Este one-shot fue escrito para el Matsuri EmocionArte de la página de Facebook Shikatema: Hojas de Arena la emoción es orgullo
No tengo mucho que decir espero que les guste
Ahora y nunca
Era verano y en Suna como en la mayoría del país del viento eso significaba que la temperatura se elevaba lo suficiente como para quejarse de ella, algo que pudiera parecer irónico si consideramos que con clima desértico las temperaturas nunca eran precisamente bajas, pero ese era el clima de su amada aldea y no cambiaría por nada.
Ahora mismo desde lo alto del domo del kazekage contemplaba el paisaje en silencio porque aunque amaba a su aldea así como lo hacía con sus hermanos este ya no era su hogar, llevaba un año viviendo permanentemente en Konoha primero como embajadora y después por su matrimonio con el nuevo líder del clan Nara, siendo sincera no esperaba que el pelinegro le pidiera matrimonio siempre vislumbro que tendría que ser ella quien se lo propusiera, por diversas razones la primera sin duda seria las bien conocidas vagancia y cobardía del Nara, la segunda su tendencia a hablar de lo problemático que resultaba el matrimonio así como su poco entusiasmo a verse involucrado en uno, por eso cuando deslizo el anillo en su dedo minutos después de que le pidiera le acompañara a revisar el desmogue de los ciervos una expresión de incomprensión se plasmó en su rostro a lo que el pelinegro rasco su nuca con parsimonia mientras con palabras entrecortadas hacia su torpe proposición a lo que simplemente respondió con una arrogante sonrisa
—Temari— la voz del más pequeño de sus hermanos la saca de su ensoñación para mirarlo portando la túnica que mostraba su estatus como el dirigente de su aldea y sin saber porque siente que la emoción la inunda al mirarlo
—¿ha llegado la hora? — pregunta simplemente para no preocuparlo aún más, su hermano se ha caracterizado por un rostro estoico que no deja ver sus emociones, pero como ella y Kankuro saben bien son sus ojos lo que demuestran sus emociones y ahora mismo puede ver la tormenta de preocupación que lleva por dentro. Si lleva un año residiendo en Konoha y solo meses que unió su vida al estratega de los aliados, sin embargo, hasta ese momento nadie en los altos mandos de su aldea natal fuera de sus hermanos y Baki sabía que ya no era más una Sabaku no, ahora era la matriarca de un clan en una nación diferente a la suya. Y aunque no era algo que quisiera hacer era el momento de comunicárselos.
El consejo de Suna pidieron su regreso inmediato, petición que llego junto con un aviso de su sustitución como embajadora en Konoha, su remplazo se sorprendió cuando el alojamiento al que fue enviada después de preguntar por ella no fue un departamento en la zona centro de la aldea o cerca de la torre del Hogake sino que se tratara de la casa principal de un clan tan importante como lo es el Nara, la chica era lo suficientemente eficiente para que pudiera hacerse cargo mientras ella viajaba a Suna para informar de su nuevo estatus a la aldea.
Otra de las diferencias entre Suna y la mayoría de las aldeas importantes de las naciones shinobis era el hecho de que su consejo apenas tenía algún miembro que rebasara la edad suficiente para considerarlo un anciano algo que no podía determinar si jugaría a su favor o en su contra. En cuanto cruzo por la puerta pudo mirarlos Baki y Kankuro estaban sentados al lado que Gaara manteniéndose en silencio y con la cabeza ligeramente inclinada esperando el desarrollo de la situación. Por lo que simplemente tomo lo que en otrora tiempo era su lugar al otro lado de su hermano.
—Temari-sama— la llamo el hombre cuyo nombre no recordaba, pero se encontraba justo al lado de su maestro — Sabemos que se siente cómoda con su posición de embajadora y su rol como shinobi de la arena — hizo una breve pausa para mojarse los labios —Como hermana del actual kazekage e hija del anterior además de su gran papel en la guerra comprenderá que hay… otras opciones para usted—
—Vaya al grano — pidió la rubia harta de la divagación y llevada por la necesidad de terminar el asunto lo más pronto posible
—Temari-sama — hablo entonces el único anciano que formaba parte del consejo —se decidió que es tiempo de que contraiga matrimonio y para ello hemos aceptado la petición por parte de un clan importante de la aldea de la roca— le informo como si sus palabras fueran una ley inapelable
La rubia miro de reojo a sus familiares y tomo aire —Eso no será posible — se pronunció e inmediatamente agrego —No puedo casarme con alguien de la roca por el simple hecho de que ya me he casado con alguien de Konoha— sentencio con una arrogante sonrisa en los labios, al momento que los murmullos y protestas comenzaron a escucharse
—¿Cómo es eso posible Temari? — por fin alguien se dirigió a ella olvidando los honoríficos, tal vez por el shock en que aún se encontraba tal vez porque después de semejante desfachatez ya no la consideraba digna de ser llamada por ellos
La ahora matriarca del clan Nara sonrió con suficiencia antes de hablar — como shinobi de Suna tengo que dares cuenta de las acciones que puedan afectar a la aldea, pero no tengo porque rendir cuentas de mi vida privada —
Dicha respuesta no hizo sino irritar a los miembros del consejo quienes no podían entender tal muestra de insubordinación —Temari-sama— retomo la palabra otro miembro del consejo —debe considerar que por su posición sus asuntos personales son del interés de la aldea — trato de explicar el razonamiento usado —Por ello creemos que lo más prudente es anular el matrimonio que menciona y preparar todo para que contraiga nupcias…—
Y entonces una delas únicas tres personas que habían permanecido en silencio hasta el momento interrumpió con evidente fastidio
—Y realmente creen que van a encontrar mejor prospecto que el estratega de la alianza shinobi— anuncio para después soltar un bufido
—Kankuro— le reprimió la rubia
—Vamos Temari, de todos modos, lo iban a saber — se defendió y sonrió mientras agregaba —además bien podrías estar embarazada en este momento así que porque alargar más la conversación —
El silencio reino en aquel lugar como si estuvieran asimilando lo que acababa de suceder —kazekage-sama — por fin se rompió el silencio — ¿puedo asumir que usted, así como Kankuro-dono estaba al tanto de esto? —
El pelirrojo se acomodó en su asiento antes de contestar —lo estaba —
—Pero kazekage-sama…— comenzó a protestar alguno de los miembros del consejo
—Las leyes que decretaban los matrimonios de las mujeres pertenecientes a la familia del kazekage fueron abolidas desde antes del tiempo de mi padre— interrumpió pelirrojo — y la labor shinobi de Temari no se ve comprometida por este matrimonio así que no vi razón por la cual este acontecimiento familiar debería ser reportado al consejo — aclaro con parsimonia
—Miren la situación es esta, aunque sea una ciudadana de Konoha y la matriarca de uno de sus clanes, mi estatus como shinobi permanecerá como kunoichi de Suna —agrego la hermana del kazekage con simpleza —dudo mucho que la roca aceptara un trato como este, además deben entender una cosa y solo una cosa: no hay nada que puedan hacer para cambiar lo que está hecho así que pueden empezar como explicar a la roca su error al asumir que aceptaría — sin decir más la rubia se levantó de su asiento y salió por la puerta seguida por sus hermanos.
Salieron el salón de reunión del consejo en silencio, pero una vez que estuvieron solos en la oficina del menor la rubia soltó una profunda carcajada que sorprendió a los varones.
—Creí que les iba a dar un infarto cuando Gaara les dijo que estaba al tanto del matrimonio— hablo la rubia una vez que la risa se lo permitió mientras sus hermanos la miraban con un poco de incredulidad
—¿Estás segura de que fue la mejor manera de enfrentar la situación? — pregunto el mediano de los hermanos Sabaku no
—¿De qué hablas? — pregunto con evidente sorpresa —Vine preparada para pasar por todo un interrogatorio y una intensa discusión sobre las ventajas de mi matrimonio con alguien de otra aldea, sus planes solo facilitaron las cosas—agrego mientras miraba a sus hermanos con una sonrisa —no tienen que preocuparse, ellos no pueden hacer nada para cambiar las cosas— agrego mientras una de sus manos se dirigió a su vientre —sobre todo cuando es Kankuro tiene razón— añadió con una sonrisa —el consejo puede decir lo que quiera pero aunque ahora haya cambiado mi apellido, sea la matriarca de un clan en otra nación o tenga una vida lejos, nunca dejare de ser un ninja de suna ni permitiré de enfrenten solos lo que nos depare, y este pequeño ser que crece en mi crecerá orgulloso de quien es de la sangre de dos tierras que corre por sus venas.
Lo sé lo sé el final pudo ser mejor pero ahí quedo
