Sin tenerlas todas consigo había optado por hacerle caso a la pelirroja y dejarle algo de espacio. No le gustaba demasiado la idea porque, evidentemente, algo le decía que precisamente tenían una conversación pendiente y que tal y como estaban las cosas en aquel momento tampoco deberían de aplazarla demasiado. Pero, por otra parte, tampoco quería agobiarla tan pronto y a Aiko la había tenido bastante abandonada aquellos días como para no aprovechar aquella mañana.
Con una última mirada hacia la puerta que acababa de dejar cerrada tras su paso, echó a andar por el pasillo hasta llegar al salón en donde pudo ver a la pequeña más ocupada en darle una galleta a Gabumon que de lo que estaba viendo en la televisión.
- ¿Cómo está Sora? – preguntó Biyomon, la cual, parecía haber estado esperando por él.
- Mejor, ¿quieres ir con ella? – sin duda esa compañía sí que le iba a hacer bien a ella.
Como respuesta salió revoloteando por la misma dirección por la que él había aparecido, consiguiendo así que esbozara una leve sonrisa antes de acercarse a la niña. No quería tampoco que Aiko notara que algo pasaba. Tampoco entraba dentro de sus planes explicarle nada a la pequeña y era mejor que siguiera pensando, en todo caso, que su madre únicamente estaba algo revuelta.
- ¿Qué te pasa tortuguita? ¿Gabumon no quiere galletas? Eso sí que es nuevo…
- Son suyas, es su desayuno – protestó el digimon.
- Bueno hombre, a mí bien que me las robas de la que miro… - caminó hasta sentarse junto a ellos-. Seguro que si te la da es porque ella no quiere más. Sino seguro que no lo haría, ¿a que no? – alagó la mano hacia Aiko, haciéndole cosquillas así en la barriguita.
- ¡Toma! – en vez de dárselas al digimon, se la tendió a su padre, el cual, aunque no tenía demasiadas ganas de nada en aquellos momentos la aceptó para seguirle el juego a la niña-. ¿Vamos a ir hoy al parque?
- Pues… Depende de cómo esté tu madre, que no la vamos a dejar sola si sigue encontrándose mal. O bueno, podemos escaparnos un rato de la que vamos a hacer la compra luego, ¿qué te parece?
- ¡Bien! Si mami sigue malita yo no quiero ir mucho rato al parque, quiero cuidarla.
Sonriendo sinceramente por primera vez desde hacía un rato aquella mañana se quedó mirando a la pequeña. Sin duda con ella les había tocado el premio gordo. No había nunca querido pararse a pensar en el futuro, de manera que hubiera sido complicado que hubiera podido llegar a imaginarse a una personita como la que lo acompañaba en aquel momento. No era complicado entender que, incluso con el miedo que le daba que Sora volviera a ponerse mal, incluso él se hubiera decepcionado al ver el negativo. Quizás debería de hablar con ella más seriamente luego sobre lo que pasaba por su cabeza antes de que el problema pudiera derivar a otros terrenos que no eran ciertos.
- ¿Qué te apetece hoy para comer? – le preguntó a la niña, distrayéndola.
- Hmmm… ¿vas a hacerlo tú?
- Solo si me ayudas tú… - se inclinó ligeramente hacia ella para decirle aquello de forma más confidencial.
Sora salió de la habitación un rato más tarde, habiéndose echado una bata por encima de los hombros. Tenía algo de hambre y eso la había llevado a querer levantarse de la cama. Lo poco que había conseguido cenar la noche anterior se había perdido aquella mañana en uno de sus paseos al baño. No le vendría mal comerse algo, aunque fuera una simple tostada, para tener algo más de moral aquella mañana.
- ¿Aiko? – le preguntó a Yamato.
- Jugando con los otros dos – dijo él levantando la vista hacia ella, habiendo estado hasta entonces entretenido recogiendo las cosas por el salón-. ¿Cómo te encuentras?
- Pues… Vamos a dejarlo – se encogió de hombros-. Voy a intentar desayunar algo, que no creo que me venga mal.
- Espera, que te preparo yo algo.
- Yamato no hace falta… - murmuró, girándose hacia él.
- Ya, ya sé que no hace falta. Pero lo voy a hacer porque me viene en gana, ¿queda claro?
Pasó por delante de ella de camino a la cocina, consiguiendo que lo siguiera con la mirada antes de echar a andar tras él dejándolo que hiciera lo que quisiera sin discutir con él. Se limitó únicamente a sentarse en la mesa de la cocina, con aire ligeramente ausente mientras que seguía sus idas y venidas por allí.
- Estoy bien – dijo en voz alta de repente-. Solo es que… No sé si te acordarás, pero hace tiempo te…
- Me dijiste que te haría mucha ilusión tener otro pequeño cuando pasara el periodo de riesgo – la cortó-. Me acuerdo perfectamente, ¿cómo crees que se me iba a olvidar algo así? Y si no me has vuelto a sacar el tema es porque el cobardica con el que te has casado podría acabar en urgencias.
Parpadeó, confusa, buscándolo con la mirada sin haberse esperado que le saliera tan pronto con las cosas tan claras. Sin duda no habían vuelto a hablar del tema, por lo que esperaba alguna que otra vuelta más por parte de él. Incluso ella había necesitado unos momentos para mentalizarse de que iba a tener que decir las cosas más o menos como pasaban por su cabeza para que entendiera por qué había reaccionado así.
- ¿Qué pensabas? ¿Que no me iba a acordar? Lamentablemente debo de tener tantas ganas como tú de que eso pase – se encogió de hombros cuando llegó hasta donde estaba ella, dejándole así una taza delante con algo caliente mientras que el resto estaba listo.
- Como nunca habías vuelto a decir nada… - murmuró, confusa.
- Porque también sigo pensando exactamente lo mismo que cuando hablamos de ello la primera vez. Claro que me muero de ganas de tener otro hijo contigo… Pero me da mucho más miedo que te pueda pasar algo.
Lo observó unos segundos. Entendía lo que le decía, siempre lo había entendido. Pero ahora las cosas eran diferentes. Había pasado ya tiempo desde que la niña había nacido como para que fuera seguro para ella volver a quedarse embarazada. Y el susto terrible que se habían llevado con Aiko en el cual prefería no pensar tan siquiera, no tenía por qué repetirse.
- A mí tampoco me ha gustado ver ese negativo.
La voz de él la devolvió a la realidad, observándolo aún más confusa que cuando había empezado a hablar. No estaba segura de si le extrañaba más que estuviera siendo tan directo con algo así sin que ella insistiera o lo que le acababa de admitir tan de golpe.
- Quita esa cara, no creo que te tenga que extrañar tanto después de lo que te acabo de decir. Tampoco te voy a decir que si hubiera visto un positivo no tendrías que estar buscando un tranquilizante que meterme en vena, pero… No me gustó verlo.
- No sabía si decirte nada, precisamente te quería evitar esto – habló de nuevo la pelirroja.
- Pues para la próxima vez, espero que no se te vuelva a pasar por la cabeza…
Frunció el ceño, extrañada, viendo como aprovechaba el momento para dejarle el desayuno que le había preparado delante de ella. Quizás fuera que no se estaba encontrando demasiado bien desde hacía unos días, el disgusto que se había llevado aquella mañana o que simplemente su cabeza no funcionaba del todo correctamente con aquel tema, pero no era capaz de saber a lo que se refería él.
- Si… te dijera que primero quiero hablar bien con tu médico para estar completamente seguros de que los riesgos son mínimos, ¿te parecería bien?
- ¿Qué? – todavía sin ser capaz de entender demasiado lo que estaba pasando no pudo evitar seguir mirándolo sorprendida.
- Que me parece bien empezar a buscar un hermanito o hermanita para Aiko siempre y cuando me garanticen que no te va a pasar nada. Si tenemos suerte… se sacarían los mismos años que mi hermano y yo, y no te voy a mentir… Eso me suena muy bien.
- Yamato, ¿hablas en serio?
- ¿Por qué no iba a hacerlo? No creo que sea el mejor tema para decir algo implemente por quedar bien contigo, por poco que me gustara la carita que se te quedó hoy por la mañana cuando me echaste de la habitación. Hablo totalmente en serio, Sora. Así que si quieres, yo busco tiempo debajo de las piedras si hace falta para acompañarte a consulta y dejar las cosas claras.
Estaba segura de que se había quedado con la boca ligeramente abierta incluso debido a la sorpresa. No contaba con que la conversación que tenían pendiente sobre ese tema fuera a tomar esa dirección. Más bien tenía pensadas y ensayadas sus palabras de disculpa por el descuido que había tenido tras insistir ella en que era una estupidez que tomando ella sus pastillas también tuviera que usar protección él. Sin duda, no eran una pareja conociéndose que no sabía nada del otro, todos los riesgos no relacionados con un embarazo quedaban descartados entre ellos.
No fue capaz de decirle nada. Quizás fuera la debilidad que tenía encima desde la tarde anterior o que la había pillado con la guardia baja desde el disgusto de aquella mañana, pero cuando se quiso dar cuenta estaba empezando a verlo borroso debido a la humedad de sus ojos. Usó la manga de su pijama para poder secárselos e intentar enfocarlo bien.
- ¿Me lo estás diciendo completamente en serio?
Dándose cuenta de la reacción que acababa de provocar en ella, se quedó mirándola sorprendido. No pudo mucho más que reírse, notando como la reacción de ella lo había hecho enternecerlo. Se acercó hasta ella para rodear sus hombros con su brazo, atrayéndola hacia él antes de bajar la cabeza y dejar un beso en su cabello.
- Ahora hazme el favor de ponerte a comer algo o te va a acabar dando un bajón de tensión o algo y eso no va a ayudar – dijo.
No lo dejó apartarse de ella, rodeando desde donde estaba su cintura, quedándose así abrazada a él un rato más. Cuando levantó la cabeza para observarlo, le dedicó la mejor de sus sonrisas.
- Gracias…
- Déjate de tonterías, que aquí salimos los dos ganando – se acercó de nuevo a ella para dejar un beso en su frente. Frunció el ceño nada más hacerlo.
- ¿Qué?
- Estás ardiendo – dijo, soltándola para posar ahora su mano-. Sora, ¿tienes fiebre?
- ¿Hm?
Frunció algo más el ceño, apartándose de ella para poder ir hasta el cajón en el que tenían guardadas algunas cosas, entre ellas, el termómetro que solían usar para la pequeña. Olvidándose de lo que habían estado hablado por el momento, volvió al lado de la pelirroja antes de acercárselo a la frente.
- Ahora pórtate bien y no revuelvas – usó las mismas palabras que solía decirle a la niña, viendo como ella ponía los ojos en blanco-. Pues sí que tienes fiebre, ¿eh? – giró el termómetro dónde se podía ver claramente que la temperatura de ella estaba cerca de los 38 grados.
Confusa, se quedó mirando también hacia la lectura de la temperatura. No se encontraba bien, no era un secreto, pero no había pensado en que pudiera estar enferma realmente. Aunque, ahora que sabía que el motivo de sus nauseas no era un nuevo embarazo, sin duda era la explicación más coherente.
- A la cama – dijo él.
- Pero…
- A la cama, ya te llevo yo el desayuno. Venga, delante de mí…
Arrugó ligeramente la nariz en una pequeña mueca, cediendo sin dar mucha más guerra y poniéndose en pie para hacer lo que le había dicho. Si había cogido algún virus no quería andar por casa y acabar contagiando a la niña, ya bastante tiempo había pasado con ella desde el día anterior.
- Venga… - cogiendo la taza y el plato para ponerlo en una bandeja y caminar a su vez, salió junto a ella por el pasillo.
- Que ya voy…
Natesgo: bueno, en realidad yo me decantaría a que este ataque está más enfocado a lo que estoy escribiendo en estos momentos y no en lo que aparece por aquí jajajaja Esto, en el fondo, creo que ya se puede ver, no ha sido más que generar el escenario apropiado para que estos dos tengan la conversación necesaria y que al menos Yamato dejara más claro lo que pasaba por su cabeza.Y no creo que nadie pueda culpar al pobre rubio de paranoico en esta ocasión, que la otra vez no se puede decir que se aburrieran en el embarazo. Eso sin tener en cuenta que en realidad lo que más pánico le tiene que dar el volver a tener que vérselas con las hormonas alteradas de Sora, que eso sí que le da miedo jajajaja
Pero bueno, no he sido taaan mala a fin de cuentas, venga. Este nene no podía tan siquiera pensar en venir sin que sus padres tuvieran esa conversación si pretendía conocer a su padre, que si le llega a Yamato un positivo, así, sin verlo venir ni de lejos, se nos muere de golpe del susto. O de uno de los peores ataques de bipolaridad de su vida.
Así que voy a ver si aprovecho que hoy, por el momento, parece que estoy más o menos decente, para seguir haciendo mis trastadas, que, además, tengo un miniproyecto en mente y estoy todavía dándole vueltas.
¡Un beso!
AnnaBolena04: venga, vamos a darle el premio al rubio por ser capaz de actuar acorde a su edad y decir las cosas como y cuando las tiene que decir. Que con esta base ya les va a ser mucho más sencillo hacer las cosas bien sin que nadie salga malparado. Que todos sabemos la facilidad que tiene él para emparanoiarse, para meter la pata con un comentario que no refleja exactamente lo que piensa y la facilidad que tiene Sora para pensar en el que él no quiere y que no debe de ser pesada. Que si los dejamos en cosa de cinco minutos tienen un buen drama encima sin sentido. Ahora, con las cosas más que claras, yo creo que el riesgo de infarto a Yamato se le ha bajado un 10%. Y luego salir y encontrarse a Aiko intentando darle galletas a Gabumon otro 10%.
Aunque parece que la pelirroja al final sí que está pocha, así que ya tiene entretenimiento para el fin de semana, que le toca hacer de enfermero y más allá de lo que le preocupe o no ella, seguro que él está completamente encantado de cuidarla.
Me voy a hacer trastadas... Que la cosa se viene interesante con el capítulo que justo tengo delante. ¡Un besito de tortuguita!
