A veces mi querida beta tiene antojos muy extraños, y yo soy solo una fiel servidora que le da todo lo que le pide
Yo asigné la pareja y el prompt, es un excelente trabajo en equipo. Espero lo disfruten.
Arte de la portada de Starrforge (anteriormente promsien) en Tumblr
Un Fruitloop a cargo
Contrario a lo que Daniel o sus amigos pudieran pensar Vlad jamás había tenido intenciones de lastimarlo durante sus peleas. Desde que se enteró que el más joven de los Fenton era el aclamado héroe Danny Phantom lo vio como un igual, si bien necesitaba el entrenamiento adecuado para sacar a flote todo su potencial nunca lo vio como nada menos que un igual al que deseaba instruir y guiar; era una verdadera lástima que haya rechazado su propuesta de ser su maestro, pero no por eso iba a lastimar al muchacho cada vez que estuvieran en un enfrentamiento cara a cara.
Había llegado tan lejos como fingir que realmente el joven lo había superado en poder e ignoraba los comentarios burlones que sus autoproclamados ayudantes hacían cuando Daniel lo ''vencía'', preocupado más por asegurarse de no haberse excedido con su fuerza o con el poder de los disparos plasmáticos que había realizado. Era molesto, por supuesto, pero es una molestia que está dispuesto a soportar, aunque no sea el único fantasma con el deseo de hacerlo.
Como el que enfrenta junto al joven en ese instante, habiendo formado una alianza temporal para deshacerse de un mal mayor; maldice por lo bajo el ímpetu adolescente de Daniel que le impide hacerse cargo personalmente de la amenaza, y maldice con mayor fuerza al impertinente fantasma que parecía haber descubierto su intento de proteger al joven y se ensañaba con lanzar la mayor parte de sus ataques contra él.
Por fortuna, pronto Daniel parece entrar en sintonía con sus ataques y no les toma mucho tiempo derrotar al enemigo una vez se coordinan. Observa al peliblanco balancear el termo Fenton antes de abrirlo apuntando hacia el fantasma para enviarlo de vuelta a su lugar de origen; sonríe ligeramente, orgulloso por el desempeño que ha mostrado en la pelea y está por comentar algo cuando nota al chico tambalearse en el aire y caer perdiendo su transformación.
Rápidamente se lanza hacia él atrapándolo antes de que caiga en el suelo haciendo una mueca al percatarse de que había perdido el conocimiento por completo, presa del cansancio de la batalla y la energía que le tomaba a su cuerpo sanar sus heridas a paso acelerado por sus poderes fantasmales que, desgraciadamente, debían gastarla rápidamente para lograr el proceso. Incapaz de dejarlo en medio de los restos de la batalla, a riesgo de que alguien pudiera descubrirlo o peor que sea atacado por algún fantasma errante en un estado tan vulnerable, lo acomoda mejor en sus brazos alzando el vuelo en dirección a la Mansión Masters.
Una vez allí se dirige rápidamente hacia su laboratorio des transformándose cuando está dentro colocando a Daniel con cuidado en una camilla, busca lo necesario para limpiar y vendar las heridas aún visibles colocándolo todo en una pequeña mesilla junto a la camilla. Toma una pequeña bocanada de aire calmando su acelerado pulso empujando la preocupación por el bienestar del joven a lo más profundo de su cabeza para poder concentrarse en hacer una curación efectiva.
Una vez más calmado comienza por las heridas más visibles en sus brazos y rostro, limpiando los restos de ectoplasma, polvo y sangre aliviado de ver que la peor parte de los golpes no es más que suciedad indicativo de que los poderes curativos del joven siguen funcionando a toda capacidad; podría ser exagerado de su parte, pero sabe de primera mano que las heridas sumadas al agotamiento pueden mermar el alcance de los poderes fantasmas del chico cosa que haría más difícil para su cuerpo humano el recuperarse. Sacude su cabeza despejando su mente y termina de cubrir las pocas heridas que quedan en sus brazos procediendo a retirar su camiseta para revisar que no tuviera ninguna herida peor en el resto de su cuerpo.
Sin embargo, no ha terminado de levantar la camiseta cuando sus manos se detienen, confundido y horrorizado a partes iguales por lo que encuentra debajo; se fuerza a retirar la camiseta por completo alzándolo un poco para colocarlo en una posición semi sentada en la camilla y tener acceso a su espalda.
Moretones es lo que ve, moretones grotescos que se extienden por parte del abdomen del joven, parte de su pecho alargándose en el área de la espalda y la parte superior de sus brazos ocultos anteriormente por las mangas de la camiseta. No eran golpes producto de la pelea, lo sabe con certeza porque no eran áreas que habían sido afectadas por los ataques del fantasma y, lo más importante, porque no habían sido realizadas durante su transformación.
No, eran golpes que había recibido aún en su forma humana y por el tono aún rojo brillante de los moretones muy, muy recientes, probablemente de antes de que el fantasma haya aparecido. Aprieta con fuerza su mandíbula inclinándose para inspeccionarlos mejor notando la inconfundible forma de nudillos en su abdomen y dedos en sus brazos, en la espalda uno de los moretones incluso tiene una forma de semiluna que solo podría pertenecer a un zapato producto de una patada. Deja escapar un bajo gruñido gutural recostando nuevamente al joven con cuidado antes de alejarse golpeando una de las mesas del laboratorio tratando de liberar un poco de energía para poder calmarse.
¡¿Quién?! ¡¿quién había hecho eso?! ¿quién se había tratado de lastimar su… al tejón? Pasa una mano por su cabello desorganizándolo ligeramente y decide salir un momento, sus manos arden ligeramente con la necesidad de pulverizar algo, lo que fuera, pero debe mantenerse en sus cabales o no podría obtener una respuesta del joven. Controlándose lo mejor que le es posible sale del laboratorio en busca de un muy necesario trago.
Danny abre sus ojos lentamente desorientado, removiéndose con mucha dificultad emitiendo pequeños gruñidos y quejidos por el dolor que recorre todo su cuerpo; una vez sus ojos se acostumbran a la luz, que da directamente en su rostro, mira a su alrededor tratando de recordar lo último que pasó. Había estado peleando contra un fantasma, con ayuda de Plasmius, lo habían derrotado y él… había perdido el conocimiento. Jadea cuando finalmente reconoce el lugar y se sienta rápidamente gruñendo cuando su costado protesta por la fuerza con la que se levantó, lleva una mano a su cabeza tratando de detener las vueltas que da como si un poco de presión contra su sien fuera suficiente.
Está por bajar de la camilla, pero al mirar hacia abajo para calcular que tan alto estaba se queda paralizado notando que no lleva su camiseta favorita puesta; el carraspeo de alguien en la habitación, que no podía ser nadie más que el mismísimo Vlad Masters, le hace alzar la vista. Se sobresalta ligeramente ante la mirada severa que Vlad tiene plantada sobre él, aunque no puede reconocer el brillo tras sus ojos le da mala espina.
—¿Por qué me has traído hasta aquí, Fruit loop? —pregunta recuperándose rápidamente de la impresión, tratando desesperadamente de parecer molesto y no tan cansado como realmente se siente.
Baja de la camilla de un salto ahogando un quejido cuando sus costados resienten el ligero rebote que causa el impacto y toma su camiseta al verla en una mesa metálica junto a la camilla poniéndosela rápidamente mientras mira a su alrededor tratando de localizar la salida. No sabe cuáles eran las intenciones de Vlad, pero no desea averiguarlas, mucho menos luego de estar sabrá Dios cuánto tiempo en una camilla de su laboratorio.
—¿Quién lo hizo? —la pregunta del hombre lo sorprende deteniendo sus pensamientos de golpe.
—Yo…
—¿Quién, Daniel? —Vlad se acerca a él mirándolo con dureza.
—No es de tu incumbencia —responde tratando de alejarse mirándolo con desconfianza, pero mientras más analiza su mirada más se percata de que no parece querer lastimarlo. No, la mirada de Vlad es dura, brillante con furia, pero muy en el fondo hay un atisbo de preocupación que lo descoloca completamente.
Pasa saliva sintiendo una chispa de miedo envolverse alrededor de su estómago, trepando por su garganta y envolviéndose con fuerza cortando cualquier otra respuesta que pudiera intentar dar. Lo peor es que ni siquiera es miedo de Vlad o de lo que pudiera hacerle, sino de la intensidad de su mirada y como su voluntad de no responder esa estúpida pregunta empieza a derrumbarse. Desesperado se gira para poner distancia entre ambos, distancia para no quedar atrapado entre la camilla y el hombre incapaz de tomar su forma fantasma para escapar a causa del cansancio.
—Daniel, no estoy jugando —el hombre sostiene su muñeca con algo de fuerza para impedirle alejarse, pero con tanta delicadeza que no puede evitar sobresaltarse por la extraña suavidad de sus dedos a pesar de lo ásperos que se sienten contra su piel—. No volveré a repetirlo, ¿quién te hizo esto?
A pesar de lo repentino del cambio, Danny no se sorprende al ver que los ojos azules de Vlad se tornan rojos como muestra de su furia, una furia que no está dirigida directamente a él sino en contra de lo que le ha hecho daño y eso… eso es lo que termina por romper su voluntad. Cualquier signo de resistencia que quedase en su cuerpo se derrite bajo esa mirada y con la vista agachada se gira por completo hacia el hombre respondiendo a su pregunta con un tono ligeramente avergonzado.
Avergonzado de su debilidad, pero no muy seguro de si es por haber cedido a responder o por contar lo que había pasado.
—Hay un grupo en la escuela —dice apretando sus dientes ligeramente, es estúpido sentirse impotente se repite una y otra vez, no es la primera vez, no será la última. ''No es la primera vez, o será la última''—, siempre se han dedicado a molestarme, ¿Dash Baxter? Lo conoces, él y su grupito de deportistas… ellos…
Toma respiración profunda alzando la vista y lo suelta todo, como poco antes de que sonara la alarma fantasma Dash y su grupo lo habían acorralado pero las cosas se habían salido un poco de las manos de todos y habían terminado golpeándolo brutalmente; cómo solo había logrado salvarse de un golpe peor cuando sonó la alarma de alerta fantasma, logrando escapar y transformarse para ir a luchar.
Vlad lo observa, lívido. ¿Daniel realmente había ido a luchar contra un fantasma estando aún mal herido? Aprieta su mandíbula con fuerza luchando para no apretar sus puños también, consciente de que aún sostiene la muñeca del contrario, preguntándose cuantas veces Daniel habrá hecho lo mismo, luchar contra fantasmas peligrosos estando herido en su forma humana. Luchar contra él estando herido.
—Hablé con tus padres —dice cuando el silencio entre ambos se hace insoportable—, me aseguré de darles una excusa creíble de porqué estás aquí conmigo tras un ataque fantasma. Te llevaré al cuarto de invitados y de ahí no saldrás hasta que cenemos, ¿entendido?
—Pero… —trata de protestar el joven jalando su brazo de forma inconsciente.
—Dije, ¿entendido? —pregunta nuevamente afianzando su agarre, claramente no aceptando un no por respuesta.
—Bien, lo que sea —chasquea la lengua apartando la vista cuando el hombre le regala una pequeña sonrisa satisfecha.
Sin rechistar se deja guiar fuera del laboratorio hacia los mucho más familiares pasillos de la Mansión Masters; mira a su alrededor admirando todo lo que se vea diferente de la última vez que estuvo allí, como invitado o como colado, ignorando lo mejor posible el pequeño silencio incomodo cargado de la furia que aún exuda el aura de Vlad. Cuando finalmente llegan a la habitación el mayor suelta su muñeca con algo de reticencia y Danny aprovecha esto para adentrarse a la habitación mirando a su alrededor de forma instintiva en busca de cualquier trampa.
—Descansa Daniel, yo me encargo —dice Vlad con seriedad antes de cerrar la puerta.
Danny permanece en el centro de la habitación por unos segundos, sorprendido por las palabras del hombre, pero analizando lo que ha pasado en los últimos minutos. Cuando la realidad finalmente cae sobre sus hombros retrocede hacia la cama dejándose caer sobre esta, mordiendo sus labios tratando de descifrar el tumulto de emociones que se apiñan en su pecho.
Por un lado, el miedo que sintió por la mirada de Vlad permanece presente y latente, pero ese miedo ahora se inclina por otro rumbo cuando siente una fuerte confianza por el hombre tratando de apoderarse de todo su cuerpo. Le aterra, de formas que no puede explicarse a si mismo, lo mucho que le alivia saber que Vlad se encargará de todo, sea lo que sea ese todo, para que las cosas estén bien.
Es tan extraño ser escuchado y apoyado por un adulto, que ese adulto sea ni más ni menos que su enemigo jurado debería hacerle sentirse inquieto, pero en realidad le hace sentirse aliviado. Se recuesta en la cama mirando el techo enlazando sus manos sobre su abdomen mordiendo sus labios, conflictuado por la mezcla de emociones; suspira sintiéndose agotado decidiendo que lo mejor, por ahora, será hacerle caso a Vlad y descansar un rato.
Luego, mucho más luego, podrá preocuparse por su conflicto interno.
Mientras tanto, en su oficina, Vlad hace girar una pluma en su mano mirando hacia un punto inexistente mientras su teléfono suena hasta que finalmente la línea al otro lado es tomada en el tercer o cuarto tono.
—Buenas tardes señor Master, ¿necesita algo? —la voz suave de su secretaria lo trae de regreso a la realidad sacándolo momentáneamente de la bruma de ira en la que su cabeza está sumergida.
—Buenas tardes, Amelia, te envié al correo una lista de nombres, necesito que me consigas toda la información de esos jóvenes —dice con alma apretando ligeramente la pluma en su mano.
—Por supuesto señor, ¿por alguna razón en específico? —puede escuchar el sonido de un teclado al otro lado de la línea, lo que lo llena de satisfacción ante la eficiencia de su secretaria.
—No, yo me encargaré de ello. Envíame todo lo que consigas en cuanto termines.
—Por supuesto señor, que tenga feliz resto de la tarde —sin esperar una respuesta la mujer cuelga y Vlad baja su teléfono lentamente hasta dejarlo en la mesa, notando que de forma inconsciente había roto la pluma a la mitad y la tinta de su interior empieza a gotear sobre su escritorio, lo que sin duda alguna dejará una mancha más tarde.
Pero ignora eso desechado el resto de la pluma limpiando su mano con un pañuelo. En ese instante solo puede concentrarse en Daniel y en su promeso de encargarse de todo.
Nadie volverá a tocar un solo cabello del joven.
