No estaba del mejor humor del mundo, no lo iba a negar. Al igual que tampoco iba a negar que no estuviera esperando que se le pasara por arte de magia antes de llegar al estudio. No tenía gana de dar demasiadas explicaciones de lo que le pasaba o le dejaba de pasar. Estaba seguro de que había cientos de miles de personas que podían realizar el trabajo como para que hubiera tenido la mala suerte que había tenido.
No se encontraba cómodo con aquello, aunque estaba seguro de que no iba a ser más que la novedad y que luego no iba a tener ningún problema con el día a día. Pero, en su caso, no tenía ganas de ver todos los días a alguien con quien se había cruzado en alguna que otra ocasión en una época en la que no quería ni pensar a esas alturas. Por otra parte, su propia cabeza le decía que estaba haciendo un drama peor que las paranoias que le daban con sus suegros, sin pies ni cabeza y que tenía hasta coherencia que fuera el mismo equipo de periodistas el que se ocupara de aquello. Con ellos había empezado, era lógico que con ellos siguiera.
Arrugó algo más el ceño antes de atravesar la entrada principal del edificio en el que estaba el estudio de Sora, pasando ya por donde estaban los recepcionistas, saludándolos. Era una cara más que conocida para ellos a esas alturas, y dirigiendo sus pasos hacia el ascensor, lugar en el que se quedó mirando a su propio reflejo unos segundos. Lo primero que tenía que hacer era relajar el gesto para no delatarse él solo,
Por suerte, que en cuanto se abrieran las puertas, lo recibiera una de sus piezas favoritas del estudio, la cual llevaba ya ahí más de tres años, sirvió como el remedio de todos sus males. Alguna vez se había encontrado a Aiko ahí sentada mirando hacia el vestido de novia de su madre, y poco más y había necesitado que alguien fuera a reanimarlo, aunque tampoco era nada nuevo. Su relación con ese vestido y todo lo que de él derivaba tampoco había sido muy sana.
- ¡Papi!
La voz de Aiko lo devolvió a la realidad pocos segundos antes de que un borrón rubio hubiera cogido carrerilla nada más verlo para ir directa a que la cogiera en brazos. Hasta ese momento había estado entretenida con Kaori todavía terminando su merienda, pero en cuanto había visto quién hacía acto de presencia en el estudio se había olvidado de todo lo demás. Y, el miso efecto tuvo lugar en la cabeza de su padre, quien se aseguró de cogerla rápidamente en cuanto la tuvo a su alcance.
- Pero bueno, ¿de dónde sales tú ahora? – pudo por que no demasiado lejos estaban los digimon, los cuales se habían quedado pendientes de la niña nada más haberla visto echar a correr.
- Estaba merendando conmigo – le dijo le ayudante de Sora, acercándose a saludar-. La secuestré hace un rato…
- Osea, que también se dedican a pelearse por ti en el estudio. Entre tus abuelos y la gente de por aquí… Vas a acabar causando una crisis en el país – le dijo a la niña, viendo como se reía cuando él pinchaba con suavidad sus mejillas con un dedo-. ¿Está reunida Sora?
- No, creo que está con Haru. Si la niña está conmigo literalmente porque de la que pasaba le dije que si quería merendar…
- ¿Tú? ¿Yéndote con alguien a cambio de comida? – sonrió primero mirando hacia una y luego hacia la pequeña-. Luego dirán que te pareces a mí…
Divertida por la escena, no quiso entretener demasiado más a los dos rubios y los digimon, dejándolos que siguieran su paso hacia donde estaban las otras dos, provechando entonces para recoger todo lo que tenía por encima de su mesa.
Sora se había quedado mirando hacia la puerta desde que había escuchar la vocecita de su chiquitina dando un grito más que familiar para salir corriendo a por su padre. No necesitaba verlos para poder imaginarse exactamente la escena, ya que era algo demasiado familiar ya para ella. Y se le había dibujado una sonrisa nada más escucharlo, haciéndole un gesto a Haru para dejar la conversación que habían estado teniendo.
- Uy, mira, nos han pillado… - dijo Yamato nada más abrir la puerta y darse cuenta de que los estaban observando-. ¿Cómo se habrán dado cuenta?
- No sé, no tengo ni la más remota idea – dibujó una amplia sonrisa ya que sabía por lo que hacía la pregunta-. Has salido pronto hoy…
- Me he escapado antes de que alguien venga a darme la lata – caminó por la sala, saludando también a Haru-. ¿Habéis tenido mucho trabajo?
- No, si es que desde que nos hemos juntado con Andrew solo tenemos que dar el visto bueno a todo lo que nos va llegando.
- Quién te iba a decir a ti que te ibas a casar con alguien útil, oye – no pudiendo evitar el comentario, se agachó a dejar a la niña en el suelo viendo como se iba a revolver e dónde tenía todas las cosas con las que había estado dibujando-. ¿Qué tal?
- Bien, ha estado entretenida toda la tarde. Creo que le ha hecho un dibujo a todo el mundo, así que dentro de poco tendremos que hacer ruta para repartirlos – contestó la pelirroja cuando por fin se le acercó para saludarla con un beso, sin importarle que estuviera Haru presente, habiendo confianza suficiente para esas cosas.
- ¿Os vais a ir a casa ya? – les preguntó la castaña.
- Pues… No lo sé. Yo he venido a ver si alguien me quería por aquí, pero lo mismo me da quedarme haciendo tiempo con Aiko si no has acabado… - se quedó mirando hacia su esposa-. Me adapto, ya me he escapado de la JAXA en cuanto no han mirado más de la cuenta, así que me vale cualquier otra opción.
Pudo ver como la pelirroja se reía ligeramente, cerrando las cosas que tenía encima de la mesa. No tenía gana importante pendiente aquel día y sin duda podía permitirse irse con ellos a casa tranquilamente. Se dio cuenta de que él la estaba observando, intercambiando así una sonrisa antes de girarse hacia Haru.
- Yo creo que ya hemos acabado por hoy – asintió-. ¿Quieres que te acerquemos?
- No, no… Tengo alguna cosa que terminar y aparte no tengo prisa.
- ¿No ha vuelto aún Andrew?
- No, lo tienen secuestrado. Pero bueno, yo ya le he dicho que Aiko le ha hecho un dibujo que él verá si quiere venir a por él o no – sonrió, acercándose a darle un pequeño mimo a la niña.
- ¿Quieres cenar con nosotros? – preguntó la pelirroja al darse cuenta de que las expectativas de noche de ella eran muy diferentes a las de ellos-. Es más, puedes quedarte si te apetece para que no tengas que estar sola.
- ¡Si! – dijo Aiko-. ¡Quédate a dormir conmigo! Yo te dejo uno de mis peluches.
- Anda… Que yo me las arreglo bien sola y no quiero andar molestando.
- Sí, porque molestas mucho. Casi tanto como mi hermano y Taichi… - dijo Yamato negando con la cabeza-. No seas boba, vienes con nosotros y mañana os acerco yo tranquilamente por la mañana.
- ¿Seguro que no os molesto?
- Haru, si tengo que recurrir a que la niña te ponga carita de pena para que dejes de decir bobadas. ¿A que sí cariño? Haru cena con nosotros hoy y fin de la tontería. Pídeselo tú, venga…
Aprovechando que estaba en el suelo, apoyó sus manos en las piernas de ella para pedir que la cogiera en brazos, haciendo exactamente lo que acababa de decir su madre y poniéndole una de sus mejores caras de pena.
- Creo que esa es la que le pone a mi padre… - dijo el rubio divertido antes de tenderle a Sora su bolso para que empezara a meter sus cosas-. Y como lleves tan bien como él decirle que no te veo perdida…
- Pero es que ni siquiera tengo un pijama… - cogió a Aiko en brazos, quedándose mirando hacia ella-. ¿Cómo se supone que voy a dormir con el frío que hace? ¿Me vas a dejar tú uno de los tuyos?
- Espero que eso no lo estés diciendo en serio y que te preocupación no sea no tener pijama, porque apareces en casa con él puesto de una colleja por la tontería tan gorda que acabas de decir.
- Podría apuntarme yo también a esa amenaza. Venga, cenas con nosotros y así no pasas la noche sola – le dijo el rubio-. Seguro que vas a pasar mejor la noche con nosotros cinco que sola en casa.
La pelirroja se quedó mirándola. Se podía oler por dónde iban las evasivas de su amiga, queriendo dejarlas algo de tiempo por lo que habían estado comentando antes sobre que Yamato con el tema del trabajo pasaba menos tiempo en casa de lo que les gustaría a todos. Sin duda, el día que había aparecido en su puerta buscando que le tutelase las prácticas había sido uno de los que más suerte había tenido. Buscando la mirada de su amiga intentó que entendiera que aunque pensaba aprovechar que él hubiera salido primero, el tenerla a ella también por casa, no restaba, sino todo lo contrario.
- Venga anda, que Aiko te ha dicho que te deja uno de sus peluches. Además, echamos a Yamato a la cocina y que nos haga algo decente de cena, que se le da muy bien – sonrió ella, consiguiendo así que se diera por vencida.
- Pero solo porque me has ofrecido dejarme uno de tus peluches, que lo sepas – bajando la vista hacia la niña, dijo aquello como si quisiera que solamente ella la escuchas segundos antes de bajarla para que fuera tras su padre quien estaba descolgando la ropa de abrigo del perchero-. De verdad… ¿no os molesto?
- ¿Tengo que enfadarme contigo?
- No pero es que antes habías dicho que…
- Haru, fin de la discusión. ¿O prefieres pasar la noche a tu aire? Porque si es por eso y te da cosa decírmelo adelante, ¿eh? Que en ese caso sí que no me voy a enfadar…
- Mi plan de noche era ponerme el pijama y cenar tirada en el sofá… ¿Tú qué crees que prefiero?
- Pues entonces déjate de bobadas. Te dejo uno de mis pijamas y duermes en la habitación de invitados. Mañana por la mañana vienes cuando yo y fin del problema. Si Aiko ahora que ha escuchado la idea se muere de ganas… Es más, no me extrañaría que no intentara que durmieras con ella. Aunque bueno, eso seguro que es más de tu agrado.
- ¿Por qué? Claro es que es de mi agrado dormir con esa cosita…
- No, si lo digo porque lo tuyo viene siendo dormir con cosas adorables…
Dejándola teniendo que procesar bien sus palabras, aprovechó para coger lo que su marido le tendía para poderse la chaqueta. Los colores que la pequeña había estado usando estaban todos en la caja en la que solía guardarlos, podían dejarlos en el sofá para el día siguiente junto con las hojas de colores. Tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no echarse a reír cuando la cara que estaba poniendo Haru al haberse dado cuenta de por dónde habían ido sus palabras antes, poniéndose su chaqueta en ese momento.
- Anda, vete a por tus cosas. Aiko, cariño, lleva a Haru para que recoja que sino ella no sabe sola y así te aseguras de que no se te escape… - sonrió de forma inmediata al verla corretear hacia la otra para cogerla de la mano y empezar a darle tironcitos para hacer exactamente lo que le había dicho su madre.
Siguiendo con la mirada a las dos que salían por la puerta, el rubio se colocó al lado de su esposa, divertido, habiéndose dado cuenta de las últimas caras con las que había salido la castaña.
- ¿Cómo puede ser que después de tanto tiempo siga pensando que molesta?
- Bueno… los hay que después de más tiempo aún siguen pensando que alguien puede juzgarlos por lo que hicieran en épocas faltas de neuronas – dijo girándose hacia él para llevar las manos a sus cuellos de la chaqueta, colocándoselos bien.
- ¿Tengo que tomármelo como un ataque personal?
- Deberías – sonrió antes de ponerse de puntillas, quedándose a muy poca distancia de sus labios pero sin legar a tocarlos-. Al menos hoy tiene pinta de que voy a poder dormir porque llevo todo el día agotada…
- A saber qué andarías haciendo anoche – le contestó en un tono que esperaba que nadie más que ella pudiera escuchar, posando sus manos en su cintura, dibujando poco a poco una mueca traviesa en su rostro-. A ver qué tal se te da dormir hoy de noche…
AnnaBolena04: a Haru hace tiempo que la tiene comprada Yamato, y sin necesidad de recurrir al tema de la JAXA. Que sabe que le tiene mucho aprecio a la pelirroja y que le va a echar un ojo siempre que pueda. Así que cuando llegue el momento seguro que cuando esté en el trabajo se despreocupa porque sabe que la tiene vigilada y asegurándose de que no se salta ninguna de las comidas en ningún momento ni nada que se le parezca. Eso es porque Mimi, en mi cabeza, debe de ser la típica cotorra que se pone a gritar cosas y a usarlo a modo de indirecta cuando no debe. Ya sabes, ni mal concepto sobre ese personaje y el carácter que tiene, que, hasta me extraña que a la pobre Sora le caiga bien porque yo ya le habría dado una patada en el culo hace bastante tiempo jajajaja
Y para que se te pasen los gruñimientos aquí te dejo visualizando a la nenita a las carreras en busca de su padre, que eso le arregla el día a cualquiera. El pobre papi se tiene que haber babado encima mucho, mucho, el pobre hombre. ¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: ¿qué tal todo por ahí vecina? Yo mira, estoy saturadísima estos días. La gente se está volviendo loca y a mí solo me entran ganas de empezar a repartir collejas por subnormales a todos. El temita este del virus es que me pone enferma y no precisamente por contagio. No sé si me pone de peor humor la tele o las reacciones de todo el mundo que antes fui a por pan a Mercadona y ya te puedes imaginar el show que había. ¿Cómo anda el patio por ahí? No nos vamos de vacaciones, nos vamos de despedida si es que no se termina de volver loco el mundo y se nos chafan los planes. Y yo no tengo ni media queja con los gallegos, de hecho, me encanta vuestra tierra. Siempre que he ido me ha gustado mucho, la gente bien y me lo he pasado de maravilla, así que nada de mal conceptos de los vecinos, vecina jajaja
Mai y Yamato son también para documental. Podemos dejarlos a ellos dos y a Taichi y Sora y luego tiramos todos voladores jajaja Yo, la verdad, me lo pasaría de maravilla. Y sí, claro que Yamato no dijo nada. Si es que el pobre hombre pues... ¿para qué iba a hablar del tema? Tampoco le dio la más mínima importancia, fue un lio de algunas noches hace mucho tiempo y como era su etapa de morros, seguro que no le contaba a Mai sus asuntos de ese tipo jajajaja Así que ya tiene ella entretenimiento más que de sobra para estos días, que algo me dice que el rubio va a querer esconder la cabeza en alguna parte.
También está Andrew en la lista de padrinos... Si es que es interminable, que va a haber una verdadera guerra por ver quien hace esas funciones con el nene. Que yo creo que si Taichi ve cómo va a salir se pone él también a reclamar jajajajaja Yo tengo el padrino en mi cabeza elegido casi casi, solo te digo eso. Sigo dudando con la madrina... Pero bueno, al final me veo tirando un dado jajaja.
En fin vecina, que mira qué horas son y yo aquí todavía... Ains, si además tengo la garganta destrozada de tanto gritarle a estos salvajes. Qué horror... ¡Un bico grande grande!
