A pesar de que la noche anterior no se había acostado demasiado tarde, el cansancio de la semana le había pasado factura y aquel día no había despertado temprano. Era sábado y no tenía que madrugar, por lo que Yamato no tenía ninguna prisa tampoco más allá de poder aprovechar la mañana con Aiko como le habría dicho que haría.
No fue hasta que sintió movimiento a su lado en la cama que abrió ligeramente los ojos, pensando que quizás podría ser Sora queriendo acercarse algo más o incluso la niña que se hubiera colado en la cama. Lo único que alcanzó a ver fue un borrón que se escapaba entre las mantas y lo siguiente que escuchó fue la puerta del baño cerrarse.
Tardó unos segundos en asimilar lo que pasaba, dándole cuenta de que era Sora la que lo había despertado al levantarse y, por la dirección que había tomado, se había ido a las carreras hacia el baño. No necesito mucho más para recordar que el día anterior había tenido nauseas y que aunque al final se había levantado para cenar, se había pasado el resto del día agotada.
Se sentó en la cama, desperezándose y quedándose pendiente de ella, no queriendo agobiarla al saber que no le gustaba que lo hiciera cuando se ponía así, pero tampoco le hacía mucha gracia la situación. Dudó sobre si levantarse o no para acercarle un vaso de agua, pero no tuvo tiempo, viendo cómo la puerta se abría de nuevo y que la pelirroja se quedaba mirándolo con cara de susto.
- ¿Te he despertado?
- ¿Estás bien? – ignoró por completo su pregunta.
Pudo ver como a modo de respuesta ella únicamente se encogía de hombros, caminando despacio hacia la cama. Llevaba unos cuantos días más cansada de la cuenta y aquello, sin duda, no estaba ayudando a lo que pasaba. Cruzó unos segundos una mirada con Yamato antes de quedarse sentada en el borde de la cama.
- Eh, ¿qué pasa? – le preguntó, arrastrándose para quedarse a su lado-. ¿Te estás encontrando mal otra vez?
- No… Es cansancio y malestar – contestó.
Confuso, arqueó ligeramente una ceja notándola algo extraña. Se arrastró con suavidad para quedar algo más cerca de ella, posando así la mano en su brazo, queriendo llamando así su atención esperando a que dijera algo más. No le contestó de palabra al principio, teniendo cuidado, aprovechando para echarse a su lado aprovechando su cercanía de esa forma.
- Oye, ¿de verdad esperas que te vaya a dejar en paz si andas así? – aprovechó para colocar su brazo por debajo de la cabeza de ella antes de que la apoyara en la almohada, dejando así que lo usara a él como tal-. Venga, confiesa Sora…
- Tengo nauseas desde hace unos días, pero ayer empeoraron – habló no alzando mucho más el tono-. Y me he estado encontrando muy cansada. Pensaba que era por el trabajo, la niña y todo lo demás, pero… No tiene pinta de que vaya a ser eso – hizo una pequeña mueca.
- ¿Y no me habías dicho nada? – casi que tener que hacerle aquella pregunta molestó al rubio-. Que yo sé que no he estado demasiado por casa esta semana, pero oye que tampoco…
- Yamato, tengo un retraso de dos semanas – soltó de golpe, a sabiendas de que sino seguramente empezaría a dar vueltas como siempre y no se lo acabaría de decir.
- ¿Qué?
Aunque estaban las cortinas corridas y se colaba poca luz por las ventanas, Sora pudo ver a la perfección tanto la cara de susto que se le acababa de quedar a él como el poco color que en aquella época del año había en el rostro de su marido se iba del todo. Lo observó unos segundos, dándole así la oportunidad de procesar lo que le había dicho.
- No te había dicho nada porque no le di importancia los primeros días y esta semana tampoco me atrevía… No quería asustarte sin motivo, pero… Es que esto…
- ¿Retraso? Pero…
- Es que… No sé, en el último viaje que tuve hace más de un mes…
- ¿Cuándo se te olvidó llevarte la caja nueva de pastillas y no te las tomaste? – recordaba aquella conversación, aunque no había vuelto a pensar en ella en ningún momento hasta entonces-. Pero… ¿No se supone que luego todo había vuelto a la normalidad?
- Sí, pero bueno… No sé. No lo sé. Yo sé que a veces no tenemos cuidado – parecía que se estaba excusando realmente-, pero es que… Se me ha pasado por alto.
No queriendo resultar brusco con ella, intentó retirarse hacia atrás, queriendo quedarse sentado en la cama. Notaba que necesitaba algo más de espacio en ese momento. Su cabeza, sin duda, debía de querer más aire, porque el que parecía que se estaba mareando era él. Claro que sabía a qué momentos se refería ella con eso de que no habían tenido cuidado. Y, si se ponía a pensar, todo encajaba a la perfección.
- Yamato – sintió como se incorporaba también-. Lo siento, de verdad que lo siento…
Escuchando como empezaba a excusarse ella, pareció empezar a reaccionar algo más, asimilando bien la información que le estaba dando, girándose cuando la tuvo sentada a su lado, negando con la cabeza.
- ¿El qué sientes? No digas tonterías – intentó tranquilizarla-. Tú no tienes nada que sentir, que para algo somos dos en esto… - cogió aire y lo soltó lentamente, intentando tranquilizarse. Sin duda, no era la noticia que hubiera esperado escuchar-. Entonces, ¿crees que podrías estar… embarazada?
La respuesta que obtuvo fue un encogimiento de hombros. No estaba segura de nada, pero sí que parecía que todo apuntaba hacia aquello. Había motivos más que de sobra para sospechar y las nauseas y el cansancio podrían ser una evidencia. Ella, sin duda, estaba encantada con aquella idea, pero no las tenía todas consigo de cómo se lo tomaría Yamato. No habían vuelto a hablar del tema desde hacía ya más de un año, no queriendo insistir más de la cuenta tampoco, ni pecar de pesada. No sabía hasta qué punto podría estar de acuerdo o no.
- Eh – escuchó como el rubio reclamaba la atención, posando su mano en su brazo-, no me pongas esas caras, ¿de acuerdo? No vamos a alterarnos ni a sacar conclusiones antes de tiempo.
- Ya… - contestó con un suave hilo de voz.
- ¿Quieres que te vaya a por una prueba?
Levantó la vista hacia el rubio. Sin duda era la opción más lógica y la que debería de haber tomado ella misma días atrás antes de decirle nada a él. Hubiera sido mejor irle con la confirmación o no llegar a asustarlo con una falsa alarma, pero… No lo había podido evitar. Posiblemente necesitara más su apoyo para aquello de lo que pensara. Asintió levemente.
- Vale, pues vamos a hacer una cosa. Tú te quedas en la cama un rato más y yo voy a por ella.
- Aiko…
- Bueno, puedo traerla contigo si quieres hasta que vuelva y luego la dejamos desayunando con los digimon en el salón. ¿Te parece bien?
Vio como asentía a la pregunta, dedicándole una sonrisa así para ayudarla a tranquilizarse. Se acercó un poco más para darle un leve beso en los labios. Estaba guardando mucho las apariencias con ella. Estaba mucho más nervioso, alterado, confuso… de lo que se estaba permitiendo demostrar. Pero, tal y como parecía encontrarse ella, no quería ser él quien le empeorase las cosas.
- ¿Quieres que te traiga algo de desayunar?
- No, no… Déjame con el estómago vacío un rato más. Lo que sí… ¿Me traes un vaso de agua?
Sonrió a su pregunta, asintiéndole antes de salir de la cama para ponerse en pie. Iría primero a por lo que le había pedido y luego a por la pequeña, no queriendo despertarla por las ideas y venidas de él.
Agradeció el salir de la habitación y poder dejar de aparentar la tranquilidad que, sin duda, no tenía. No hubiera esperado escuchar algo así tan temprano, ni siquiera su cabeza había sido capaz de asociar las nauseas y el cansancio de ella con un posible embarazo. Hacía tiempo que no había vuelto a caer en todas esas paranoias. No estaba seguro de si sabía cómo reaccionar a la noticia. No era capaz de considerarla de ninguna forma, simplemente estaba todavía intentando que su cabeza fuera capaz de digerirlo. Por el momento se había quedado con que Sora podría estar embarazada y no era capaz de salir de ese punto. No sabía si estaba aterrado ante la idea, volviendo a notar todos y cada uno de los miedos que siempre había tenido con ese tema, o si de verdad acababa de recibir una de las mejores noticias que le habían podido dar. Estaba en un punto entre medias en el que únicamente parecía haberse quedado con la cabeza sin ser capaz de funcionar.
Llenó el vaso de agua que ella le había pedido, cogiendo aire antes de entrar, de nuevo volviendo a controlar sus expresiones par que no se diera cuenta de lo que estaba pasando por su cabeza. Se dio cuenta de que la pelirroja se había quedado dormida de nuevo, posiblemente a causa del cansancio del día anterior y del esfuerzo de haber estado devolviendo otra vez y prefirió no molestarla. Cogió la ropa que había dejado en la silla preparada para poder salir a correr aquella mañana, poniéndosela antes de salir a buscar a Aiko.
Entró en la habitación de la pequeña intentando hacer el menor ruido posible, cogiéndola con sumo cuidado en brazos para no despertar ni siquiera a los digimon y volviendo a salir con ella de vuelta. Esperaba que Sora no se volviera a encontrar mal mientras tanto y la pequeña se volviera a asustar. Ese pensamiento fue algo que lo acompañó mientras que salía por la puerta de la casa en dirección hacia la calle. Como Sora estuviera embarazada de verdad y volviera a pasar por el infierno que había pasado los primeros meses, hasta Aiko iba a verse afectada y a ver cómo se lo explicaban. Ya ni qué decir si las cosas empeoraban…
Chasqueó la lengua, intentando alejar aquellos pensamientos de su cabeza. Por el momento lo que tenía que hacer era ir a por la prueba y dejar de montarse él solo historias de terror en su cabeza que, en cualquiera de los casos, ni siquiera sabía si llegarían a pasar o no. Llegó a la esquina de la calle, quedándose confuso, pensando a dónde podría ir que le quedara más cerca o si a aquella hora estaría abierto algo. Se frotó los brazos, notando frío, dándose cuenta que con los nervios y lo rápido que había salido de casa, ni siquiera se había acordado de coger ropa de abrigo. Frunció el ceño y llevó la mano a sus bolsillos, sin ser capaz de encontrar tampoco su cartera.
- Serás idiota… - gruñó en voz baja.
Por suerte, comprobó que tenía con él su teléfono y con eso le serviría para poder salir del apuro. Aprovechando la ropa que traía puesta, decidió que podía aprovechar para ir corriendo antes de acabar él también en casa con un buen resfriado, dirigiéndose finalmente hacia donde creía que podrían estar abiertos.
Solo esperaba no tener que dar demasiadas vueltas porque no estaba para ello. Quería llegar cuanto antes a casa con la prueba y salir de dudas de una vez. Luego, ya tendría tiempo de preocuparse sobre el tema. Ahora no necesitaba tardar una hora o dos en volver a casa sin ser capaz de dar con lo que buscaba, porque no necesitaba muchas provocaciones para llevar a Sora al hospital para que le hicieran análisis de sangre. Con semejante duda en su cabeza no se iba a poder quedar tranquilo hasta que supiera lo que estaba pasando.
Respiró tranquilo cuando, tras doblar una esquina en la calle, pudo ver como la farmacia que más cerca les quedaba de casa estaba abierta.
Ya sé que no os tengo que contestar por aquí, pero lo hago porque me apetece. Lo que pasa es que ahora mismo, me duele mucho la cabeza otra vez y además se me cerró al web cuando ya tenía casi todo contestado, así que tengo ganas de cargarme a alguien en estos momentos. Así que me vais a perdonar que hoy os deje el capi y ya porque no estoy yo para andar contestando nada otra vez. El brote de mi querida sinusitis esta vez está viniendo encantadora encantador y cuando llega esta hora del día no sirvo ni para hacer de zombie.
Así que nada, besitos de tortuguita y a seguir con la espera para saber qué pasa realmente en casa de los Ishida.
