¿Cuál es tu mayor temor?
Sin duda hoy había sido un día pesado, habíamos recibido varias notificaciones de ninjas y familias desaparecidas en las últimas semanas, llegar al fondo de este caso nos tomo mucho tiempo, hoy por fin encontramos el centro de operación y los ninjas enviados lograron destruir la base y capturar a los maleantes.
-Shikamaru, tengo los detalles de la misión- Konohamaru había entrado a mi oficina con unas hojas entre las manos, a pesar del éxito de la misión, su semblante era sombrío.
- ¿Y bien? ¿Qué fue lo que sucedió? - pregunte temiéndome lo peor.
- Afortunadamente logramos arrestar a todos los miembros de la organización, pero no pudimos salvar a todas las familias, cuando llegamos ya era demasiado tarde- conforme me detallaba la situación, sus manos se cerraban en puños de enfado.
- ¿Cuál fue el número de bajas? - odiaba hacer esa pregunta, a pesar del tiempo y lo vivido no dejaba de revolverme el estómago.
-Fueron tres, Hoheto Hyuga, su esposa y su pequeño, solo pudimos rescatar sus cuerpos. Estos malnacidos iban tras técnicas y dojutsus, estuvieron atacando varias aldeas con ese fin. Afortunadamente logramos detenerlos, pero no fue a tiempo- Esta era la primera ocasión en la que Konohamaru apoyaba en una misión de la unión shinobi y entiendo su dolor al no cumplir su misión al cien por ciento.
-Tranquilo, yo sé que es difícil, pero esta es nuestra vida, la muerte nos acompaña a todos lados, pero por ahora todo termino, daremos un funeral digno para Hoheto y su familia, serán despedidos con los honores que merecen y nos esforzaremos para que ninguna familia tenga que volver a sufrir esto. Hiciste un buen trabajo, ve a descansar. -Me miró con una sonrisa triste y se dirigió a la puerta y ahí volvió a mirarme.
-Tú también deberías ir a tu casa, parece que esta por caer una tormenta y lo mejor sería que estuvieras con tu familia.
-Tienes razón, yo también me voy- Ambos salimos de la torre Hokage y partimos hacia nuestros respectivos hogares.
Es una noche oscura y el viento trae nubes espesas, hacía tiempo que no veía un clima así en Konoha. Es bastante tarde y supongo que Temari y Shikadai deben de estar durmiendo, debería de correr lo más rápido posible, por alguna razón tengo la necesidad de llegar a casa lo antes posible.
Al llegar a casa, la tormenta había iniciado, subí lentamente hasta la habitación de mi hijo, lo vi durmiendo plácidamente así que solo le di un pequeño beso en la frente, caminé lentamente hasta mi habitación.
- ¿Fue un día pesado? - Me pregunto Temari medio dormida.
- Fue muy problemático- le conteste con una semi sonrisa y dándole un beso en la frente.
Poco a poco me acosté a su lado, la abrace y sin darme cuenta me quede dormido, cuando desperté Temari ya no estaba en la cama, tuve un mal presentimiento, el día seguía lluvioso y frio, me levante, fui al cuarto de mi hijo, pero tampoco estaba, empecé a buscar a Temari en cada cuarto de la casa, pero ella no estaba en ningún lado. Algo no cuadraba, ¿Por qué se había llevado a Shikadai?, ¿por qué no me había despertado antes de irse?
-Tranquilo Shikamaru, seguro fue a comprar algo que le hacía falta, ¿Por qué estas tan nervioso? Cálmate por favor- seguía diciendo ese tipo de cosas para calmarme, decidí esperarla, si había salido por algo seguro no tardaba en regresar, pero pasaron horas y ella seguía sin aparecer, algo no estaba bien.
Decidí salir a despejarme, a lo mejor en el recorrido la encontraría y me regañaría por ser un bebe llorón, iba pensando en todo esto hasta que al llegar a la puerta me encontré con un pequeño papel, por alguna razón mis manos temblaban al levantarlo, era una nota de Temari:
Vago, Gaara me necesita en Suna, tuve que partir de inmediato con Shikadai, espera nuestro regreso. Temari.
Esto era horrible, algo muy malo tuvo que haber pasado para que decidiera partir de esa forma sin consultarme y llevándose al niño, esto era algo que no podía creer. ¿Por qué habían salido tan repentinamente en medio de una tormenta? ¿por qué se iba sin decirme? ¿por qué no me despertó si era algo tan urgente? ¿acaso me estaba abandonando? La cabaza me daba vueltas, esto era algo muy confuso y aterrador, ¿Qué estaba pasando?
De repente alguien toco la puerta, salí de mi abstracción y corrí a abrir con la esperanza de ver a Temari ahí parada con una sonrisa burlona diciéndome que había caído en su broma, pero no, a quien me encontré fue a un Kakashi abatido, de alguna forma sabia lo que venia a decirme y no quería escucharlo.
-Kakashi, ¿Qué haces aquí? - hice la pregunta rogando que no contestara nada de lo que estaba pensando, pero él solo bajo la mirada y me dijo:
-Lo siento Shikamaru, los atacaron por sorpresa y no lo lograron.
Esto no podía ser cierto, no era verdad, no tenía sentido, solo quería correr y comprobar con mis propios ojos que eso no era verdad.
Empecé a correr y tome una fuerza que no sabía que tenía, algo me venia siguiendo, iba tras de mí, lo ataque con toda mi fuerza pero parecía que no acertaba ningún golpe, el temor dentro de mi cuerpo crecía, todo a mi alrededor se volvía oscuro, cuando gire un poco la vista me di cuenta que la mancha negra que se iba apoderando de todo era mi propia sombra y ahora quería devorarme a mí también, trate de contenerla, de luchar con todas mis fuerzas, pero fue imposible, al final, si ya había perdido lo que mas amaba en este mundo ya no tenia razones para seguir luchando, así que poco a apoco deje que esa sombra me consumiera por completo.
De pronto una enorme luz inundo todo, escuche un gran estruendo y la voz de mi Temari, abrí los ojos y la vi, estaba aturdido y solo pude ver como salía corriendo de la cama, me obligue a levantarme y salir corriendo tras ella, en ese momento me di cuenta de que todo había sido una pesadilla. Un relámpago me despertó y también asusto a nuestro pequeño hijo que lloraba en el regazo de su madre.
-Ya, ya, tranquilo mi niño, no te preocupes, mamá y papá están aquí- Temari le repetía esto a nuestro pequeño mientras lo acurrucaba en su pecho. Hasta ese momento pude respirar, todo había sido un sueño, todo estaba bien y ellos estaban aquí conmigo, el temor insoportable que recorría mi cuerpo poco a poco se iba esfumando al son de mis pasos que se acercaban lentamente a ellos, el miedo se fue y un gran alivio recorrió mi cuerpo cuando abracé a Temari por la espalda y mis manos llegaron a nuestro bebé, todo el terror que sentí se fue al sentir su calor.
-Tranquilo, no pasa nada, estoy con ustedes y los voy a proteger siempre- le susurre a mi Shikadai desde el cuello de su madre, poco a poco el se fue calmando, pero seguía asustado.
-Tranquilo, todo está bien- parecía que esas palabras me las decía a mi mismo y no a mi hijo.
-Vamos a llevarlo a nuestra cama para que se sienta más seguro y pueda dormir un poco más- me dijo Temari mientras nos dirigimos a nuestro cuarto, recostamos a nuestro bebe en medio de los dos.
- Los relámpagos han sido su mayor temor- dijo Temari mientras lo miraba cerrar sus ojitos.
- ¿Y cuál es tu temor? - Le pregunte mirándola a los ojos.
-Es una lista interminable, pero temo que algo le pase a este bebé, me da miedo dejar a mis hermanos y temo que un día ya no estes conmigo- me miro con ojos angustiados.
-No iremos a ningún lado, siempre voy a estar contigo- le dije mientras besaba su frente, ella se relajo y poco a poco la empezó a vencer el sueño.
- ¿Y tú? ¿Cuál es tu peor temor? Me preguntó medio dormida
-No le temo a nada, tengo por esposa a la kunoichi más cruel de todo el mundo shinobi ¿quién no se sentiría seguro? – dije en un susurro y solo la vi sonreír con autosuficiencia antes de quedarse dormida.
Me quede un rato más mirándolos, claro que tengo muchos temores, temo que me dejes, temo no ver más esos encantadores ojos, esa sonrisa maravillosa, le temo al vacío que siento al estar lejos de ti, pero en momentos como este, en donde estoy a tu lado, todo el miedo se esfuma y solo puedo agradecerte a ti por hacerme tan feliz. Le di un beso a ambos y los abrace con delicadeza, con ese pequeño gesto, todas las pesadillas desaparecieron y le dieron paso a sueños felices al lado de la mujer que amo.
