- ¿Solo vas a estar en Tokio el fin de semana?
Yamato se había quedao tirado en el sofá aprovechando que Sora estaba en la ducha y que la niña estaba ya durmiendo. Cuando el teléfono había sonado y había leído el nombre de Taichi en pantalla había aprovechado para acomodarse y quedarse haciendo el vago un rato.
- Sí, así que estaré con Koemi y el niño. Acabo de llegar y tengo que mirar a ver qué meto en la maleta y que no… No me gusta esta temporada en la que no hacen más que marearme con cumbres y demás.
- Bueno, pero míralo por el lado bueno. Según me has dicho vas a tener diciembre y enero en paz, ¿no?
- Vete preparándote para padecerme, sí. Ya me iba tocando una temporada tranquilo en casa. ¿Vosotros dos qué tal?
- Bien. La semana que viene me voy a quedar yo solo con la niña también, tengo a Sora preparando un viaje fuera del país para algo del trabajo. Así que me toca ponerme del lado de Koemi esta vez.
- Eh… Tú sigues teniendo una niña adorable por casa, no a un terremoto de categoría.
- Ahí no puedo decirte nada… - divertido, tiró de uno de los cojines para dejárselo encima al notar algo de frío-. La verdad es que nos va a venir bien a todos tenerte por aquí en Navidad. No le digas nada, ¿de acuerdo? Pero alguien está demasiado acostumbrada a tenerte rondando cada dos por tres y el otro día me estuvo diciendo que te echaba de menos.
Obtuvo silencio al otro lado de la línea, pudiendo imaginarse a la perfección las caras que él pudiera estar poniendo. No creía haberle contado ningún secreto, ni siquiera algo que no fuera mutuo. Ya sabía más que de sobra la clase de relación que había entre Taichi y Sora, no necesitaba que nadie fuera a hacerle un esquema.
- Es más, a estas alturas, ya casi que me aburro sin tener con quien salir a correr por las mañanas. Que ir solo no es tan divertido…
- Sí claro, porque a ti lo que te gusta es correr y discutir a la vez – contestó por fin-. Ya… Me lo puedo imaginar, tú tranquilo. Me hago bastante bien a la idea de lo que puede pasar por esa cabecita pelirroja… A ver si cuando vuelva de Sídney me paso por allí aunque solo sea un rato…
- Pues no estaría nada mal… Aunque, ¿cómo narices sabes eso?
- ¿Cómo narices sé el qué?
- Lo de Sídney.
- ¿Cómo que cómo lo sé? ¿Tú que crees que soy tonto?
- Un poco, pero no sabía que fueras también adivino.
- ¿Adivino? ¿Qué dices? ¿Cómo voy a ser adivino? Si me han dicho el destino de la cumbre hace dos semanas, idiota…
- ¿Cumbre? ¿Qué cumbre?
- Madre mía… Tú te has dejado las neuronas en el espacio flotando. ¿De qué narices hablas?
- ¿De qué narices hablas tú?
- ¿Yo? Yo hablo de que tengo que irme con los canguros la semana que viene a una cumbre internacional que hacen en Sídney. ¿De que narices voy a estar hablando? Claro que sé el destino, si ya tengo el hotel y todo…
- ¿Te vas a Sídney?
- Madre mía, Yamato, de verdad, lo de ser rubio a veces te afecta mucho más de la cuenta, en serio. Esperemos que no se le pegue a Aiko…
- ¿Te vas o no?
- Que sí, idiota. ¿Qué problema tienes con eso?
- Pues que Sora también.
- ¿Cómo que Sora también? ¿También qué?
El resoplido de Yamato pudo escucharse por todo el salón.
Sora salió del baño con el pijama puesto y el pelo ya seco. Estaba cansada de todo el día y aunque si Yamato estaba por la labor de rondarla no le iba a decir que no, lo que le apetecía era meterse con él bajo la manta lo que quedaba de noche. Lo visualizó sentado en el sofá aún, distraído con la mirada en el teléfono, acercándose hasta él con paso lento hasta quedarse delante de su marido.
- ¿Qué haces?
- Ha llamado Taichi – dijo empezando a moverse para dejarle sitio, adivinando sus intenciones y dejándola colarse a su lado.
- ¿Si? ¿Qué te ha dicho? – sonriendo por el ofrecimiento se acomodó rápidamente a su lado, agradeciendo que no solo se limitara a taparla sino que también la rodeara con los brazos.
- Nada, que tiene otro viaje y que este fin de semana iba a estar aquí pero que lo iba a pasar con Koemi y el niño como era de esperar. Pero me ha dicho que en diciembre y enero está destinado en Tokio y que vamos a tener que aguantarlo – sonrió al sentir como se acomodaba a su lado, facilitándole las cosas.
- ¿Los dos meses?
- Esperemos que sí… Así que puedes dedicarte a acosarlo con Aiko para que te devuelva el tiempo perdido, que yo ya pienso ir a buscarlo a casa el primer día por la mañana para que me llame de todo.
- Ahá… - levantó la vista hacia él-. Si es que estás a la par conmigo. Desde que no tienes con quien discutir de forma tan profesional te debes hasta de aburrir.
- Bueno, a Takao y Katsu se les da bastante bien, no te vayas a pensar.
Sus propias palabras hicieron que se quedara pensativo, pasando desapercibido el gesto la volver a acomodarse la pelirroja y empezar él a mover sus dedos en su cabello. Acababa de recordar la conversación que había tenido por la tarde con ellos dos sobre un tema que no le había gustado un pelo. Estaba seguro de que malinterpretaban la situación y que les parecía más de lo que realmente era.
En primer lugar, mientras que a él le diera exactamente igual nadie debería de meterse en donde no lo llamaban, pero, en segundo… Él tampoco veía nada raro. Le parecía hasta lógico que si, de todos ellos, con el que más trato tenía fuera a él a quien acudiera en situaciones como la de última hora de la tarde. Prefería esa situación a tener malas miradas y problemas en el trabajo por culpa de un lío de última hora de años atrás.
Volvió a la realidad, bajando la vista hacia Sora. No le costaba demasiado dejar la mente en blanco de tonterías y pensar en otras cosas más importantes como en la conversación que había tenido con Taichi momentos antes. Sin duda no podía haberle gustado más enterarse de que ella y Taichi iban a coincidir en el viaje que tenía la semana que entraba. Esperaba que todo saliera bien y no supiera nada hasta entonces. Notó como se encogía algo más sobre sí misma, provocando que arquease una ceja.
- ¿Tienes frío? – esperó por respuesta, obteniendo únicamente una negación con la cabeza-. ¿Entonces? ¿Ya haces como Aiko que empieza a hacerse un ovillo cada vez más hasta que acaba encima de mí?
- Me duele la barriga – gruñó pasado un rato.
- ¿Te ha sentado mal la cena? – confuso, la miró algo más serio.
- No, no me duele la barriga por eso – levantó la cabeza para lanzarse una mirada significativa que no necesitó muchas más aclaraciones.
Entendiendo, asintió levemente. Ya les habían avisado de que iba a tener que pasar algo más de tiempo para que tuvieran suerte con los intentos de tener otro pequeño, tampoco tenía prisa. No era como la primera vez que cuando a ella le había venido el periodo se habían llevado un buen disgusto. Ni siquiera estaba seguro de cómo quería reaccionar en aquella ocasión, salvo por el hecho de que pasar su brazo algo más en torno a ella y acercársela le pareció la mejo idea.
- Odio que me pase cuando tengo que viajar – habló de nuevo, haciendo una mueca-. No me llevo bien con los aviones en estas circunstancias y más si son viajes por trabajo que no me van a dejar estar a mi aire mucho tiempo.
- Va Kaori contigo, ¿no?
- Sí, sí… Ya me lo confirmó. Ya va siendo hora de que empiece a acostumbrarse más a estas cosas. Es buena también en lo suyo y el estudio como sigue creciendo… Pues mira, que me ayude en todo lo que pueda y el tiempo dirá qué hago con ella.
- Fíjate tú… Con lo loca que te estabas volviendo hace unos años sin saber cómo poder abarcar tanto tú sola y lo fácil que se te está dando ahora delegar un poco… - viendo que el tema había quedado desviado, no protestó, dejándolo pasar y no queriendo empeorarlo.
- Oye, no te metas conmigo, que estaba a nada de volverme loca pero más o menos me las arreglaba. Así que a callar… ¿Por qué no me traes una infusión a ver si se me calma con algo de calor?
- Pues… lamento informarte de que para eso vas a tener que soltarme… - divertido por sus palabras, tardó unos segundos en hacerle caso para ir a por lo que le había pedido.
¿Cómo se iba a preocupar por las paranoias de esos zoquetes con los que compartía trabajo? No eran más que estupideces, porque, por lo que a él respectaba, precisamente en esos temas, solo le importaba cómo lo miraba o lo dejaba de mirar aquella a la que podía ver en aquel momento esconderse más debajo de la manta.
Mai puso los ojos en blanco mientras que dejaba los brazos cruzados sobre el pecho. Había aprovechado su descanso para acercarse a la cafetería y allí se había encontrado a Katsu y Takao los cuales habían aprovechado para ponerla al día sobre la conversación que habían tenido el día anterior con el rubio.
- Es que no sé por qué le decís nada a él. Yamato no se entera de nada y si se entera se le da de maravilla fingir que no lo hace. Vamos a ver… - se apoyó mejor en la mesa, mirándolos-. Os lo digo yo que lo he visto ya y que lo conozco desde bastante antes que vosotros. Está demasiado acostumbrado a estas cosas, tanto que las ve tan normales que jamás se le pasaría por la cabeza pensar mal.
- Pues no lo veía yo tan tonto cuando estaba soltero… - Katsu se encogió de hombros.
- No estoy diciendo eso. No es tonto, es más, de aquella como le interesaba él era el primero que estaba pendiente, pero ahora… No le puede importar menos. No sé si me explico.
- Bueno, pero es que me estás dando la razón entonces. Si partimos de la base de que la periodista esta que ni sé cómo se llama parece querer tontear y él pasa de todo… ¿Qué problema hay?
- Que no me gusta ni un pelo nada de todo esto. Hacedme caso. Lo conozco a él y la conozco algo a ella de la otra vez…
Hideki había visto la escena desde lejos, acercándose hasta ellos lentamente para enterarse de lo que estaban hablando. Llevaba días encontrándose escenas así cada dos por tres y empezaba a estar intrigado, aunque algo le decía que se iba a arrepentir de aquello. Y, efectivamente, nada más escuchar el tema, no pudo más que darse la razón a sí mismo.
- ¿Queréis dejarlo en paz? Es mayorcito, ¿no? Si se está haciendo el tonto o si de verdad no se da cuenta, es cosa suya. Y me parece la mejor de las posturas que puede adoptar.
- ¿En serio? ¿Tú también te has dado cuenta? – Takao giró la cabeza hacia el general, no habíendose dado cuenta de que se había acercado a ellos.
- Tengo ojos en la cara… Y llevo más reuniones que vosotros. Pero mira, a mí no me preocupa. Que se ponga ella como quiera, no me parece a mí que estemos en el caso de que él le vaya a hacer el más mínimo caso.
- Hideki, por favor, evidentemente que no – dijo Mai, cortándolo-. Lo que me preocupa es que ella lo malinterprete y acabe haciendo algo que le cause un problema a Yamato. Que para estas cosas es muy poco avispado y es capaz de buscarse él solo un buen lío… Tú hazme caso.
- Pues espero que te equivoques.
AnnaBolena04: yo sigo pensando que se está haciendo el tonto y que prefiere ver las cosas así. Que mira, que sabe lo que hay, que no es ego, se ha visto en el espejo y ha vivido toda su vida en esa situación. Ahora que la sabe llevar de otra forma más allá de meter la cabeza bajo tierra, pues tiene que ignorar situaciones así. Lo que pasa es que Mai está algo más espabilada que él y ella ya pone en duda los alcances de tu querida alagartada jajajajaja Que Mai sí que está costumbrada a ver las cosas desde fuera y aquí además está en territorio conocido. Lo bueno es que ahora se ha ido directa a meter hasta a Hideki en el ajo... A ver cómo acaba todo esto.
Por otro lado, ¿qué tal la vuelta de la vida matrimonial Yagami-Ishida? Una conversación que, sin duda, pasará a los libros de historia como una de las más profundas de esta sociedad jajajaja A saber a qué conclusión habrán llegado entre los dos, que seguro que tiene tela jajajaja
Un besito de tortuguita y mucho ánimo.
ElenaAA23: vecina, que sepas que acabo darme cuenta de que no entiendo por qué tu nick no es Guest Vecina jajajaja, ains... Si es que me patina ya la cabeza. Acabo de perder media hora de mi vida sin hacer conexión neuronal de ningún tipo y no siquiera sé lo que he hecho entre medias jajaja Por cierto, echa un vistacito a la bandeja de PM si estás desde el pc porque tienes una cosita por ahí.
Las clases pues están dando más trabajo así que en físico... No le grito y mi garganta lo agradece, pero vamos, que no es por falta de ganas. Si te lo entregan todo hecho con el mismo interés que Agumon en un programa de dieta vegana fit pues... Estoy mirando a ver si el boli rojo llega al final de la cuarentena o voy a reclamarles uno uno. Qué deastre, de verdad... Y la verdad es que estar por casa en cuarentena sola tiene que ser un asco. Por un lado es libertad y no te agobias con la misma gente por casa peeeeero, todo tiene sus contras. Ya sabes, cotillea los PM cofcof
Jajajaja oficialmente el trabajo de la ayudante es ir con Sora. Otra cosa es que ella hubiera preferido irse con Haru, pero oye, cada uno con sus ocupaciones Y... mira quién te aparece por aquí, aunque sea de forma telefónica a tirarse de los pelos con su querido marido del alma. Empieza a salir a pasear y nos alegra el día... Como cada vez que sale, que es que tengo un mono considerable de escribir una cosa, que es el comienzo de una buena trastada pero da igual jajaja Tengo MUCHA gana de escribir eso. Y recordad, no está permitido saltarse la cuarentena para venir a tirarme cosas.
Venga, que mañana ya es viernes y es un día menos de esto, dure lo que dure. Y no te preocupes por los bajones, son normales en mí en según qué fechas, solo que a veces me dan fuertes y me atacan así... Es lo que hay el gustillo del género femenino jajajaja ¡Un bico enorme!
Natesgo: pues la verdad es que no lo había pensado, pero sí, un buen día para sacar a Aiko reclamando atenciones de su padre. Un padre que dentro de poco se va a llevar la colleja de su vida porque Mai lo va a cazar porque ya la está desquiciando hasta a ella. Pero bueno, hay que quererlo, pobrecillo.
Nadie quiere saber el caos y la histeria con la que puede haber pegado a estos adultos funcionales nuestros si de repente hubiera podido hecho la línea temporal del simpático del virus. Entre que Jou estaría dándose cabezazos por los rincones, la historia general, Aiko y Sen (La nena de Mimi) en camino y por lo tanto más locura en torno a ellas, y las idas y venidas de Taichi de un lado para otro... Mira, mi cabeza no está capacitada.
Yo llevo desde hace meses - sí, meses - pensando en que va a acabar desquitándose y tirándola a la piscina. Todos sabemos que Mai es más que capaz y que oye, si Yamato parece andar atolondrado, pues hay que hacer algo. A él lo tirará a la piscina de una patada en el trasero también y entonces se quedara muy a gusto. También sabemos todos que es más que capaz.
Venga, que al final lo he conseguido, que yo tengo el neuronavirus estos días encima y me cuesta la vida hacer nada. ¡Un besito de tortuguita!
