Sora se quedó mirando hacia su reloj, nerviosa. Sabía que Yamato ya había salido del trabajo y que debería de estar a punto de llegar, pero no podía negar que aquel día, llevaba todo el día más alterada de la cuenta. Hacía ya unos cuantos días que había podido reincorporarse al estudio y hacer vida normal, habiendo conseguido controlar la fiebre y los peores síntomas rápidamente gracias a la visita de Jou.

Al escuchar la puerta abrirse, tropezó con la taza en la que tenía metidos los lápices de colores con los que había estado trabajando, dando un respingo. Levantó la cabeza para comprobar que era Haru la que había entrado y la estaba mirando, curiosa, por la reacción que había tenido.

- ¿Tan mal me he peinado hoy por la mañana? – bromeó antes de acercarse hasta ella, cerrando la puerta tras ella.

- Estaba en otro planeta… - contestó empezando a recoger lo que había tirado.

- No, ya… No hace falta que me lo jures – dijo agachándose a por los que habían quedado por el suelo-. ¿Estás bien?

- Sí, sí… Estaba distraída y cuando has abierto me has asustado…

Prefería no hablar del tema con nadie antes de que pudieran ir al médico primero. No le apetecía que llegara a oídos de nadie más lo que ella y Yamato habían hablado y luego, ya vería cómo lo manejaba. No era un tema que le gustaba que fuera demasiado público, ya que pocas cosas podían ser más de los dos que aquello. Se había comportado exactamente de la misma forma cuando años atrás habían decidido tener a Aiko, solo abriendo la boca cuando había tenido el retraso y necesitaba hablar con alguien o acabaría explotando. Aquella vez esperaba ser capaz de hacer las cosas de la misma forma, especialmente porque no tenía ganas de que nadie fuera a recordarles a ninguno de los dos de que quizás en aquella ocasión debieran de tener mucho más cuidado, especialmente ella.

- ¿Querías algo? – preguntó una vez terminaron de recoger todo.

- Solo venía a ver si seguías por aquí, que yo me voy ya a comer.

- Vete tranquila. Estoy esperando por Yamato que ha quedado en venir a buscarme. Habrá pillado algo de tráfico a esta hora, no te preocupes.

- Vale, ¿vas a volver luego?

- No tengo ni idea, ¿por qué?

- Bueno, no te preocupes. Tengo unas cosas que enseñarte pero sino te las enseño mañana por la mañana. Tú a lo tuyo – asintió-. Me voy ya que el otro estaba muerto de hambre porque cuando se bajó del avión solo tenía ganas de salir de allí y ni siquiera tuvo la brillante idea de parar a comer algo…

- ¿Ya ha vuelto Andrew? – arqueó ambas cejas.

- Y tiene hambre – se quedó mirando como ella se echaba a reír por sus palabras, encogiéndose de hombros finalmente-. Me voy ya anda…

Despidiéndose de ella con un gesto, se quedó siguiéndola con la mirada hasta que desapareció de su vista. No tardó demasiado en recibir un mensaje de Yamato diciéndole que estaba abajo y que la esperaba en el coche para no tener que andar buscando donde aparcar. Sabiendo cómo solía estar la zona a esa hora del día cogió su bolso y su abrigo rápidamente antes de salir y dejar la puerta cerrada de su despacho, despidiéndole de su ayudante con un gesto.

No sabía si iba a volver por allí o no hasta el día siguiente, pero, como dueña que era se podía permitir esas cosas. Tampoco tenía demasiado trabajo acumulado. Había llegado a ese momento en el que tenía absolutamente tan controlado que no necesitaba volverse loca y matarse a trabajar como había hecho en sus comienzos. Ahora ya tenía sus bases asentadas y podía permitirse relajarse algo más.

Cuando salió del ascensor aprovechó para ponerse el abrigo a sabiendas de que, aunque iba a estar poco tiempo, en la calle iba a hacer frío y ella todavía no estaba del todo recuperaba. Llegó a la salida del edificio, mirando hacia los lados en busca del rubio, no tardando en ubicarlo y acelerando el paso para llegar hasta dónde estaba.

- Hola – saludando nada más sentarse a su lado, girándose para dejar el bolso tirado en la parte de atrás y poder ponerse el cinturón.

- ¿Llevas mucho esperando?

- No… No. ¿Vamos con tiempo?

- De sobra, tranquila – miró por los retrovisores antes de poder volver a reincorporarse al tráfico-. Había algo de atasco en la entrada de siempre, ya se me había olvidado lo poco que me gustaba esa entrada al centro a según qué horas.

Dejó ir una risa a modo de respuesta, terminando de acomodarse. Por suerte, estaban lo suficientemente cerca como para poder ir andando si hubieran querido, de manera que, aunque él hubiera llegado algo más tarde, no hubieran tenido problemas tampoco. El hecho de que estuviera haciendo bastante mal tiempo y que él hubiera venido desde Chofu era el motivo por el que no lo habían hecho.

- ¿A qué hora tenías la cita?

- Pues… Dentro de media hora.

- ¿Has comido algo?

- No, no he tenido tiempo. Es mala hora… Pero bueno, yo creo que sobrevivo hasta que salgamos, ¿no?

- Puede – sonrió ligeramente de medio lado.

Había querido aprovechar que aquel día había tenido únicamente turno de mañana para acompañarla al médico como había dicho, y, ya que estaban, se había entretenido en hacer una reserva para comer. Esperaba que estuvieran los dos de humor cuando salieran, y que él, fuera lo que fuera lo que tuviera que escuchar, no terminara teniendo que hacer una parada por el área de cardiología.

Cuando llegaron al hospital no tuvo demasiados problemas para aparcar, saliendo de forma distraída para poder coger su abrigo de la parte de atrás y el bolso que ella antes había tirado. Como solía hacer siempre, se acercó hasta la puerta de Sora para abrírsela, no llegando a hacerlo al adelantarse ella.

- Oye – alargó la mano para sujetarla por el brazo cuando se le acercó.

- ¿Qué? – confusa, se quedó mirando hacia él.

- ¿No me vas a saludar o qué? – preguntó delatándose con una leve sonrisa.

La respuesta de ella fue dejar ir una leve risa negando con la cabeza antes de adelantarse los pasos que le faltaban para estirarse y poder darle el beso que no le había dado por haber estado conduciendo.

- ¿Estás nerviosa? – le dijo una vez que ya habían entrado, caminando hacia el pasillo que les correspondía.

- Un poquito menos que tú, pero bastante…

- ¿Un poquito menos que yo? Pues vaya suerte que tienes, porque yo no tengo demasiado seguro de no acabar entrando en la lista de pacientes.

- Exagerado… - dándose cuenta de que ya habían llegado a su destino, se detuvo, aprovechando el momento para distraer algo a Yamato colocándole los cuellos bien de la camisa del uniforme, la cual tenía pinta de haber sido la víctima de las carreras de última hora de él-. ¿Has tenido mucho lío hoy?

- El normal. Esta semana, por suerte, está siendo tranquila – bajó los ojos hacia ella, entretenido al seguir los movimientos de sus manos-, a ver lo que me dura. Aunque con la tontería del reportaje ese es como si de repente se hubieran olvidado de que tengo más cosas que hacer y solo me tienen pendiente de tonterías…

- Mira, mejor. Así has podido venir hoy conmigo sin tener que andar pidiendo horas ni nada – sonrió, soltándolo.

- Sí, como si a mí me importara mucho… ¿Te digo la cantidad indecente de horas que me siguen debiendo de cuando estaba en Tanegashima? ¿O cuando me hicieron reincorporarme antes de la cuenta dos veces?

- No te me pongas cascarrabias que te pones muy mono y luego tengo que andar mirando mal a las enfermeras…

Echándose a reír por sus propias palabras, lo soltó del todo, dejando algo más de separación con él, a la espera de que los llamaran para entrar. Estaban los dos nerviosos, pero dentro de lo que cabía sabía manejarlo más o menos lo suficiente como para distraerlo aunque fuera mínimamente. Agradecía que hubiera querido ir con ella. Aunque podría haber el pensar que iba con ella para escuchar de primera mano lo que la doctora tenía que decir, cosa que era totalmente cierta, sabía que tampoco quería hacerla ir sola o tener que meter a alguien más en todo aquello por el momento.


- ¿Todo bien? – preguntó la doctora mientras que tomaban asiento-. Me extrañó cuando vi el nombre en la lista de pacientes ya que hicimos la revisión no hace mucho, ¿verdad?

- Sí, todo está perfectamente – asintió la pelirroja, tomando ella algo más el control de la situación-. Y Aiko está también muy bien.

- Me alegro – tomó asiento la mujer también, quedándose mirando hacia ellos unos segundos. No era demasiado complicado adivinar lo que podría pasar, especialmente por la presencia del marido de ella. No se quiso adelantar, únicamente quedándose a la espera de que fueran ellos los que hablaran.

- La verdad es que venimos más que nada a hacer una consulta… - se notaba el nerviosismo de la pelirroja al hablar, sobretodo porque no era capaz de dejar sus manos quietas-. Hemos estado hablando y... Y nos gustaría volver a ser padres – soltó casi como si hubiera cogido aire para poder decirlo de golpe sin tener que pararse a pensar más sus palabras-. Ya ha pasado el tiempo de riesgo de la cesárea y… Es algo que nos gustaría a los dos.

- Sí, a los dos años ya es seguro de nuevo – asintió ella-. Y ya han pasado unos cuantos meses desde eso además, no tendría que haber ningún problema por ello. Lo único que una vez que se tiene una cesárea, lo más probable es que en siguientes embarazos vuelva a ser el método utilizado. Y más en su caso…

Asintió a lo que estaba escuchando. Sin duda de todos las cosas que podía escuchar era algo que le daba exactamente igual. Jamás entendería el drama de muchas por no haber podido tener un parto natural. A ella lo que le importara era que Aiko hubiera nacido sana y sin problemas. Su cabeza no había estado muy de acuerdo con aceptar la cicatriz que se le había quedado después de aquello y ahora, incluso sin haberse ido por completo todavía, no podía importarle menos.

- La duda no es por eso – habló de nuevo, al notar la mirada de la doctora en ella.

- Lo suponía – asintió-. Siempre existe un riesgo de que pueda repetirse el episodio, no voy a engañar a nadie. Es una posibilidad que hay que tener en cuenta. Pero, como también hay que tenerlo en cuenta con cualquier otro embarazo. Son dos personas responsables y no creo que vaya a suponer gran problema tener algo más de seguimiento médico en este embarazo – aquella vez se quedó mirando hacia Yamato también, entendiendo perfectamente su presencia allí.

- Claro que no – escuchó como la pelirroja contestaba-. Todo lo que haga falta.

- Eso me parecía. Lo que podemos hacer es espaciar menos las revisiones y así tener un control más detallado y poder anticiparnos a cualquier problema. Ni siquiera habría que llegar a recurrir a todas las precauciones de la última vez, pudiendo llegar vida totalmente normal solo que algo tranquila.

Desde su perspectiva, podía ver la cara de ambos y, a pesar de que los ojos de Sora estaban fijos en ella, prestado toda la atención que podía, el que más le llamaba la atención era el marido de ésta el cual parecía que se había olvidado de cómo se respiraba. Aprovechó que sus miradas se cruzaban, esbozando una ligera sonrisa.

- Los riesgos están presentes como podrían estar presentes en otro embarazo, pero yo no veo motivos por los que preocuparse de más. Un poco más de cuidado debería de servir para que no afecte a la vida de ninguno de los dos, ni laboral, ni… de pareja tampoco.

- Eso es lo de menos – acabó por abrir la boca él finalmente-. La principal preocupación es que pueda haber peligro para ella.

- Todos los embarazos suponen un peligro para la madre, Sr. Ishida. Y en este caso, más, pero no es nada que no se pueda controlar. Yo no veo ningún problema – volvió a mirar hacia Sora-. Puede que en esta ocasión les cueste algo más conseguirlo que la anterior, ya ha pasado el tiempo, pero todo es perfectamente viable. Las pastillas que está tomando ahora son algo diferentes a las de antes y el efecto debería de empezar a remitir a partir de las primeras semanas de no tomarlas. Supongo que lo habrá notado, que permiten algún que otro desajuste en ocasiones, pero eran más adecuadas…

Sora asintió. Sin duda el retraso que había tenido la última vez era la perfecta prueba de lo que le estaba diciendo la doctora y, aunque no se hubiera fijado demasiado, tenía todo el sentido del mundo. Cuando había vuelto a tomarlas le habían dicho que eran diferentes y más suaves, no solo porque aún estaba en periodo de lactancia con Aiko, sino por la situación.

- Pueden preguntarme cualquier duda que tengan… Que seguro que hay unas cuantas, pero prefiero que quede todo claro ahora que tener que acabar yendo a pasar visita por la planta de arriba.

Se pudo escuchar la risa de Sora automáticamente al entender la referencia, viendo como Yamato intentaba relajar algo más el gesto, quitando la mano del reposabrazos de la silla, al cual llevaba agarrado como si se lo fueran a quitar, desde que se habían sentado.


AnnaBolena04: bueno, si parece que la pelirroja ya puede hacer vida normal y se ha ido a informarse de un tema MUY importante para los Ishida. Que va en serio el tema del nene y que van a buscar hacerlo todo de la forma más segura posible. Ya sea por el bien de quien sea, parece que estos dos tienen luz verde médica para poder empezar a intentar buscar un nene pelirrojo escupechupetes.

Y la médico debe de pasárselo muy bien cuando le va Yamato de visita porque las caras que debe de poner el pobre hombre deben de ser dignas de grabar. Debe de entrar con la misma cara con la que entraría yo a un examen de la universidad jajajajaj Y luego, el pobrecito ahí agarrado a la silla como si se la fueran a quitar y tuviera que ir luego a hacer una visita por cardiología. Que para él esto es muy serio, que la simple idea de que la pelirroja se le ponga mal - aunque solo sea los tres primeros meses otra vez - se le hace muy cuesta arriba y eso sí que no puede ser de ninguna de las maneras.

Y me he portado bien hoy, que lo sepas jajaja Y mañana no tengo nada más que hacer que maldades por aquí. Que eso si que es histórico. ¡Un besito de tortuguita!