Esta ¿viñeta? escrita para el Matsuri EmocionArte de la página de Facebook Shikatema: Hojas de Arena la emoción es ansiedad
La idea original era más mucho más larga y caotica tal vez en un futuro vea la luz
Lo que no volverá
Ansiedad estado del ánimo en la inquietud y la zozobra predominan como sentimientos en el actuar de una persona. Una emoción hasta ese momento desconocida para el estratega de la hoja un hombre bien conocido por su increíble inteligencia, así como su excepcional capacidad para hacer le vago y mirar las nubes sin embargo ahora mismo nadie podría pensar que se tratara del mismo, su pierna no podía estar quieta la igual que sus manos que se movían entre tomar la mano de su esposa para darle fuerza y apretarse entre ellas en busca de su propia fuerza.
Es bien sabido que el último lugar donde un shinobi quiere estar es el hospital aun si el lugar específico no es una camilla sino un consultorio en el área de consulta externa, a lo shinobi como la mayoría de las personas prefiere evitar tener que hacer una consulta médica a menos que se sea necesario como en una revisión anual para el servicio activo, así que estar en ese cubículo ya era en si una razón para que sus emociones fueran lo suficiente conflictivas había que sumarle la razón por la que estaban ahí: Temari no es que ella estuviera enferma mucho menos herida, es decir su título de la kunoichi más terrible de las 5 naciones había sido ganado por méritos bien merecidos, tal vez esa era una de las razones por las que ella se estaba culpando…. Su trabajo implicaba arrebatar vidas, pero también se trata de protegerlas. Cuidas de tu vida de las de aquellos que amas y de las personas que pertenecen a tu aldea, aunque no tengas un vínculo profundo con ellos… tal vez solo tal vez es por eso que cuando se trata de crear vida cuando se trata que una vida que crece en tu ser y que se pierde sin que puedas hacer nada te encierras en ti mismo, te alejas de los demás buscando protegerte del dolor que se siente y dejas afuera lidiando con todo eso y más a las personas que te aman
Y es por eso que no la culpaba el Nara sabía que su esposa era una mujer especialmente reservada que no solía compartir con nadie sus sentimientos pues no quería ser percibida como una persona débil, él lo sabía y la amaba con todos esos detalles que la hacían quien era, además no necesitaba que se lo dijera él podía leerla sin problema alguno con solo apreciar las expresiones de su rostro imperceptibles para cualquier otro. Por eso sabía que en este momento no solo compartía su ansiedad, sino que la suya era aún mayor. otra vez que estaban en dulce espera, aunque las veces anteriores resulto ser amarga… los abortos espontáneos que se habían llevado su ilusión. Claro que dada la naturaleza reservada de su mujer y su propio hábito de no gastar demasiada energía no era del conocimiento de nade más que ellos y la doctora de cabecera que atedia a la rubia una mujer de mediana edad que trataba a veces con poco éxito mantener en alta la estima de la pareja, sobre todo cuando las pérdidas se habían dado.
Estiro su mano para rosar su mano con la contraria dejando que sus meñiques se enlazaran, cuando la puerta se abrió y por ella entro la mujer con bata blanca y rostro neutro cosa que solo logro que la respiración se congelara en sus pulmones
—bueno señor y señora Nara — pronuncio la doctora mientras una sonrisa se pintaba en su rostro —me alegra comunicarles que el bebé está creciendo según lo esperado y no parece haber ninguna situación por la que debamos preocuparnos —
—como las veces anteriores— susurro la rubia con apenas un hilo de voz, pero al estar en un lugar tan silencioso pudo ser escuchado perfectamente.
—no exactamente— exclamo la mujer de bata blanca haciendo que la rubia levantara la vista —estamos listos para poder decir que esta fuera de riesgo— explico con una calma
—¿Quiere decir…? — hablo por primera vez el pelinegro al ver que la sonrisa de la doctora se ampliara
—Así es señor Nara, el tratamiento está teniendo muy buenos resultados solo debemos esperar una semana más y sin duda podremos llevar este embarazo a término—
Las palabras de la mujer hicieron que la rubia temblara por lo que el moreno le dirigió una mirada a la galena quien con un mudo asentimiento salió de la habitación
—Temari…— la llamo suavemente dejando que su mano envolviera por completa la mano que hasta ahora solo estaba conectada por el meñique —vamos a estar bien…— le susurro después de levantarse para envolverla en sus brazos
—¿y si no? — susurro en respuesta la rubia sabiendo que su marido podía sentir el temblor de su cuerpo aun cuando lo reprimía todo lo que podía —si sucede de nuevo no podre…— enmudeció para tomar aire —Shikamaru si perdemos también este embarazo te daré el divorcio— afirmo mientras una lagrima apenas se asomó por el rabillo del ojo
—lo siento mujer, pero eso no sucederá— hablo con firmeza mientras la pegaba más a su cuerpo, la espalda femenina contra su pecho sus brazos acunando su cuerpo mis manos sobre el vientre donde aquel ser lucha en silencio —No puedo recuperar lo que perdí— hablo mientras sus pulgares acariciaban suavemente el vientre —pero no voy a perder lo que tengo incluso si eso significa que deba dejar de ser el líder del clan, pero, crucemos ese puente cuanto tengamos que llegar a él, ahora solo podemos esperar— le asegura mientras siente el movimiento de asentimiento de la rubia, besa su coronilla, no la mira la abraza la consuela en silencio tratando de calmarle la ansiedad, aun cuando la suya seguía presente, aun cuando sabía que nunca se iría.
