-A ver… ¿qué te pasa?
Sora llevaba un buen rato vigilando a Yamato, el cual estaba con la vista fija en la pared como si fuera la cosa más interesante del mundo. Lo conocía más que de sobra como para saber que le pasaba algo, ni siquiera era necesario tenerlo tan calado como ella para aquello. Aprovechando que Haru estaba hablando por teléfono y que Aiko se había ido tras ella, se había acercado hasta donde él estaba sentado, tomando asiento justo a su lado.
- ¿Hm? – giró el cuello hacia ella, dejando claro que acababa de volver a conectar con la realidad.
- Te pasa algo… - insistió, aprovechando el momento para dejar su brazo en torno al de él, quedándose ladeada.
- Nada… Nada importante – se corrigió a sabiendas de que era demasiado evidente-. Cosas del trabajo y del documental famoso… Tonterías.
No mentía realmente era exactamente lo que le pasaba, aunque el motivo de todo, ya no era solo lo poco que le pudieran gustar aquellos temas, sino otro bien diferente. Sabía que era una completa estupidez y que estaba poniéndose de mal humor él solo por nada. No veía tampoco motivos por los que entrar en más detalles con Sora por el momento, estaba seguro de que no iba a ayudar demasiado tampoco.
- Para ser hijo de dos periodistas y hermano de… No sé ni cómo llamarlo ya… Pero para venir de una familia tan relacionada con ese mundo no te puede gustar menos. Creía que de los dos la que renegaba de las tradiciones familiares era yo…
- Es que me lo has pegado – sonrió ligeramente girando la cabeza hacia ella cuando sintió como apoyaba su barbilla en su hombro-. No me hagas caso, ya se me pasará…
Dándose por contenta con aquella explicación, aprovechó para quedarse tal cual estaba hasta entonces, sonriendo al notar como se acercaba más hacia ella y dejaba su frente apoyada en la de ella. Se sabía más que de sobra los dramas de él con todo aquello, siempre los había tenido en cuenta a la hora de pedirle que al acompañase a eventos o asuntos parecidos. También sabía que posiblemente estuvieran altamente relacionados con que no hubiera querido seguir de forma más seria con la música en su vida. Cambió su sonrisa a una más divertida, levantando la mirada hacia él, aprovechando que lo tenía tan cerca.
- ¿Qué? – preguntó al darse cuenta de la forma en la que lo estaba mirando.
- ¿Te imaginas siendo parte del mundillo de la música? Con los periodistas persiguiéndote a todas partes y apareciendo en las revistas con cotilleos…
- Tengo al principal traidor en casa que estaría encantado de airear todos nuestros detalles personales para contarle a todo el país que por fin tiene la cuñada que se le había antojado. Tú no le des ideas… - centrándose algo más en lo que ella había dicho al principio, se quedó mirándola-. ¿A qué viene eso?
- Intento imaginarte en esa situación…
- ¿Y te cuesta?
- Mucho – se echó a reír finalmente, pegándoselo a él también.
Haru colgó el teléfono, entretenida por la conversación que había tenido. Por suerte, las noticias eran buenas y seguramente tuviera a Andrew en casa antes de que terminase la semana. Llevaba bien los viajes de ambos, pero, siempre agradecía tenerlo rondando. Se sentó en la cama para dejar el teléfono conectado al cargador que le habían dejado, quedándose distraída unos segundos, revisando las notificaciones que le habían llegado.
Un ruido reclamó su atención, haciendo que se pusiera a mirar hacia los lados hasta que, al otro lado de la cama, pudo ver un par de orejitas que asomaban desde el otro extremo. Arqueó una ceja, inclinándose algo más hacia delante, pudiendo encontrarse con la cabecita de Aiko cubierta con la capucha de su batita de andar por casa. Sonrió de oreja a oreja sin poder evitarlo.
- ¿Qué estás haciendo tú ahí?
Viendo como echaba a andar hacia ella cuando alargó sus brazos para invitarla a acercarse, esperó a tenerla delante para inclinarse a cogerla, sin conseguirlo cuando la pequeña retrocedió un pasito hacia atrás, dejando ver que en una de sus manos tenía un peluche y se lo tendía.
- ¿Y eso?
- Para que no duermas solita.
Sorprendida, acabó por entender que se lo traía para ella, y que estaba esperando que lo cogiera. Le sonaba aquel peluche, ya que la había visto llevarlo consigo muchas veces al estudio. Era un conejo que hacía ya bastante tiempo que le había regalado uno de sus dos abuelos, no sabría jurar cual, ya que era la historia de casi todos los juguetes de la pequeña. Alargó la mano para cogerlo, siguiéndole así el juego a la niña.
- ¿Y tú?
- Yo duermo con Gabu y Biyo, ellos me cuidan.
Escuchando la voz e su madre que la llamaba mientras que la debía de estar buscando por casa, se acercó rápidamente hasta Haru para conseguir que se agachara y así darle un beso en la mejilla antes de salir correteando en búsqueda de Sora. No pudiendo más que seguirla con la mirada y sonreír, aprovechando para dejar el peluche que le había traído encima de la cama.
Negó con la cabeza, volviendo a dejar la vista en el juguete, optando por alegrarle también el rato a Andrew al envidarle la foto de su compañía par aquella noche y el origen de éste. Tenía serios problemas con Aiko ya que conseguía que esa idea de que ella no quería tener niños se le olvidase a ratos, pero, volvía a la realidad sin que pasara demasiado tiempo. Riéndose de sus propias tonterías y tras volver a dejar el teléfono cargando, salió de la habitación para ver dónde estaban los otros dos.
- ¿Qué? ¿Todo bien por la otra punta? – preguntó Yamato al cruzársela en el pasillo.
- ¿Ya la has echado a dormir?
- Lo he intentado… - se encogió de hombros.
- Por Los Ángeles todo bien – asintió-. Como siempre, de hecho. Si hasta vendrá habiendo cogido algo de color para dejarnos un poco mal a los demás.
- ¿Cuándo vuelve?
- Creo que esta semana lo tendremos otra vez por aquí – explicó-. Si nada se tuerce esa es la intención…
Asintiendo a sus palabras le hizo un gesto con la cabeza para que lo siguiera para poder ir a cenar. La compañía de cualquiera del grupo de amigos que tenían se le hacia muy llevadera, pero, a la hora de estar bajo el mismo techo estaba muy acostumbrado a que aquella que lo seguía fuera la que lo hiciera. Habían sido unos cuantos años siendo él quien se les colaba en cas a ella y a Sora como para dejarlo correr.
- Yo no sé cómo la convences para que se duerma tan fácilmente – dijo Sora cuando llegó tras ellos.
- ¿Yo? Ja… Se hace la dormida primero conmigo, seamos realistas – contestó entretenido-. ¿Dónde cenamos?
- Pues… será por sitio – se acercó hasta Haru-. ¿Todo bien?
- Sí, claro. Esa minirrubia que tenéis suelta por casa vino a buscarme a la habitación para dejarme su conejo de peluche para que no pase miedo por la noche…
- Pues si no quieres que se te cuele en la cama cierra cuando te eches porque sabe abrir puertas muy bien… Yo te lo advierto.
Riéndose por sus palabras, no poniéndolas en duda ya que ella recordaba que antes había dejado la puerta cerrada mientras que hablaba por teléfono. Despertarse con la compañía de la niña en la cama sin duda no era la peor opción que se le pudiera ocurrir aquella noche.
- Lo tendré en cuenta, intentaré sobrevivir si eso ocurre – le dijo-. A ver, venga, que os ayudo con la cena que ya bastante hacéis adoptándome hoy.
- Sí, porque nos molestas terriblemente, ya lo sabes – contestó Yamato desde el otro lado de la cocina-. ¿Por qué no lo dejamos todo en el salón y así estamos más tranquilos? Hoy no tengo la mesa invadida con nada…
- Porque lo recogiste por la mañana para llevártelo al trabajo, que te vi la jugada…
- No sé de lo que me hablas… Voy a llevar los platos…
Negando con la cabeza, entretenida por la situación, dejó que se fuera antes de girarse hacia la castaña, dándose cuenta de que la estaba observando. Suponía por lo que lo hacía, ya que habían estado teniendo una conversación bastante interesante cuando había llegado él y la había cortado.
- ¿Qué? ¿No lo ves con muchas papeletas par que le dé un infarto?
- Eso te iba a decir, que lo veo bastante tranquilo…
- Porque esa conversación ya la tuvimos hace unas semanas. Ha tenido tiempo para digerir bien la decisión, créeme…
- ¿Estamos hablando del mismo?
- Del mismo que ayer se me puso creativo con consejos para que "tuviéramos suerte" primero… - se echó a reír suavemente por la cara que se le quedó a ella-. Déjalo, mientras que esté de buenas con el tema todo bien, que ya bastante tiene con el trabajo. Algo le ha pasado hoy pero prefiero no insistirle más de la cuenta.
- ¿Por? Si hoy ha llegado pronto, ¿no? – dirigiendo su atención hacia el otro tema, extrañada al no haber notado ella extraño a Yamato o molesto en ningún momento, no pudo más que extrañarse.
- Sí, pero bueno, a saber. Déjalo, si es algo importante ya vendrá a confesar no tardando. Aunque no creo que lo sea… Lo que le pasa es que le da alergia todo lo relacionado con la prensa y lleva cascarrabias con el tema desde que le dieron la noticia.
Curiosa, asintió a la explicación que le daba la pelirroja. Algo le sonaba haber escuchado sobre todo aquello y, sin duda, no iba a ser ella la que se metiera en la vida de Yamato de repente a indagar motivos que podrían tenerlo de mal humor por culpa del trabajo.
- A ver, ¿qué os llevo para el salón yo? – dijo aprovechando para dar el tema por terminado.
- Ah, no, ni hablar. Tú como muchos llevas tu encantadora presencia y con eso sobra y no quiero protestas que para algo eres la invitada.
- No, soy la secuestrada…
- Lo que sean. Venga, circula para el salón…
- ¿Qué pasa? ¿Se nos pone rebelde la niña? – preguntó el rubio volviendo a aparecer por al cocina-. Sora, ¿por qué no aprovechas mientras que yo termino de dejarlo todo y le dejas el pijama para que lo tenga a mano ya? Yo me arreglo solo.
- ¿Seguro?
- Sí, venga, que sino luego igual se nos hace tarde…
- Ya has oído, y tengo que fingir que hago caso a las ideas que tiene de vez en cuando, que sino el pobrecillo coge complejo – divertida, sonrió hacia él antes de arrastrar a su socia con ella sin terminar de escuchar lo que murmuraba él.
Yamato las siguió con la mirada hasta que salieron de la cocina. Le hacía gracia el comportamiento de su invitada después de tanto tiempo, era casi como si estuviera realmente convencida de que estaban haciendo un esfuerzo y que fuera cierto que estaba estorbándoles. No podía ser algo más alejado de la realidad, si hasta Aiko estaba encantada de tenerla por allí y a él no se le podía ocurrir ningún motivo por el que le estorbaría.
Con la facilidad con la que Sora se había dado cuenta de que no estaba del todo de buenas casi que prefería tener más compañía por casa antes de tener que empezar a entrar en detalles en los que no quería entrar. Arrugó el gesto ante ese pensamiento, sacudiendo la cabeza intentando borrarlo de su mente por lo que quedaba de día. Ya tendría tiempo de ponerse de malas si fuera necesario.
- Si es que tú solo te estás montando paranoias raras… - se dijo por lo bajo antes de decidir terminar de preparar la mesa.
Tenía toda la lógica del mundo que fuera el mismo equipo con el que una vez habían trabajado. Que él en su momento hubiera tenido la brillante idea de aprovechar para evitar volverse loco de los nervios antes del primer viaje a Marte la compañía de una de las integrantes, no era más que responsabilidad suya. Era un adulto y era hora de que se comportara también mentalmente como tal.
Resopló antes de acercarse al horno para poder sacar la cena y llevársela con él.
AnnaBolena04: pues aquí sigue haciendo de las suyas la nenita, ahora parece que intenta cargarse a Haru con su adorabilidad. Que ella no quiere que duerma sola y se le ha colado en la habitación para dejarle un peluche. Así que es bastante posible que encuentren a Haru tirando cosas por la ventana porque esa nenita es demasiado adorable.
Y ahora los tenemos a los tres "adultos" en la cocina, muy serios ellos. Si además es que Yamato y Sora están encantados por tenerla en casa, que seguro que pasaron buenas temporadas con las que el que se les colaba en casa era él. Que no debe de ser nada raro una cena a tres entre ellos, y no iban a dejar a la pobre sola pudiendo entretenerla un rato. Que seguro que se quedaron cansados de la noche anterior y les viene bien tener vista para evitar la tentación de repetir.
¡Un besito de tortuguita!
Natesgo: me parece que ahora vamos a tener tiempo para comentar, pero bueno, a ver en qué queda la cosa. Ains, la verdad es que llevo unos días en los que casi no estoy escribiendo nada porque entre todos me están volviendo la cabeza loca, peeero bueno, tampoco es algo que me he preocupe, que teno yo más capítulos escritos que la gente más madrugadora paquetes de papel de baño en casa.
Aiko es hija de su madre, y, si no fuera por el parecido tan delatador, cualquier diría que tiene algo que ver con Taichi jajajaja Pero bueno, mientra que solo sea con la comida con lo que se deja comprar - y con peluches por parte de los abuelos - parece que todo queda bajo control. Ahora habrá que ver si no se carga ella sola a la población de la ciudad por ser tan sumamente cuqui.
Ánimo con el día de mañana y a ver si tenemos algo más de información. ¡Un beso!
Guest Vecina: ¿Cómo estáis? Yo estoy dándome cabezazos contra la pared porque por el momento, aunque se ha decretado la suspensión de clases, en el trabajo han dicho que tenemos que ir. Así que mira, yo ya no sé qué pensar con la que se está montando. Ni sé si el lunes tendré que trabajar, si me quedaré en una especie de paro temporal o si habrá algún tipo de arreglo. Así que te podrás imaginar el caos que hay a mi alrededor por todas partes. No me quiero imaginar los que estén en un laboratorio en Madrid... Mucho ánimo para ella que tiene que estar necesitándolo. Por el momento hemos cancelado los planes, porque ¿quién reserva algo ahora?
Normal. Yamato llega a casa y de repente le viene Aiko a las carreras a buscarlo, pues se baba encima el pobre hombre que da gusto. Y nadie puedo culparlo, que tiene que ser una buena visión. Seguro que el primer día que se lo hizo hubo que reanimarlo durante un rato a ver si se le pasaba al pobre.
Haru la pobre sigue teniendo demasiado poco concepto de sí misma y hasta se cree que estorba donde no puede ser más bienvenida. Casi que familia como le han dicho, que se lo ha ganado. Y posiblemente mucha gente me mire mal por ponerla a ella donde debiera de estar Mimi pero tú me entiendes.
En fin vecina, mucho ánimo mañana y ten cuidado, que la cosa yo ya no sé ni por dónde cogerla. ¡Un bico grandote!
