Aquí Saint Ninja 11 reportándose.
Hoy 15 de agosto celebramos el cumpleaños del Caballero de Bronce más poderoso y el badass de los protagonistas, el único badass de todo Saint Seiya es Manigoldo porque el tipo es el puto amo.
Ikki de Fénix ha sido un personaje muy querido por muchos en especial por mí, su modo de ser es serio y parece que carece de sentimientos, pero una vez que lo conoces, llegas a empatizar con él, con todo, vamos a darle algo de honra a nuestro querido Fénix.
Sé que muchos juntan a Ikki con Pandora y es cierto que hacen buena pareja, pero por el momento le daré otra pareja, para los que me conocen sabrán quien es, aparte de que sigo la lógica de la serie y Pandora sigue muerta por culpa de Thanatos.
Sin más, comencemos…
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El firmamento poseía un ave el cual lucía en todo su esplendor el fuego como elemento básico, a pesar de poseer 71 estrellas, solo 15 son visibles a simple vista o con un brillo en la media, no obstante, eso no impedía que esta fuera un bello espectáculo de ver.
En estos momentos en la Isla de la Reina Muerte, se encontraba un chico de cabello azul, piel ligeramente morena y los ojos del mismo color que el cabello, este estaba sentado frente a una tumba la cual poseía una cruz y no solo eso, el nombre de una sola persona estaba inscrito en ella.
ESMERALDA
Ese nombre significaba mucho para el Caballero de Bronce de Fénix, Ikki, el cual estaba en modo de rezo.
- Han pasado años desde que te fuiste Esmeralda… y tengo que decirte que las cosas han cambiado para mí en estos últimos tiempos, pensando en todo lo que pasó desde que me hice líder de los Caballeros Negros, el robo de la armadura de Sagitario que resultó ser falsa, la unión de mis amigos para ir a las 12 casas, Poseidón, Hades… y estoy aquí contigo, mi vida ha cambiado mucho desde entonces Esmeralda.
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Flashback
La batalla contra Hades fue dura y aunque Seiya terminó casi muriendo por la espada del dios del Inframundo, lo lograron salvar yendo al pasado y salvando al Caballero de Pegaso de la muerte, no obstante, las cosas avanzaron rápidamente.
- Finalmente nuestras preocupaciones se acabaron – exclamó Saori la cual estaba en el balcón de la mansión mirando las estrellas, junto a ella estaba la Saintia Mii de Delfín la cual era su maid personal, no solo ella, estaban también las demás Saintias y los de Bronce.
- Podemos descansar en paz ya… quiero volver a descansar.
- Hermano, podremos seguir con nuestras vidas – dijo Shun al peli azul el cual estaba un poco más alejado de los demás como siempre, no obstante, este miró al peli verde.
- Sí, aunque la verdad no sé qué haré, lo más probable es que me vaya por el mundo, no soy de estarme todo el día en un solo sitio.
- Oye, al menos relájate un poco – una castaña de nombre Erda que tenía en su rango de Saintia de Casiopea estaba a su lado – deberías estar… a mi lado por ejemplo.
- Deja de decir esas cosas – susurró el peli azul. Cabe decir que Erda le había confesado sus sentimientos al Caballero de Fénix y aunque este no le había respondido ni nada, parecía que la castaña no dejaba de insistir en estar a su lado. Ikki se levantó de donde estaba y saltó desde ahí hasta aterrizar al suelo.
- ¡Oye, no te vayas sin mí!
- Deja de seguirme que me siento como si me la policía me diera persecución.
- No seas así, solo daremos un paseo en moto ¿no? – Ikki no respondió y se subió a una moto la cual había sido dada por la dueña de la Fundación Graad, Erda tenía la suyas así que ambos emprendieron corrida hacia allá.
- ¿A dónde van?
- Supongo que necesitan tiempo para los dos – exclamó Saori – oye Shun, ¿mañana es el día?
- Sí, creo que mi hermano merece que se le celebremos algo por su cumpleaños.
- Ya espero que se le quite lo amargado, aunque sea por una vez – dijo Katya.
- Espero que con esto pueda ser feliz.
- Aunque también espero que Erda-san lo haga feliz, él se merece a una pareja luego de lo de su ex novia – Andrómeda habló, los demás sabían poco sobre esa parte del Caballero de Fénix. Mientras tanto con ambos guerreros de fuego, los dos iban sin rumbo alguno, vagando por las calles de Japón usando sus motocicletas.
Los dos estuvieron así hasta que llegaron a pararon en una gasolinera a reponer gasolina para los vehículos.
- ¿A dónde estamos viajando?
- Ni idea, solo estoy viajando sin rumbo, pero es mejor que te vayas, no quiero que arrastrarte a este viaje sin sentido que estoy haciendo.
- No me importa, después de todo… no quiero dejar al chico que me gusta solo… ¡aunque este me esté ignorando monumentalmente!
- No te dije que te enamoraras de mí.
- Uy, lo siento, supongo que te fijaste mucho en esa Pandora que conociste en los Elíseos.
- Deja de decir eso, al final de todo ella ya está muerta, el malnacido de Thanatos la asesinó con su cosmos, desde eso y la muerte de Esmeralda no volví a sentir lo mismo por otra mujer.
- Es natural, pero debes seguir adelante, mírame a mí, me confesé ante ti y no quiero que la pasas mal solo por recordar esas cosas – exclamó la castaña poniendo frente a Ikki – por favor… piénsalo.
- Lo sé – no dijeron nada más, cargaron los tanques y sin más decidieron seguir por toda la carretera hasta donde diera, condujeron la noche entera, solo descansaron un poco para seguir al día siguiente y no fue casualidad cuando llegaron a una playa la cual era propiedad de la familia Kido. Al ser propiedad privada no los dejarían entrar, aunque gracias a Casiopea pudieron ingresar sin problemas al demostrar que trabajaban para Saori… o para la diosa inútil como decía Ikki.
- Al menos tienen buenos sitios para poner las motos, la pintura está algo cara.
- Lo sé, ni que decir del cambio de motor – ambos dejaron los vehículos apartados y solo estuvieron viendo el mar un rato, Ikki no era de hacer eso, sin embargo, este tomó una flor mientras la olía al mismo tiempo que el gran cuerpo de agua estaba haciendo lo suyo.
La brisa era refrescante y por alguna razón eso se le hacía muy familiar, estar en una costa hacia que a la mente se le vinieran los recuerdos que pasó junto con su amada Esmeralda, no obstante, este parecía estar calmándose de todo eso.
- Oye Ikki-san… ¿has podido olvidar a Esmeralda-san?
- No la olvidaré jamás… pero no sé qué hacer en cuanto a eso.
- Deberías seguir adelante – Erda habló – y no te lo digo porque quiera andar contigo de golpe o que lo digo con malicia, es la verdad. Uno no debe estarse quedando estancado. De hecho, hay una autora que dijo algo una vez que me gustó.
- ¿Y qué fue?
- En la vida debes dejar ir cosas… pero tendrás otras nuevas – sonrió un poco la castaña mirando al mar, Fénix no se inmutó, pero esa frase dio de lleno en él.
- Dejar cosas en la vida… que luego te dará más – con eso, un nuevo reinado de silencio estuvo presente hasta que cerró fuerte los ojos y por un momento, pudo tener un claro pensamiento… algo similar a una ilusión.
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Mente de Ikki.
- Esmeralda…
- Ikki, ¿Por qué dudas?
- No entiendo, yo no dudo en nada…
- No Ikki, estás dudando, ha pasado mucho tiempo desde que ya no estoy contigo y sé que eres la única persona que amé… pero tu debería seguir adelante con eso.
- ¡¿Cómo quieres que…?!
- Sé que eres de un corazón fuerte, pero a la vez eres débil por dentro, esa chica que está a tu lado es una buena opción para ti Ikki – con eso en mente, el peli azul se quedó callado, pero sintió a su amada rubia colocarse en su pecho – tu corazón late con fuerza… sé que con ella harás las cosas que conmigo no pudiste, mejor dicho, no pudimos hacerlo juntos, por eso, el día de hoy, que es una fecha muy importante para ti.
- ¿15 de agosto? – la mente le dio de lleno – hoy es…
- Lo olvidaste tontito – río la rubia – hoy es tu cumpleaños.
- Bueno… no es como que me llamara del todo la atención celebrarlo, es solo darle una vuelta al sol y…
- Ikki de Fénix… solo quiero que me prometas una cosa, que seguirás a partir de ahora como un hombre el cual ha podido superar su pasado tormentoso para continuar en pie de lucha y si es con una mujer que te ame y te va a hacer feliz… estaré alegre de verte así.
- Esmeralda.
- Vamos, no te preocupes, una vez que mueras… estaré esperando, no importa si tienen que pasar décadas o siglos, estaré esperándote.
- Muy bien… ¡yo, Ikki de Fénix, te doy mi palabra!
- Así me gusta, solo quiero que me hagas un favor, que uno de tus hijos lleve mi nombre, solo eso.
- Muy bien… lo haré.
Fin Mente Ikki
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- ¡Ikki-san! ¡Ikki-san! ¡Despierta! – la voz preocupada de Erda lo hizo despertar de su sueño – gracias a Athena que estás bien.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- Te dormiste de la nada, me preocupaste mucho.
- Que bueno que no te moriste hermano – exclamó Shun el cual estaba presente, no solo él, los demás de Bronce y Saintias.
- Sí, que bueno que estás bien, no como ellos que te estaban alistando – Shiryu señaló a Seiya, Hyoga y Shoko los cuales estaban con coronas de flores y un ataúd.
- Que hijos de puta que son.
- Al menos nos preocupamos por ti.
- Oye Ikki, creo que deberías entrar, ya se está haciendo tarde – dijo Saori, aunque el peli azul iba a decir algo, al final de todo no dijo nada más y entraron al lugar, pero grande fue la sorpresa del chico cuando apenas ingresar fue bañado con serpentinas.
- ¿Qué mierda es esto?
- Es tu cumpleaños hermano – sonrió Shun – supongo que lo olvidaste… otra vez.
- No es como que me interese mucho ¿sabes?
- Disfruta de tu día especial – sonrió Erda a su lado, Ikki solo pudo sonreír un poco por eso y de ahí fue cuando inició la celebración la cual fue muy buena como se esperaba y así fue celebrada hasta entradas las horas de la noche cuando el Caballero de Fénix estaba mirando el cielo desde el balcón de ese sitio, Erda fue a su lado – ¿Qué te pareció?
- Pues la verdad fue buena fiesta, para que negarlo.
- Oye Ikki-san, ¿Qué harás a partir de ahora?
- Tengo muchas cosas que hacer… pero hay algo que tengo que debo resolver antes.
Fin Flashback
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- Y pues bueno, ese cumpleaños me ha hecho cambiar… y ella te lo puede decir – Erda se acercó a la tumba de donde estaba enterrada la ex pareja del peli azul.
- Esmeralda-san, me presento, soy Erda de Casiopea y le juro por mi honor de Saintia que cuidaré de Ikki-san a partir de ahora y aparte, cuanto tengamos una hija se llamará Esmeralda… se lo prometo.
Soundtrack: Remember Sadness.
- Nos vemos Esmeralda – Fénix dejó unas flores y luego se retiró junto con la Saintia, cuando ambos llegaron a tierra subiéndose en sus motos.
- ¿Y ahora qué?
- Irnos juntos ¿no? – la castaña asintió.
- ¿A poco no parecemos Kamen Riders?
- No me recuerdes esa franquicia que sabes que la odio.
- Es cierto, bueno, mejor vámonos – el Fénix asintió y ambos partieron al horizonte con el sol poniéndose en el firmamento, al mismo tiempo… la constelación de Fénix estaba luciendo todas sus estrellas.
