviera pasando. En eso escucho como quitaban el seguro de la puerta. Trago saliva y decidió entrar, encontrando finalmente a Mimi. Esta tenía un aspecto completamente espantoso y se encontraba quejándose del dolor mientras se tocaba el vientre. Matt inmediatamente corrió donde ella.
— Por dios Mimi ¿te encuentras bien? ¿qué demonios estás haciendo aquí tu sola?
Mimi se hecho hacía delante y apretó los labios, es agacho agarrándose las rodillas, estaba realmente adolorida, Sentía como el estómago se le encogía y tenía varios espasmos abdominales. Matt se arrodillo a la altura de la castaña y le despejo el cabello de su rostro para poder observarla.
— ¿que te sucede?
— Creo… estoy teniendo un aborto — Dijo finalmente ella con una pequeña sonrisa amarga.
Inmediatamente el rubio palideció ante el comentario de Mimi. Matt sabía que ella había escapado con su novio pero jamás se imaginó que estuviera embarazada, y peor aún que estuviera a punto de perder ese bebé. Realmente no tenía idea de que hacer, ya que, aunque había hecho un pequeño curso de primeros auxilios, realmente no estaba preparado para ese tipo de emergencias. Deseaba en esos momentos que Joe estuviera ahí presente, pero tal parece que Mimi solo contaba con su ayuda en esos momentos.
La sostuvo para que ella lograra incorporarse, pero otra contracción hizo que ella gimiera de dolor, ella se sostuvo de su hombro para luego mirarlo a la cara,
— Gracias por Venir, eras la única persona en la que podía confiar.
— Creo que sera mejor que te lleve al hospital — Comento él mientras se preguntaba que hacía Mimi viviendo sola en esa cabaña.
— En un momento — comento ella volviendo a doblarse hacia delante por el dolor. Matt inmediatamente la sostuvo para que no cayera al piso —. Ayúdame a ir al baño.
La agarro por la cintura mientras la ayudaba a caminar. Matt podía sentir como el sudor le escurría por la nuca, el pecho y la espalda.
Ella solo lo miro apenada y él salió del baño dejándola sola pero con la puerta entre abierta en caso de que ella lo necesitara.
Mimi se miro por unos instantes al espejo. Realmente se veía terrible, se peino un poco y se recogió el cabello con una diadema. En esos momentos ella se veía tan vulnerable. Al salir del baño Matt la agarro de la cintura y la llevo a la cama. Siguiendo sus instrucciones recogió todas sus cosas y las llevo directo al carro. Luego volvió por ella.
— Dejame descansar solo un minuto — le pidió Mimi con una sonrisa —. Parece que tu y Tai siempre tienen que pagar por nuestros platos rotos ¿Crees que tendrás que ocuparte de mi el resto de nuestras vidas?
— No había pensado en eso realmente.
Hace algunos meses Mimi y Sora habían ido a presenciar una de aquellas carreras callejeras que se hacían en el centro de Tokio. Sora intentaba persuadir a su amiga para que se marcharan de ese lugar. Si Mimi hubiera sabido lo que sucedería le habría hecho caso sin dudarlo a su amiga. Los coches habían chocado y un trozo de cromo se incrusto directo en el hombro de la castaña muy cerca del cuello.
Inmediatamente Sora le llamo a Tai que en ese tiempo recién comenzaban su noviazgo, y este llego en compañía del rubio. Necesitaban donadores de Sangre para la operación. Afortunadamente ambos chicos eran del tipo O negativo por lo que pudieron donar sin problemas.
Por aquel entonces Matt jamas se imagino que su tío se casara con la madre de Mimi uniéndolos por lazos familiares de cierta manera. Tomo un trago a su taza de café para volver nuevamente al presente dentro del restaurante y se dio cuenta que los miraban de otras mesas.
Mimi siempre ha llamado la atención aunque ella no parecía darse cuenta. Desvió la mirada por unos instantes directo a la cicatriz que aun se asomaba desde su cuello.
— Tuve que ir con bufanda o con cuello largo el resto del año escolar para que nadie viera la cicatriz — Comento ella al darse cuenta donde estaba mirando Matt. Solo se limito a colocare leche y miel a su té.
— Lo siento, no fue mi intención quedarme mirando — se disculpó, desviando su mirada al cielo el cual ya estaba de un color azul oscuro.
— Estabas recordando el pasado. Yo también. Nunca debí de ponerte en una situación tan complicada. Pero no sabía a quien llamar.
— En aquel momento me preguntaba por que no le habías llamado a Ryo.
El rostro de la castaña ensombreció al escuchar aquel nombre, con una desilusión que nunca había mostrado en frente de él.
— Ya me había dejado abandonada una vez cuando supo lo del embarazo. No iba a permitir que lo hiciera de nuevo. De haberle llamado a Sora seguramente le habría dicho inmediatamente a mi madre o hubiera llamado a la policía. Tai seguramente le hubiera contado todo a Sora e Izzy y Joe siempre se la pasaban estudiando.
— Así que solo quedaba yo,
— Así es — admitió mientras le daba un sorbo a su té y lo miraba por encima de la taza — Primero con lo del accidente de la carrera y ahora con eso. Me prometí que nunca volvería a involucrarte con mis problemas.
— ¿has tenido más problemas?
Ella negó con la cabeza, sus risos castaños flotaron alrededor de su rostro. Matt recordó lo sedoso que le había parecido su cabello cuando lo había tocado aquella fatídica noche. La había llevado a una clínica cerca de Yokohama que atendían las veinticuatro horas del día. Ahí los médicos les habían dicho a ambos que más de la mitad de los embarazos podrían llegar a tener complicaciones. Y más aun a una corta edad.
— Tuvieron suerte de llegar a tiempo, o de lo contrario la vida de la madre también hubiera peligrado —Le había comentado el doctor. Como si ambos fueran una pareja en ese entonces.
Ni Mimi ni Matt habían explicado la verdad y fue un secreto que ambos guardaron durante el resto del ciclo escolar donde Mimi finalmente se había reincorporado. Unos días después de que hubieran terminado la preparatoria. Mimi le envió un cheque y una carta con tan solo dos palabras Eternamente agradecida.
— Ahora vivo una vida muy tranquila y me gusta — dijo Mimi sonriendo.
Matt también sonrió
— Igual yo
— Dime ¿alguna relación o mujer que te maltrate el corazón? — Bromeo ella, sorprendiéndolo con su pregunta.
Matt hizo una mueca. La ultima mujer con la que había salido en una relación seria ahora se encontraba casada con su mejor amigo mientras disfrutaban de su Luna de miel. Después de eso, aunque si salia con una que otra mujer. Jamas se formalizaba algo serio.
— No, ¿y tu?
De pronto la sonrisa de Mimi se entristeció
— Estaba saliendo con un profesor de la Universidad, pero en cuanto regrese a Japón me decepcionó, por que no se puso de rodillas para rogarme que me quedara con él. Entonces me di cuenta que mi carrera me importaba más que él.
— Entonces no lo querías — afirmo él.
— Claro que lo quería, pero no de la forma en que se debería. La verdad es que no quería ningún compromiso con él. Y no se si lo quisiera algún día.
— No puedes dejar que un imbécil como Ryo influya en todas tus relaciones.
— No, no creo que haya sido eso. Mi mamá se preocupa mucho por la persona con la que debería casarme. Durante la boda me estuvo presionando mucho sobre el asunto. La verdad no quise recordarle que su primer matrimonio termino en un divorcio.
— ¿eso es lo que te da miedo? — Pregunto el rubio.
— No hay nada que me de miedo — lo corrigió ella Fríamente —. Lo siento, no quise ser brusca, supongo que no he encontrado a la persona indicada.
— Entonces estas igual que yo — Comento el con una semisonrisa.
— ¿sabes? Todas las chicas en el instituto pensaban que tu y Tai eran un monumento — Murmuro Mimi sin darse cuenta —. Siempre se peleaban por tratar de llamar la atención de cualquiera de los dos. ¿nunca se dieron cuenta?
El sacudió su cabeza.
— Tai solo tenía ojos para Sora en ese entonces. En cambio yo estaba más concentrado en mis estudios. No quería que nada me distrajera.
— Esa es una respuesta que esperaría de Izzy o de Joe, pero nunca de ti Yamato Ishida — Comento en broma para después desviar la mirada hacia la playa —. Mi mamá me había comentado eso un sin fin de veces cuando comencé a salir con Ryo. Hasta el día de hoy nunca he tenido el valor para darle la razón.
— Eso fue hace mucho tiempo — Agrego Matt —. Éramos jóvenes.
— jóvenes — Repitió ella retirándose un riso de la mejilla —. E insensatos ¿por qué tienen que ir las dos cosas juntas?
Luego ella río al igual que Matt, aunque realmente el no compartía aquella ironía con ella. Le daba pena que Mimi a las malas hubiera aprendido una lección que jamás olvidaría.
— ¿nos marchamos? — Pregunto finalmente Matt al ver como Mimi lanzaba un bostezo.
