Finalmente, el amanecer logra asomarse desde el oriente. Naofumi, Yisugo, Raphtalia y Rifana se levantan con tal de desayunar y alistarse para el viaje para Seyaette. Mientras comían, Naofumi se fijó en los arneses que tenía Yisugo y las armas que guardaba en las vainas y estuches que sostenían. Tenía kunai, shuriken, bo-shuriken, incluso armas arrojadizas con forma de un naipe. También un tanto y un Wakizashi. También guardaba sus bastones retráctiles, aunque contaba con dos más cortos, siendo estos un par de Han-bo.
—"¿Cómo conseguiste tantas armas arrojadizas estando aquí?"—Le pregunta Naofumi, algo curioso—"Y aparte llevas bastones".
—"Todas las armas que poseo son producto de mi don del 'armero'"—Explica Yisugo—"Me permite crear un arma con materiales de este bosque, muy resistentes como las cuatro armas sagradas. Sin embargo, utilizo las armas dependiendo del oponente".
Ambos se desconcertaron.
—"Nunca me ha gustado matar a mi propia especie"—Aclara—"Cuando lucho contra los humanos y semi-humanos, utilizo los bastones y las armas arrojadizas. Cuando son monstruos utilizo las espadas".
—"Entiendo"—Dice Naofumi—"Pero ¿No se te hace pesado llevar tanta arma?".
—"Me siento más fuerte haciéndolo".
—"¿Sabe conjurar magia?"—Le pregunta Raphtalia, un poco curiosa.
—"En cierto sentido"—Responde el tipo de cabello alborotado negro/rojo/plateado—"No lo considero magia, sino habilidades psíquicas. Mayormente puedo lanzar ataques de relámpago/rayos, fuego y energía solar".
—"Yisugo-san me enseñó a visualizar la magia. Puedo utilizar magia de agua y viento"—Menciona Rifana, coquetamente—"Él me explicó que puede utilizar su mente para crear fuego y dirigir la luz".
—"Ah".
Pasó un rato y todos terminaron de comer. Estando listos y suficientemente alimentados, proceden a salir del bosque.
Estando en camino, en medio entre los árboles:
—"¿Qué habías hecho durante el tiempo que estuviste en ese Santuario?"—Le vuelve a preguntar el héroe del Escudo.
—"Entrenar, entrenar y seguir entrenando, tanto habilidades físicas, como mentales y comunicativas entre mis compañeros y yo"—Cuenta Yisugo, neutralmente—"Al mismo tiempo, vigilaba sus pasos, deseando luchar contra los monstruos de las olas".
Tras pasar un rato, logran salir del bosque.
—"Es reconfortante poder salir de nuevo"—Les dice Yisugo.
—"¿Con quién vivía, Yisugo-san?"—Le interroga Raphtalia—"Digo, antes de Rifana–chan".
—"Con mis maestros y maestras"—Contesta el chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado—"Tras haberme entrenado, se fueron a cazar y luchar contra las olas desde las sombras, pero aparentemente nunca lograron regresar, desde entonces he vivido solo con mis compañeros".
Y así Naofumi y Raphtalia fueron interrogándolo todo el camino. De alguna manera, para Naofumi, confiar en él no era posible, o por lo menos en el momento, dados los antecedentes incriminatorios, humillaciones y discriminación por los que pasó. Tenía que rasgar todo su ser para determinar si era confiable, al igual que sus familiares.
—"Naofumi-sama ¿Está pensando en cosas groseras?"—Le cuestiona Raphtalia por medio de susurros.
Al haberlo acompañado durante bastante tiempo, Raphtalia se había vuelto muy buena para adivinar lo que él pensaba, pues incluso cuando lo veía de reojo, casi podía leer la expresión de su cara, delatando sus pensamientos. En eso, ambos se sorprenden del atrevimiento de Rifana al abrazar a Naofumi. Pero de repente este la aparta abruptamente, con la cara sombría, sorprendiendo a Yisugo, Raphtalia y hasta Rifana, quien al mismo tiempo se angustió y se encogió de hombros.
—"Ira"—Deduce Yisugo, recobrando la compostura y atrayendo la atención de los tres—"No te sientas mal Rifana. No es nada personal".
—"¿Eh?"—Le pregunta Rifana.
—"Naofumi ha pasado por muchas cosas desde que llegó"—Explica Yisugo, estando serio.
—"No hables de lo que haya pasado"—Le advierte Naofumi, en un intento por estar a la defensiva—"Me volví más fuerte ahora. No hables del pasado".
—"Naofumi, no tienes que defenderte de mí"—Le dice Yisugo—"Yo sé por lo que pasaste. Sé que te incriminaron. Yo te aseguro que jamás te traicionaré. Una vez que he visto todas las buenas acciones, sé que puedo confiar en ti".
Naofumi empezó a analizar lo que decía.
—"Aparte, tú fuiste quien me solicitó a mí"—Agrega.
El héroe del escudo volteó hacia Raphtalia, quien al verlo asentía con seriedad múltiples veces, al igual que Rifana, quien consideró que se recuperó al instante.
—"Podré no haber pasado por lo mismo que tú, pero te garantizo que te ayudaré a enfrentar las Olas y cualquier otra amenaza, porque sé que mis maestros y maestras, que DEP, lo hubieran querido"—Prosigue Yisugo.
Al ver la determinación que él tenía sobre ayudarlo a enfrentar las olas, decidió confiar en él por ahora, aunque con la misma advertencia que le había hecho al rey cuando él lo amenazó usando a Raphtalia y Filo como objetivos dadas sus relaciones con él.
—"No hay necesidad de amenazarlo Naofumi–sama"—Le indica Raphtalia.
Después de eso se crea un silencio sepulcral lleno de tensión entre los cuatro.
Sin más, deciden seguir su camino de regreso al territorio de Seayette. Al pasar medio día caminando, logran llegar a la aldea, donde todos empezaron a darles la bienvenida, incluyendo Filo, quien parecía estar algo preocupada de que su amo hubiera sido herido o secuestrado. En eso, ve a Yisugo y Rifana.
—"Amo ¿Quiénes son ellos?"—Le pregunta Filo, volteando hacia él.
—"Dos nuevos aliados"—Responde Naofumi—"Él es Yisugo. Algunos conocerán a Rifana".
Keel, quien nada más ver a Rifana viva y sana, no dudó en correr hacia ella para abrazarla.
—"¡Escudo nii-chan! ¿Cómo...?"—Le pregunta Keel, después de separarse de Rifana, quien también se alegraba de ver belleza en lo que antes eran ruinas y el hecho de que ella (sí, Keel es mujer) seguía viva.
—"Agradécele a él"—Le dice Naofumi, señalando con sus ojos a Yisugo, quien observaba alrededor y admiraba el paisaje.
Keel rapidamente se para frente al antes mencionado, con una sonrisa coqueta y las manos detrás, sumamente emocionada, lo cual le llamó la atención al chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado.
—"¿Pasa algo, chico?"—Le pregunta Yisugo, algo confundido.
—"Es chica"—Le aclara Rifana entre susurros. "Ah". Incluso Naofumi se sorprendió, pues todo este tiempo desde que la rescató creyó que era un chico.
—"Se lo agradezco de corazón"—Le dice de repente Keel, sujetando ambas manos de Yisugo con las suyas—"Gracias a usted, Rifana-Chan ha vuelto con nosotros".
Los otros habitantes de la aldea empezaron a tomarlo de la mano, dándole la bienvenida, ocasionándole un sentimiento cálido en él, casi enternecedor. Incluso Filo se convirtió a su forma filorial y lo rodeó con sus plumas, dándole una sensación cálida.
—"Por cierto, Tate no yuusha–sama"—Dice uno de los habitantes—"Recibimos una carta por parte de la princesa de Melromarc, Melty-sama".
Naofumi cambió su expresión a una malhumorada.
—"Naofumi-sama ¿Vuelve a enojarse con Melty?"—Le pregunta Raphtalia, un poco acusatoria al leer la expresión de su amo.
—"Yisugo, en esto sí que confío en ti para que lidies con ella"—Le solicita indirectamente Naofumi a su amigo, quien se desconcertó al respecto, mientras se alejaba a solas, en busca de un lugar para tirarse un rato—"Raphtalia, Rifana, Filo, ayúdenlo".
—"¿Quién es Melty?"—Le interroga Yisugo, sin poder entender en lo que le pedía.
—"Mel-chan es mi amiga"—Le responde de repente Filo, volviendo a su forma humana—"Por alguna extraña razón al amo lo vuelve loco".
—"¿Cómo se supone que voy a lidiar con ella?"—Le cuestiona Yisgo, algo confundido—"Juzgando por el comportamiento de Naofumi, ella debe ser alguien detestable ¿Verdad?".
—"Dependerá de la manera de cómo te dirijas a ella"—Le dice Raphtalia, siendo la voz de la razón en lugar del héroe del escudo—"Cuando se conocieron y Naofumi-sama se dio cuenta de su posición de princesa pues...empezó su tensión".
—"Suena a algo complicado"—Comenta Rifana, intentando "atar" los hilos.
—"Creo que será más fácil una vez que llegues a conocerla"—Le aconseja Raphtalia, forzando una sonrisa, aunque con algo de pena.
En ese mismo momento, cierto carruaje se aproxima hacia la entrada del pueblo. Ese mismo carruaje poseía los mismos rasgos que el carruaje real de la reina, por lo que muchos asumieron que era la misma princesa Melty. Al llegar, el cochero baja de la parte donde jalaba y manejaba a los caballos. Posterior a eso, se acerca a la puerta y la abre, dejando salir a cierta niña de cabello azulado y ojos morados.
—"¡Mel–chan!"—Exclama Filo, corriendo hacia ella.
—"aah, así que ella es la segunda princesa de Melromarc"—Asume Yisugo, levemente sorprendido—"Yo la imaginaba más alta".
—"¡Oe!"—Le reclama Melty, logrando oír lo que él había dicho al aire, con su cara de enojada—"¿A quién le dices 'Segunda princesa'?".
—"Esto...¿No eres la segunda princesa? ¿Serás la primera princesa?"—Le pregunta vagamente Yisugo, desviando la vista por lo incómodo que se sentía.
—"¡Soy Melty! ¡Soy Melty! ¡¿Dónde está Naofumi?!"—Gritaba Melty, comportándose infantil hacia él.
—"Em...Naofumi–sama...creo que fue a descansar"—Responde Raphtalia, desviando la vista y fingiendo demencia, además de querer ayudar al chico nuevo.
—"Este Naofumi, qué irresponsable de su parte no venir a recibirme"—Se queja la princesa—"Por cierto ¿Tú quién eres?".
—"Soy Yisugo"—Se presenta el chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado, con una reverencia—"Soy el nuevo integrante del grupo de Naofumi".
—"Bien"—Dice Melty, dando una reverencia—"Yo soy Melty Q Melromarc. Pese a ser una princesa, pertenezco también al grupo de Naofumi, por lo que te agradecería que me llames por mi nombre".
—"No parece que sea tan difícil tratar con ella"—Se comenta a sí mismo Yisugo, viendo de cabeza a pies a Melty—"¿Será por su edad? Por cierto ¿Cuántos años tendrá? ¿Tendrá unos 10 años, considerando su altura y apariencia? Sin mencionar su personalidad tan infantil".
—"Yisugo–san ¿No estará pensando en algo grosero? ¿O sí?"—Le pregunta Raphtalia, lanzándole una mirada llena de sospecha, sorprendiéndolo.
—"¿Qué? No, solo me preguntaba su edad"—Se apresura a decir Yisugo—"Después de todo sigue pareciendo una niña".
Melty no duró en pisarle fuertemente su pie, reprendiéndolo por el comentario—"Este tipo no tiene ni una chispa de decencia, preguntándole a una mujer su edad".
—"¡Itteé!"—Exclama Yisugo, levemente adolorido del pie. "Con razón Naofumi no le gusta lidiar con ella".
—"Por cierto, Melty–san ¿A qué se debe su venida a aquí?"—Le pregunta Raphtalia, haciendo caso omiso a los quejidos del chico de cabello alborotado negro/rojo/plateado, quien intentaba quitarse el dolor.
—"Venía para llevar a Naofumi y grupo al castillo para hablar con mi madre"—Le responde Melty, cambiando su semblante a uno más tranquilo—"Hay un gigantesco problema que hay que discutir. Por cierto, ¿Quién es ella?".
Melty volteó hacia Rifana, ya que la sorprendió al ver una cara nueva, aunque parecía conocerla de antes.
—"¡Oh! No se lo había dicho"—Dice Raphtalia, feliz de poder decirle—"Ella es Rifana–chan".
—"¡¿Rifana...chan?!"—Exclama Melty, sumamente sorprendida ya que cuando la "conoció" ella era un esqueleto, o al menos, eso había creído todo ese tiempo—"¿Qué no ella estaba muerta?".
—"Yo también lo estuve creyendo"—Agrega Raphtalia, sumamente alegre.
—"Es un gusto, Melty–san"—Saluda adecuadamente Rifana, con una reverencia.
—"Igualmente"—Le dice Melty, sumamente feliz de ver a alguien que creía muerto debido a la crueldad, con una reverencia—"Por cierto ¿Cómo lograste salir?".
—"Yisugo–san me salvó"—Explica Rifana, con un ligero rubor—"Me salvó, me alimentó, me dio medicina y hasta me entrenó".
—"¿Yisugo?"—Pregunta Melty, un poco incrédula al ver su lapso de dolor que parecía de caricatura—"Debe ser una mentira".
—"Le digo la verdad Melty–san"—Se apresura a decir Rifana—"No desconfíe de él solo por ese 'lapsus'. Él realmente es fuerte".
—"Me gustaría verlo en acción antes de creerlo"—Dice Melty.
—"A mí también"—Le secunda Filo, también con cara de incredulidad.
Antes que pudieran seguir con su conversación, aparece Naofumi con uno de los habitantes de la aldea.
—"Bien Melty, ¿Qué asuntos tienes?"—Le pregunta Naofumi, nada más la ve.
—"¡Cielos Naofumi!—Le reprende Melty por su falta de modales—"Mi ma...la reina de Melromarc solicita tu presencia".
—"Bueno, era cuestión de tiempo para que me llamaran"—Se dice a sí mismo el héroe del escudo, suspirando con resignación.
—"Ni cómo hacerle"—Dice Yisugo, apareciendo a su lado como salido de la nada—"Ahora veo por qué te cuesta tanto lidiar con esta pequeñaja".
Sin más, todo el grupo de Naofumi se prepara y parte hacia la capital de Melromarc, donde la Reina Mirellia los esperaba.
Esta historia continuará.
