Apenas hace una semana había cumplido los 18, todavía sentía que era muy luego para esas señales de alma gemela, pero Bolín ya me había emocionado con la idea, el unos días después de los 18 empezó a sentir olores que no deberían estar en esas situaciones y hace poco había conocido a una chica llamada Opal, que olía tal cual como percibía cuando todavía no le conocía, así que estaba seguro de que ella era su alma gemela. Rápidamente se habían vuelto una pareja muy empalagosa y asquerosamente adorable, por lo que, aunque no lo admitiera me daba un poco de envidia, en mi caso primero pensé que era posible que mi alma gemela no tuviera 18 todavía y que solo tendría que esperar, después de todo era la respuesta más lógica, por lo que traté de simplemente no pensar en ello y seguir con mi vida.
Además, junto con mis 18 llegó un aumento de responsabilidades, había ganado una beca deportiva para la universidad de ciudad república, lo que quedaba bastante lejos de mis padres, ya que yo soy de la tribu agua del sur, pero constantemente había estado en movimiento por las ciudades ya que soy la representante olímpica de Karate y Judo, también practico otros deportes por diversión y Kuvira me obliga a participar ocasionalmente en luchas locales y regionales de kickboxing. Esto me había llevado a una mudanza relativamente definitiva a ciudad república, bueno probablemente me quedaría allí uno años lo que es mucho para mí ya que no me quedaba en un mismo lugar por más de 2 años, actualmente estaba en un pequeño apartamento cercano a el de Bolín y su hermano, el que apenas conozco, pero se ve gruñón y guapo. Debido a todo este movimiento no había podido celebrar mi cumpleaños, por lo que aparece Bolín un martes a las 10 de la mañana frente a mi apartamento con unas botellas de alcohol.
-Korra, ahora que es legal, no hemos celebrado tu cumpleaños y te acabas de mudar, tenemos que celebrar- dijo Bolín muy serio entrando con demasiadas botellas para ser solo dos personas.
-Bolín son las 10 de la mañana un día martes, ¿de verdad quieres hacer esto ahora? - lo estaba mirando confundida, después de todo no somos personas que beben mucho, por lo que lo más probable es que haya visto una película hace poco en donde hacían algo así.
-Por favor, siempre quise hacerlo, además estamos en casa y no va a venir nadie más, es totalmente seguro- dijo mirándome como cachorrito, por lo que terminé cediendo por la diversión.
A las 11 de la mañana ya estábamos totalmente borrachos tirados en mi piso junto a Naga, mi Golden retriever.
-Korra, encontré estos marcadores y mírame, tengo un hermoso reloj nuevo- empezó Bolín a jugar con los lápices y dibujar en su cuerpo, en mi estado lamentable decidí seguir su juego
-Yo quiero un Rolex- dije empezando a dibujar en mi muñeca derecha. Pronto seguimos dibujando en el otro y creando personajes con ello hasta prácticamente tener todos los brazos con dibujos estúpidos.
Caímos dormidos a eso de las 12 y despertamos a las 5 de la tarde, tenía una jaqueca horrible, vi a Bolín abrazado a Naga y con unas gafas dibujadas, decidí levantarme al baño y agradecer que mi cara estuviera bien. Revisando los dibujos eran realmente horrendos, uno de ellos era un pequeño para, el que llamó mi atención porque no parecía la letra de bolín y estaba demasiando bien escrito como para ser mío y estar en mi brazo izquierdo considerando que soy zurda, me dio curiosidad, pero asumí que fue bolín con su magia de borracho o algo así, no recuerdo mucho de lo que pasó en la borrachera, entre a bañarme y noté el error más grande del día, era marcador permanente.
Salí de allí con los brazos todavía dibujados y el "para" manteniendo la misma intensidad en la tinta a diferencia del resto, lo que ignoré al mirar a Bolín con esas gafas, me hizo sentir arrepentimiento de lo que hicimos.
