Las cejas de Sora se arquearon mientras que hablaba por el teléfono de un lado a otro de su despacho. Hacía ya un buen rato que había recibido una llamada importante y había tenido que parar toda su mañana para atenderla personalmente. Por mucho que ella confiara en Haru, había según qué cosas que tenía que no tenía más remedio que hacer ella. Y, además tampoco quería estar delegando a todas horas en ella los asuntos de ese tipo.

- Sí, no se preocupen. Me encargaré yo misma en persona. Cuando tenga la fecha definitiva enviaré el email confirmado para poder organizarlo todo. Muchas gracias…

Consiguiendo dar por terminada al final la llamada, posó el teléfono encima de la mesa mientras que arrugaba la nariz. No le gustaba tener que viajar, ni mucho menos salir del país desde que había tenido a Aiko, pero cuando no tenía más opción era lo que le quedaba. Caminó por el despacho hasta asomarse a su puerta, llamando así la atención de su ayudante.

- Cuando puedas búscame un vuelo que saga directo desde Tokio para Sídney, por favor…

- ¿Sídney? Sí… Para la semana que viene a poder ser, y solo para mí. Mira a ver qué encuentras y me avisas, ¿de acuerdo?

Viendo como asentía, dejó la puerta abierta a sabiendas de que no iba a tardar demasiado en llegar con lo que le había pedido. Avanzó para ir hasta su silla y poder sentarse cómodamente unos segundos, esperando que se le pasara el ligero mal humor que le había provocado la noticia. No estaba segura de qué era lo que le daba más pereza, si que iba a morirse del calor porque allí estarían en verano, si que no le apetecía tener que depender de un vuelo de casi diez horas de duración o tener que estar nos días fuera de casa.

Pero, era su trabajo, era su estudio y era su carrera laboral. No se iba a poner quisquillosa con esos temas a esas alturas de su vida. Sin duda podría sobrevivir a ello. No pudo evitar dibujar una sonrisa al ver como apenas unos minutos más tarde la cabeza de Kaori se asomaba de nuevo por la puerta.

- ¿Ya?

- Eh, me has pedido un vuelo a Sídney, no uno sin escalas y en un horario coherente a Tanegashima…

El comentario de ella terminó por hacerla echarse a reír. Tenía toda la razón del mundo, le había pedido algo que no debería de ser demasiado complicado, no como cuando años atrás había intentado escaparse algún fin de semana con Yamato y poco más y había sido completamente imposible por culpa de la escasez de vuelos a la isla y más en aquellas fechas.

- A ver, cuéntame que te escucho… Por cierto ¿quieres venir? Tengo que atender unos asuntos con unos socios comerciales del tema de las telas y tampoco me vendría mal llevar algo de ayuda conmigo.

- ¿Yo? – confusa, se quedó mirando hacia ella.

- Claro… Bueno, si quieres. Me las puedo arreglar yo sola, no es una orden de trabajo, lo decía por si te apetecía acompañarme… - divertida por las caras que estaba poniendo, no pudo disimular cuando le entró la risa-. ¿Eso es un sí? – no tardó en ver como finalmente asentía.

No le iba a venir mal la compañía y no pensaba dejar que Haru viajase con ella en aquella ocasión. Sabía que Andrew llevaba una temporada de una punta para la otra y sabía que aquel mes le tocaba pasarlo entero en Tokio y no iba a ser ella la que diera pie a que la que tuviera que viajar ahora fuera Haru. Se negaba rotundamente, pero, a pesar de todo no le apetecía ir sola.

- ¿Quieres que reserve para Yamato también?

- Ojalá… Pero mucho me temo que va a tener que trabajar. Así se queda él con la niña, que no tengo gana de tener a los abuelos peleándose por ella – se encogió de hombros suavemente-. Haz la reserva para el día que te venga bien, lo dejo todo a tu elección. Y… Cuenta más o menos con unos cinco días o así, porque entre los viajes y demás no quiero andas a las carreras.

- Perfecto.


Yamato terminó la reunión con la junta directiva del proyecto dejando todos los papeles que había estado supervisando allí ya firmados para que pudieran encargarse ellos de todo lo demás. Ya no quedaba en sus manos y serían ellos los que tendría que dedicarle más tiempo a todo aquello. Ahora podría volver a dedicarse a sus quehaceres de siempre y aquello, por la hora en la que era incluía pasarse a supervisar los entrenamientos.

Le iba a venir de maravilla para despejar la cabeza y eso siempre le gustaba mucho más que cualquier otra actividad de por la zona. Dirigió sus pasos directamente hacia el vestuario para poder ir hacia su taquilla y así poder cambiarse de ropa antes de nada. Dejó colgada la chaqueta para que no quedara demasiado arrugada hasta el día siguiente, dejando el resto de ropa doblada encima del banco. Cuando sacó su ropa de deporte pudo ver como algo caía al suelo, frunciendo el ceño aunque solo fuera cosa de unos segundos ya que una sonrisa se dibujó en su cara de oreja a oreja.

En el suelo se podía ver uno de los peluches de Aiko. Se le ocurrían muchas formas en las que podía haber acabado ahí y aunque fuera incluso un accidente, todas ellas le gustaban. Se agachó a cogerlo, quedándose entretenido con él en las manos unos segundos.

- ¿No eres mayorcito ya para jugar con esas cosas? – le dijo Katsu apareciendo desde la otra punta del vestuario.

- ¿Qué haces tú ahí?

- Lo mismo que tú – caminó hasta colocarse a su lado, estando ya completamente cambiado él-. ¿Qué tal la reunión?

- Apasionante… Más te vale que todo funcione bien, que luego los problemas de tus desgracia me los como yo – dijo dejando el peluche encima de su uniforme-. ¿Vas o vienes?

- Vengo, así que lo mismo hasta tienes compañía hoy… Mai creo que sigue en la piscina, de hecho. No sé, debe de pretender comprobar lo mucho que se puede arrugar a un novato o algo…

- O está intentando ahogar alguno, que viniendo de ella también me lo creería – riéndose por lo bajo aprovechó para dejar también la camisa y poder sacar la camiseta y ponérsela-. ¿Todo bien?

- ¿No has visto los informes?

- Te preguntaba a ti, idiota – dijo sacando la cabeza y quedándose mirando hacia él.

- Eh, a mí no me vengas ahora con cosas de persona normal que me asustas…

- Bah…

Poniendo los ojos en blanco sin conseguir no reírse por la tontería, terminó de cambiarse por fin, saliendo con Katsu de los vestuarios uniéndose al resto de los que ya estaba allí, no viendo demasiado lejos tampoco al otro de los ingenieros, como no podía ser de otra forma.

- No te pongas celoso que me lo he encontrado únicamente en el vestuario, que no me metería yo en medio de vosotros dos.

- Mira, ahora entre que bromea, estaba con cara de merluzo mirando un peluche y que hasta tiene conversaciones de persona empieza a pensar que nos han dado el cambiado de Yamato – dijo Katsu cuando llegaron donde estaba el otro.

- ¿Por qué os sigo aguantando?

- Oye, es que nos tienes descolocados. Llevamos demasiado tiempo conviviendo con las malas caras y los gruñidos. Nadie podría esperar los efectos que alguien que te llega por la rodilla iba a tener en ti.

- ¿Que le llega por la rodilla? Este ya andaba con cara de tonto por el mundo desde bastante antes, aunque ahora la cosa sea más grave.

- Bueno, si os vais a poner así, me voy a ver si Mai ha terminado de ahogar a la gente, ¿eh? No se puede hablar con vosotros normalmente…

- Sí, sí, claro, pero es que nos tienes perdidos del todo – dijo Katsu empezando a estirarse lentamente.

Yamato negó con la cabeza por las tonterías que estaba escuchando, cogiendo algunas de las cosas que pudieran hacerle falta antes de imitar a los otros dos, aún sin querer hacerles demasiado caso. No podía negar que no tuvieran toda la razón y que verlo en la actualidad no podía ser más diferente de cómo lo habían conocido. Pero, ¿qué otra cosa esperaban que hiciera? También esperaba que lo tuvieran lo suficientemente calado ya a esas alturas para comprender absolutamente lo que habia motivado sus malos humores durante tanto tiempo.

- Aunque… - Takao llegó con esterillas para dejar en el suelo-. ¿No te enfades conmigo? ¿De acuerdo?

- ¿Eh? – ladeando la cabeza hacia él, lo miró confuso.

- Pues… Que nosotros sabemos que lo que te pasa es que se te cae la baba con lo que tienes en casa y que de ahí te vienen tus buenos humores y que no parezca que vas a morder a nadie en cualquier momento. Pero eso podría ser malinterpretado.

- Creo que no estamos hablando en el mismo idioma, Takao…

- Que cierta examiguita tuya puede acabar interpretándote mal, que solo hay que ver como se te queda mirando cada vez que os cruzáis – acortó Katsu, siendo más claro y directo con el rubio.

- ¿Perdón?

- ¿Hoy estás duro de entendederas? Que te estamos diciendo que tengas cuidado con Emily que podría llegar a pensar que vuelves a esta interesado y no creemos que eso sea lo más acertado.

- ¿Se puede saber qué tontería es esa?

- Que ni en una reunión oficial se corta en comerte con la mirada, Ishida. ¿Lo pillas así? Que oye, debe de ser lo normal en tu día a día, pero es que es imposible que no te hayas dado cuenta.

Apoyó las manos en el suelo para quedase sentado mirando para ellos con el ceño fruncido. Realmente estaba seguro de que no estaban hablando en el mismo idioma, porque sino no entendía nada de lo que le estaban diciendo. No pudo más que fruncir más el ceño, mirándolos confuso.

- Eh, antes de que digas nada o que preguntes que si estamos idiotas, venga, pregúntale a Mai a ver qué te dice ella… - contestó Katsu de nuevo.

- Pero… ¿queréis dejaros de memeces? ¿De dónde narices habéis sacado eso?

- Yamato, que tenemos ojos…

- ¿Y yo no? – se terminó de sentar del todo-. ¿Yo no tengo ojos para haberme dado cuenta de nada? Venga ya… Sé cómo se las juega, de todos soy el que más calada la tiene.

- Por eso mismo. Que dudo que ahora mismo tengas las mismas intenciones que entonces, así que no seas idiota antes de que te metas en un problema.

- No… No me voy a meter en ningún. Par vuestra información sabe perfectamente lo que hay. Me la encontré hace tiempo en uno de los desfiles a los que acompañé a Sora.

Takao lo miró, sorprendido al escuchar aquellas palabras. Posiblemente fuera algo que no contara escuchar tampoco, ya que el rubio solía ser más cerrado con esas cosas. Sin embargo, a pesa de que sus palabras parecían dejar las cosas más claras, eso no le quitaba la idea que ya tenía formada en la cabeza.

- Te lo digo yo, que nunca me entero de nada. Me atrevería a decir que…

- Que nada, Takao. Nada… Venga ya… Son tonterías y ya está. ¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Ponerle mala cara y no contestarte?

- Pues viniendo de ti eso seguro que no le extrañaría a nadie. No tienes que hacer nada, Yamato, solo te lo estamos diciendo para que tengas cuidado que luego puede haber malentedidos. Y si te lo estamos diciendo es por ti… Nada más que por eso.

- Bah… - negó con la cabeza-. Os digo que son tonterías… Seguro que Mai ha estado volviéndoos locos con el tema y no es más que una suposición suya… Mirad, vamos a dejar el tema que no tengo gana de ponerme de mal humor que quiero entrenar y desconectar un rato de todo…

Dándose por vencidos, únicamente cruzaron una mirada entre ellos antes de dar por zanjado en el tema por el momento, no teniendo gana de discutir con el rubio.


Bueno, hoy justo que tengo ya a mi vecina con cuenta me parece que solo os voy a subir capi sin contestaros porque estoy con un precioso dolor de cabeza de estos míos y hoy no tengo tampoco el humor para mucho más.

Así que nada, aquí os dejo con los Ishida que son más sanos para todos que la realidad casi siempre, ¡un besito de tortuguita grande grande y ánimo!