- A ver, que me tengo que ir ya – le dijo a Aiko mientras que caminaba con ella en brazos por la casa en dirección de vuelta a la habitación-. ¿Sabes lo que tienes que hacer tú ahora? Meterte en la cama con tus dos peluches que está muy frío.
- No – protestó la niña mientras que se sujetaba mejor a él.
- Anda, tortuguita, que sino voy a llegar tarde – aquello era algo bastante normal, no hacía falta que él hubiera estado más ausente que en otras ocasiones por casa para que la niña no quisiera soltarlo-. ¿Y cómo hacemos si llego tarde y luego me quedo sin trabajo?
Divertido al ver como la niña únicamente se pegaba más a él a modo de respuesta empezó a buscar a Sora con la mirada, encontrándosela no demasiado lejos, todavía intentando sacar la cabeza de dentro de su jersey. Cuando vio que se quedaba mirándolos, le hizo un gesto con la cabeza para que se acercara y lo ayudara.
- Ven conmigo, cariño – cogió a la niña por la cintura, notando que tampoco protestara demasiado al pasar de brazos de uno a los de la otra-. ¿Vas a venir a comer hoy a casa?
- No lo sé – hizo una mueca-. Querría decir que sí, pero no te prometo nada.
- Bueno, no te preocupes, ya me arreglo yo sino. Hoy me voy a llevar a una señorita conmigo al estudio cuando termine de recoger por aquí, que no tengo la mañana demasiado ocupada. ¿Qué te parece? – le dijo a la niña-. Así puedes ir a robarle las gafas a Andrew.
Caminó con ella para dejarla en la cama, notando el gesto que le hacía Yamato, dejándolo así pasar par que se pudiera despedir de la niña. Aprovechó el momento para buscar unos pantalones que ponerse y terminar de cambiarse del pijama mientras que el rubio era el que se quedaba al lado de Aiko.
- Venga, ponte cómoda, que te tapo para que te quedes en mi lado de la cama – le dijo mientras que tiraba de las mantas.
- ¿No puedo ir contigo? – preguntó quedándose mirando para él.
- ¿Conmigo? Pero si te vas a aburrir un montón. ¿No ves que vas a estar mucho mejor pintando y enredando toda la mañana en el estudio?
- Pero yo quiero ir contigo – repitió, intentando recurrir a su mejor cara de pena para intentar convencerlo.
Giró la cabeza hacia la pelirroja de una forma más exagerada de lo normal, como si buscara que ella no se enteraba de lo que pasaba, agachándose para quedar más cerca de la niña con aire confidencial.
- Necesito que me hagas un favor – le murmuró por lo bajo-. Mira a mamá… Anoche durmió muy poco y está muy cansada, necesito que vayas tú con ella para ayudarla, ¿vale? Si vas con ella al estudio yo ya me voy a quedar mucho más tranquilo.
Los ojos de la pequeña se desviaron hacia Sora, la cual, se había sentado justamente para poder empezar a pelearse con sus pantalones, completamente ajena a lo que estaba pasando por detrás de ella.
- ¿Cuidar a mamá?
- Sí, yo no puedo hacerlo, porque tengo que trabajar… ¿Me haces ese favor? – esperó a verla asentir, dando gracias de que hubiera colado la treta aquella, la cual solía funcionarle con bastante facilidad. Sonrió a modo de respuesta-. ¿Me das un beso?
Amplio aún más su sonrisa cuando vio que se revolvía para alcanzarlo y poder hacer lo que pedía, llegando así a su mejilla. Se entretuvo unos segundos más con ella cuando se volvió a echar, asegurándose de que se quedaba bien tapada. Cruzó una mirada con los digimon significativa antes de ponerse en pie.
- Me voy ya – dijo, reclamando así la atención de la pelirroja.
- Espera, que te acompaño a la puerta – le dijo ya estando completamente vestida, girando la cabeza hacia la niña viéndola desaparecer del todo bajo las mantas sacándole así una sonrisa a su madre.
Saliendo los dos y dejando la puerta cerrada tras ellos para no molestar a la pequeña, apagando la luz a su paso. No le dijo nada, solo adelantándose así para acercarle las cosas que había dejado encima de la mesa para que él pudiera ponerse la ropa de abrigo.
- Te prometo que intentaré venir a comer hoy – dijo, todavía terminando de meter los brazos por las mangas.
- Déjate de tonterías – se acercó hasta él con la bufanda en las manos, esperando que se agachara para colocársela en torno al cuello-. Si puedes venir, bien y sino, no te preocupes. No andes dándole vueltas, hazme el favor – se aseguró a colocarle bien la prenda.
Cruzó una mirada con él, aprovechando que le quedaba más a la altura, intentando que no le dijera nada más respecto al tema. Sin duda le encantaría que pudiera ir a comer con ellas, pero no se iba a enfadar con él si no llegaba. Por suerte, entendió bien la mirada de ella, no insistiendo más en el tema de esa forma, dándose por rendido con la conversación. No se llegó a incorporar, usando la mano que tenía libre para dejarla en su barbilla y así poder acercarse a darle un beso.
- Te veo luego – le murmuró antes de separarse-. Y yo que tú tendría cuidado, porque le he dicho a Aiko que te tiene que cuidar.
- Intentaré no darle demasiado trabajo – le contestó, sonriendo-. Y no gruñas mucho a la gente en el trabajo, que tampoco te pega demasiado ya.
- Lo intentaré – le devolvió la sonrisa.
Sora hacía un rato que había llegado al estudio y aunque estaba pendiente de revisar los diseños en los que había estado trabajando con Andrew, sus ojos se desviaban de vez en cuando a la niña, la cual estaba entretenida dibujando no demasiado lejos de donde ella estaba. La había dejado dormir un rato más y luego la había empezado a preparar.
Sonrió al verla totalmente concentrada, poniendo exactamente la misma cara que le había visto tantas veces a Yamato cuando estaba revisando algunos documentos. Distraída de esa forma, posó los papeles encima de la mesa, entreteniéndose en mirarla. Arrugó poco a poco el gesto cuando empezó a notar una molestia en el estómago unos segundos, sintiendo como se le revolvía todo.
- ¿Estás bien? – la voz de su ayudante, la cual se había asomado para llevarle unos papeles.
- Ehm… Sí, tranquila – sintió la molestia remitir ligeramente, enfocándola.
- ¿Segura?
- Sí, dime, ¿necesitas algo?
- No, te venía a traer unos papeles para que me los firmes. Son los contratos con los proveedores de telas para las nuevas colecciones – caminó hasta su mesa para dejárselos-. ¿Te los dejo y los lees?
- Sí, luego te los dejo firmados en la mesa, tranquila – se quedó mirando hacia ella unos segundos, dándose cuenta de que seguía pendiente-. Estoy bien, Kaori, de verdad. Además, con la vigilancia que tengo yo hoy no hay nada de lo que preocuparse.
Giró la cabeza hacia la niña, sonriendo al verla levantar la cabeza hacia ellas y saludaba con la mano a la chica antes de volver a ponerse a dibujar, entretenida con todos los colores que le había dejado su madre.
- Vale, os dejo trabajar. Cuando tengas los contratos firmados avísame y los mando de vuelta a los asesores legales.
- En un rato te lo mando – le dijo asintiendo.
Dándole la espalda a la pelirroja, Salió del despacho para ir a su puesto, dejando a las dos tranquilas, cerrando la puerta tras ella. Aquellos días estaban siendo más tranquilos para ella también gracias a que todo estaba en proceso de desarrollo aún y no tenía tantas reuniones que preparar para sus jefes. Por eso mismo, se quedó distraída unos minutos en su silla, revisando así su agenda. Con lo que no contaba era con ver pasar de repente a Sora con paso rápido en dirección al baño y, segundos después a la niña.
- ¡Mami! – correteó tras ella.
- Ven, ven conmigo – se puso en pie rápidamente, yendo a cogerla de la mano-. Vamos a esperar a por ella aquí.
- ¡Sora! – Biyomon salió también revoloteando tras ellas dos, echando el freno cuando vio a Aiko también en el pasillo, no tardando en estar alcanzada también por Gabumon.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Kaori.
- Se levantó de repente y salió corriendo – explicó la compañera de la pelirroja.
- ¡Mami! ¡Mami! – la niña siguió llamando a su madre.
- Se ha ido al baño, tranquila – le dijo-. ¿Está enferma o algo? – de giró hacia los digimon.
- Papi me dijo que tenía que cuidarla – contestó la niña por ellos los cuales no parecían tener demasiada idea de lo que pasaba-. ¡Quiero ir con ella!
- ¿Ir con quién? ¿Qué hacéis de reunión vosotros aquí? – la voz de Haru los distrajo, provocando que se girasen hacia ella. Unos pasos tras ella llegaba Andrew, el cual observaba la escena también confuso.
- Vete al baño – le pidió automáticamente a la recién llegada.
Frunciendo el ceño sin entender demasiado, aunque hizo lo que le decían, echando a andar por el pasillo en dirección al baño. Volvió a escuchar a la niña llamar a su madre, empezando así a atar cabos. Llamó a la puerta antes de abrirla y encontrarse a Sora apoyada en el lavamanos más blanca que las paredes del lugar.
- Pero bueno… ¿qué te ha pasado? – le preguntó nada más verla, yendo hasta su lado-. ¿Estás bien?
- No sé, me han empezado a dar nauseas… - negó con la cabeza, soltándose del lavamanos para apoyarse en Haru-. ¿Aiko?
- Fuera con los digimon, Kaori y Andrew, tranquila. ¿Te traigo agua?
- Espera… Espera… - resopló-. Creo que si meto algo en el estómago ahora mismo se iría para fuera.
- ¿Vamos a sentarnos?
- No me fio de no tener que volver a las carreras – arrugó la nariz-. Dame un par de minutos.
Asintiendo a las palabras de su jefa, dejó que siquiera usándolo de apoyo. Sin duda no se la veía con demasiado buen talante. Prefirió no atosigarla con preguntas, dándole su tiempo para reponerse algo más.
- ¿Asusté a la chiquitina?
- Pues… yo ya llegué cuando estaba en el pasillo con Kaori, pero te andaba llamando.
- Bueno, entonces vamos fuera anda. Puedo vivir abrazada a la papelera…
- ¿Segura?
- Anda, vamos… - lanzó una última mirada a su reflejó en el espejo antes de echar a andar.
Los correteos de Aiko fue lo primero que pudo escuchar nada más abrir la puerta, la cual no tardó demasiado en quedarse abrazada a sus piernas que era donde llegaba. No se agachó para cogerla, no queriendo hacer el esfuerzo.
- ¡Mami!
- A ver, enana, ven aquí – dándose cuenta de lo que pasaba, Haru la cogió para dejarla a la altura de su madre.
- Tranquila cariño… ¿Te he asustado? – agradeciendo que su socia se hubiera percatado y le hubiera acercado a la niña, le dio un golpecito con la nariz.
- ¿Estás malita? Papi me dijo que te tenía que cuidar…
Dejando ir una sonrisa, no pudo más que quedarse observándola. Se podía imaginar la treta que Yamato le había contado a la pequeña, ya que ya lo había visto hacerlo en varias ocasiones. Quiso abrir la boca para poder distraerla, pero tal y como había temido, tuvo que salir de nuevo a las carreras hacia el baño.
- Ven Aiko, vamos a ir a que te lleve Andrew a por un chocolate a la máquina – intentando distraerla, echó a andar por el pasillo hacia él, pasándosela, lanzándole una mirada significativa.
Entendiendo lo que quería, asintió alargando los brazos para poder cogerla, esperando que la palabra chocolate hubiera servido para distraerla. Pudo ver como Gabumon se iba tras los pasos de ambos, agradeciéndolo también.
- ¿Qué le pasa a Sora? – preguntó Haru una vez que se quedó sola con Biyomon y Kaori.
- Tenía mala cara cuando entré antes a llevarle unos papeles – explicó la ayudante-. Pero no sé…
- Yo la vi bien por la mañana – dijo la digimon-. Fue de repente.
- Qué raro… - Haru se cruzó de brazos-. Esperemos que no haya pasado alguna desgracia laboral mientras que nadie miraba, porque ese drama me lo conozco yo más que de sobra…
Natesgo: jajajaaj ¿verdad? Si los de la JAXA son un poco listos ya tienen ellos a alguien que les haga de rostro jajaja Que además tiene un buen currículum a sus espaldas y nadie se va a quejar de que lo pongan a él, que de verdad que da el pego. Seguro que cuando se enfada y anda de morros lo que acaba consiguiendo es tener un aire serio/profesional para los que no lo conocen que todavía causa más efecto jajajaja
Lo sé. Aiko es ese prototipo de niña-no-patada que no se pasa el día chillando, dando por el culo o convertida en una miniterrorista, lo cual, por desgracia a día de hoy, cada vez es más extraño que ver. Siempre he dicho por ahí que aunque precisamente Yamato no se ajuste tampoco mucho a los cánones que vemos a pie de calle a diario por ahí sí que lo considero realista porque conozco a gente que es así. Pero, en el caso de Aiko, ya os digo yo que no jajajaja Pero bueno, tú me comprendes cofcofcof Y aquí sigue intentando cargarse a su padre. Por el momento parece que lleva buen camino.
¡Un beso!
