Tal y como había predicho, estaba en una de esas situaciones en las que no sabía tan siquiera como reaccionar. Había escuchado lo que seguramente consideraba la opción buena, pero, su cabeza no podía evitar haberse quedado con las advertencias que también había recibido. Quizás se preocupaba demasiado y se estaba ahogando él solo en un vaso de agua, pero, no le gustaba escuchar que siempre existía el riesgo de que pudiera pasar algo. El miedo ya no era solo por Sora, por lo que pudiera suponer físicamente para ella, son que si algo salía mal también le daba pánico cómo pudiera afectarles.
Y, justo como había predicho también, cada vez que se quedaba mirando hacia la sonrisa que se había dibujado en la cara de Sora nada más que había escuchado las palabras de la doctora, se le contagiaba con suma facilidad. Posiblemente fuera uno de los casos de bipolaridad más graves que hubiera sufrido en su vida, pero, cualquiera en su situación estaba seguro de que lo entendería.
No podía negar que no tuviera las mismas ganas de ella de dejar que la familia creciera, pero, por otro lado, se acordaba de lo mal que lo había pasado la pelirroja los primeros meses del embarazo de Aiko. Casi que hubiera sido hasta de esperar que algo más se acabara torciendo ya que su estado de salud tampoco había sido el mejor de todos.
- Yamato… ¿sabes que tienes una cara de pánico bastante delatadora? – la voz de ella lo devolvió a la realidad.
Giró la cabeza hacia ella, dándose cuenta de que lo había pillado de pleno. No necesitaba tampoco demasiada ayuda para delatarse con ella, entraba dentro de ese grupo de personas a las que era una tontería intentar engañar. Y aunque creía que estaría distraída con la carta tras haberse sentado en la mesa del restaurante, seguramente lo habría estado vigilando.
- Si… Si has cambiado de idea no pasa nada, solo hemos venido a informarnos, ¿vale? No quiero que por mi culpa…
- No – la cortó-. No me malinterpretes – alargó la mano para poder posarla encima de la de ella-. Solo estoy preocupado por ti.
- Ya has oído a la doctora, no me va a pasar nada… Estará todo bien.
- Ya… Lo siento, no me puedes pedir que no me preocupe. Te pusiste mala con gripe y poco me faltó para despertar a Jou a las cinco de la mañana porque no parabas de toser por la noche. ¿Qué quieres que haga cuando estamos hablando de algo mucho más serio?
A pesar de todo, la pelirroja sonrió. Lo hizo de una forma diferente a la que lo llevaba haciendo desde habían salido de la consulta, dejando que fuera una sonrisa más dulce que tranquilizara a su marido.
- Yamato… Vamos a llevarlo muy controlado en esta ocasión. Como si tengo que ir a revisión una vez a la semana para que te quedes tranquilo… - por suerte, se podían permitir llevar un control médico más exhaustivo aunque no fuera por la vía pública, y no se le ocurría otra forma mejor en la que invertir parte de sus ganancias que en aquello-. Te prometo que la máxima preocupación que vamos a tener esta vez es la guerra abierta que podemos organizar a la hora de elegir a los padrinos.
Se quedó mirándola, aprovechando el momento para mover sus dedos sobre los de ella, tomando ese tiempo para relajarse algo más. Poco a poco, terminó por sonreír a la vez que la pelirroja. Quizás debería de intentar enfocar las cosas desde el lado ilusionado y evitar que los miedos fueran los que lo controlasen porque sino se le avecinaba una temporada bastante fea.
- ¿Tan grave crees que va a ser el problema? – dirigió el tema hacia la parte con la que mas cómodos iban a estar los dos.
- De los peores que se recuerdan – encantada con que le hubiera seguido la corriente, volvió a mirar hacia la carta-. La otra vez con Taichi y tu madre nadie se atrevió a protestar ni media palabra… Ahora que los más evidentes ya no están disponibles creo que vamos a tener mucho drama…
- Bueno… siempre podemos dejar a Mimi marginada, yo estaría encantado de aceptar esa culpa – bromeó. Sin duda era una de las que más lata iba a dar con el tema y entendería perfectamente el por qué. Sin embargo, a la vez, se le ocurrían otros nombres que podrían ocupar esa posición… No pudo evitar que su cabeza terminara por pensar en Mai.
- ¿Ves lo rápido que te he distraído? – le dijo ella-. Anda, mira a ver qué te apetece para comer que todavía se nos va a hacer tarde.
Mirándola extrañado, se dio cuenta de lo que había hecho, relajándose más por fin antes de bajar la vista hacia la carta. Ya tendría tiempo de ponerse histérico, era mejor no adelantarse a los acontecimientos.
- Como si no supieras exactamente lo que voy a pedir… - murmuró por lo bajo.
Aprovechando un descanso, Hideki se había acercado hacia la cafetería esperando poder encontrarse a alguien conocido con quien pudiera aprovechar el tiempo. Seguramente estaría alguno de los de su anterior equipo por allí en vez del grupo de estirados con el que tenía que pasar los días. No tardó demasiado en reconocer en una de las mesas a Yamato, completamente distraído mirando hacia la nada.
- ¿Molesto? – dijo, devolviéndolo a la realidad.
Tuvo que reírse al ver como los ojos de él tardaban en encontrarlo unos segundos, casi que asustándose cuando se dio cuenta de que se le había acercado. No lo había visto tan siquiera entrar en la cafetería.
- Ehm… - tardó todavía en conectar.
- Tomaré eso como un no – dejando la taza que traía con él, tomó asiento finalmente en la mesa.
- No, claro que no – reaccionó por fin-. Perdona, estaba…
- En un planeta que seguro que le gustaría visitar antes que nadie a la agencia – se quedó mirando hacia él, antes de dejar la espalda apoyada en la silla del todo-. ¿Todo bien?
- Sí, sí… - guardó silencio, dándose cuenta de que aún no había tocado si su propio café tampoco. Sabía que estaba siendo demasiado evidente y, quizás, necesitara hablar con alguien de aquel asunto antes de volverse loco. Alguien que se preocupara lo suficiente pero que no fuera a meterse tampoco más allá de lo correcto y sano-. En realidad… Ayer acompañé a Sora al hospital.
- ¿Ha empeorado? – aquello sí que reclamó su atención.
- No, está mucho mejor ya…
- ¿Entonces? – arqueó una ceja, confuso.
- Queremos tener otro bebé – dijo por fin, soltándolo de golpe antes de levantar la vista hacia el general-. Fuimos a hablar con la doctora para evaluar los riesgos y que nos orientase.
Pudo ver la clara sorpresa en el rostro de él, posiblemente siendo lo último que esperase escuchar en aquel momento y así de repente, especialmente viniendo de Yamato, quien solía ser siempre bastante cerrado.
- No queremos que nadie sepa nada – explicó, mirando ligeramente hacia los lados-. Así que te pediría discreción… Posiblemente no tendría ni que haberte dicho nada a ti, pero mis opciones empiezan a ser eso o darme cabezazos.
- No te entiendo, ¿qué problema hay? ¿Tú no quieres?
- Claro que quiero, pero me aterra que pueda ser peligroso. Podría llegar a preferir quedarnos como estamos antes de ponerla en riesgo otra vez.
- ¿Y no has sido capaz de decirle que no?
- Más o menos… Supongo que morirme de ganas yo también tampoco ha ayudado, claro – se encogió de hombros.
- Creo que me he perdido del todo, Yamato. Si era tu intención, enhorabuena, lo has conseguido…
El rubio tuvo que reírse, no pudiendo más que darle la razón con lo de que seguramente lo hubiera dejado más perdido de lo que estaba. Era exactamente un buen reflejo de lo que pasaba por su cabeza desde que habían hablado con la doctora.
- Pues eso mismo, que me muero de ganas por tener otro enano corriendo por casa y a la vez del pánico porque pudiera pasar algo otra vez. Tranquilo, me va por rachas. Si te huele a quemado no son Katsu y Takao liando alguna, soy yo que empezaré a echar humo por la cabeza en cualquier momento.
Ladeó la cabeza, observándolo, empezando a entenderlo. Estaban hablando por fin en el mismo idioma, acabando por aprovechar el momento para dar un sorbo de su taza, tomándose así su tiempo para contestarle.
- Bueno, creo que nadie podría culparte. Se lo has dicho a ella, ¿verdad?
- Sí, claro. Bueno… En realidad, le he dicho que estoy completamente de acuerdo con todo.
- Yamato…
- Eh, déjame terminar. Le he dicho que estoy de acuerdo porque soy completamente incapaz de decirle que no. Pero también le he dicho que me da pánico la idea por ella y por su seguridad. Me tiene calado, tranquilo. Debo de llevarlo escrito en la frente como para no decírselo.
- Bueno, vale, porque sino podría dar pie a que lo pudiera malinterpretar…
- No, si además no es la primera vez que abordamos el tema. Ya me lo dijo antes de que nos fuéramos en el último viaje.
- ¿Hace año y pico?
- Sí… Y todo salió ahora porque tenía un retraso y tenía motivos para pensar que quizás podría ser un embarazo. Le dio por empezar con nauseas la gripe… Pero bueno, que ya está. Solo necesito mentalizarme y dejar de montarme yo solo paranoias en la cabeza. No tiene por qué pasar nada y al final voy a ser yo solo aterrorizándome porque me da la gana no porque tenga motivos.
- ¿Intentas mentalizarte?
- Exacto… A ver lo que tardan en pillarme en casa mi familia… Esperemos que no se den cuenta, que no tenemos ganas de andar explicando qué pasa hasta que sea seguro todo.
- Me parece lógico – asintió.
Recordaba el problema que había tenido la esposa de Yamato durante el embarazo la vez anterior. Además de haber visto en primera fila lo mal que lo había pasado los primeros meses a base de ver al rubio llegar tarde, enfadado o nervioso casi todos los demás, había sido él quien había ido a verlo al hospital cuando la habían ingresado. Sabía a lo que se refería cuando decía que le daba pánico que algo pudiera pasar.
- Es más, yo que tú empezaría a tener como principal preocupación el elemento que te pueda venir ahora – sonrió, intentando distraerlo-. Con la suerte que habéis tenido con Aiko, no sé yo si se os volverá a salir tan bien la jugada.
Viendo como se transformaba la cara de Yamato a una mucho más relajada y tranquila, se dio cuenta de que había dado precisamente en el clavo con aquel comentario. Era lógico que les hubieran quedado más ganas de tener otro hijo con el amor de niña que habían tenido que jamás había dado un solo problema.
- Aiko salió demasiado tranquila, sí. Incluso ahora que ya anda enredando todo el día por casa da gusto. Y yo creo que le va a hacer mucha ilusión tener un hermano o una hermana. ¿La viste cuando le presentamos a Tami?
El general se rio mientras que asentía a la pregunta de él. Había coincidido que había estado presente cuando habían llevado a Aiko a que conociera a la segunda hija de Mai y, sin duda, había acabado más contenta la pequeña que el resto de los adultos.
- Ahora que te han metido en todo el lío del documental y que ya no están pasándote proyectos a todas horas para que los supervises es un buen momento para que lo intentéis. Hazme caso… Y no te comas tanto la cabeza, que estoy seguro de que si Sora está segura de que todo va a ir bien, irá todo como tiene que ir. Ella es bastante más lógica que todos los demás juntos.
- Lo sé. Fíjate que no ha sido así siempre, ¿eh? No es precisamente alguien que se preocupe demasiado por sí misma. Siempre pone a los demás por delante, pero… Ahora tenemos a la niña y las cosas han cambiado mucho. Aunque solo sea porque por delante de todo y de todos está la pequeña.
- Pues ya está. Si ella ha decidido que todo está bien y os han dicho en el médico que no hay muchos riesgos, no te vuelvas loco, Yamato.
Guardó silencio, volviendo a revolver su café, el cual tenía que estar completamente congelado ya, dándolo por perdido. Levantó la cabeza hacia Hideki, esbozando por fin una sonrisa sincera antes de abrir de nuevo la boca.
- Muchas gracias.
AnnaBolena04: bueno, por el momento igual tienen que hacer otra visita al médico antes de ponerse en el modo tortuguoso. Que hay que comprobar que a Yamato no le va a dar un infarto por hacer cosas que requieren un alto rendimiento físico jajajaja Que al final el que va a acabar ingresado va a ser él. Y míralo que poco ha tardado en tener que hablar con alguien del tema. Seguramente su primera opción sería su padre para hablar de este tema, pero Hideki era una opción buena también ya que no se veía tan implicado en todo como podría estar Hiroaki. Hay que tener algo de prudencia antes de dar la alarma en casa jaaja
A ver si llegan todos vivos al final del embarazo, que la cosa es que ese nene nazca en una familia completa, que no sé yo cómo llevaría la variante masculina de la familia todo ese asunto... Pero bueno, no nos adelantemos a lso hechos que por ahora solo sabemos que hay luz verde y que seguro que estos dos se lo toman como una buena excusa para dedicarse a sus aficiones favoritas.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: bueno vecina, si es que no estando registrada, como subo los capis según me viene bien, es normal. En teoría es día sí, día no, pero mira, es que acabo de escribir el 70 y me puede el ansia jajaja Tú vete a tu ritmo y cuando puedas. Y si se te juntan varios pues igual así no te dejo con uno de mis cortes delante de las narices y te evitas el mirarme mal desde el Oeste jajajajaa
Al embajador lo echo yo más de hecho que los de la historia, pero te adelanto desde ya que me las he arreglado para que chupe mucha mucha cámara dentro de unos capítulos, tú no te preocupes. Que ahora se pasará menos tiempo rondando a estos dos, pero tiene que hacerse notar, sino no se queda tranquilo y lo sabes tan bien como yo. Sobre lo de la nena... No creo que ni contemple la opción de disimular lo muchisimo que debe de querer a esa cosita. Tiene que pasarse las tardes que va a jugar con Daigo babándose encima (y que vaya entrenando para cuando venga el pelirrojito, que ese sí que va a mandarlo al suelo).
Hideki toma la voz de la experiencia y acaba ganándose las confesiones de Yamato. Dudé mucho sobre si ponerlo rondándolo a él o a su padre, pero es que Hiroaki iba a ser demasiado ¿directo? ¿cercano? No sé si me explico jajaja Era mejor que se fuera con alguien menos implicado para poder desahogarse tranquilo. Y, lo del riesgo, pues ya sabes que depende de cómo de malvada me levante yo en realidad jajajajaaja Los tartarugueos están más insinuados que escritos, aviso, pero cuando tocan... TOCAN también aviso jajaja Ahora a esperar a ver si Yamato deja de hiperventilar por los rincones y mantiene a su yo-adulto al mando.
Y esperemos que no te mareen mucho con lo de que te llamen de ahora a Agosto, que yo para andar esperando no valgo, nop. Suerte con la semana vecina, si es que Jorge - o como se llame el frente del mal este que tenemos - no nos saca volando. ¡Un bico para ti y otro para las tartarugas!
