Tras haber terminado de recoger todo por casa y sin nada mejor qué hacer, a sabiendas de que la mañana siguiente iba a tener que madrugar algo más para que le diera tiempo a todo, decidió que podía irse a la cama y así no molestar a Aiko dentro de un rato. Estaba cansado de todo el día y seguro que no le iba a costar demasiado conciliar el sueño.

Para no hacer más ruido de la cuenta había ido a uno de los baños de fuera de la habitación, apagando todas las luces a su paso hasta que por fin entró con sumo cuidado en el dormitorio, cerrando la puerta tras él lo más suave que pudo, acercándose a la cama comprobando primero que la niña estuviera dormida. Podría haberse quedado despierta por la novedad y porque la había dejado antes de tiempo allí porque ella también se iba a tener que levantar más temprano, pero conocía a Aiko y era bastante fácil que se hubiera rendido al sueño.

Sonrió al comprobar que estaba plácidamente dormida, apartando las sábanas con cuidado y no tardando demasiado en meterse él también, dejando el teléfono en la mesita como siempre solía hacer, comprobando que estuviera la alarma bien puesta para el día siguiente. Giró para coger postura quedándose así mirando a la niña, dejando que se dibujara una pequeña sonrisa en sus labios. Evidentemente que no era la primera vez que se les colaba en la cama, era algo bastante habitual. Al igual que tampoco era la primera noche que ellos dos pasaban solos y aunque prefería que Sora estuviera también por casa, no iba a ser él quien negase que le gustaba quedarse solo con ella.

Era una de esas cosas que por mucho que hubiera querido no podría haberse llegado a imaginar en ningún momento de los años pasados. Tampoco porque hubiera pensado en ello en algún momento precisamente demasiado, solo en algunos momentos puntuales después de que su hermano hubiera tenido a Dai. Movió la mano con cuidado para dejarla ella como todavía solía hacer, sonriendo al ver lo pequeña que seguía siendo a pesar de que ya había pasado el tiempo.

Tenía curiosidad por saber cómo se iba a tomar ella la noticia de que iba a ser hermana mayor, si es que llegaban a tener suerte aquella vez. Saltaba a la vista que estaba demasiado acostumbrada a las atenciones de todos centradas únicamente en ella y que existía el riesgo de que ella pudiera resentirse. Sin embargo, cada día parecía más evidente que el carácter que predominaba en ella era el de su madre y eso seguramente significase que no iban a tener problemas por ese frente. Tampoco podrían saberlo hasta que llegase el momento. Ni siquiera era capaz de saber cómo lo iba a llevar realmente él como para poder saber lo que pasaba por otras cabezas.

En situaciones como aquella, no podía más que darle la razón a Sora sobre que les hacía falta otro enano o enana correteando por casa y casi que hasta se le olvidaba todo lo demás. Se había obligado a sí mismo a dejar de pensar en ello y pensar únicamente en lo bueno y en que, lo que tendría que ser, sería. Al menos había conseguido llegar a un acuerdo con ella sobre llevar un control mucho más detallado sobre todo para poder evitar cualquier problema y eso lo dejaba mucho más tranquilo. Estaba seguro de que de poco iba a servirle a él y que a la mínima queja por parte de la pelirroja se le iban a poner todos los pelos del cuerpo de punta, pero aunque no hubiera riesgos, también era algo que había pasado años atrás, así que no podía echarle la culpa a ella de aquello.

Decidiendo dejar de dar tantas vueltas a las cosas en su cabeza y que la mejor de sus ideas iba a ser irse a dormir el también, intentó dejar la mente en blanco y cerrar los ojos. Posiblemente la mañana siguiente despertara con la niña encima, de eso sí que estaba seguro.


Sora abrió los ojos cuando el sonido de alguien llamando a la puerta hizo que diera un brinco en la cama. Estaba completamente desubicada y tardó unos segundos en ser capaz de darse cuenta de que no estaba en casa y que posiblemente se le hubiera hecho tarde y Kaori hubiera ido a ver si seguía viva.

- Ahora mismo voy – dijo en voz alta.

No tenía tanta confianza con ella como para abrirle la puerta recién levantada de la cama con pintas de loca, por lo que se tomó unos segundos en pasarse las manos por el cabello e intentar colocarlo lo mejor que pudo antes de acercarse a la entrada.

- Perdona, se me hizo tarde… - empezó a decir antes de tan siquiera enfocar para el pasillo dando por sentado que era ella.

- ¿No me digas? Menos mal que alguien se ha pasado por aquí a traerte el desayuno antes de que se te pasara la otra…

La voz que contestó sus palabras, sin duda, no fue la de su compañera, enfocando entonces bien hacia donde tenía que hacerlo viendo por fin quién estaba delante de ella, quedándose mirando hasta él con la mejor de sus caras de susto.

- ¡Venga ya!

- ¿Qué? – dijo Taichi divertido.

- ¿Por eso estaba Yamato tan emperrado en que me quedara en este hotel?

- Puede… - sonrió antes de abrir los brazos adivinándole las intenciones y dejar así apartada la bolsa que traía con él para que no acabara por los suelos.

Negando con la cabeza, se adelantó para poder abrazar a su amigo con ganas. Había sabido el día anterior que había un congreso y que casi todos los participantes se hospedaban en aquel hotel, si hubiera llegado a saber de qué era, le habría sido muy sencillo sospechar de algo extraño. Sin quitar la sonrisa de su cara, cerró los ojos mientras que se quedaba todavía abrazada unos segundos más a él.

- ¿Te parece bonito? ¡Llevo muchísimo sin verte!

- Ya lo sé – dijo, casi que medio gruñendo-. Pero no hacía falta que te inventaras un viaje hasta aquí para buscarme, ¿eh?

- Idiota… - divertida, levantó la vista hacia él antes de dar un paso hacia atrás-. Anda entra…

Riéndose por las reacciones y caras de ella entró tras los pasos de la pelirroja, cerrando la perta a su paso. Dejó encima de la mesa la bolsa que traía con él, quedándose mirando hacia la habitación unos segundos.

- Tampoco te creas que ha sido una conspiración demasiado grande. Estábamos en plena conversación de besugos cuando nos dimos cuenta de que tú y yo íbamos a estar en las mismas fechas aquí – empezó a explicar-. Así que creo que se dedicó a volver loca a tu pobre ayudante para ver si conseguíais habitación aquí para tener las cosas más fácil y ya está. Todos contentos.

- A saber qué conversación de besugos… Creo que sigo estando más contenta viviendo en la ignorancia.

- Mejor, nos perderías algo más el respeto todavía. Vamos a decir que al menos vivo con alguien con un poco más de cabeza que yo... - carraspeó-. Y hablando de respeto...Que bueno, con esas pintas de recién levantada… ¿Dónde te has dejado el pijama de muñecos?

- Eh… Estamos en verano aquí, no me toques las narices… - se quedó mirando por fin hasta la bolsa-. ¿Qué has traído?

- ¿Por qué? ¿Tienes hambre?

- ¿Qué has traído? – repitió poniéndose en pie y acercándose hasta él.


Yamato dejó a Aiko en el suelo para que echara a correr hasta donde estaba su abuelo. Haruhiko había llamado hacía un rato para decirle que no se preocupara, que podía ir pasarse a por la pequeña y así no tenía que andar él a las carreras. Había aprovechado el momento para hacer un desayuno más elaborado para los cuatro, prefiriendo que la niña se llevaba algo caliente al estómago aquella mañana, la cual era bastante más fría que la del día anterior.

- Gracias…

- Anda… - negó con la cabeza levantándose con la pequeña-. Buena gana tenías tú de ir hasta el centro y luego volver hasta aquí. A mí me queda de camino porque tengo que recoger unos papeles en mi despacho y luego tengo el resto de la mañana en paz.

- Eso de en paz… - alargó la mano hacia su hija, revolviéndole el pelo-. Venga, que está muy frío para que estés aquí en la calle, vete con tu abuelo. Cuando salga de la reunión me paso a buscarte, ¿vale?

- Vale papi.

- ¿Vosotros dos os vais con ellos? – dijo girándose hacia los digimon, sorprendiéndose al ver como Gabumon negaba con la cabeza-. ¿Cómo que no?

- ¿No me dijiste que querías que fuera un día contigo?

- Increíble… - divertido, se encogió de hombros, viendo como Biyomon sí que se iba con su suegro y la pequeña-. Cualquier cosa me llamas, ya sabes que no hay problema con eso.

- No te preocupes – asintió-. Y tarda lo que tengas que tardar, que ya sabes que nosotros estamos encantados con esta señorita correteando por casa.

Le hizo un gesto a Yamato para que esperase, yendo a dejar a la niña en su silla en el coche y que no siquiera pasando frío. Cuando llegaran a casa seguramente se iría a enredar tras Toshiko, pero, en el trayecto de ida solía quedarse completamente dormida, por eso la tapó ligeramente con su abrigo, cubriendo también así a la digimon que se había colocado a su lado.

- ¿Has hablado con Sora? – le preguntó a su yerno una vez que hubiera terminado.

- Anoche. Supongo que os llamará hoy cuando vuelva a ser persona. Estaba hecha polvo del viaje, el cambio de estación y todo…

- Bueno, es mayorcita, yo creo que podremos sobrevivir hasta que dé señales – sonrió-. Salúdala de mi parte cuando sepas de ella.

- Lo haré – divertido por la respuesta de su suegro asintió esperando ya a que se fuera para despedirlo con un gesto.

No entró en casa hasta que lo vio desaparecer de la casa con el coche, bajando entonces la mirada hacia el digimon que se había quedado a su lado. Posiblemente desde hacía más de un año no había ido tras él hasta la sede de la JAXA. No contaba con que fuera a hacerlo.

- Ya que Sora no anda por aquí pues tengo que vigilar yo que no te pase nada – dijo como si hubiera adivinado lo que pasaba por su cabeza antes de echar a andar hacia el interior de la casa.

- Eh, que me sé cuidar yo solo de maravilla – farfulló yendo tras él.


Sora sonrió cuando se acomodó bien en el sofá con su taza. No se podía creer todavía haberse encontrado a Taichi al otro lado de su puerta en otro país… No, en otro continente diferente al de ellos dos y que hubiera sido todo una conspiración entre él y Yamato para aprovechar bien las circunstancias. Dio un ligero sorbo antes de poder seguir desayunando.

- ¿Hoy no tienes nada qué hacer? – le preguntó.

- Sí, sí… Pero tengo un par de horas libres y no se me ocurría mejor forma de aprovecharlas.

- ¿Qué día te vas?

- Me voy dentro de cuatro días, así que me parece que te va a tocar padecerme más de la cuenta…

- Padecerte… - sonrió algo más dejando caer su cabeza hacia donde él estaba para dejarla apoyada sobre su hombro como solía hacer muchas veces-. Si es que no tenéis remedio ninguno de los dos.

- ¿Te ha dicho que posiblemente tenga un par de meses tranquilos en Tokio? – bajó la vista hacia ella, ayudándola a coger mejor la postura.

- Sí, claro. Creo que ya se ha pedido el ir a buscarte para ir a jugar por las mañanas, tú no te preocupes, que ahora que vive cerca del trabajo por las mañanas anda más ocioso.

Riéndose por las palabras de ella, dio un mordisco al croissant que había sacado de la bolsa para él. Había desayunado ya, pero no iba a ser él quien rechazara un segundo desayuno. Había cosas que no cambiarían pasara el tiempo que pasara.

- Yo tengo una reunión esta tarde, pero luego estaré libre. ¿Te llamo cuando termine? – escuchó como contestaba afirmativamente todavía tragando-. Aunque tengo a Kaori conmigo… ¿Te importa?

- ¿Qué me va a importar a mí?

- No sé, lo mismo Koemi te tira algo a la cabeza…

- Eh, eh, eh, que ella se ponga más radiactiva que yo hace años cuando entraba al trabajo no quiere decir que sea culpa mía…

Automáticamente se echó a reír por las palabras de él y la cara que se le había quedado de pánico.


Natesgo: ¿verdad? Jajajaja Si es que ayer me asomé por el capi primero a leer un poco por encima de qué iba, porque ya os digo que hace tiempo que tengo todo escrito y ya ni me acuerdo de las cosas "poco relevantes" como la nena dejando peluches por el mundo. Además, que no es cualquier juguete el que le ha dejado a su madre, sino el famoso conejo que en su momento le regaló su abuelo cuando fue de visita a Tanegashima. Que hay que hacerle alguna concesión al pobre Haruhiko.

Normal que Yamato se haya quedado pensando en que quiere más nenes si le van a salir como Aiko, aunque debería de tener cuidado, que solo tiene que ver los sobrinos que lo rodean y ellos a han tenido la lotería con la rubiecilla. A saber por dónde les puede salir un nuevo miembro de la familia, que lo mismo sale igual de hiperactivo que el tío y tienen drama para un par de semanas.

¿Qué tal la noticia del día? ¿Bien? Yo espero alegraros un poco la tarde sacando a Taichi de paseo ya que nosotros no nos vamos a poder pasear en una buena temporada. ¡Mucho ánimo!