Yamato sonrió al darse cuenta de que Sora se había quedado completamente dormida apoyada sobre él. Sabía que no podía dejarla demasiado tiempo así ya que podría quedarse él también dormido y no les gustaba dejar la puerta cerrada toda la noche, pero ella parecía estar demasiado cómoda y él no se iba a quejar precisamente.

Había sido él quien había directo a rondarla nada más que habían terminado de cenar, consiguiendo sin problemas que le siguiera el juego y ahora, después de haber terminado la había dejado acomodarse sobre él como siempre solía hacer, jugando con sus dedos en la curva de su espalda hasta que su respiración la había delatado.

Estaba entretenido observándola, atengo a lo mucho que destacaba su cabello pelirrojo contra el blanco de su piel en aquella época del año en la que estaba en sus puntos máximos de palidez. Aquel invierno estaba haciendo más frío de lo normal y estaban viendo muy poco el sol y eso se notaba hasta en su esposa, la cual, si no se quedaba a su lado como estaba en ese momento, también parecía bastante pálida.

Alargó la mano con la que no estaba jugando con sus dedos en la espalda de ella para llegar hasta una de las mantas que habían quedado descolocadas para poder echársela por encima a ella. Solía ser él quien más sueño notaba después de estar juntos, pero también sabía que la carga de trabajo de Sora aquellas últimas semanas era más densa de lo que a ella le gustaría y se notaba. Sonrió al ver como se movía ligeramente buscando más su cercanía, rodeándola mejor con los brazos.

- Sora – reclamó su atención poco a poco-. Despierta o me voy a acabar quedando yo también dormido…

- Estoy despierta – murmuró si apenas levantar el tono.

Confuso, arqueó una ceja, dándose cuenta de que levantaba levemente la cabeza para enfocarlo y que estaba totalmente en lo cierto. Le dedicó una sonrisa divertida, reajustando mejor su postura, aún sin dejar de usarlo a él como apoyo.

- Sueles ser tú el que parece dormido y me asustas… Solo estaba demasiado cómoda – explicó.

- Vamos a tener que hacer algo con esto de tener que hacer el esfuerzo por levantarnos…

- Déjate… Que sino dentro de un rato empezaría a morirme de frío y verías tú que drama porque tengo que salir de la cama… De hecho, ya estoy pensando en el drama que va a ser salir de debajo de las sábanas ahora.

- Suena como un problema de los serios – la apretó algo más contra él.

- Yamato, así no me ayudas - divertida, estiró el cuello lo que pudo para poder darle un beso, dulce y tranquilo, tomándose su tiempo-. Anda, déjame levantarme…

Tardó en hacer lo que ella le pedía, teniendo sus recelos a la hora de soltarla. No le apetecía ni lo más mínimo dejarla ir, ya fuera porque estaba cómodo, porque le gustaba demasiado sentirla tan directamente a su lado, o porque él también era consciente de que se iba a morir de frío nada más que se levantara alguno de los dos. Resoplando y provocando así que su propio flequillo se moviera, abrió los brazos para dejarla escaparse. La risa de la pelirroja fue lo primero que escuchó, tal y como solía haciendo la pequeña, se había reído al ver cómo su flequillo se movía por su gesto.

- Quédate en la cama – le dijo al rubio-. Hoy has madrugado mucho… - se levantó rápidamente, buscando su ropa para poder empezar a vestirse.

- ¿Y dónde pretendes ir tú?

- ¿Yo? A hacernos algo calentito para beber antes de irnos a dormir…

Se ladeó, aprovechando el momento para observar a la pelirroja en sus idas y venidas mientras que se vestía de nuevo, disfrutando de cada uno de sus movimientos. Lo admitía sin problemas, seguía exactamente igual de embobado que siempre, posiblemente más, ya que la primera vez que habían estado juntos no había sido capaz de observarla como le hubiera gustado. Se cruzó con la mirada canela de ella, divertida.

- ¿Tienes buenas vistas?

- De las mejores – sonrió de medio lado-. Pero las prefiero cuando las tengo aún más cerca para para poder estudiar bien todos los detalles…

- Anda… déjate de tonterías – se puso la bata por encima del pijama antes de caminar hasta la cama, apoyando una rodilla para poder rozar rápidamente sus labios-. Ahora vuelvo…

Dejó cerrados los ojos algo más de tiempo de lo que duró el beso, dejándose caer hacia atrás entre las sábanas cuando ella se fue. Estaba muy cansado de todo el día, pero aún podía aguantar un rato más despierto. Estaba demasiado cómodo con la vida que tenía y adoraba situaciones como aquellas en las que se podían permitir olvidarse de todo lo demás. Sonrió in darse cuenta, quedándose pensativo.

Al final todo el tema de los periodistas no estaba siendo tan grave como él había pensado. Aunque quizás todo influyera en que estaba de muy buen humor aquella última temporada. Sabía perfectamente el motivo, claro. O más bien los motivos. Uno de ellos estaba durmiendo en su cama desde hacía rato con los digimon y el otro no tardaría en volver a su lado. No iba a negar que se había ido olvidando de las paranoias por el peligro que supondría un embarazo y que se había quedado con las ventajas que tenía buscarlo.

- Eh, comandante importante si me has echado a mí de la cama para ponerte a dormir tú no sé cómo me voy a tomar yo esto… - la voz de Sora lo devolvió a la realidad al volver un rato más tarde y encontrárselo más dormido que despierto.

- ¿Qué? – perdido, la buscó con la mirada.

- Anda… Vístete, no vaya a ser que Aiko acabe amaneciendo con nosotros como todas las mañanas últimamente…

Caminó hasta la cama para posar las bebidas en la mesita del lado, girándose para caminar hasta donde el rubio tenía su pijama, acercándoselo y pasándole el resto de ropa que le pudiera hacer falta para dejárselo a su lado. Se estiró, haciendo el esfuerzo de vestirse de una vez por todas, sabiendo que ella tenía toda la razón, tardando apenas unos segundos en volver a quedarse sentado en la cama.

- Gracias – le dijo aceptando la taza que ella le tendía-. ¿Qué es?

- Pruébalo… - haciéndose la interesante, se llevó la bebida a los labios para soplarla y poder darle un pequeño trago.

- ¿Té? Pero… - se lo acercó hacia la nariz, intentando adivinar de lo que era.

- Es con leche y le he echado canela… A ver si te gusta. Lo probé el otro día con Mimi y me ha gustado mucho… Sobretodo para por las noches.

- ¿Mimi? ¿Quieres que se me indigeste? – bromeó antes de imitar sus acciones soplando también y bebiendo algo.

Sonrió al ver las caras de él, aprovechando para acomodarse bien entre los cojines y las mantas. El líquido caliente estaba ayudando a que volviera a entrar en calor, dejando sus dos manos en torno a la taza.

- ¿Te gusta? Sino déjalo y te traigo otra cosa ¿eh?

- Está bueno, pero no se lo digas a Mimi, que sino pierdo todavía más mi fama – sonrió, divertido, quedándose mirando hacia Sora-. Casi que me hubiera esperado que vinieras con algo de chocolate… - se dio cuenta de la risa delatadora que dejaba escapar la pelirroja, quedándose a la espera de que hablase de nuevo.

- Como vaya a por todo el chocolate que me apetece últimamente voy a dejar de gustarte y eso sí que no puede ser… - se entretuvo unos segundos en volver a mirar el interior de la taza-. Me encontré a Miyako hoy por Ginza y ya me he tomado mi chocolate del día… Bueno, el de la tarde.

Arqueando una ceja notablemente con sus primeras palabras, teniendo que hacer un esfuerzo para ser capaz de diferenciar si estaba bromeando o no, prefiriendo tomárselo como una broma y quedarse con el resto de la información que le había dado.

- Te hace falta mucho más que pasarte el día a chocolate para que eso pase, tú tranquila – dijo a pesar de todo-. Hace siglos que no veo a esa mujer… A sus padres sí que los veo cuando voy a dejarle a Aiko a mi madre, pero a ella la tengo perdida del todo.

- Pues… la tendrás igual de perdida que la tenía yo. Hacía muchísimo que no sabía nada ni de ella ni de Ken… Pero bueno, últimamente es lo de siempre, con los trabajos de unos y de todos cada vez es más difícil.

Se quedó ligeramente distraía con esas palabras, dejando pasar de largo la contestación que le había dicho al tema del chocolate, centrándose en el que consideraba más importante. No le gustaba no poder saber del resto del grupo porque la vida no les daba para más a ninguno de ellos. Se llevó la taza nuevamente a los labios, tomándose su tiempo.

- ¿Por dónde anda Taichi? – preguntó él.

Aunque hablaba del resto del grupo, sabía exactamente que había un nombre entre todos que destacaba mucho más. Primero porque la conocía como la palma de su mano y segundo porque él estaba exactamente en la misma situación. Pudo ver como se encogía de hombros, empezando a arrastrarse poco a poco hasta llegar a su lado y dejar la cabeza apoyada sobre él.

- No lo tengo demasiado claro… Pero se hace echar demasiado en falta. Entre que yo no paro y que él viaja ahora más que antes… Estoy demasiado mal acostumbrada a tenerlo rondando y a que aparezca de la nada cuando nadie lo espere.

- Ya… - contestó, no pudiendo estar más de acuerdo con lo que decía, aprovechando para rodearla con el brazo-. Hasta su versión en miniatura se deja ver menos de lo que me gustaría. Y como digas algo de lo que acabo de decir sí que me vas a dejar de gustar…

Él también echaba en falta el tener todo el contacto que le gustara con los demás, especialmente con el embajador. Estaba más acostumbrado dado al estilo de vida que había llevado durante muchos años, pero también lo habían acomodado entre todos demasiado a la compañía. Taichi había sido uno de los pocos que siempre, más o menos, pero siempre, había forzado por mantener el contacto con él fuera como fuera.

- Bueno, puedes decírselo a Mimi y ella misma se encarga de aburrirnos a todos hasta que seamos capaces de cuadrar todas las agendas. Y si alguno pone pegas va a buscarlo ella y lo trae a rastras si es necesario – hizo aquel último comentario para conseguir que se riera aunque lo primero podría ser un buen método.

- No suena mal, lo sabes, ¿no?

Dejó caer más su cabeza contra él, acomodándose del todo e incluso dejando sus ojos cerrados unos segundos disfrutando de su cercanía. Estaba volviendo a malacostumbrarse a tener más atenciones de lo normal por su parte desde que habían empezado a buscar el embarazo. No es que normalmente tuviera queja, pero era fácil acostumbrarse a lo bueno.

- No me hagas caso – levantó la vista hacia él-. Me tenéis malacostumbrada entre todos y me entra la pataleta cuando no os tengo cerca todo el día. Termínate el té que debes de estar muerto de sueño y mañana tienes que madrugar.

- No es pataleta, y sí que te hago caso. Yo también echo en falta tener algo más de tiempo todos para poder vernos – admitió-. Pero eh, míralo por el lado bueno, así todo el que me queda libre solo tenéis que repartíroslo entre Aiko y tú.

- Y tu hermano, no te olvides de él.

- A ese puedo fingir que no lo veo si es por el bien de mi propia salud mental. Y mis padres… Mira, que vuelvan cuando tengan que volver, yo ya no quiero saber si están trabajando o de vacaciones…

- Yamato, que te termines el té – divertida por su contestación, negó con la cabeza, quedándose quieta cuando adivinó sus intenciones, dejándolo darle un beso en la frente.


Guest Vecina: pues sí, deberías vecina, porque tal y como está el patio te voy a contar que ando actualizando a diario para ver cómo andas jajaja Que no no tengo la cabeza operativa para andar escribiendo con la frecuencia que toca, que, sí que me sobran los capis, pero oye, que no suelo tener costumbre. Al final me he pasado el día trabajando porque como todo esto pilló por "sorpresa" tengo todo el material en el trabajo y claro, no me puedo pasar por allí, así que hay que crearlo todo de la nada. Pero mira, así no me aburro. Si me apuras estoy pillada de tiempo y todo para llegar a las entregas marcadas.

Pues me alegro un montón de que haya dado negativo, porque es a lo que se arriesga principalmente la gente. Si al final la fiebre va a ser del propio agobio en el que está metido. Me pasó a mí el año pasado que del agobio me pegó un bajón todo y me tiré un par de días con fiebre en la cama, así porque sí. Así que además ahora que casi que la pobre pensaría que es solo cuestión de tiempo pillar algo... Qué asco, de verdad. A ver si esto pasa y luego se tiene en cuenta todo lo que está haciendo la gente que se ha quedado en sus puestos.

Y aquí tenemos la prueba de que precisamente Yamato solo tiene ojos para dos chicas, así que posiblemente esté en su propia burbuja y ni se entere de lo que pasa a su alrededor. A él mejor lo dejamos en casa tranquilamente con las dos, que seguro que encuentra la forma de entretenerse. Y ahora se han puesto a echar de menos los dos al embajador. Si es que se debe de hacer notar su ausencia de forma muy exagerada.

Sí, recuerda mucho a Taichi, es el requisito de todos los "líderes" de cada grupo, pero a mí los dos Motomiya me hacen mucha gracia jajaja Entre los dos no deben de sumar una neurona sana y, la verdad, es que siempre me he reído mucho con ellos dos cada vez que salían. Quizás por eso a Daisuke no lo saque mucho más de lo que podría hacerlo - tengo la excusa de que en teoría vive fuera - pero, tengo miedo a que quedara casi que en modo "comedia" y pobrecito, solo tiene las neuronas algo peor que la de Taichi.

Así que, vecina, hazte cuenta de una vez... Aunque solo sea para poder pasarte algún otro medio por el comunicarnos jajaja Un bico grandote y ten cuidado no te peguen intentando hacer la compra, que a mi padre casi lo linchan por ir a por una bandeja de pollo una señora con un carro...

AnnaBolena04: Mai se tiene ganado un buen puesto, que tiene calado al rubio y tampoco es que se corte demasiado, así que se convierte en el perfecto personaje para tirarle de las orejas cuando haga falta y no por provocarlo como haría Mimi, sino porque... es Mai. Y ella tiene que regar a su cactus favorito, que sino se le seca.

El rubio mejor que se entretenga en cómo sea que ha llegado a la situación con la que abrimos el capítulo de hoy, que no creo yo que tenga mucha queja. Que ya sabemos que fangirlea porque se le haya adormilado encima tanto como por lo cariñosos que se hubieran podido poner antes. Cuando escribo escenas así de ellos dos se me viene a la mente a veces "la primera vez" que pasaron, es decir, en algún momento seguro que se quedaron tal cual estaban en la primera escena por primera vez en su historia y las neuronas de Yamato debieron de estar fangirleando dos semanas.

Aiko es digna de que todos se queden embobados mirándola, que la chiquitina es que es para ello. Ya solo con verla, que ya te digo yo que una versión en miniatura de Yamato tiene que ser digna de ello, sobretodo en esta época que son todo ojotes, y, los de Aiko, además no son poco llamativos que se diga.

Suerte mañana con el trabajo, a ver cómo os evoluciona todo por ahí, yo seguiré aquí, intentando adaptarme a lo que sea que nos venga, que 2020 promete. ¡Un besito de tortuguita!