- Gracias por traerme – dijo Sora cuando llegó por fin al principio de la cola del control del aeropuerto.
- No digas tonterías – Yamato dejó la maleta de ella a su lado, observándola.
- Te has tenido que pedir la mañana para acompañarme…
- Porque no tengo otra cosa mejor qué hacer que venir contigo y así que Aiko tampoco se nos ponga a llorar. Así que deja de protestar – alzando la mano le dio un ligero toquecito en la nariz.
Escuchando la risa de Sora, miró hacia los lados para asegurarse de que todavía no había llegado la ayudante. No es que él fuera el rey de los comportamientos sociales socialmente aceptados en aquel país, pero prefería aprovechar que estaban solos. Posó sus manos en la cintura de la pelirroja, pillándola así desprevenida y acercándosela.
- ¿Vas a echarme de menos?
- Tonto… - sonrió, levantando la vista hacia él-. Claro que sí, ¿qué voy a hacer yo por las noches cuando llegue de las reuniones?
- Seguro que algo encuentras para hacer y no aburrirte. Con un poco de suerte hasta me encuentras un repuesto – intentó sonar serio, sin ser muy capaz de conseguirlo por las caras que ella le estaba poniendo.
- Qué considerado – empezó a ponerse de puntillas apoyando primero sus manos en su pecho y empezando a subirlas hasta poder dejar sus brazos entrelazados tras su cuello-. ¿Tengo permiso también para entretenerme por la noche en la habitación?
- Bueno, oye, tampoco me voy a poner quisquilloso con las condiciones – la apretó algo más contra él cuando ella terminó de acomodarse.
- Intenta que Aiko no te haga chantaje todas las noches, que nos conocemos ya…
- No te prometo nada – divertido, sabiendo que con la niña tenía las de perder, se inclinó por fin para poder darle un beso de despedida a su esposa, quedándose con su frente apoyada sobre la de ella-. Vete tranquila, nosotros vamos a estar de maravilla, ya lo sabes.
Pudiendo ver por el rabillo del ojo la cara de Kaori no demasiado lejos ya de donde ellos estaban le hizo un pequeño gesto a la pelirroja para separase con suavidad de ella y tener algo de espacio entre ambos para no incomodarla.
- ¿Has tenido problemas para llegar? – le dijo a modo de saludo.
- No, para nada… Si me queda cerca y todo el aeropuerto – sonrió, saludándolos a ambos.
- Tranquila, no soy de montar el drama demasiado en los aviones, ya lo sabes – miró hacia el rubio-. Creo que sería bueno que vayamos pasando el control…
- Sí id con tiempo y si eso os tomáis algo en el otro lado, así me vuelvo yo a por Aiko y no le da tiempo a su abuelo a comprarle otro juguete.
Sora sonrió, dando un paso hacia atrás para colocarse al lado de la otra chica para poder cruzar una mirada con Yamato, algo más cortara con la presencia de ella. Dándose cuenta de la forma en la que se comportaba, evitando reírse, se quedó mirando hacia su jefa.
- Voy a pasar yo primero el control, que ya sabes que les lleva tiempo, tú no te preocupes que te espero en la otra parte…
Observándola con un gesto de agradecimiento, no pudo más que seguirla unos segundos con la mirada antes de volver a centrarse en Yamato, dando unos pasos hacia él para volver a abrazarse a su marido.
- No me gusta viajar sin vosotros cuatro, pero con lo mal acostumbrada que me tienes últimamente se me va a hacer una semana horriblemente larga – susurró por lo bajo al sentir que bajaba la cabeza para acercarla a la de ella.
- Pues entonces mejor será la vuelta – usó el tono apropiado para aquello, dejando muy claro el sentido de sus palabras-. Anda, vete… Que como sigamos así te van a acabar cerrando la puerta de embarque y creo que ya hemos estado en situaciones peores…
Escuchando como ella se reía, la apretó con algo más de fuerza, dejando así un beso en su frente y dejándola ir. Tendrían tiempo más que de sobra cuando ella volviera para estar todo lo juntos que quisieran.
- Te veo en unos días – le dijo con la mejor de sus sonrisas.
- Te llamo en cuanto llegue al hotel – asintió, decidiendo comportarse como una adulta funcional antes de girarse y poder, finalmente, ponerse a la cola para poder pasar el control.
Se le iba a hacer eterna la semana sin él y sin la pequeña a su lado. Ni siquiera Biyomon la acompañaba aquella vez habiendo querido quedarse con la niña y no podía culparla. Quién le iba a decir a ella, años atrás, que le iba a costar tanto irse a cumplir con su trabajo por tener que dejar a los suyos unos días.
- Anda que… Menuda agonías estoy hecha – dijo cuando colocó al lado de Kaori.
- Yo creo que nadie te culparía – sonrió, girándose hacia ella-. ¿La peque?
- La dejamos con mis suegros antes de venir para aquí que no tenía moral para que se me echara a llorar, que entonces igual te mando a ti en mi nombre…
- Bueno, podemos traerle un peluche de un koala a modo de compensación.
Riéndose, giró la cabeza para poder lanzar una última mirada al rubio, el cual era demasiado sencillo de encontrar entre la gente, alzando su mano en último gesto de despedida y poder girarse hacia aquel que le estaba pidiendo su tarjeta de embarque.
Se quedó vigilando a Sora entre la gente hasta que la había perdido de vista tras las puertas del control. Hacía ya una temporada en la que había hecho el último viaje de más de un par de días desde que él se había quedado de forma definitiva en Tokio. Estaban demasiado malacostumbrados el uno al otro, no se molestaba ni en pensar otra forma de describirlos mejor, pero era lo que había y tenía que convivir con ello.
De los dos, era él quien salía ganando ya que Aiko se quedaba con él aquellos días. Estaba bastante seguro de que se le iba a querer colar en la cama y, sin duda, no iba a ser él quien se lo impidiera. Le iba a costar bastante eso de tener que imponerse y no consentirla demasiado aquellos días, pero tampoco iba a ser demasiado grave la bronca que le pudiera caer si lo hacía.
Salió del aeropuerto con paso lento, distraído y pensando en sus cosas. Sus pasos iban a ir directos a casa de su padre, y luego ya vería cómo se las arreglaba con Aiko. Aquel día lo había pedido libre para que la pequeña no notara tanto la ausencia de su madre y poder ir adaptándose a estar ellos con los digimon aquellos días. Le hubiera encantado poder acompañarla, pero había sido completamente imposible.
- Hola papá – saludó nada más entrar en el apartamento.
- ¿Ya has vuelto? – se giró desde la cocina, viendo pasar a Aiko a las carreras para que su padre la cogiera en brazos.
- El vuelo despegó hace media hora… Hola – saludó a la pequeña una vez que se incorporó-. Ya se nos ha ido mami. ¿No te me vas a poner triste porque la echas de menos, no?
- No, me dijo que tenía que cuidarte – negó con la cabeza, agarrándose mejor a él.
- Di que sí, Aiko. Tú hazle caso a tu madre que ella es la que más sabe. Vigila bien a tu padre estos días que es capaz de liar alguna él solito sin Sora para vigilarlo…
Escuchando la risa de la niña, acabaron uniéndose los dos alumnos no pudiendo más que aceptar que estaban diciendo algo bastante cierto. Era más probable que ella pudiera hacerle de niñera a él que al revés, Sobretodo cuando le entrara el mono de compañía por las noches.
- ¿Os quedáis a comer? – preguntó Hiroaki.
- Sí, pero ya te hago yo la comida. Quítate de ahí… ¿Me ayudas? Porque si tu abuelo nos cocina algo lo mismo acabamos teniendo que llamar a Jou…
- Qué gracioso eres… - caminó hasta ellos-. No le hagas ni caso que bien que se come todo cuando le hago yo la cena…
- A mí me gusta la comida del abu – dijo Aiko, quedándose mirando hacia él.
- Tú eres una minicopia de tu madre y a ella le gusta todo lo que le dan – divertido por las palabras de ella empezó a reírse.
Sora se quedó mirando desde la ventana del avión donde se podía ver el aeropuerto apareciendo poco a poco. El viaje se le había hecho largo y para nada llevadero ya que con el poco tiempo que habían tenido para prepararlo todo ni siquiera habían podido ir sentadas juntas ella y Kaori. Descruzó las pierdas, colocando bien la bandeja del asiento delantero y ajustándose bien el cinturón cuando las luces lo indicaron.
No era la primera vez que estaba en el país, estaba lo suficientemente cerca como para buscar proveedores allí. Había metido ropa de verano en la maleta y se estaba oliendo que el contraste de temperatura iba a ser bastante drástico, pero cuando llegase al hotel ya se cambiaría de ropa. Hacía tiempo que no tenía un vuelo tan largo y se le había hecho demasiado eterno. Se notaba agotada y con ganas únicamente de irse a la cama tras haberse dado una ducha. Quizás eso fuera lo que haría, con un poco de suerte Kaori estaba en las mismas condiciones y podía dejar pasar el día tranquilamente.
Cuando por fin salieron del aeropuerto, notando el fuerte contraste de calor, el cansancio se le echó todavía más encima, poniendo la peor de sus caras mientras que sacaba las gafas de sol para ponérselas y hacerle un gesto a su ayudante para que la siguiera en busca de un taxi.
- ¿Habías estado alguna vez? – le preguntó.
- No, con la carrera y lo demás no he tenido mucho tiempo para poder viajar demasiado…
- Eso tiene fácil solución. Solo tengo que empezar a secuestrarte más a menudo para que vengas conmigo – sonrió a pesar del cansancio, reclamando por fin la atención de uno de los conductores y dándole la dirección del hotel mientras que las ayudaba a meter las maletas en el maletero-. ¿Tienes gana de hacer algo?
- La verdad es que… Espero que no te importe – le dijo con gesto apenado, casi que con vergüenza por tener que admitir aquello-. El vuelo me ha dejado muerta…
- No sabes lo mucho que me gusta escuchar eso – divertida, se echó a reír-. Estoy demasiado casada… No me ha tocado el viaje en buena fecha y creo que por el momento solo quiero darme una ducha. Así que… ¿qué te parece si hacemos precisamente eso, descansamos un rato y luego ya nos pensamos si bajar a cenar?
- Me parece muy bien – sonrió.
Era el primer viaje que hacía únicamente con Sora ya que siempre solía ir acompañada de Haru y más gente del estudio. Aquella vez eran ellas dos y no podía evitar estar nerviosa. Cuando la había conocido, ya era lo suficientemente famosa como para sentirse intimidada al principio, costándole mucho trabajo ser capaz de comportarse de forma más normal con ella. Sin embargo, la pelirroja siempre se había mostrado cercana y amable con ella. Pronto había aprendido que su nombre estuviera en las listas de las principales semanas de la moda de todo el mundo, pero que no podía tener más la cabeza en su sitio y las cosas claras. Sin embargo, no podía evitar seguir estando algo nerviosa por ser solo ellas dos en aquella ocasión.
- ¿Hizo mucho drama Aiko cuando te despediste?
- Un poco – contestó mirando hacia ella-. Desde que nació he hecho por viajar lo menos posible para no dejarla sola, ya lo sabes. Bueno, sola… Que si me oye su padre seguro que tiene algo que protestar… Pero ya me entiendes. Así que cuando le dije que iba a tardar unos días en volver me tocaron pucheros. Pero bueno, nada que no se pueda arreglar luego con chantajes.
- Siempre podemos llevamos otra maleta para la vuelta llena de cosas para ella…
ElenaAA23: me ahorran los gritos, pero dan más por el saco así. Porque de la otra forma tengo material yo allí y no tengo que prepararlo para que me lo devuelvan hecho un asco y tener que pasarme el doble o triple de tiempo con las correcciones. Osea, es que ni se molestan en hacer bien las fotos para devolverme lo que les mando, me tiro más tiempo intentando adivinar lo que pone en ellos que corrigiendo. Un desastre. Si ya lo digo yo, que estos seres han hecho un casting. Como Gran Hermano, pero en versión académica.
Fíjate que yo tengo escritas las cosas de hace tiempo y claro, no me acuerdo de lo que toca. Cuando me puse a revisar por encima lo que había en el capi me estuve riendo un buen rato jajajajaaj Si es que entre los dos no hacen uno cuando quieren. Y si algo de lo que sea que hayan hablado les sale bien seguro que es porque estaba Koemi a mano y puso algo de orden, porque si de ellos depende... No sé yo qué tal les irá jajajaja Yamato echa tanto de menos a Taichi como Sora, y viceversa. Que se han acostumbrado todos a ser una constante en la vida de todos y cuando uno no anda cerca tienen que notarlo mucho. Que a ver con quién va a tener semejantes conversaciones de besugos Taichi si no es con él jajajaja Que pierde la fama rápidamente.
Hideki el pobre... A saber lo que lleva aguantando desde que los está padeciendo. Si en el fondo no sabe si se arrepiente o no del momento en el que empezó a bajar la guardia con ellos porque esos van de mal en peor. A veces tiene que asomarse a imponer algo de orden, pero solo porque no se maten entre ellos que seguro que iba a quedar feo en el historial de la JAXA.
Bueno vecina, viernes ya. Sea como sea, un día menos de encierro. Mañana a ver qué hago, porque va a ser el primer día "libre" que voy a tener y no me fio de por dónde se me vayan las neuronas, pero bueno, eso ya se verá.
¡Un bico grande grande!
