Sentir a alguien tocando su cara provocó que Sora volviera a abrir los ojos. No era consciente de haberse quedado dormida de nuevo, pero, a quien encontró a su lado fue a Aiko en vez de a Yamato. Confusa se quedó mirando hacia la pequeña, la cual era quien la había despertado, probablemente sin querer. Necesitó unos segundos para recordar por qué estaba allí y la conversación que había tenido hacía un rato con el rubio.
- Buenos días – le dijo a la niña, sonriéndole.
- ¿Ya no estás malita?
Ampliando más su sonrisa, se giró para quedar echaba bocarriba, dejando así que la pequeña se acomodara junto a ella, apoyando su cabecita sobre su hombro, tal y como solía hacer ella con Yamato. Dobló el brazo, entreteniéndose así en acariciar a la pequeña de forma distraída.
- No te preocupes – le dijo-. Oye, ¿tienes hambre?
- Un poco – contestó, pegándose algo más contra ella-. ¿Papi?
La atención de la pelirroja se desvió precisamente hacia aquella pregunta. Recordaba a dónde le había dicho que iba, pero como se había quedado dormida, no tenía ni idea de si llevaba cinco minutos fuera o más tiempo. Y si no se había vuelto a pasar por la habitación para despertarla eso era que no había vuelto aún. Se mordió el labio, pensativa. Lo cierto era que estaba completamente segura de que debía de haberlo dejado hecho un manojo de nervios. Sabía perfectamente lo que pensaba él sobre aquel tema, pero le preocupaba que él hubiera esperado que, con el paso del tiempo, ella se hubiera olvidado de la idea de tener otro pequeño y que ahora no estuviera demasiado de acuerdo con el tema. A fin de cuentas sabía qué era lo que a él le preocupaba de todo aquello, pero, quizás ahora que las cosas laboralmente estaban demasiado complicadas, tampoco tuviera demasiadas ganas él.
Alejó esos pensamientos de su cabeza, porque era una tontería darle tantas vueltas sin tan siquiera saber si no era más que una falsa alarma o si de verdad volvía a estar embarazada. El cansancio, las nauseas, y, sobretodo, el retraso, eran una clara señal de lo que podía pasar, pero no quería dar nada por sentado. Bajó la mirada hacia Aiko, dándose cuenta de que a medida que seguía con sus caricias, se estaba volviendo a quedar dormida.
Sonrió sin poder evitarlo, notando el efecto calmante que siempre había tenido ella en los dos y aprovechó para taparla algo más con la manta para que no tuviera frío. El sonido de la puerta abriéndose, reclamó su atención, levantando la vista hacia ella y encontrándose con el rubio allí.
- ¡Papi!
- Pero bueno, si tú te estabas quedando dormida otra vez… - se rió suavemente.
- Alguien habrá olido el desayuno – cruzando así una mirada con la pelirroja, se acercó a coger a la pequeña en brazos-. Oye, ¿tienes hambre? Porque os he preparado el desayuno a los digimon y a ti en el salón.
- ¿En el salón?
- Sí, para que puedas desayunar viendo los dibujos en la tele. Vamos a dejar a mami que termine de levantarse mientras que tú desayunas, ¿vale? Luego si quieres vuelves a la cama con ella otro rato.
Habiendo conseguido así distraerla, salió con Aiko de la habitación para poder hacer lo que había dicho. No era demasiado complicado que se distrajera desayunando con la televisión y que no supieran nada de ella. Además, al igual que pasaba con Sora, solía llevarle su tiempo terminarse la comida y eso les daba algo más de margen. Caminó hasta el sofá con ella hasta dejarla sentada en medio de ambos digimon.
- Ale, a desayunar todo el mundo. Yo voy a ayudar a Sora a que termine de levantarse, ¿de acuerdo? – dijo aquello mirando especialmente hacia la compañera de su esposa, esperando que no quisiera ir ella tambié de que la treta de la televisión le hubiera servido con los tres, volvió hacia la habitación principal, dejando la puerta cerrada tras él. Se fijó en que la pelirroja había recuperado el color en la cara y no como cuando la había encontrado por la mañana. Se acercó hasta ella, tomando asiento en el borde de la cama-. ¿Estás mejor?
- Creo que sí – asintió, levantando la vista hacia él-. ¿Se ha quedado desayunando tranquila?
- Puede que no se acuerde de que existimos hasta dentro de un rato – explicó-. Que sepas que del susto que me diste me fui hasta sin abrigo ni cartera, pero bueno, yo creo que me las he arreglado para sobrevivir – empezó con aquello para relajar los ánimos.
- ¿Encontraste alguna farmacia abierta?
- Sí, sí – metió la mano en su bolsillo, sacando así la cajita para que lo viera-. De hecho estoy bastante seguro de que ya sabían lo que quería antes de que lo pidiera, porque solo le faltó reírse cuando se lo dije.
Sabía que estaba parloteando porque estaba también nervioso y, además, quería distraerla un poco a ella y que se relajara también. Lo conocía y sabía muy bien cómo se comportaba en algunas ocasiones. Cogió aire y lo soltó lentamente para luego mirar hacia la cajita.
- ¿Tú qué…?
- No – negó él con la cabeza-. No vamos a sacar conclusiones antes de tiempo, ¿vale? – le contestó-. Primero vamos a salir de dudas.
Tuvo que asentir ya que sabía que él tenía toda la razón con aquello. Sin duda, lo primero era saber si tenían motivos para preocuparse o no. Alargó la mano, cogiendo así ella la prueba y arrastrándose por la cama para salir de ella, teniendo un pequeño escalofrío al hacerlo.
- Puede que tarde un poco, vete si quieres a hacerle compañía a la chiquitina – le dijo.
Asintió, queriendo dejarla tranquila y no queriendo agobiarla. Lo que acababa de decir sobre que era mejor que primero supieran si tenían algo por lo que preocuparse o no, lo había dicho más bien para él que para ella. Estaba intentando no entrar en pánico antes de saber si de verdad tenía motivos, y, así no exteriorizarlo demasiado y que ella pudiera malinterpretarlo. La siguió con la mirada hasta que despareció en el baño haciendo lo que ella le había pedido. Quizás podría aprovechar el momento para prepararle algo caliente para cuando saliera y si luego quería desayunar, ya se lo llevaría.
Sora salió del baño al cabo de un rato, llevando el dispositivo entre sus manos. Estaba muy nerviosa y había tardado algo más de la cuenta en salir porque había vuelto a notar las nauseas, aunque aquella vez, conociéndose como se conocía, sabía que quizás estuvieran provocadas por los nervios más que por cualquier otra cosa.
- ¿Ya? – preguntó el rubio, el cual había entrado de nuevo hacía unos minutos.
- Sí, es que me volví a revolver – contestó caminando hasta la cama y dejando la prueba en la mesita.
- Te he traído una infusión para eso – señaló hacia la taza humeante que había dejado justo al lado de donde ella había dejado el objeto.
- Gracias… Yo creo que en unos pocos minutos ya estará – le dijo, pudiendo ver como asentía a sus palabras-. ¿Está Aiko pendiente de nosotros?
- No, para nada. Es hija tuya, si tiene que elegir entre galletas u otra cosa… Las preferencias son las que son.
- Tonto… - dejó ir una leve risa por las palabras de él, alargando la mano hacia la taza para empezar a soplarla.
Sonrió al ver su reacción, decidiendo ir a tomar asiento a su lado, dejando su brazo en torno a sus hombros. Sin duda la primera vez que habían tenido dudas de ese tipo, años atrás, él no había estado enterado hasta el último momento. Incluso cuando había resultado que por fin estaba embarazada, ni la propia Sora había tenido sospechas. Por su parte, se podía decir que era la primera vez que estaba viendo lo eternos que se podían hacer aquellos minutos.
Intentó decir algo, no siendo demasiado capaz de sacar cualquier otro tema que no estuviera directamente relacionado con el tema en el que estaban inmersos. Tenía miedo de meter la pata antes de poder saber nada, tanto para bien como para mal. Se entretuvo en observar a la pelirroja, notando que estaba muy nerviosa, pudiendo verlo en sus gestos, en cómo el líquido de la taza se movía notablemente. No sabía tampoco demasiado bien qué decirle en ese momento, porque estaba igual de nervioso que ella, y, además, sabía que dijera lo que dijera, no iba a servir de nada. Lo único que iba a ser útil era que, por fin, pasara el tiempo y pudieran ver el resultado.
- Oye – le dijo la pelirroja pasado un rato-. Ya tiene que estar la prueba, ¿lo miras tú?
- ¿No te atreves a verlo? ¿Y quién te ha dicho que yo sí? – intentó que sonara a broma a pesar de que estaba hablando totalmente en serio. Optó por hacerle el favor, poniéndose en pie para poder alcanzar hasta la prueba con la mano, sin ver todavía lo que ponía-. ¿Y si lo miramos a la vez?
- ¿Tú crees?
- Venga, los dos a la vez – posó la prueba por detrás de él para quitarle la taza de las manos y dejarla donde no molestara. Una vez hecho aquello, aprovechó para volver a coger el test y girar hacia Sora-. Venga…
Cruzó una mirada con la pelirroja antes de llevar su mano al frente y poner a la vista el resultado por fin para ambos, atreviéndose él también a enfocarla la mirada en la pequeña pantalla en la que aparecía…
- ¿Negativo? – dijo en voz alta sin poder evitarlo.
Miró de reojo hacia ella, quien estaba con la vista fija en la pantalla aún, como si estuviera intentando asegurarse de lo que leía. No supo demasiado bien como reaccionar a aquello. Tampoco habría sabido como reaccionar a lo contrario. Era una de sus mayores bipolaridades. Estaría encantando de ampliar la familia, no contaba que fuera necesario que aclarara ese detalle, pero a pesar del tiempo que había pasado, seguía aterrorizándole que aquello volviera a poner en peligro a Sora.
- Negativo – la escuchó murmurar por fin.
El tono que utilizó y la expresión que pudo leer en su rostro, fueron la aclaración que él necesitaba para saber lo que pasaba exactamente por esa cabeza. No hizo falta que dijera nada más, sino que podía leer en ella como en un libro abierto. Le quitó la prueba de delante para poder dejarla encima de la mesa nuevamente, antes de sentarse ladeado hacia ella.
Sabía reconocer perfectamente la decepción en el rostro de su esposa. No se le había olvidado las veces que ella le había dicho que quería tener otro pequeño, que tenía muchas ganas. ¿Cómo se le iba a olvidar?
- Sora…
- No – negó con la cabeza-. Vete a ver a Aiko… - murmuró sin subir demasiado el tono.
- Escucha anda…
- No, por favor. Ahora no, déjame. Vete a ver si la chiquitina ha terminado de desayunar o si necesita algo. Yo… Yo quiero estar un momento tranquila.
Con la vista clavada en ella, notó que se le formaba un nudo en la boda del estómago por verla así. Estaba decepcionada y triste, se le notaba absolutamente hasta en la forma en la que respiraba y cómo estaba buscando estar sola para no preocuparlo.
- Yamato, por favor, déjame sola y vete a ver a Aiko. Por favor – repitió nuevamente.
Sin estar demasiado de acuerdo con aquello, cedió, poniéndose en pie para ir a ver si la niña necesitaba algo más de la cocina o si todo estaba en orden. De no estar acompañados por ella seguramente le costara más a la pelirroja convencerlo para que la dejara sola. No iba a dejar pasar aquello tampoco con tanta facilidad, pero sí que le iba a conceder un momento para que se tranquilizara.
- Está bien – dijo-. Vengo ahora…
Bueno, venga, ya estoy más o menos viva o al menos por el momento. Al menos no me tengo que ir a trabajar y yo creo que eso suma puntos a cualquier estado. Pero bueno, que ni yo os sé decir cómo ando porque se me ha juntado un bonito catarro por los cambios de temperatura, con mi amada sinusitis propia de esta fecha del año y, como respuesta a todos los medicamentos ahora tengo el estómago revuelto, pero, ey, hasta el miércoles lo tengo que ir al trabajo. Solo un par de horitas pero por mi cuenta a una particular que tengo que es amor, así que, por ese frente, no creo que se declare ningún drama...
Y ahora, a lo que nos importa... Recordadlo, claramente, estoy pocha, así que pensad en ello mientras que me tiráis tomatazos.
AnnaBolena04: bueno, mira, yo creo que al final voy a fingir vivir en la ignorancia. Que todo esto solo va a servir para que cuando termine con estas partes me ponga a hacer mi propia versión de los hechos de cada una de esas cosas y seguro que me lo paso muy bien. Que no creo que engañe a nadie diciendo que me encanta liarla y que con más material con el que poder armarla en condiciones, seguro que me monto una buena fiesta.
Y yendo al tema que nos interesa, pueees... parece que la cosa no va a ser tan sencillo. Que ha llegado un negativo que, evidentemente la pelirroja no quería ver y que no sabemos si el rubio quería ver o no por el momento. Que los fundamentos de sospecha están basados en un simple retraso y en Sora encontrándose algo mal, lo cual, podría ser por mil motivos... Así, por el momento, yo me voy escondiendo y veremos cómo evolucionan las cosas de ahora en adelante y si Yamato consigue sobrevivir.
¡Un besito de tortuguita!
Natesgo: mira, te contesto casi que de memoria a lo que recuerdo de tu review porque no sé qué ha hecho la página con ella y yo hice limpieza de email hace un ratejo... Así que esperemos que aparezca en un rato o sino, pues que alguien me explique dónde se ha ido, por favor...
En el mundo de Digimon seguro que alguien te podría decir que en vez de Myrtle la Llorona pueden tirar de Meiko, pero bueno, venga, que nadie quiere invocarla en ninguno de los contextos por el momento. Los seres estos del mal son rancios hasta para eso, que ni siquiera se han disfrazado este año. Así que mira, al menos me libro de aguantarlos hasta el miércoles y yo estoy más que contenta por ello.
Y parece que no tenemos nene en camino... Yo creo que esto ya os lo he dicho y, aunque alguna vez me haya tentado que sea un nene-accidente... Después de cómo lo acabó pasando nuestra pelirroja en el anterior embarazo, los tengo a los dos como buenos adultos funcionales para que sea algo intencionado. Porque sino, a Yamato alguien puede ir ingresándolo ya y poniéndolo en cuidados intensivos en la sección de cardiología. Así que habrá que esperar a ver cómo se desarrollan los hechos.
¡Un beso! Y disfruta del puente, que supongo que también tendréis por ahí por el sur.
Guest Vecina: ya lo sé, vecina, de hecho, cuando se me borró el otro día lo que os había escrito justamente eso decía. Ya sé que no tengo que hacerlo, por no tener no tendría ni que subir capítulo aunque solo sea pasarme a ponerle un nombre y darle al botón (voy por el 57 jajajaja). Pero lo hago porque me gusta y porque me apetece. Al igual que el escribir... Pero bueno, tal y cómo he andado estas dos semanas pasadas, tampoco es que esté avanzando gran cosa (sí, también lo sé voy con mucha ventaja jajaja como si quiero pasarme un mes en huelga).
¿Qué tal el encargo de tomates? ¿Bien? Mira a ver que te quede alguno luego, que oye, en mi defensa diré que si llega un nene tras el caos del anterior embarazo, de repente, sin aviso y por accidente nos quedamos sin Yamato porque le da un patatús de golpe. Que en ese caso mejor que primero comprobase ella si estaba embaraza o no y luego avisara a Jou para que estuviera presente cuando le diera la noticia al rubio porque sino se le muere ahí mismo del susto. Así que poco a poco que luego tenemos un funeral jajajaja
Y vecina, tu review tampoco me la enseña la página, así que te contesto de lo que me acuerdo que hoy parece que está como la nueva peli de Digimon, sin saber si va o viene... Aaaains, espero que tengas un buen puente y que el clima no se nos vuelva loco por aquí por el norte como suele ser tradición en estas fechas. Que a mí ya me parece hasta raro que haga sol y no diluvie un día como hoy.
¡Un bico grandote grandote!
