El día llegó, junto con el aviso de Melty, y por tercera vez, pero con Yisugo, Raphtalia y Rifana, la reina, Melty y Naofumi se reunieron con los tres héroes, quienes se encontraban recuperados, y de repente le lanzaban miradas de odio a cierto acompañante.
—"¿En serio? ¿Tenemos que soportar una vez más a estos tres idiotas?"—Pensaba Naofumi, viéndolos con desagrado, para después intercambiar miradas de reojo de complicidad con su amigo de cabello alborotado negro/rojo/plateado, como si se comunicaran —"Aunque te estoy agradecido que les hayas pateado el trasero, parece que nos complicaste las cosas".
—"Ya veo"—Le dice Yisugo, "telepáticamente"—"Me disculpo por esto".
—"No hay problema. Déjame encargarme de esta discusión ahora".
Él asiente, dejándole el asunto con tal de mantenerse al margen.
—"Bien, ahora que podemos hablar calmadamente"—Dice la reina, comenzando la discusión—"Empiecen por darse información".
Los tres declinaron.
—"Así que una nueva discusión"—Murmura con desagrado Ren, con expresión de fastidio.
—"¿Qué nos falta por discutir?"—Pregunta con desprecio Itsuki.
—"Naofumi es el único deshonesto aquí"—Agrega Motoyasu, exponiendo su carácter diario contra él.
—"Otra vez con la burra al trigo"—Pensaba Naofumi, quien apenas comenzaba la discusión y ya estaba molestado.
Naofumi solo empezó a explicar sobre la manera en la que poco a poco fue incrementando su poder y conseguir los diferentes escudos que le permitieran defender a toda costa al enfrentarse a las olas, al igual su logro por desbloquear los diferentes métodos de incremento de poder que ellos mismos habían mencionado durante la primera reunión, antes de la batalla contra L'arc y Therese. Para cuando la explicación finalizó, los tres empezaron a insultarlo y llamarlo "tramposo".
Por otra parte, Naofumi solo empezó a suspirar fastidiado al ver que sin importar lo que les explicaba ni qué tan calmado se los decía, simplemente no escuchaban y seguían de testarudos como mulas. Para cuando terminaron su ola de insultos y llamados "tramposo".
—"¡Ya deja de mentir!"—Gritó Motoyasu—"Eres el único que no ha mostrado su método de incremento de poder ¡Maldito tramposo!".
—"¡No creas que nos puedes engañar!"—Le secunda Itsuki.
—"No dejas de ser un tramposo"—Agrega Ren, quien se veía más tranquilo, aunque no el menos fastidioso.
Naofumi suspiró frustrado tranquilamente, sabiendo que entre más los oía hablando más de él, más los enojaba, tanto como Raphtalia y Rifana. "¿Podrían retirarse por un momento? Raphtalia, Rifana"—Les pidió Naofumi. Ambas asintieron y dejaron la sala. Rápidamente Yisugo dedujo que las negociaciones empezarían a ser más agresivas y posiblemente iban a incrementar hasta llegar a la violencia.
—"¿Quieren saber cómo me hice tan fuerte?"—Les pregunta retóricamente Naofumi, harto de todos los disparates—"Todo lo hice con esfuerzo. También creí en los métodos de aumento de poder que ustedes explicaron. Si realmente creías en ellos, te lo otorgaban ¡Básicamente hice lo mismo que ustedes!".
Pese a la cantidad de veces que se lo explicara, los tres seguían creyendo que estaban en un juego.
—"¿Tenías que robar nuestros métodos para llevarte la gloria y que te reconozcan como el héroe principal de todo? ¡Eso es muy bajo de tu parte!"—Acusa Motoyasu, señalándolo—"Sin mencionar lo que hiciste con ese escudo tramposo al combatir".
—"Se los dije, yo estoy hecho para la defensa. Por mucho que ataque a un monstruo, no le haré nada. No podría llevarme la gloria porque yo no hago ningún daño por más que ataque"—Les explica Naofumi, intentando no perder la poca paciencia que les tenía—"Por otra parte, ustedes son débiles. No pudieron hacerle casi nada de daño a la ballena interdimensional. Hasta mis compañeras le hicieron más daño que sus ataques".
—"¿Cómo explicas entonces tus ataques de esa mandíbula y la dama de hierro?"—Le interroga esta vez Ren, cruzado de brazos.
—"Esas son habilidades que, sí, tienen un ataque, pero me cuesta mucho de mi vida el invocarlas"—Responde Naofumi—"Pero en mi estado normal, por mucho que ataque a un monstruo, no les hará nada".
—"No te creo nada"—Dice Itsuki, incrédulamente.
En ese momento Naofumi se levantó y se acercó a Motoyasu, propinándole un golpe en la mejilla, el cual parecía haber impactado. Justo en segundos Motoyasu se dio cuenta que no le había dolido nada. De la nada, Yisugo le propinó un fuerte golpe en la otra mejilla que lo mandó a estamparse en la pared, logrando comprobar las palabras del héroe del escudo.
—"¡Oye! ¡Quién te crees tú para hacer esto!"—Le grita Motoyasu a Yisugo, quien mantenía una mirada totalmente intimidatoria hacia él, casi podía jurar que le advertía sobre el fin de su vida si llegaba a provocarlo. No tuvo más opción que desviar la mirada, con un fuerte rencor hacia él.
En ese momento, los tres volvieron a gritar al unísono, volviendo a los insultos, tanto para Yisugo, como para Naofumi, hasta que la reina liberó un hechizo que formó una gran bola de hielo y la dejó caer sobre la mesa, logrando el silencio entre los tres héroes.
—"¿En serio es momento para peleas internas?"—Les cuestiona la reina Mirellia, intentando racionalizar a Ren, Motoyasu e Itsuki—"¡Recobren el sentido, ustedes tres!".
—"Como sea ¿Por qué deberíamos escuchar a alguien que haría equipo con un tramposo?"—Le cuestionó Itsuki, lo que detonó cierta sorpresa amarga a la reina.
—"Mi país cooperará con todos ustedes para que puedan fortalecerse. Por favor, recobren el sentido"—Le dice la reina, en un intento por no perder la calma.
—"Realmente no puedo calificar la magnitud de su estupidez"—Pensaba Naofumi, suspirando lleno de frustración. Había otra persona que conforme oía a los héroes decir insultos sobre cómo le hacía Naofumi para volverse poderoso, casi al punto de superarlos, tenía más ganas de hacerlos pedacitos y arrojárselos a los monstruos para alimentarlos.
—"Dejemos a un lado el tema sus métodos para el incremento de poder y concentrémonos en los enemigos del encuentro de la ola"—Propone la reina, firmemente.
—"Buena idea"—Secunda la moción Naofumi—"Talvez ustedes hayan tenido experiencia en sus mundos de juegos sobre encontrarse con ellos".
—"No"—Niega Itsuki, sin tener idea alguna—"Nunca conocí algún personaje así".
—"Él era bastante extraño"—Le sigue Motoyasu, algo pensativo—"Él utilizaba una guadaña bastante extraña".
—"Ciertamente era extraño que utilizara tal arma"—Pensaba Naofumi, algo pensativo—"¿Sería parte de los héroes de las siete estrellas?".
—"¿Por qué no nos hablas de ellos?"—Le cuestiona Itsuki, con cara arrogante—"Parecían muy compenetrados durante su subida de nivel en Cal Mira".
—"Luego de que ustedes tres acapararan las demás habitaciones del barco, nos vimos obligados a compartir habitación con ellos dos"—Explica el héroe del escudo, con seriedad—"Hablamos y accedimos a pasar un día para subir de nivel lado a lado".
—"Entonces ¿No los conociste bien?"—Le pregunta esta vez Ren.
—"No".
—"Cuando subieron de nivel en Cal Mira ¿No notaste algo extraño?"—Interroga esta vez Itsuki.
—"De alguna manera la guadaña de L'Arc actuaba como las cuatro arma sagradas, ya que también absorbía materiales de los monstruos derrotados"—Seguía explicando Naofumi.
—"¿No se te hizo algo anormal?"—Le cuestiona Ren.
—"¿Cómo se supone que sepa lo que era normal en este mundo? No sé qué funcionamiento tengan la mayoría de las cosas en este mundo. Cuando le pregunté, actuó como si fuera lo más normal, así que decidí no seguí con el tema.
—"¿Eso es verdad?"—Le pregunta Itsuki, dirigiéndose a la reina esta vez.
—"No. Solo los héroes empuñan o utilizan armas de esas propiedades"—Responde la Reina.
—"¿Hay alguna arma que imite las acciones de arma legendaria?"—Le interroga Ren esta vez.
—"No"—Vuelve a negar la reina—"No he sabido sobre ninguna arma que pueda realizar tales cosas".
—"Por muy normal que ellos hayan visto armas, seguramente ellos están usando armas fuera de este mundo"—Pensaba Naofumi, aun pensativo.
—"Sin duda alguna sus armas eran extrañas"—Habla Itsuki.
—"Estoy de acuerdo"—Le secunda Ren—"Se supone que solo hay cuatro armas sagradas ¿De dónde consiguieron estas armas?".
—"Aguarden"—Interrumpe la reina—"¿Quieren decir que no saben de la leyenda de los héroes de las siete estrellas?".
—"¡¿Qué?!"—Exclaman Itsuki, Ren y Motoyasu por igual, sumamente sorprendidos. Naofumi, por otra parte, solo estaba algo sorprendido ante la nueva información que había soltado la reina. Rápidamente volteó hacia Yisugo, quien permanecía en silencio, pero lo que le llamaba la atención era su expresión tranquila. Él volteó y se encontró con su mirada y le señaló como aviso que él se lo diría después de la reunión. Él, sin tener ninguna opción, regresó su atención a la reunión.
—"¿Hay más héroes en el mundo?"—Se preguntaba Naofumi, un poco molesto, sintió que su compañero de cabello alborotado negro/rojo/plateado.
—"Permítanme explicarlo"—Prosigue la reina, dándose a notar cierto brillo en sus ojos, el cual Naofumi logró predecir, recordando esa misma forma de actuar al momento de contarle sobre Fitoria—"La leyenda más conocida en este mundo es la de los cuatro héroes sagrados, pero hay otra leyenda que se les atribuye a los héroes de las siete estrellas".
—"¿Habían siete héroes?"—Pregunta Naofumi, pensando y recordando sus experiencias antes de llegar a este mundo.
—"Sí"—Afirma la reina—"Los héroes de las siete estrellas y los cuatro héroes sagrados estaban conectados íntimamente por el hecho de que todos eran héroes legendarios. A pesar que Melromarc ahora es un desastre gracias a Basura y Perra, nosotros debemos cerrar oídos y callar palabras sobre estos siete héroes para no acapararlos".
—"¿Por qué?"—Vuelve a preguntar.
—"Los héroes de las siete estrellas son famosos entre los aventureros por el hecho de que podían ser invocados, pero también porque un aventurero normal podía convertirse en uno"—Continúa la reina—"Las armas son usadas en la ceremonia de invocación, y en caso de que esta falle, puede elegir a un aventurero, en especial uno que tenga la habilidad de blandirla. Cuando el conflicto por las olas estallaban, había una gran posibilidad de que ellos aparecieran".
—"¿Hay uno que utilizara guadaña?"—Le pregunta el héroe del escudo, manteniéndose pensativo.
—"Si se pregunta si él es parte de nuestro mundo, la respuesta es no"—Contesta la reina—"Esos tres con los que usted y su grupo luchó solo generan más misterio que respuestas".
—"Cierto"—Agrega Naofumi, recapitulando algunas palabras que le habían dirigido Glass, L'Arc y Therese—"L'Arc me dijo que debía morir por el bien de su mundo".
—"¿Qué significará?"—Se pregunta Motoyasu.
—"Esa mujer Glass poseía unos abanicos con piedras incrustadas que se asimilaban a la de nuestras armas ¿No es eso extraño?"—Le secunda esta vez Itsuki.
—"¿Los abanicos?"—Infiere la reina—"No, esa arma no existe dentro de los héroes de las siete estrellas".
—"¿Qué clase de armas cuentan dichos héroes?"—Vuelve a preguntar una vez más el héroe del arco.
—"La primera es un bastón, el segundo viene siendo el martillo, el tercero, 'armas arrojadizas', le siguen los guanteletes, las garras, el hacha y el látigo"—Explica la reina.
—"Las armas arrojadizas suenan algo vagas"—Comenta Itsuki.
—"¿Lo es?"—Cuestiona Naofumi, algo desconcertado.
—"¿Sabe qué clase de arma es?"—Le sigue la reina, algo sorprendida.
—"Podría o podrían convertirse en una daga, Kunai, shuriken, algo que podría lanzar"—Responde Itsuki.
—"¿Qué hay de los guanteletes o las garras? ¿No son lo mismo?"—Preguntó repentinamente Motoyasu.
—"Yo también estaba pensando en eso"—Le secunda Ren.
—"Honestamente yo tampoco lo entiendo muy bien"—Contesta la reina.
—"¿Iwatani-sama?".
—"El látigo"—Dice Naofumi, atrayendo la atención de todos.
—"Según la leyenda, el látigo tenía el potencial de convertirse en una cadena, o una maza"—Supone la reina.
—"No mejora mucho"—Prosigue Naofumi.
—"¿Qué nos puede decir usted, Yisugo-san?"—Le cuestiona repentinamente la reina, notando que él se había mantenido en silencio durante la discusión.
—"La diferencia entre las garras y los guanteletes sería su tipo de ataque"—Explica Yisugo, desde su punto de vista—"Los guanteletes se especializarían en golpes contundentes, golpes de choque y de naturaleza similar; Las garras se especializan mayormente en cortar, como si fuera carne o mantequilla al enemigo. En cuestión del látigo, la mayoría de las veces la consideran un arma que utiliza ataques de azote, que resultan ser en su mayoría dolorosos. En otros usos, también puede ser un arma que restrinja los movimientos de un oponente".
Todos se asombraron ante el conocimiento que había soltado el tipo de cabello alborotado negro/rojo/plateado, cuestionándose la manera y lugar de donde lo sacó.
—"¿Sobre el martillo y el hacha?"—Pregunta esta vez Motoyasu.
—"Casi el mismo principio que los guanteletes y las garras"—Continúa Yisugo—"Uno corta y el otro golpea contundemente, solo que estas, en caso de que sean también armas de asta como la lanza. De no ser así, tiene la misma funcionalidad, solo que tiene menor distancia de combate".
—"Nunca me he encontrado un héroe de las siete estrellas"—Dice Motoyasu.
—"Ellos han estado luchando en un lugar muy alejado de donde ustedes han peleado"—Sigue la reina
—"¿Por qué no simplemente le dejamos lidiar por las olas?"—Propone Itsuki.
—"¿En serio? ¿En serio dejarán que otro se encargue de las olas? ¿Están mal de la cabeza? No pienso morir a manos de Fitoria por causa de estos tres idiotas"—Pensaba Naofumi, sumamente molesto—"¿No tienen ninguna vergüenza de tener tal idea?".
Él rápidamente pensó en la hipótesis de la existencia de otras armas legendarias en otros mundos. También llegó a la conclusión de que, a pesar de su incremento de nivel en Cal Mira y el hecho de poder defenderse de Glass y los otros, había una posibilidad de que más gente de su mundo viniera al de los cuatro héroes, no habría oportunidad de ganar.
—"Si el enemigo es así de poderoso, tendremos que ponerle fin cuanto antes"—Supone Itsuki.
—"Estoy de acuerdo"—Le sigue Ren.
—"En ese caso, sería lo mejor que ustedes los héroes pasen por un entrenamiento formal de batalla"—Propone la reina, pero los tres héroes, como esperaba Naofumi y Yisugo, no les agradó mucho la idea. Sabían que ellos solo querían realizar "proezas" con las que se "ganaran" las alabanzas de la gente.
—"Entiendan ustedes tres, que la ola llegará muy pronto. Debemos prepararnos para la batalla venidera. Iwatani-sama, cuento con que usted nos ayudará en esto"—Prosigue la reina—"Reuniré a tantos caballeros y aventureros poderosos tan pronto como pueda. Con suerte, podrán asistirnos en la batalla".
—"Se lo agradezco. Fue de mucha ayuda en aquella ola. No sabríamos qué hubiera pasado de no ser por su intervención"—Le elogia Naofumi.
—"Fue una buena idea, pero no era mía. Fue la idea de uno de los acompañantes de Kawasumi-sama, su nombre era Rishia. Le debemos nuestra gratitud.
—"¿Rishia?"—Se preguntó Naofumi.
—"Kawasumi-sama, por favor, envíele mi gratitud. Fue una gran ayuda"—Solicita la reina.
—"De acuerdo. Lo haré"—Responde Itsuki.
—"Bien, hasta que seamos capaces de regresar a Melromarc, todos son libres de hacer sus gustos"—Declara la reina.
Justo cuando los cuatro héroes y Yisugo se iban a retirar, la reina llamó a Naofumi y Yisugo, solicitándoles que se quedaran un poco más.
—"¿Pasa algo?"—Le pregunta Yisugo, algo confundido ante su petición, al igual que el héroe del escudo
—"Tenía pensado enviar a los tres héroes a combatir las olas en otro país"—Dice la reina.
—"¿No son muy débiles como para dejarles esa responsabilidad?"—Le cuestiona Naofumi.
—"Sí"—Afirma la reina—"Por esa razón esperaría contar con la ayuda de los héroes de las siete estrellas".
—"Eso dependería de la fortaleza de los héroes"—Agrega Naofumi.
—"Si lo enviara a usted en vez de ellos, tendría menos tiempo para recuperarse"—Proseguía la reina.
—"Para peor caso, si la gente se enterara de que los héroes sagrados son más débiles que los héroes de las siete estrellas, llegarían a perder respeto".
—"¿Cuándo llegará la ola?"—Le pregunta Yisugo repentinamente.
—"En dos semanas".
—"Bueno, ya que te tendremos a ti como parte para ir a luchar en las olas podríamos arreglárnoslas, así que no se preocupe por el momento"—Propone Naofumi, y poco después recordó cuando cruzaron miradas durante la reunión—"Yisugo ¿Tú sabías sobre los héroes de las siete estrellas?".
Esta pregunta también le atrajo la atención a la reina, seguido de más preguntas a causa de su curiosidad.
—"Mis maestros me explicaron"—Dice Yisugo—"No era mi intención esconder la información, por lo que me disculpo de antemano. Siguiendo, me explicaron sobre ellos y por eso tengo conocimiento al respecto".
Esto condujo a más preguntas a la reina, quien se emocionó. Yisugo no le quedó más opción que contarle sobre él, tanto por el santuario, lo que protegía y el hecho que era un secreto. Esto último le pidió con suma importancia mantenerlo en secreto, al menos solo para ella. Para cuando acabó de contarle, quedó extasiada, con una cara de satisfacción (recapitulando el hecho que ella le encantaba las leyendas, cosa que dio a notar cuando Naofumi habló de Fitoria).
Unos minutos después, terminan de hablar y proceden a retirarse, dándole fin oficial a la reunión.
Ambos empezaron a caminar hacia sus habitaciones.
Continuará
