Los ojos del destino

Por Luz de luna82

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Keiko Nagita, solo son para diversión personal.

Reto FESTIVAL DEL HILO ROJO 2022

Equipo "Las brujitas del hijo rojo"

Capítulo 1

En un orfanato de Lakewood estaba un niño de 10 años recostado con una pequeña rama en la boca, debajo del padre árbol viendo como comenzaba a meterse el sol por el horizonte, con sus característicos ojos azules y su rubia cabellera, pensando cómo podría ayudar a las amables mujeres responsables del orfanato, a las cuales consideraba como sus madres, pensaba en que ya estaba en edad de poder comenzar a trabajar para poder aportar al hogar ya que cada día llegaban más niños y además pensaba que con su edad nadie lo adoptaría por ser el mayor, la hermana María no le negaba asilo a ningún pequeño, pero los gastos aumentaban y las dos pobres mujeres no se daban abasto, tal vez si vendiera los productos que elaboraban, como queso, la leche o incluso los huevos que ponían las gallinas y la deliciosa mermelada de la señorita Ponny, "si será un buen plan" pensaba para sí, cuando de pronto escucho el llanto de un bebe, decidido a encontrar de donde provenía el sonido bajo la colina en la cual se encontraba.

Encontró una pequeña canasta en la falda del lugar, veía sobresalir unas pequeñas manos como queriendo tomar algo al aire, llorando con tal fuerza que cualquiera podría escucharla a metros, se acercó con curiosidad y vio una pequeña bebe con cabello rubio, "seguramente tendrá hambre" pensó el chico, la tomo en brazos, limpio sus lágrimas y comenzó a consolarla como lo había hecho con sus hermanos del orfanato, la nena dejo de llorar y abrió sus ojos, lo que el chico vio era lo más hermoso que jamás había visto, unos ojos color verde con un color tan profundo, brillante, muy, muy hermoso, supo que parecían unas esmeraldas, había visto imágenes en los libros que leía todo el tiempo, ella atrapo uno de sus dedos y jugaba con él, enternecido por la pequeña criatura que tenía en los brazos decidió llevarla con sus madres, desde ahora él se encargaría de proteger a la pequeña

Las amables mujeres mientras la inspeccionaban le pidieron que regresara por la cesta donde la había encontrado, él al revisarla encontró una muñeca de trapo llamada Candy y así decidieron llamarla.

Albert se ocupaba de la pequeña Candy cada vez que llegaba de vender los productos en el mercado, la hermana María había podido adquirir más gallinas y un granjero llamado Steve adopto a Jimmy otro de los niños más pequeños, el dejo dos vacas para que las mujeres pudieran sostenerse.

Cuando Candy cumplió 2 años, Albert sin perder el tiempo organizo todo para que su pequeña amiga pasara un día hermoso, preparo un pastel de chocolate con las indicaciones de la señorita Ponny, el con sus propias manos también preparo un festín para ella, era una chiquilla a la cual le contaba todo, aunque sabía que ella no lo entendía, propuso un picnic a la orilla del rio donde pudieron entrar a nadar, pasaron uno de los mejores cumpleaños de Candy.

En ocasiones los otros niños más grandes que su pequeña querían hacerle travesuras o pelear, pero Albert se declaró su protector y ninguno se atrevía a acercarse.

El muchacho iba todos los días al mercado, la gente ya lo reconocía, él había cumplido los 14 años, pero sin darse cuenta un hombre lo observaba, se dio cuenta que el chico tenía talento para los negocios y supo que había encontrado lo que hacía mucho tiempo buscaba.

Días antes de que Candy cumpliera 6 años el hombre se presentó en el orfanato, George había investigado todo sobre el chico que tanto le había impresionado, él se dio cuenta de que no era cualquier joven, su aspecto físico no era el de cualquier pueblerino que viviera por ahí cerca, el muchacho tenía talento nato para los negocios, las pocas veces que intercambio palabras con él supo que tenía un don.

George tenía una tarea muy específica, encontrar al futuro heredero de la familia Ardlay, Albert había sido el escogido, él hombre de grueso bigote adoptaría a nombre de sus patrones al muchacho, tenía todo lo necesario para convertirse en un miembro de la familia, la señorita Ponny y la hermana María sorprendidas por la petición del hombre decidieron hablar con Albert en privado.

-Hijo, Georges es miembro de la familia Ardlay y quiere adoptarte, ¿Qué opinas?

-Pero señorita Ponny ¿Por qué a mí? Soy mayor, pensé que nadie querría adoptarme jamás.

-Es una de las familias más adineradas de Escocia hijo, y te enseñaran todo lo que necesitas saber para ser un hombre de bien, Albert creo que es una gran oportunidad para que puedas superarte y sobresalir.

-Hermana María, pero ¿Qué pasara con ustedes?

-Nosotros estaremos bien Albert, todos nos conocen, saldremos adelante, por nosotras no te preocupes.

- ¿Podría hablar con el señor Georges?

Lo dejaron a solas con el hombre del pronunciado bigote y con la seguridad que lo caracterizaba lo saludo y pregunto.

-Señor Georges, ¿solo quiere adoptarme a mí? Hay una pequeña que también podría si usted quisiera…

-Albert sé que te preocupan los niños del orfanato, pero puedo hacer un trato contigo, les daré sustento y estudio a todos ellos, si tu aceptas venir conmigo, mi tarea es llevar al hijo adoptivo del señor William Ardlay, si tú lo deseas serás un Ardlay, tendrás la mejor educación que unos padres amorosos puedan darte.

- ¿Me garantiza que todos estarán bien?

-Te doy mi palabra, les daremos sustento y educación a cada uno de los niños y también haremos las remodelaciones al lugar, ¿vendrás conmigo entonces?

-Iré con usted señor Georges, podría irme en dos días más, quiero despedirme de todos.

-Te concederé eso chico, porque probablemente no regresaras en mucho tiempo, así que en dos días por la noche vendré por ti.

En dos días sería el cumpleaños número 6 de Candy, agradecido con Georges el poder festejarlo con ella, comenzó a organizarlo todo.

Los dos días siguientes seguía yendo a vender como siempre, ya tenía un puesto establecido en el mercado y confiaba en que la señorita Ponny y la hermana María no tendrían problemas para seguir distribuyendo sus productos, aunque Georges le había prometido que les daría sustento sería bueno que ellas siguieran con el negocio.

El día del cumpleaños de Candy llego, Albert como siempre se esmeró en consentirla, el desayuno en la cama y su pastel de chocolate no podía faltar, al igual que el picnic a la orilla del rio, mientras que los niños nadaban Candy salía y veía a Albert muy pensativo sentado a la orilla del rio, lanzaba piedras a la nada y por momentos se ponía serio.

-Bert ¿estas bien? Preguntaba ella curiosa por su amigo.

-Claro que si mi pequeña, ¿te ha gustado tu cumpleaños?

-Siempre me encanta lo que haces por mí, me hace sentir muy feliz, pero lo que más me gusta cuando puedes estar conmigo, - ¿te gusta que platiquemos?

-Claro que si Candy, eres la pequeña de sentimientos más nobles que conozco ¿sabías? Das amor a todo el que se te acerca, eres una chica muy fuerte y eso es lo que más admiro de ti.

-Bert tu pareces un príncipe como los de los cuentos que me lee la señorita Ponny antes de dormir, solo te falta la ropa y una espada para ser todo un príncipe, nunca me dejaras sola y me defenderás de todos los dragones que vengan a llevarme ¿verdad Albert?

El corazón se le apachurro, tendría que dejarla y sabía que eso la entristecería, quería tanto a esa pequeña de ojos verdes que había encontrado hacia algunos años en aquella colina.

-Sabes tengo algo para ti, le dijo mientras se metía la mano a la bolsa del pantalón, la chica se emocionó mucho.

- ¿Otro regalo? ¿Qué es Bert? Preguntaba ella curiosa.

Era un pequeño dije verde, fue lo mejor que pudo negociar con uno de sus conocidos en el pueblo, era algo que no tenía un gran valor monetario, sin embargo, tendría un gran valor sentimental para ambos.

Ella encantada, alzo su rubios risos para que él se la pusiera, le prometió que siempre la cuidaría

-Bert, ¿puedo darte un regalo?

- ¿Un regalo? ¿Qué será pequeña? le preguntaba mientras la arropaba en su cama, confundido sin entender que posesión podría tener esa pequeña rubia pecosa.

Ella se enderezo y le dio un beso en la mejilla. -Gracias por este día.

-Él se tocó el rostro viendo cómo se quedaba dormida, añorando poder guardar ese beso de despedida en su corazón, sabía que tal vez no volvería a verla.

Al terminar el día George paso por Albert como lo habían acordado, se despidió en las penumbras de las dos mujeres que lo habían educado durante 14 años y con las cuales se había encariñado mucho, les prometió que nunca las dejaría desamparadas y esperaba que Georges cumpliera su palabra, tenía que confiar en él.

Esa noche viajaron en auto hasta el puerto, al siguiente día saldrían en un vuelo hacia su nuevo hogar en Escocia, no sabía cómo, pero se aseguraría de que esa pequeña fuera feliz, aunque él estuviera lejos.

Mientras Albert llegaba a Escocia Georges le pedía a Albert que esperara mientras que él hablaba con el señor Ardlay.

-Georges me da gusto que regreses, quiero conocerlo, ¿Por qué no ha entrado contigo? Preguntaba el hombre ansioso.

-Señor sé que ha recibido los documentos y fotografías que me ha pedido, pero hay algo que no le he dicho, le he prometido que nos haremos cargo de los gastos de los chicos del orfanato, educación y manutención, no fue fácil convencerlo, él se preocupa por ellos, me gustaría que cumpliera mi promesa, fue la única forma de convencerlo.

-Entiendo Georges, así será, tu como mi administrador te harás cargo de que se cumpla, ahora, llama a Priscila que quiero que conozca a nuestro hijo.

El hombre más que emocionado por al fin haber encontrado a su futuro heredero lo hizo pasar cuando ya estaba su esposa junto a él en su privado, la primera impresión de Albert fue agradable, sus nuevos padres lo abrazaban y le daban una acogedora bienvenida, los Ardlay sin más familiares que su hermana Emilia, no querían dejar su fortuna a la caridad, querían encontrar a un chico con valores y con empuje en los negocios, que fuera un digno representante de la familia, William a sus 50 años deseoso de ser padre nunca pudo serlo, su esposa con un útero incapaz de procrear, la tenía sumamente triste, entonces decidieron que George buscara al muchacho que sería el elegido y Albert era listo, de buenos sentimientos, por meses lo observo y lo primero que llamo su atención fue su físico, pero al saber su situación en el orfanato le llamo más aun que no estuviera liado con pandillas o cosa similar, en cambio se esforzaba a su corta edad en el negocio que atendía en el pueblo.

Albert de inmediato se ganó el corazón de sus padres, tenía muchas clases de economía y negocios privadas, también aprendía deportes, entre ellos equitación y artes marciales, William se dio cuenta que la verdad tenía talento para los negocios.

Georges se encargó de darle manutención al orfanato como se lo había prometido a su muchacho, como él comenzaba a llamarlo, le tenía mucho aprecio y sus padres le daban el amor que habían guardado durante todos estos años, pronto paso el tiempo, 15 años después George le comunico que la señorita Ponny estaba gravemente enferma del corazón, el diagnostico no era alentador, Albert decidió hablar con su padre y comunicarle que tomaría un avión hacia América.

Continuara...