Bueno aquí vamos de nuevo este one-shot fue escrito para el Matsuri EmocionArte de la página de Facebook Shikatema: Hojas de Arena la emoción es culpa

Culpo a hyde de esto me obsesione con la canción another moment y no pude dejar de escucharla hasta que saque esto de mi cabeza


Otro momento

En otro momento me dije a mismo cuando acepté por primera vez que estaba enamorado, era un niño de 14 años y ella solo me veía como su adversario un obstáculo en su camino así que no podía sin debía expresarle como me sentía.

En otro momento, me dije a los 16 cuando la diosa de 19 frente a mí me hablo como su igual mientras éramos compañeros para la preparación de los exámenes chunin, mientras caminábamos por la aldea hablando de tonterías o por lo menos ahora me parecen tonterías, en otro momento de dije de nuevo cuando nos despedimos aquella mañana y no perdió la oportunidad de remarcar que ya sería un jounin si no fuera por mi bien conocida y enorme pereza, lo que ella no sabía es que esa diminuta y altanera sonrisa me mostro era la razón por la que me esforzaba, para estar a su altura y poder demostrar que la merecía

En otro momento me dije cuando visite Suna unas semanas después de lo acontecido con su hermano, como podía perturbarla con mis sentimientos y hacer aún más tenso e incómodo el ambiente cuando vi una solitaria lagrima rodar por su mejilla al hablar de lo que represento que uno de sus hermanos estuviera envenenado y el otro desaparecido sin que ella pudiera hacer algo para ayudarlos, dejamos que el tiempo pasara entre nosotros mientras nuestras manos se unieron en silencio.

En otro momento me dije cuando ella llego a Konoha después del ataque de Pain, la aldea estaba destruida y la guerra se cernía sobre nuestras cabezas con una velocidad abrumante, no era el momento de hacer declaraciones o promesas que no había certeza de poder cumplir el mundo que conocíamos podía desaparecer y esa era la prioridad para todos.

En otro momento me dije cuando la guerra estallo, mientras Gaara con su discurso de unificaba la alianza y ella me recodaba la importancia de mi posición y yo solo contesté con un medokusai cuando en realidad quería decirle un no mueras con sabor a te amo.

En otro momento me dije al final de la guerra, nuestras naciones estaban destruidas y ahora mismo lo importante era dar sepultura a nuestros muertos, mientras me enfrentaba el tener que decirle a mi madre que su compañero de vida se había ido, mientras aceptaba que había perdido a mi padre, mientras encontraba un equilibrio entre el querer y el deber

Pero espere demasiado a encontrar ese momento y cuando lo encontré hubo que enfrentar que lo nuestra era imposible, nuestros corazones se fundieron junto a nuestros cuerpos esa noche que jamás se repetiría. Te veo en el altar junto a él un hombre al que no amas, pero aceptaste como esposo debido a mi cobardía, porque aplace decir lo que me producías y ahora que lo sepas y que sea correspondido no cambia nada, solo te vuelve más inalcanzable aún que el día que acepte mi amor por ti.

Y tome el momento, ese en medio de la pista de baile donde nuestro mayor secreto estaría oculto a los ojos de todos, pase mis manos por tu cintura para poder acercarte a mí el suave ritmo de la música que resonaba permitía que todo pareciera natural ¿Qué de raro hay en un par de amigos bailando?, pero ambos estábamos conscientes de que no éramos solo amigos, este era nuestro primer y último vals, la primera y última vez que estabas en mis brazos públicamente, pero no quería despedirme.

Así que me disculpé una vez más, siempre fui yo quien hablo sobre como el hombre debía tomar la iniciativa, siempre fui el que se quedó callado, ahora tengo que cargar con las consecuencias de ellos y saber que no poder tenerte a mi lado es el resultado de mis cobardes acciones. Me mas una sonrisa socarrona mientras dices que deje de ser un bebé llorón que, aunque no estemos juntos siempre seremos dos en uno y eso nada lo cambiara, justo en ese momento la música se detiene y tu esposo se acerca con una sonrisa, con la mayor cortesía de la que soy capaz te dejo ir con él, aún contra mi deseo de cercenarle el cuello.

Como no sé cuánto tiempo más seré capaz de soportar me retiro de la celebración, si estuviera en Konoha iría a casa de Chouji a emborracharme o con Ino para que una vez me recalcara lo idita que soy por no haber dicho nada hasta que fue demasiado tarde, pero estoy en Suna y enterrarme en un bar no parece la opción más inteligente, así que me dirijo al hotel y entro en mi habitación donde por primera vez en mucho tiempo dejo que mis emociones se desborden destruyendo todo que se encuentra entre esas cuatro paredes, no sé cuánto me costara ni me importa ahora mismo lo que quiero es que las lágrimas dejen de fluir y encontrar un momento de paz en que mi mente no me atormente...

No se cuento tiempo ha pasado, mi cuerpo se siente pesado y mi boca tiene un regusto amargo, aunque me he acostumbrado a él desde hace tiempo, levanto para mirar por la ventana y noto que la luna aún está en lo alto, por primera vez en años actuó por impulso y salgo por la ventana regreso a aquel lugar donde todos celebran tu matrimonio, me adentro de nuevo con sigilo logro hacerte una seña para que te encuentres conmigo en un lugar solitario a lo cual asientes, aunque no nos alejamos demasiado de la gente en este lugar no pueden vernos. Te acercas desconcertada por mi comportamiento y te beso no debería lo sé, pero es la última vez que podré hacerlo, me miras aún incrédula ante lo que paso mientras yo te envuelvo en un abrazo para susurrarte: En otro momento tiempo y lugar estaremos juntos, viviremos para siempre juntos. Aun no puedes salir de la impresión cuando me alejo de ti solo un segundo antes de que tu esposo se acerque a ti depositando un beso en tu coronilla para volverte a la realidad


A la derecha chocolate y tequila y a la izquierda el buzón de amenazas de muerte siéntanse libres tomar lo que consideren necesario